sábado, 31 de marzo de 2012

2 de abril


Andamos cerca del 2 de abril. Y qué 2 de abril, señoras y señores... no todos los días se cumplen 30 años de un evento importante. Especialmente cuando viene acompañado de semejante cháchara política; alguien tiene que explicarme por qué los aniversarios divisibles por cinco empelotudecen a los gobiernos y políticos de todo el mundo.

Aprovechando la cercanía del aniversario de tan importante evento, quería dejar plasmado en este post, quizás de forma un tanto desorganizada, algunos pensamientos y opiniones que me merece la cuestión Malvinas en sí misma y los distintos aspectos asociados con la misma.

Habiendo dicho esto, ¿me bancan la catarsis?

Una cosa que me gustaría ahora que nos vamos a acordar de la guerra es que se distinguiera de manera firme y tajante entre la conducción política y estratégica de la guerra, que dejó mucho que desear como es de público y notorio conocimiento, y el desempeño individual de los combatientes argentinos, el cual fue mucho más destacado y encomiable que lo que comúnmente se conoce.

Que puteen a Galtieri, a la Junta y a Menéndez todo lo que quieran por sus decisiones catastróficas, pero respeten, valoren y aprecien a quienes pelearon y sufrieron en las islas, en los cielos y en las aguas circundantes.

A los pilotos de Aviación Naval que le dejaron un ojo morado y el orgullo golpeado a la Royal Navy. A los oficiales, suboficiales y conscriptos del Ejército que hicieron honor a la bandera y al país al punto de dar la vida. A los aviadores de Fuerza Aérea que dejaron al mundo boquiabierto con su habilidad, pericia y valor. A los infantes de marina que pelearon desde el primer hasta el último día. A los tripulantes del General Belgrano, del Alférez Sobral, del Santa Fe, del Bahía Buen Suceso, del Bahía Paraíso, de la Guerrico y de todos los otros buques que hacen que la injuria barata de decir que "la Armada no salió nunca del puerto" se destiña un poco. A los efectivos de Gendarmería y Prefectura que pasaron de la seguridad interior al frente de guerra para desempeñarse de forma destacable. A los civiles que acompañaron el esfuerzo de guerra y que estuvieron presentes durante el conflicto. A todos.

Todos ellos merecen mucho más que la forrada condescendiente, malintencionada y pelotuda de tratarlos de "víctimas de Galtieri y la dictadura". En serio, me da por el decimonoveno forro de las pelotas escuchar a cada salame que anda por ahí diciendo que hay que tratarlos como víctimas, quitarles así cualquier clase de dignidad y reconocimiento y sumarlos así a la comparsa de llorones tangueros y mangueros que infectan la vida social argentina. Con historias para contar que darían para guiones enteros de películas y hay que soportar que se las oculte para continuar con el verso forrista y llorón.

Esto lo digo no sólo por la zurda perversa y degenerada que no para de insultar, humillar y despreciar con toda la basura de "los chicos de la guerra", o por toda la banda de snobs que se las dan de "intelectuales" y que llaman "postura alternativa" a repetir la del Reino Unido de forma textual, sino también por mucho superado que se conmueve y emociona con las conmemoraciones del 11 de Septiembre en Estados Unidos o con la portación de amapolas rojas en el Día de la Remembranza en el Reino Unido y los países del Commonwealth, pero que cualquier manifestación de patriotismo argentino o de aprecio por el país le provoca vergüencita y arcadas.

De paso, me jode mucho cierta actitud de varios argentinos que parecen alegrarse de que la Argentina haya perdido la guerra. Clarifico para que no se me tome a mal: creo que nunca debió producirse el conflicto. Pero una vez en la palestra, una vez que los tiros empezaron a ir y venir y una vez que los torpedos del HMS Conqueror hundieron la última esperanza de paz junto con el Belgrano, no quedaba otra cosa por hacer que lograr el mejor resultado posible para la Argentina.

Ojalá nunca hubiera ocurrido el 2 de abril de 1982. Pero ocurrió, y así como me gustaría que hubiéramos podido ganar el conflicto que le siguió, lamento profundamente que lo hayamos perdido. Mi deseo de que la absurda decisión cuyo aniversario inspira este post jamás se hubiese producido no me lleva a alabar la figura de la Tácher o sentir alguna clase de gratitud hacia ella por las razones que se puedan; lo primero no implica lo segundo, y ya corrió demasiada agua bajo el puente respecto de Magui, a quien también le cabe el sayo galtierano de aprovechar un conflicto exterior para levantar la imagen de su gobierno. Claro, la diferencia con Galtieri es que los británicos ganaron.

