sábado, 4 de diciembre de 2010

Balanceando a Nilda

Hace bastante que no trato acá en La Bestia temas vinculados con la defensa nacional y con las FF.AA., y dado que estoy demasiado saturado del mediocre chiquitaje de la política vernácula, voy a desviarme hoy para volver sobre estos temas.

Vamos por partes. Algunas de las cosas que plantea el Ministerio de Defensa, tomadas en sí mismas y haciendo abstracción de todos los otros problemas sobre los que pienso hablar acá, son válidas. Créanme, hasta a mí me parece increíble escribir esto, y eso que antes los aturdía a todos ustedes con mis puteadas en "El Rinconcito de Nilda" de este blog.

Hace falta el planeamiento conjunto. Hace falta que exista una única instancia de decisión de la política militar. Hace falta revisar la doctrina y el armado jurídico de las FF.AA. para adaptarlos a lo que vivimos hoy en día. Hace falta que cada Fuerza Armada deje de gobernarse a sí misma y de gastar como le parezca (lo que equivale a malgastar) la magra porción del magro presupuesto militar que le toca. Hace falta que la inversión en defensa responda a un ciclo ordenado de planificación y decisión para asegurar que cada peso de lo poco que se asigna termine gastándose de la mejor manera posible.

Hasta ahí, vamos bien, y nobleza obliga, son cosas que no se habían encarado antes.

El tema es que hay una realidad que no se puede ignorar, un "elefante en la sala" que el Ministerio de Defensa ha elegido minimizar, sea por taras ideológicas de sus muy ideologizados referentes, sea por debilidad de Garré a la hora de reclamar tajadas de la torta presupuestaria, que es la situación material de las FF.AA. Poniéndolo en términos simples, casi todos los sistemas de armas existentes tienen entre 25 y 40 años de antigüedad, y por lo tanto o están cayéndose a pedazos y funcionando a base de parches y oraciones, o están tan desactualizados que dudosamente puedan cumplir con su propósito.

A esto el Ministerio reacciona haciendo de cuenta que no pasa nada, o aplicando medidas tan mínimas que parecen placebos: un petit contrato a la reestatizada Fábrica Militar de Aviones para media docena de aparatos por aquí, otro contratito para que INVAP fabrique un puñado de radares por acá, más prototipos de CITEDEF (ex CITEFA) y de la devidizada Fabricaciones Militares que nunca van a llegar a ser producidos en serie, anuncios de contratos y de proyectos que tienen más vueltas que un turista perdido en Parque Chas, compritas minúsculas de armas a Rusia y China que las FF.AA. no saben dónde meterse por cuestiones de logística y repuestos, y algún desvarío como el tema del submarino nuclear (primero quisiera que salgan del ex-Domecq García los submarinos que están: a) en obras desde hace años, b) abandonados a mitad de sus arreglos y c) inconclusos al 70%).

Mientras tanto el poco presupuesto que hay termina inevitablemente "reasignado" por obra y gracia de Aníbal, a la vez que se dan de baja equipos sin que se los reemplace al estilo de "ramal que para, ramal que cierra", al Irízar lo arreglan con la premura de un relojero suizo, a la fragata Libertad se le cagan los motores recién arreglados a mitad de la navegación y se llegan a paparruchadas como ejercicios de combate realizados con marcadoras de paintball. No mencionemos boludeces y picardías como ejercicios internacionales a los que no se puede concurrir porque Defensa se olvidó de mandar el pedido de autorización al Congreso y porque el Congreso se rascaba el pupo (ese sayo le cabe a unos cuantos), o la carne podrida en las bases antárticas.

Y después están las muertes. Demasiados muertos en demasiados accidentes aéreos en demasiados aviones que no tendrían que volar más.

En el período del 2001 al 2005 se podía entender la cuestión de que no había dinero para la defensa, pero en un país que se fuma casi mil millones en contratos de televisación para el fóbal y nosecuántos millones más en material ferroviario que está para el tacho de basura, por no hablar de las fangotadas que desaparecen en Planificación Federal y tantos otros pozos negros, la excusa se cae.

Y es una pena que algunas buenas iniciativas que han sido puestas en marcha en estos años queden desmerecidas por una situación material espantosa a la que se la ha querido paliar con curitas, un verdadero incendio al que combaten con dedales de agua sólo por negación mental o broncas de un pasado de viejos del que nadie tiene por qué estar orgulloso.

Nada lo sintetiza más que un episodio que presencié, en el que un dizque gurú ladrón de gallinas del Ministerio de Defensa (hoy caído en desgracia) cantaba loas a una audiencia cívico-militar acerca de por qué la Argentina estaba haciendo mejor las cosas en materia militar que, por ejemplo, Chile. El argumento del cleptómano avícola era que los chilenos compraban sin ton ni son mientras que acá estábamos desarrollando una doctrina sólida y efectiva y qué se yo que otra cosa.

Finalizada su exposición, al muy cretino se le animó un teniente coronel del Ejército que le dijo "Y si alguien se nos viene al humo así como estamos, ¿qué hacemos, les tiramos con la doctrina?". El chantapufi intentó mentir algo pero le salió muy mal. Igual que a Nilda, cuyos discursos al frente del Mindef son idénticos y dicen las mismas cosas: reformas, reescrituras de leyes y códigos, congresos, cursos, más cursos, e inauguraciones de jardines maternales.

Así nos va. Igual, a esta altura, prefiero que se quede ella. Siete años de kirchnerismo me han enseñado que cuando se saca a un ministro, es para poner a alguien peor.

