sábado, 18 de febrero de 2012

Oligarquía

La impresión que me dejó el episodio de todo el Congreso votándose a sí mismo un aumento salarial del 100% (o del 150%, dependiendo de cómo se lo calcule) en momentos en que el país entero revisa los monederos para ver cómo hacen para pagar el fin de fiesta del modelo, es que la clase política argentina no tiene nada que envidiarle a la nobleza francesa de antes de la Revolución en términos de aislamiento de la realidad y pérdida del sentido común.

Escuchar a Julián Domínguez diciendo que nadie tiene que molestarse por el aumento y desviar la atención con chicanas del estilo de "cuánto se cobra en el sector privado" y "si no aumentamos, la política queda sólo para los ricos y los ladrones" provoca sensaciones similares a las que despierta aquella frase que se le atribuye a María Antonieta: "Si no tienen pan, entonces que coman tortas".

Va más allá de la arrogancia, va más allá de la caradurez, va más allá de la delincuencia misma y de la sensación de omnipotencia: han perdido todo contacto con la realidad y con el sentido común, al punto de no entender qué es lo que está mal. Ningún político que se precie de tal y que mantenga un mísero cable a tierra con la realidad se preguntaría abiertamente por qué enoja que un grupo de presuntos servidores públicos se vota una duplicación salarial.

Por supuesto que en el fondo la culpa la tiene una ciudadanía que, por temor al caos o por apatía, jamás en la perra vida mantuvo sobre la clase política el control necesario para que cosas como estas, o cosas mucho menores que estas, nunca hubieran siquiera pasado sin una reacción pública fenomenal.

En el fondo, me atrevo a decir que lo que nos está pasando es justamente la consolidación de un verdadero régimen oligárquico (en el sentido aristotélico de una versión corrompida del gobierno de unos pocos o aristocrático) en la Argentina. No hablo de auge porque eso ya pasó a partir de 2003, con la concentración de todo el poder político en un pequeño grupo cerrado que después extendió sus tentáculos para absorber y asimilar al poder económico. Hace rato que el auge terminó, y lo que vivimos es otra cosa.

La consolidación la vemos no sólo en las declaraciones y en los actos demenciales y apartados de la realidad de una dirigencia a la que la separan varias capas de aislamiento de lo que pasa en el país, sino también en el proceso de selección y reproducción de esa oligarquía a través de zánganos (léase camporitas) sin experiencia previa en nada que no sean los rituales y conductas del grupo. Quienes nos gobiernan no han tenido experiencia en otro campo de la vida que no sea el de la política, y ese mismo camino están siguiendo los pendejos con estudios inconclusos pero con posgrados en batucada y "militancia" que llegan en tropel al Estado.

Ni qué hablar del reemplazo de la realidad o del sentido común por el "modelo" y el "relato", dos realidades virtuales en las que no sólo han elegido vivir sino que han proclamado como la nueva verdad de las cosas.

En la volada cae también la oposición, por el doble pecado de no saber plantear una alternativa coherente al esquema impuesto por la nueva oligarquía y por negarse a cumplir otro papel que no sea el de legalizar y convalidar todo lo que ocurre. El día que demuestren tener una identidad propia y no ser satélites despelotados del kirchnerismo es el día en que salen de esta bolsa.

Lo que de veras me preocupa de esto es que con el grado de aislamiento mental y con el acostumbramiento que tienen a respirar sus propios flatos, estos tipos no van a cambiar el rumbo hasta que pase algo tan grave que rompa todos sus esquemas y defensas contra la realidad. Mucho me temo que como están las cosas, la única forma en que se percaten de lo que está pasando sea la misma forma en la que aprendieron los nobles franceses de 1789, es decir cuando empiece a derramarse su propia sangre. Con el grado de irrealidad en el que viven, no creo que nada menor los saque de su esquema mental.

Qué quieren que les diga, ando pesimista. Espero en Dios estar completamente equivocado.

NOTA: Muchas gracias a Andy por marcarme un error muy severo de concepto en la versión original de este post, el cual ha sido revisado para corregirlo por completo.

9 Comentarios:

Blogger Andy dijo...

Disculpame, pero te voy a corregir algo. Aristocracia es el gobierno de los mejores, pocos que gobiernan pensando en el bien común.
Lo que tenemos hace quedar bien a su degeneración, la oligarquía: gobierno de pocos que piensan solamente en sí mismos.
Por no hablar de oclocracia o de kakistocracia, gobiernos de los ladrones o de los peores...
Le rompimos la clasificación a Aristóteles, que como griego ateniense había visto de todo en la Grecia de su época, pero no pudo siquiera imaginarse el peronismo....

3:18 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

No hay ningún drama, Andy, es más... voy a corregir el post para sacarle ese error...

Muchas gracias y saludos!!!

5:07 p. m.  
Blogger Andy dijo...

De nada!!!Equivocándose se aprende!!

5:18 p. m.  
Blogger Andy dijo...

Aparte, me enamoré de Historia de Grecia Clásica. En 50 años hicieron todas las bases de la civilización occidental!!!!

5:23 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Y en otros 50 nos ocupamos de dinamitarlas...

5:35 p. m.  
Blogger Andy dijo...

Ante un golpe lo bastante fuerte (real o percibido como tal) que saque a esta oligarquía de su irrealidad, se pueden plantear dos salidas:
a) autocrítica, "¿qué hemos hecho para merecer esto???", replanteo de relaciones, pedido de perdón, y nuevo comienzo...
b) negación, miedo, encierro y uso de los recursos del aparato del Estado (leyes, plata, ideología, fuerza) para defender su ciudadela amenazada..."no me toquen El Calafate"
La primera suena demasiado idealista y la segunda, demasiado realista...

Otra vez Platón y Aristóteles...

6:43 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Tal vez la realidad ande en el medio, Andy... intentan primero defender la ciudadela, no sirve de nada porque se la prenden fuego y los sobrevivientes se preguntan "qué hicimos para merecer esto"...

Y nunca se puede escapar de Platón y de Aristóteles...

7:01 p. m.  
Anonymous carancho dijo...

Mayor: después de varios post bajoneantes, logró animar un domingo lluvioso.
Por favor, avisen cuando llegue la hora de cortar cabezas.
No tengo guillotina, pero sí hachas y machetes afilados.
No me dejen afuera, por favor!

9:29 a. m.  
Blogger San dijo...

Impecable!

Yo soy de los que saben que de esta no se sale por ninguna vía institucional.

Cuando estás jugando contra los que hacen las reglas a su beneficio, lo único que podés hacer es patear el tablero y no jugar.

12:31 a. m.  

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