jueves, 13 de noviembre de 2008

¿"Adonde está/que no se ve/esa gloriosa cegeté"?

El fallo de la Corte Suprema en lo referido a la libertad sindical es una brisa de aire fresco en este país, en momentos en que el clima político y social tiende a ser tan agradable como bañarse en un pozo ciego.
Cualquier cosa que erosione y ayude a demoler el sistema corporativo y fascista de asociaciones sindicales que montó el peronismo y que les ha dado de comer a innumerables generaciones de gordos cegetistas no puede ser sino una señal de progreso para la Argentina. Mientras más rápido mandemos el sistema sindical que Perón y sus sucesores (junto con algún despelotado que hizo lo suyo al respecto, como Onganía) al museo de las malas ideas, más cerca estará el momento en que el país salga del pozo peronista.
Cuando pienso en el comportamiento mafioso y patotero de los sindicatos peronistas y la manera que tienen de poner palos en la rueda cuando el que gobierna no es de los que canta la marchita, me tienen sin cuidado los lloriqueos del gordaje de la CGT y sus apologistas. Muchachos, ya robaron demasiado tiempo.
Algún día, Dios mediante, podremos incluso llegar a ver la pérdida de las obras sociales sindicales, con lo que le estaríamos dando el golpe de gracia a la mafia sindical que ayuda a hacer de la Argentina un país arterioesclerótico.
Claro que esto es la República Argentina, y como solemos tener un problema para cada solución, corresponde ser cuidadoso al momento de ver quiénes son las alternativas al monopolio corrupto de la "representación de los trabajadores" que tienen los gordos sindicalistas.
Y entonces tengo que confesar que no me siento del todo tranquilo. Si la alternativa a la corruptela sindical justicialista son los muchachos de la CTA y otras agrupaciones progresoides que tienden a parar el país entero e ir de marcha en marcha sólo porque algún chanta fue rajado de su puesto (y pienso en los infames ladris del sindicato de subterráneos), entonces tendremos que tener cuidado.
Cuando daba vueltas por Internet, me encontré con un episodio interesante: la huelga de controladores aéreos de 1981 en Estados Unidos. Y digo que es interesante porque hay veces en que no conviene dejarse llevar por los chantajes sindicales.
Resulta que los muchachos tuvieron la idea de hacer una huelga nacional a partir del 3 de agosto de 1981 para lograr demandas varias, sin que les importara que su huelga estuviera a punto de dejar a todo el país sin transporte aerocomercial. Casi casi como lo que hacen de tanto en tanto los muchachos del subte porteño.
Ronald Reagan, a la sazón presidente de los Estados Unidos desde hacía sólo siete meses, se amparó en una ley para declarar que la huelga constituía una amenaza a la seguridad y ordenar a los controladores aéreos que se reintegraran a sus puestos. Cuando sólo uno de cada diez acató la directiva, el presidente Reagan anunció que los controladores aéreos tenían cuarenta y ocho horas para levantar la huelga antes de que comenzaran los despidos.
El sindicato se negó, esperando que las cosas siguieran su cauce y que Reagan arrugara.
Expirado el plazo de 48 horas, el 5 de agosto de 1981 empezaron a llegar los telegramas de despido. Un total de 11.345 telegramas de despido, para ser exactos, que iban acompañados por un cesanteo por tres años para todos los participantes.
La situación del control del tránsito aéreo se palió provisionalmente recurriendo a controladores no afiliados al sindicato, personal auxiliar y personal militar.
El sindicato de controladores aéreos terminó disolviéndose por falta de miembros.
Ronald Reagan es de la clase de gente que merece que bauticen un portaaviones en su honor.
Realmente hoy no siento ningún cariño por el movimiento organizado de los trabajadores argentinos. Menos cuando todavía no se me pasa el efecto de pagar las cargas sociales del Sindicato de Comercio nacional y del de Capital Federal, del seguro de retiro favorito de Cavalieri y del Instituto de Capacitación para el Comercio.

4 Comentarios:

Blogger cerriwden dijo...

Nido de Ratas con Marlon Brando es la película que muestra lo que conta´s de una manera conmovedora.
Y es de los 50¨´

5:21 a. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Cerriwden, gracias por el comentario.

Qué triste es que hayamos caído tan bajo que hasta una película de la década del '50 sirva de paralelismo con nuestra situación actual.

En realidad no debería sorprenderme, siendo que el sindicalismo argento se quedó congelado en esa década.

Saludos.

10:41 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Mayor Paine, yo estoy convencido de que la corporación sindical existente en la Argentina ha sido un gran lastre que ha conspirado contra el progreso de la Argentina. Y no sé si coincidirás conmigo con esto: si se terminara con el monopolio sobre las obras sociales (y sobre la negociación colectiva), estaríamos a las puertas de un gran cambio en el mercado laboral argentino y la recontra-necesaria desregulación del mercado laboral podría tener un camino más allanado, aunque se dé en el muy largo plazo.

Yo estoy convencido de que para liberalizar el mercado laboral, primero hay que terminar con la corporación sindical. Y creo que si se logra destruirla, la Argentina habrá dado un pequeño pero importantísimo paso en su búsqueda de progreso.

Andrés

12:23 a. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Andrés, totalmente de acuerdo con vos (y perdón por la demora en contestar).

La verdad que no entiendo qué tienen que hacer asociaciones de defensa de los derechos laborales como los sindicatos manejando servicios de salud. Bah, sí lo entiendo si me pongo lo suficientemente cínico como para entender que es por cuestión de fondos.

Todo lo que contribuya a dinamitar a la corporación sindical es un paso en la dirección correcta para la Argentina.

Saludos.

6:44 p. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal

Más recientes›  ‹Antiguas