Por cierto, justo hoy sale en La Nación una entrevista que le hicieron a la presidenta de Costa Rica a partir del problemita que están teniendo con sus vecinos nicaragüenses, que al parecer hicieron una incursión armada en territorio costarricense y todavía andan ahí muy orondos, sin darle bola a las quejas diplomáticas de Costa Rica o a las "gestiones" de la ONU y la OEA. Poco más puede hacer Costa Rica, ya que no tiene Fuerzas Armadas y ha hecho de la desmilitarización un fetiche de su identidad nacional.

Para muchos pajaritos de esta Argentina berreta a la que se le animan hasta coroneles bolivianos con ínfulas de Pancho Villa, lo de Costa Rica debería ser algo para tener en cuenta acerca de los riesgos que implica jugar a ser una aldea de elfos pacifistas en el mundo real.

4 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Mayor Paine, si de Defensa Nacional se trata, es un tema interesante, si bien no soy especialista en esto.

Tampoco tengo dudas de que hay que seguir haciendo énfasis en el planeamiento conjunto en materia de defensa. Es más, si fuera ministro de Defensa propondría unificar los sistemas sanitarios, las redes informáticas, la investigación científica, los Estados Mayores en una misma sede, los tres sistemas educativos e institutos, logística, áreas administrativas y el transporte aéreo (cargo de la FAA), entre otras cosas. Recuerdo haber visto unas diapositivas con esta idea y las mismas eran del propio ministerio de Defensa.

Incluso pondría en un pié de igualdad a los integrantes de las FF.AA. con el resto de Administración Pública en materia salarial.

Pero todo esto, y acá coincido nuevamente con vos, se opaca por la obsolescencia del equipamiento de las FF.AA. en general. ¿Cúantos aviones tiene la Fuerza Aérea en condiciones de vuelo? ¿Cuánto tiempo pueden navegar los buques de la Armada? Se tendrá que arrancar de cero literalmente en materia de equipos y con un profundo plan.

Con respecto a la Fuerza Aérea, creo que ésta se encuentra en la peor situación: los aviones de transporte se caen a pedazos (los F-28, C-130, F-27 y Twin Otter hace largo rato que debieron ser reemplazados) y lo mismo sucede con los aviones de combate Mirage (los A-4AR dentro de todo no están tan mal, pero tengo entendido que les falta el armamento adecuado). Pero por otro lado siguen teniendo demasiados modelos de aviones y muchas unidades fijas.

Andrés

6:59 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Andrés, dejame adelantarte que ya con lo que pusiste en tu comentario, demostraste más habilidad y sentido común en el tema que muchos que ostentan cargos en el Mindef...

Tus propuestas no son sólo sensatas, coherentes y diría que necesarias, sino que están en la misma línea que lo que todos los que tienen interés en el tema reclaman, incluso los que integran los equipos de gestión del actual Ministerio de Defensa. Durante demasiado tiempo las FF.AA. se vieron a sí mismas como versiones en miniatura de las de EE.UU. y se permitieron lujos y extravagancias (una que vos señalaste, por ejemplo, la diversidad de modelos de aeronaves) que no correspondían para nuestra situación.

Por si te interesara, un libro que elabora un proyecto de reforma en la línea de lo que vos proponés es "Hacia la Modernización del Sistema de Defensa Argentino", de Ricardo Runza y Marcelo Acuña, el cual se dijo que era el libro de cabecera de Garré allá por los inicios de su gestión.

Acerca del "pie de igualdad" con la administración pública, hasta comienzos de la gestión de Alfonsín la escala de sueldos de las FF.AA. estaba equiparada con la del Poder Judicial, con lo que el Jefe de Estado Mayor de una fuerza cobraba lo mismo que un ministro de la Corte Suprema. No digo de volver a eso porque sería un despropósito (más teniendo en cuenta que la pirámide de personal de las FF.AA. está muy deformada), pero un buen paso sería equipararla con la de Policía Federal, Gendarmería y Prefectura, que han tenido mucha atención en estos últimos años.

El gran tema detrás de todo es la plata, como es de imaginar. Y ante eso la realidad, que como decía Perón es la única verdad, es que todo lo que se diga queda en el aire si no hay la voluntad de poner el dinero en concreto. Eso ha faltado en grado sumo; al principio del kirchnerato porque se decía que no había, y ahora porque se dice que hay que saber bien en qué invertir y eso no es posible hasta que no estén completos los ciclos de planificación.

Todo bien con eso, pero ya se tiene idea de las carencias más elementales de las FF.AA., que no requieren barbaridades de dinero para resolver (no hablamos de aviones de combate sino de algo tan elemental como cascos para reemplazar los actuales, que son de la época de la II Guerra Mundial), y el actual Ministerio no supo, no quiso o no pudo conseguir los fondos que hacían falta.

El reemplazo del material, sobre todo el naval y el aéreo que se acercan al fin de su vida útil (como todos los aviones que mencionás, y en el caso del A-4AR el armamento que nunca llegó por falta de decisión política), va a costar y mucho y para eso hace falta un plan muy específico y detallado que no deje lugar al desperdicio al que nos acostumbramos. Esperemos que llegue a eso algún día.

Saludos y gracias por el comentario.

9:54 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Hola Mayor Paine! Antes que nada gracias por tu respuesta. De todos modos, mis ideas de unificar varias cosas no son mías, sino que hace unos años recuerdo haber visto unas diapositivas del Ministerio de Defensa que explicaban esas ideas.

El mismo caso es para los salarios de los integrantes de las FF.AA..

Andrés

10:06 p. m.  
Blogger Ani dijo...

Muy interesante. La verdad que ni se como llegue a este sitio. Estaba buscando info de los mejores hoteles en Venecia para mi jefe.. y llegue aqui, no se como comence a leer.. me encanto tanto que me dieron ganas de comentar :) gracias por compartir el post
saludos

1:11 a. m.  

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