miércoles, 6 de diciembre de 2006

Algo habrán hecho para deformar la Historia

Cada época de la Historia tiene su propio historiador emblemático.

En la Argentina, fue Bartolomé Mitre al relator de una historia que buscaba mediante la exaltación de los héroes la construcción de una herencia común para un país que se abría al mundo y a la inmigración. Y más a finales del siglo XX, fue Félix Luna el que se convirtió en intérprete de la historia para el argentino común, con sus descripciones de la vida íntima de los próceres, seguido luego en la misma línea por José García Hamilton. Después vino Pacho O'Donnell, con sus relatos sobre hechos curiosos de la historia argentina.

Ahora, a comienzos del siglo XXI, este sitial parece estar ocupado por Felipe Pigna.

Pigna parece la encarnación de lo que un historiador "argento" debe ser en nuestros días: informal en la palabra y la apariencia, de camisa abierta y barba de cuatro días, accesible, simple y simpático al hablar, políticamente correcto y ligeramente sarcástico. No da la impresión de ser un historiador como cualquier otro; parece más un buen tipo con el que uno puede, docena de empanadas y botella de cerveza de por medio, charlar sobre la Historia de forma amena y desestructurada. Frente a esto y sin faltar el respeto debemos ser sinceros: Félix Luna parece más del estilo de un café en La Biela.

Con el éxito de sus libros, alabados por la prensa por "acercar la historia a la gente común" y "romper los mitos de nuestra historia", alguien pensó en llevarlo a la televisión, a pesar de que el sentido común televisivo gritaba que la Historia no daba rating. Así apareció "Algo habrán hecho por la Historia argentina", en donde Pigna cumple con el papel del buen tipo que le explica de manera amena la Historia al joven argentino promedio, encarnado por Mario Pergolini con su actitud típica de adolescente a pesar de haber pasado la barrera de los cuarenta. Y el programa tuvo un éxito inesperado.

En el programa, que tiene un cierto aire a la trilogía de películas de "Volver al Futuro", se desenvuelve la Historia de nuestro país frente a los nuevos viajeros del tiempo bajados del DeLorean provisto por la concesionaria Cuatro Cabezas: ocurre un acontecimiento histórico frente al cual Pergolini McFly pregunta confundido qué pasó y el Doc Pigna le explica la verdad de la milanesa. Por supuesto, son viajeros que vienen del 2005/2006 y tienden, casi podría decirse naturalmente, a ver las cosas igual que como vemos la actualidad y a explicarlas y juzgarlas con nuestros criterios.

Que Pergolini, como cualquier novato en la historia, vea la historia de esta manera, se puede entender. Pero no se puede entender en el caso de Pigna, quien como historiador debería tener bien claro que los hechos del pasado no pueden juzgarse y explicarse con los valores de ahora, sino con los que corrían en la época. Y mucho menos establecer similitudes entre situaciones muy diferentes en contexto y naturaleza.

Acá está el gran problema de "Algo habrán hecho...": juzga la Historia del país con los valores de 2006. Peor aún: intenta explicarla con esos valores y perspectivas, en lo que parece ser un intento de congraciarse con el clima cultural, social y político dominante, reescribiendo la Historia con sus códigos.

Escuchamos así en "Algo habrán hecho..." frases increíbles en boca de un historiador, como referirse a Mariano Moreno como "el primer desaparecido de la Historia argentina", que a la luz de la muerte de Moreno (tres días de agonía en un barco rumbo a Inglaterra) suena no sólo ridícula y sin sentido, sino como un mal disimulado intento de acoplar la historia al humor setentista de hoy.

La Historia argentina, en boca de Pigna y Pergolini, se reduce a un forcejeo constante entre un grupo de "héroes" democráticos, rebeldes, simpáticos, sufrientes y políticamente correctos, y los "malos", bien trajeados, de sombrero de copa o uniforme militar, motivados solamente por el deseo de pagar la deuda externa a toda costa, reducir el Estado y matar indios.

Así, Julio Argentino Roca sólo aparece en campaña y con cara de odio, dando órdenes de masacrar a cuanto indio aparezca, mientras patea un hormiguero para darle dramatismo a la orden, o prometiéndole millones de hectáreas a un grupo de hacendados bien trajeados y excedidos de peso y siempre hablando con frases hechas y pomposas. No se habla del hombre que virtualmente construyó sobre las bases de Sarmiento y Avellaneda el primer Estado verdadero del país.

Carlos Pellegrini aparece por primera vez en el "documental" junto a su gabinete y prometiendo a los aullidos que pagará la deuda externa a como dé lugar y cueste lo que tenga que costar, a lo cual Pigna y Pergolini comentan, con cara de "nada cambia" y sonrisas cómplices, que se trataba de "la misma historia de siempre": pagar la deuda, despedir empleados públicos y embromar al hombre común. Nada se habla de cómo el "piloto de tormentas" sacó al país de la crisis que dejó Juárez Celman al irse. Faltó que lo llamaran neoliberal.

Los únicos soldados buenos que aparecen son los que mueren como carne de cañón o los que están encadenados por desertar; el resto sólo encuentra diversión compitiendo por ver quién mata más indios.

Los indios, además, parecen sacados del cuento del "buen salvaje" de Rousseau: viviendo en comunión con la tierra en pacíficas comunidades de algunos cientos hasta que llegan los soldados blancos a matarlos, violarlos y venderlos como esclavos. No se habla de malones, saqueos, incendios, correrías, ni ninguno de los otros deportes de los "pueblos originarios".

Alem e Yrigoyen son mostrados como héroes nacionales, siempre sufriendo por el pueblo. No importa que Yrigoyen haya sido el primer golpista profesional de la historia nacional con sus tres intentos de golpe (a los que siempre se los llama "revoluciones"; será porque queda bien hacer golpes si el que gobierna no es kirchn... perdón, "nacional y popular"), o que haya inaugurado vicios políticos que hoy continúan, como intervenir provincias donde gana la oposición, sacar de la cárcel a los amigos políticos que cometieron delitos, sacrificar el gobierno en nombre de la ideología, etcétera.

En suma, "Algo habrán hecho por la Historia argentina" es simplemente el relato de la Historia según la ve la Argentina kirchnerizada y la entiende el progre. Que los "malos" de la Historia de Pigna no tengan nada que ver con las figuras históricas que fueron, pareciendo más caricaturas hechas a medida de los insultos de Kirchner es realmente patético. Y triste, ya que para muchos esta "remake" de la historia en clave de CQC va a ser lo único que tocarán de historia argentina en su vida.

Queda esperar que Pigna sea sólo una moda más, de esas que nos parecen arrolladoras e indestructibles y luego se esfuman para volver al lugar de donde salieron.

3 Comentarios:

Blogger Lulet dijo...

Muy bueno!!!

9:04 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Muy bueno, esto tendría que salir en alguna carta de lectores, para que el resto de los mortales no sapìens se puedan enterar de algo.
Peter Kantropus.

9:35 a. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

FE DE ERRATAS

Donde decía: "Después vino José García Hamilton, con sus relatos sobre hechos curiosos de la historia argentina" debe decir "Pacho O'Donnell" en lugar de García Hamilton. El furcio ya ha sido corregido y editado.

Disculpas a los lectores.

Mea culpa, mea maxima culpa.

12:35 p. m.  

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