sábado, 24 de setiembre de 2011

El giro autoritario

¿Alguien esperaba que después de lo del 14 de agosto la kakidad iba a experimentar una conversión repentina a la democracia, la tolerancia y el respeto hacia las opiniones diferentes?

Es el mismo cuentito delirante que sobreviene antes y después de cada elección; en el 2005 se decía que la psicopatía de Kirchner iba a terminar en cuanto sacara una mayoría propia en el Congreso y saliera de la debilidad que le habría dejado el Cabezón; en el 2007 el cuento era que una vez que Él se hubiera ido del Gobierno y la hubiera dejado a Ella con una mayoría electoral por derecho propio en vez de caer en paracaídas a la Rosada habiendo salido segundo y sólo por abandono del primero, íbamos a disfrutar de un kirchnerismo más prolijo y respetuoso; en el 2009, se esperaba que si ganaban ellos se iba a tranquilizar todo y que si perdían iban a quedar tan debilitados que no podrían romper más las bolas (ahí, para variar, hubo fallas de la manga de oligofrénicos que se ponen un traje de oposición que les queda demasiado grande).

En todos estos casos, lo que vino después del resultado electoral fue como lo que vino antes, pero potenciado con más autoritarismo, corrupción y caradurez. ¿A quién podría sorprenderle que ahora que sacaron el 50 y chirolas en la encuesta nacional del 14 de agosto no se sientan con derecho a hacer lo que se les canta?

Además de lo anterior, me permito hacer un paralelismo entre lo que vivimos ahora y el período de la República de Weimar en Alemania, hecha la salvedad de que es una enormidad histórica equiparar al nacionalsocialismo con ese hijo bastardo y retardado suyo que es el peronismo.
  • Ambos países sufrían severísimos problemas económicos que nunca terminaban de irse del todo (la inflación es el más notable),
  • Ambos países venían de experiencias históricas de fracasos mayúsculos para los cuales o no había explicación o las existentes eran mitológicas: la leyenda de la "puñalada por la espalda" para explicar la derrota de la Primera Guerra Mundial en el caso alemán, y el presunto "complot neoliberal" que estaría detrás de todo lo que pasó desde el Proceso hasta hoy acá en Argentolandia,
  • Ambas sociedades tenían una predilección por figuras fuertes, carismáticas y providenciales que en el fondo disimulaba (y a veces ni siquiera eso) un profundo desprecio por las instituciones republicanas,
  • El ánimo público existente en ambos países era una mezcla de nacionalismo y revanchismo, aunque en el caso argento es una manifestación más virulenta de la egomanía nacional que resurge tras los sopapos de las últimas décadas y que se cree a sí mismo reivindicada por el presunto éxito del "modelo",
  • Ambos regímenes políticos habían optado por abandonar el control del espacio público y del monopolio de la violencia a agrupaciones autoritarias o criminales por conveniencia política o simple impotencia.
Sabemos cómo terminó en el caso alemán; acá, aunque sea en su forma degradada y berreta, no debería sorprendernos que el camino que adopta la banda de matarifes y acomodados sea una "profundización del modelo" por el lado autoritario.

Como dirían los yanquis: hicimos nuestra cama y ahora tenemos que acostarnos en ella.

3 Comentarios:

Blogger Max dijo...

Aca no va a pasar nada parecido a lo de Alemania porque honestamente no creo que nadie tenga la fibra moral (no importa cuan desviada), la convicción de los germanos para armar estructuras políticas de esa fortaleza.
Lo del votante argentino es notablemente parecido a la proverbial mujer golpeada. Por desesperación y cobardía está dispuesto a autoengañarse en creer que el poderoso se va a corregir, que quizas en el fondo me quiere.

4:46 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

No digo que vaya a terminar en algo como la Alemania nazi; como bien decís, somos demasiado berretas como para eso. La idea del post iba a que en contextos similares, la salida política pasó por un régimen que de democrático tenía poco: allá en Alemania fue una monstruosidad exterminadora, acá será una cleptocracia bruta.

Lo que sí es que como viene la mano, un buen día este país se va a dar cuenta de que no está precisamente en una democracia. Bah, no lo está ahora pero la mayoría no lo siente mientras los aumentos de sueldo le sigan ganando al dólar...

5:14 p. m.  
Anonymous carancho dijo...

Max, lamento decir que estoy de acuerdo contigo.
Y como buena mujer golpeada, su tortura termina con la muerte del golpeador o la suya propia.

9:56 a. m.  

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