sábado, 1 de agosto de 2009

Basta

Los unitarios buscaron un país en donde Buenos Aires dominara al resto y llevara a la Argentina hacia el "progreso" aunque fuera de las narices; en cambio, los porteños son tan víctimas de la cofradía de políticos (muchos de ellos provincianos que de las provincias sólo tienen el acento) como el resto del país.

Los federales bregaron por una República de provincias iguales y autónomas del poder central, pero ahora los gobernadores que sucedieron a los caudillos compiten por ver quién es más chupamedias del gobierno central, a cambio de vergonzosas monedas que no alcanzan ni para un mes.

Los conservadores quisieron una Argentina moderna, pujante y avanzada, pero ahora estamos chapoteando a gusto en la miseria del Tercer Mundo, orgullosos de la "dignidad" de vivir en la mugre y en la decadencia.

Los radicales plantearon un sistema electoral honesto y a prueba de fraude, pero ahora tenemos elecciones roñosas con toda clase de inventos, desde las colectoras hasta las testimoniales, las espejo y otras maniobras un tanto más clásicas.

Los peronistas proclamaron la justicia social, pero hoy en día el "pueblo peronista" está hambreado, enfermo, analfabeto, inculto y preso de la mafia puntera y piquetera que vive de mantenerlos en la miseria para bien de sus capos políticos.

Los militares favorecían un país que viviera en el orden, pero en cambio vivimos en la tierra de la anarquía, de la desidia, de la confusión y del vale todo, en donde un gordo fesa puede quemar una comisaría y ser recompensado con una secretaría de Estado al poco tiempo mientras la orden es "no criminalizar" a las bandas patoteras.

Los montoneros, erpianos y demás "idealistas" quisieron una revolución a sangre y fuego, sólo que lo único que tuvieron fueron sangre y fuego, además de una evolución en el patrimonio de sus dirigentes más astutos y más rápidos para pactar y vender a los suyos.

Todos tuvieron "ideales" y todos quisieron aplicarlos. Y ninguno lo consiguió. Doscientos años de fracaso, de muerte, de ruina y de rencor.

Y todos cargamos con las mochilas de tanto odio y con las ruinas de tantos experimentos fracasados.

Si seguimos medianamente bien, es sólo gracias a esta tierra rica y bendita que puede darse el lujo de soportar cualquier clase de delirios y de recuperarse bien rápido.

Pero basta. Basta con todos y basta de todos, basta de los mesiánicos y de los gritones.

Basta de los resentidos y de los fracasados que hoy quieren seguir perseverando en sus miserias y arrastrarnos a todos en nombre de vaya uno a saber qué demencia psicológica.

Y también basta del inmundo exitismo argento, ese exitismo que hace que todo el mundo quiera subirse al carro del loco de turno y después patearlo a gusto cuando el loco pierde poder, sólo para quedar siempre del lado ganador.

Basta.

2 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Mayor Paine, 100% de acuerdo con lo que escribiste.

Ah, en cuanto a los Kirchner, una sola cosa:

Nada va a cambiar
tu marcha hacia el final.
Y nada va a cambiar;
juntos para siempre
la historia los va a condenar.

Vivimos una historia electoral,
el mismo sentimiento,
así estaremos juntos.
Soñando pa' los pingüinos,
un mundo en privación de libertad.

(con música del tema "Juntos para siempre", de Alejandro Lerner)

Andrés

6:45 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Como siempre, Usted deslumbra con la lucidez de sus palabras. Siga así. Un placer leerlo.

11:03 p. m.  

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