sábado, 23 de julio de 2011

Tenemos de todo un poco, señoras y señores

Hubo tanto en esta semana de lo que se podría hablar que el esfuerzo de tratar cada tema con detalle sería agotador.

El pantriste de Daniel Filmus ya no sabe qué hacer para robar cámara. Bastante espacio ocupa con los afichitos azules con slogan afanado a Claudio Lozano y melosos dibujos que no incluyeron a los Ositos Cariñosos sólo porque ya habían puesto a dos policías, ella de la Federal y él de la Metro, tomados de la mano y sonrientes. No quiero pensar en qué diría Garré de eso.

Lástima que la onda paz y amor que le meten a los afiches termine desmentida cada vez que algún entenado del kakismo abre la boca para escupir veneno y pestes sobre los porteños asquerosos que tenemos la caradurez de no "estar con Cristina".

Ni hablar de su última denuncia de "campaña sucia", la de las encuestas truchas malas feas caca pis que quieren endosarle a Fúlminus los pecadillos del psicópata Schoklender y de la rotunda Rachid. No recuerdo al candidato del Frente para la Victoria's Secret lamentando el nivel de la campaña cuando unas semanas antes del sopapo del 10 de julio le endilgaron a la candidata a vice de Macri una presunta malversación de fondos.

Quizás sea un signo de los tiempos el que al kirchnerismo, que en el 2005 supo inventarle cuentas en el exterior a Enrique Olivera y que en el 2009 imaginó que De Narváez les hacía competencia en el negocio de la falopa, no le haya quedado otra forma de embarrar la cancha que rociándose ellos mismos de merda y apelar a la doctrina de "la lástima garpa".

Más entretenido sería hablar de la campaña que Victoria Donda, la Wanda Nara del campo nacional y popular, está haciendo como candidata a diputada nacional por la ambulancia de progres malheridos que conduce un Hermes Binner devenido en paramédico.

Lástima que no tenga a mano una fotito para mostrar el afiche en el que la Donda aparece con el Congreso de fondo y con sus atributos bien al frente, con una sonrisa pícara y sosteniendo un cartelote rojo que dice "Vamos a portarnos mal".

En serio, esos afiches no me dejan claro si presentan a una candidata al Poder Legislativo de la Nación o si están promocionando una porno softcore.

Después está el colapso bonafinesco de la víbora Carlotto, que no sé dónde se meterá su papel de "policía buena" (la mala, obviamente, es la psicópata de Herpes) ahora que aparece deseando que los Noble Herrera sean hijos de desaparecidos (¿no que era una desgracia que le pasara eso a alguien?), asegurando que el ADN muta en diez años y poco menos que reclamando a gritos que se amplíe el cotejo genético para incluir a los muertos paraguayos en la Guerra de la Triple Alianza por si los nenes de Ernestina resultaran ser recontranietos apropiados de Solano López.

Y el domingo tenemos las elecciones en Santa Fe, en donde si todo sale bien y la suerte sonríe un poco, vamos a terminar viendo cómo el Chivo Rossi queda tercero detrás de un candidato primerizo que hace poquito nomás se fijaba en los números de taquilla en vez de los de las encuestas.

Pero para salir de la mediocre escena local y darle una pátina internacional a este posteo, quiero dejarles una columna de opinión que encontré acerca de la crisis griega y que por lo menos me arrancó una sonrisa.

Denle a Grecia lo que se merece: comunismo

Por Bill Frezza


Muy de vez en cuando aparece una oportunidad para hacerle justicia a un pueblo y darle lo que realmente se merece. La hora de Grecia ha llegado.

Debe estar haciéndose claro para todos excepto los más obtusos miembros de la elite bancaria que no es posible robarle suficiente dinero a los contribuyentes alemanes para salvar a la economía griega del default. Podrán retrasarlo, tal vez, pero el colapso es inevitable.

Una vez que esto suceda, ¿cuál es el propósito de condenar a Grecia a alguna clase de purgatorio financiero temporario y selectivo en el que la irrelevante economía griega siga humillando a alguien lo bastante tonto como para prestarle un centavo a su gobierno disfuncional? ¿Por qué no ir de una vez por todas a darle al país lo que muchos de sus ciudadanos han estado demandando violentamente durante casi un siglo?

Que tengan comunismo.

Aunque les sea difícil de creer a los jóvenes, el comunismo fue alguna vez una fuerza histórica mayor que tuvo subyugados a miles de millones. Fuera de los salones de las universidades de elite, ¿quién lo toma en serio? Es cierto que tenemos a Cuba, donde la vigilia mortuoria de Castro es lo último que se interpone entre esa oscurecida colonia penal y un inevitable maquillaje a cargo del Club Med. Después está Venezuela, aunque decaen las esperanzas de que Hugo Chávez continúe portando el estandarte bolivariano por mucho tiempo más ahora que está ocupado dándole a los cócteles de FOLFOX mientras busca señales de caída del cabello. Y francamente, una dinastía familiar psicópata que gobierna una nación de zombies atrofiados difícilmente hace de Corea del Norte un ejemplo adecuado de comunismo.