Y dicho lo anterior, espero nunca caer en la situación de alegrarme por la derrota de mi país.

Respecto del territorio en disputa y aunque como argentino me encantaría que las islas queden bajo la soberanía argentina, en lo personal me importan muy poco las islas en sí mismas. Si de mí dependiera, haría un canapé enrollando a la Isla Gran Malvina con la Isla Soledad, lo espolvorearía con la Isla Borbón, las Sebaldes, las otras del archipiélago y también las Georgias y Sandwich del Sur, lo condimentaría con la turba, las ovejas, los pingüinos y los kelpers e invitaría al Reino Unido a que introduzca el producto resultante en su recto. Francamente, si mañana mismo un tsunami se las llevara al fondo del Atlántico, no me molestaría en lo más mínimo.

Lo que me interesa son los recursos, y me interesa pensarlos para un futuro mejor. El petróleo. La pesca. El turismo. La Antártida, en un futuro próximo (y para el que diga que qué carajo nos tiene que importar de la Antártida, bien podría responderle que qué carajo le tiene que importar al Reino Unido). Lo que sea que se pueda sacar de esa zona y sea útil a la Argentina y a los argentinos. Mi interés fundamental es que la Argentina saque la mejor tajada posible para beneficio del país, y ante eso el argumento de "para qué las quiero si pueden llegar a beneficiar a los K" no me resulta convincente, porque prefiero pensar que habrá un futuro sin K en este país y que el mismo no tiene que perjudicarse (más) del odio y de la tirria que generan estos tipos.

Si la cosa es cagar a la Argentina con tal de cagar a los K, no sé si me puedo sumar a eso. Ya perdimos demasiado en esa clase de razonamientos y no quiero ver a la Argentina dentro de medio siglo condenando y lloriqueando por haber perdido oportunidades en un acto de mediocridad y chiquitaje absoluto.

Tampoco me conmueven mucho los kelpers. Probablemente sea una cuestión de piel o de emociones, pero sus declaraciones y actitudes me resultan profundamente antipáticas. Particularmente me molesta la paranoia que dicen tener acerca de un país del que saben que no puede ni cruzar el Riachuelo con ánimo de hostilidad.

Me rompe las pelotas tanto lloriqueo de autodeterminación para esos tres mil criadores de ovejas cuya intensa mala leche está forrada del dinero del Atlántico Sur, habida cuenta de que los mismos británicos se cagaron en lo que podían haber opinado los siete millones de habitantes de Hong Kong acerca de ser entregados al comunismo chino.

Y francamente me tiene sin cuidado si se sienten amenazados o no por la Argentina, más teniendo perfectamente en claro que escucharíamos sus chillidos de victimización y presunto temor aún si todo el arsenal con que contaran las FF.AA. se redujera a garrotes con clavos, gomones, y parapentes.

Insisto: a mí me interesa lo que le pase a la Argentina y a los argentinos. Y en el aspecto militar, me jode sobremanera que una potencia extranjera que nada tiene que hacer en este barrio se crea con derecho a montar una bruta base militar frente a las costas argentinas y a desplegar fuerzas que ellos saben muy bien (y lo dicen) que están muy por encima de cualquier defensa que pueda erigir la Argentina.

No las quiero ahí. No me gusta que haya aviones de combate que puedan sobrevolar a la Argentina como pancho por su casa, que haya submarinos que se paseen por las costas con impunidad. Y si están ahí, entonces quiero que mi país esté en condiciones de defenderse, les cause o no escozor y miedito a los criadores de ovejas de esos pedazos de tierra en el culo del mundo.

No crean que por todo lo anterior estoy de acuerdo con la farsa montada por la kakidad en torno a Malvinas. Si de mí dependiera, dejaría que toda la política oficial al respecto pasara por un representante especial, un diplomático de carrera de Cancillería con veinte o treinta años de experiencia en la cuestión, capaz de centralizar toda la interacción con los británicos. Le bajaría el perfil público a la cuestión, aunque me alcanzaría con impedir que funcionarios ignorantes abran la boca y terminen empiojando las cosas, con tal de llegar a avances concretos.

