sábado, 25 de agosto de 2007

Hablemos de rejuntes

La comidilla política de estos días ha sido el deshoje de margaritas, fantaseado o real, entre Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, con miras a una posible alianza electoral en las presidenciales de octubre, que, entre otras cosas, significaría el abandono del Bulldog de sus aspiraciones presidenciales para perseguir una banca en el Senado. Desde ya que semejante idea ha tenido el efecto de patear el avispero político nacional, especialmente con lo cerca que andamos de octubre.

Por supuesto, todos han hablado sobre el tema; desde los infaltables voceros y chupamedias gubernamentales hasta los propios integrantes de las fuerzas políticas en cuestión y prácticamente cualquier otro interesado o posible afectado por una hipotética cruza entre Carrió y López Murphy. En muchos casos, estos comentarios han distado de ser positivos o favorables, augurando toda clase de desastres en caso de concretarse esta alianza/coalición/nuevo espacio político (¿no odian los eufemismos?).Varios de los seguidores de Carrió están horrorizados con la idea, aparentemente porque incluir a un "neoliberal" dentro de la Coalición Cívica sería llevar al límite la amplitud política de dicha agrupación, o porque sería un guiño para la incorporación de Macri al espacio carrioísta.

En cuanto al propio intendente electo de Buenos Aires (¡Llamemos a las cosas por su nombre, o el titular del Ejecutivo porteño es un intendente o es un gobernador, pero "jefe de gobierno" es un engendro!), recientemente se ha hecho público su desagrado respecto a la posible alianza entre López Murphy y Carrió, reclamándole al Bulldog que decline automáticamente cualquier propuesta que marche en ese sentido.

Es curioso, de parte de Macri, semejante interés por las decisiones de López Murphy, dado el limbo en que lo tuvo hasta darle el tímido apoyo ofrecido para la candidatura presidencial del Bulldog... un apoyo tan limitado que cuesta creer que sean aliados.

Pero veamos otras cuestiones del caso. Mucho se ha dicho respecto de la ausencia de oposición en Argentina, situación que le deja al Pingüinato el camino libre para muchas de las barrabasadas nacionales y populares infligidas al país durante los últimos cuatro años. Si bien puede llegar a ser simplista el siguiente planteo, es muy probable que de haber existido alguna clase de oposición seria y capaz de plantársele al Gobierno sin tener en cuenta lo que las encuestas de Artemiópolis aseguran, quizás hoy no estaríamos ante la triste perspectiva de una sucesión matrimonial en el sillón de Rivadavia.

En la medida en que la oposición haga un esfuerzo serio por dejar atrás el comportamiento de caciques sin indios, vamos a dar pasos hacia adelante. Pero tengamos en cuenta que la unidad que no pasa de las boletas comunes, como nos mostró el caso de la Alianza, no es algo que deba buscarse.

¿Cuáles serían las perspectivas de estabilidad de una coalición electoral entre Carrió y López Murphy que se constituye a días de vencer el plazo para inscribir alianzas electorales en las elecciones de octubre? ¿Cuáles serían las posibilidades de llegar a un programa común que satisfaga a los dos elementos de esta coalición, un programa que vaya más allá de "ganémosle a Klifstina"? ¿Qué acuerdo tendría semejante alianza no sólo entre las estructuras (serán "espacios políticos", pero no dejan de tener sus propias estructuras) que responden a ambos líderes, sino también en el electorado que los sigue?

Mal que nos pese a los que quisiéramos ver una alternativa real de poder al kirchnerismo con posibilidades de alzarse con la Presidencia en octubre, son demasiadas preguntas para responder de manera creíble en una semana. Y por "creíble" estoy hablando de "capaz de resistir la campaña electoral". No hablemos ya de llegar a los acuerdos programáticos necesarios para una acción de gobierno eficaz que pueda revertir los descalabros y agujeros negros de la fiesta monto-kirchnerista.

El tiempo dirá qué es lo que ocurrirá con la posible alianza Carrió-López Murphy. Que la oposición se una siempre es algo positivo, pero no hay que pretender que pueda dar todos los pasos antes de dar siquiera el primero y más fundamental: sentar las bases de un acuerdo serio.

1 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Vamos a tener que hacernos a la idea de que se vienen cuatro años K y nada los va a frenar por culpa de una oposicion que esta absolutamente muerta.
Con todo lo que hizo este gobierno (greco, la bolsa de micelli, las valijas de PDVSA, la droga de SW, el INDEc, Moreno vs Shell, etc) cualquier oposicion seria ya estaria liderando encuestas.
Esta realidad no es culpa de una fuerza K (es mas, durante los ultimos meses hicieron mucho mas para irse con una buena patada en el trasero que para quedarse) sino que nuetra oposicion no supo contruir ningun espacio (ya sea Lavagna con la Pachamama, Carrio dividiendo sus partidos, Macri sin definirse, Lopez Murphi siendo Lopez Murphi, etc) que sea una verdadera alternativa.
Es probable que esta situacion sea consecuencia de todos los anteriormente nombrados, pero tambien de todos nosotros por no exigir democraticamente un panorama diferente.

saludos

Agustin Rivero

8:57 a. m.  

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