Lo que el mundo necesita, a menos que nos olvidemos, es un ejemplo contemporáneo del comunismo en acción. ¿Qué mejor candidato que Grecia? Lo han estado anhelando por años, demostrando un nivel de virulencia anticapitalista sin igual en cualquier país desarrollado. Están temperamentalmente en sintonía con él, una vez que hicieron que todos los griegos con vocación de trabajo duro se fueran del país en busca de oportunidades. No representan una amenaza militar para sus vecinos, a menos que se tiemble ante la imagen de soldados que desfilan vistiendo polleras blancas. Y tienen toda la parafernalia de una nación occidental moderna, lo que los convierte en un banco de pruebas impoluto para las teorías marxistas. Sólo hay que echarlos de la Unión Europea, cortar el flujo de euros gratis, y devolverles las planchas de impresión para sus viejas dracmas. Después hay que hacerse a un lado durante una generación y observar.

La tierra que inventó la democracia la usó para perfeccionar el arte de vivir a costa de otros, un ejemplo que todas las democracias occidentales parecen decididas a emular. El ser los primeros en quedarse sin el dinero de los demás hace que Grecia esté verdaderamente madura para dar el siguiente paso lógico más allá del socialismo.

Por desgarrador que sea, podemos encontrar alivio en el hecho de que Grecia no tiene demasiada economía como para destrozar. La única industria griega que vale algo es el turismo, que está rápidamente colapsando conforme los turistas se hartan de quedar varados por huelgas mientras esquivan los cócteles Molotov. Los demás podremos encontrar muchas otras fuentes de cordero, yogurt y aceite de oliva. Ellos aplastaron el concepto de propiedad privada hace mucho bajo el peso de regulaciones ambientales, culturales y sociales que gobiernan el uso de la tierra. ¿No sería instructivo dejar que intenten construir el paraíso de los trabajadores para recordarnos cómo se ve la igualdad impuesta por el Estado?

A diferencia de las vecinas naciones balcánicas que pudieron experimentar los gozos del comunismo luego de la Segunda Guerra Mundial, Grecia se salvó de caer en el precipicio gracias a una masiva intervención occidental al igual que a un pacto lateral churchilliano que obligó a Stalin a dar marcha atrás. La brutal guerra civil entre el Partido Comunista Griego (el KKE) y las fuerzas gubernamentales respaldadas por Gran Bretaña y los EE.UU. pusieron los cimientos para décadas de enfrentamiento entre simpatizantes comunistas que nunca abandonaron el sueño, y juntas de derecha decididas a gobernar por la fuerza. La paz tensa que ha existido desde que echaran a patadas a los coroneles oculta las tensiones subyacentes mientras todo griego se preocupa de si alguien está trabajando menos horas que él.

Cómo fue que Grecia estafó su ingreso en la Unión Europea mientras que la esforzada Turquía se quedó afuera mendigando es un testamento a los astutos diplomáticos en Bruselas, que seguramente están consultando sus manuales para ver qué esquema van a conjurar ahora para encajarle a alguien más la cuenta. Por qué la U.E. le otorgó créditos a una nación cuyos gobiernos han estado en un estado crónico de default desde que el país ganara en 1832 su independencia del Imperio Otomano es un tema digno de una investigación de "News of the World". Quizás Fannie Mae los estaba asesorando.

Así que, a pesar de las reuniones frenéticas, la tragicomedia se acerca a su acto final. Es hora de que la industria financiera global abandone sus apuestas y vuelva a casa antes de que más empleados bancarios inocentes acaben inmolados. Si no se quiere que el contagio real se esparza, es decir la enfermedad de creer que se puede consumir perpetuamente más de lo que se produce, hay que dejar a Grecia en manos de los griegos y que los banqueros asuman sus pérdidas.

Por más difícil que sea para un greco-americano como yo el admitirlo, descansar en laureles de dos mil años de antigüedad es una rutina gastada. Aunque pocas culturas puedan remontarse con orgullo a tantos logros en las artes, el drama, la filosofía, la retórica y la arquitectura que fueron la gloria de Grecia, es hora de que los modernos griegos se examinen duramente a sí mismos. ¿Qué han hecho por el mundo últimamente? Aún más importante: ¿qué están dispuestos a hacer para ayudarse a sí mismos? Si no pueden enfrentar esa pregunta, entonces es hora de cantar "La Internacional".
Hasta la próxima.

5 Comentarios:

Blogger Carlos Alloatti dijo...

Muy bueno, no perderse los comentarios de la nota de Grecia.

8:33 a.m.  
Blogger perogruyo dijo...

Muy bueno.

Creo que si cambiamos Grecia por Argentina y Comunismo por Nazi-socio-bartolismo obtenemos algo bastante familiar.

3:21 p.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Estimado Mayor Payne,

Soy Celia Cobo-Losey y te escribía porque estamos creando una página web libertaria y quería saber si podíamos usar dos artículos que has traducido con pleno reconocimiento de tu trabajo: "Capital y Pobreza" e "Introducción a la Escuela Austriaca de Economía". Mi mail es celiacobolosey@hotmail.com

Saludos cordiales

Celia

11:09 a.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Adelante nomás, Celia, ningún problema en absoluto que las traducciones están para eso. ¡Muchas gracias y buena suerte con la web!

Saludos,
Mayor Payne.

4:14 p.m.  
Blogger Celia dijo...

Muchas Gracias y muy buena suerte también!

Saludos,
Celia

10:44 a.m.  

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