En fin, quería compartir estas ideas (bah, emociones) al respecto, habida cuenta de la fecha que se acerca. Quizás el lenguaje pudo haber sido más académico, pero estuve acumulando mucho en estos últimos meses sobre el tema.

Piensen lo que quieran sobre el conflicto, pero en lo que a mí respecta les pido que no caigan en la forrada de tomar por víctimas o meter en la bolsa de llanto tanguero a los veteranos y a los caídos. Hicieron lo que su deber les imponía y a muchos se les fue la vida bajo bandera.

Merecen más, mucho más que la condescendencia con que hoy en día muchos quieren reemplazar la ignorancia de décadas. Aunque más no sea por lo que vivieron y lo que sacrificaron.

Paz en sus tumbas y honor a sus memorias.

Hasta la próxima.

5 Comentarios:

Anonymous carancho dijo...

Estimado Mayor:
Una anécdota de mi parte. En 1982 tenía 14 años, y una de las tareas escolares era escribir a las tropas en las islas. De la montaña de cartas, un conscripto de Ramos Mejía eligió la mía.
Nos carteamos (con las dificultades de la época) durante todo el conflicto. Cuanto terminó y volvió al continente, nos conocimos por fin y me enteré de todas las cosas que son vox pópuli hoy, como el maltrato a las tropas.
Por lo demás, coincido en varios puntos con usted.
Finalmente, una acotación: aborrezco a los soldados que permanecieron en el país, no pisaron las islas y exigen algún tipo de retribución como "ex combatientes" (?). Sospecho que contrajeron una terrible enfermedad nacional, que es
respirar y exigir un subsidio por eso.
Saludos.

8:06 a. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Muchas gracias por el comentario, Carancho.

Por supuesto que hubo cosas execrables, comenzando por una falta criminal de planificación que, entre otras cosas, se tradujo en casos de maltrato y de abandono de la tropa. No lo ignoro para nada.

Lo que me revienta es que se quiera poner en la misma bolsa todo lo ocurrido para que quede uniformemente impregnado del olor a mierda que dejan las miserias que hubo. Como en la época de Garré como ministra de Defensa, que no se le ocurrió mejor cosa para conmemorar los 25 años de la guerra en el 2007, si mal no recuerdo, que poniendo la maqueta de un soldado estaqueado.

Respecto de los "continentales" o "movilitruchos", comparto lo que expresás. No tengo dudas de que merece alguna clase de reconocimiento el que colaboró con el esfuerzo de guerra desde el continente, pero por definición no puede ser el mismo reconocimiento (moral y material) que se le da a quienes estuvieron en las islas o peleando en sus inmediaciones.

Me enferma que quieran inventar la condición de "veterano de guerra continental" para gatillar algunos mangos... y por lo demás, coincido con las sospechas que manifestás. Ese mal nacional de exigir un subsidio sólo por respirar debería ser estudiado por la OMS.

Saludos!

10:50 a. m.  
Blogger Andy dijo...

Nada que ver con el 2 de Abril, Malvinas, etccc
¿No te parece que el gobierno K está cada vez más parecido a Yabrán? Orígenes oscuros de la guita, empresas no se sabe de quién, ansias de monopolizar el mercado interno, presiones desde el exterior... andá a saber si no trminan igual.

1:11 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

No me lo había imaginado como un paralelo de Yabrán, Andy, pero la imagen que planteás no está muy lejos de la realidad, por lo que parece. A riesgo de sonar muy lilito, tanto Yabrán como la kakidad parecen estar estructurados en torno a la misma matriz mafiosa, así que si la base es común (mafia, extorsión, corrupción, etc.), los resultados han de parecerse.

Lo que veo es que "algo" está acelerándose en este país... la locura del gobierno, el caos económico, el desquicio generalizado, todo cobra velocidad y avanza a paso veloz hacia un final incierto pero jodido.

Puede que ese final sea el equivalente colectivo del escopetazo que Yabrán se habría pegado... habrá que ver qué tanto vuelan las esquirlas y la materia gris destrozada por el impacto.

Saludos!

9:41 p. m.  
Anonymous carancho dijo...

Me encantó el condicional, Mayor... el escopetazo que se "habría pegado"... es increíble, estamos tan acostumbrados a que nos mientan que todo lo ponemos en duda.
Cuánto dice esto de nuestra sociedad.

9:20 a. m.  

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