sábado, 20 de enero de 2007

Suma bailarines la comparsa bolivariana

Rafael Correa, el nuevo presidente de Ecuador y pollito chavista, ha anunciado que seguirá los pasos del tío Hugo y propondrá una "reforma constitucional" que le permita jugar en Ecuador al juego de moda del idiotaje continental: la revolución bolivariana. Que, con sus más y sus menos, se parece al eterno juego de las clases política e intelectualoide de América Latina: armar el sistema más caudillista, regalador, aislado, anti-yanqui y retrógrado posible.

Venezuela va camino de ser el juguete personal de Chávez, ya que la Asamblea Nacional está por votarle una ley habilitante que le dará permiso para hacer lo que se le cante la gana; además de pedir la reforma de la Constitución que él mismo garabateó para que le den la reelección indefinida. Chávez podrá ahora jugar al socialismo sin que gansadas como la separación de poderes, la Constitución o los derechos y libertades lo contengan.

En Nicaragua, el resucitado comandante Daniel Ortega vuelve a la presidencia, también de la mano del maniático de Caracas, con promesas de un "sandinismo bajas calorías" que haga olvidar la experiencia del sandinismo 1.0 que él manejó en las décadas del '70 y '80.

Acá al norte, Evo Morales se las ingenió para que no sólo los cuatro departamentos que se le suelen oponer (Santa Cruz, Pando, Beni y Tarija) , sino también la hasta ahora segura (para Evo) Cochabamba se convierta en un hervidero de violencia, agitado por el engendro chavista/indigenista/socialista del reivindicador boliviano y sus medidas cada vez más autocráticas.

Más acá, Nestitor sigue posando para la foto con el orate bolivariano y anunciando inversiones y proyectos faraónicos en conjunto con Venezuela. En el caso de Nestitor, hay un cierto componente de aprovechamiento que intenta desligarse de los delirios del loco venezolano mientras le saca todos los petrodólares que pueda. El problema con esa "estrategia" es que Chávez no es descartable; el que se acerca se queda pegado a él.

Los intelectualoides, los políticamente correctos y los progres de todas las variedades festejan. Creen que están ante la tan esperada revolución latinoamericana. Están, en cambio, frente a la misma historia de siempre: el caudillismo que se las arregla para cambiar de plumaje para seguir viviendo del Estado.

1 Comentarios:

Blogger Charly Karl dijo...

Lo del gasoducto del sur es un delirio, puesto que resultaría más económico traer el gas en barco, desde el país del excéntrico postulante a suceder en el reino del revés a don Fidel, que en estos momentos está más cerca del arpa que de la guitarra.


Saludos
Charly

8:45 p. m.  

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