sábado, 22 de octubre de 2011

He descubierto algo nuevo y maravilloso, y lo llamaré "pólvora"

Hay cuatro grandes clases de progresistas: los ilusos, los avivados, los snobs y los perversos, pero el progresismo en sí mismo, sin importar el pelaje de quienes lo practiquen, es antinatural en extremo, como lo están descubriendo las hordas de drogones que juegan a montar barricadas en Nueva York.

Lean esta traducción de este artículo que de seguro, como dicen los amigos de El Opinador Compulsivo, los hará defecarse de la hilaridad.

Los Organizadores contra los Organizados en Zuccotti Park

Todos los ocupantes son iguales, pero algunos ocupantes son más iguales que otros. En un Zuccotti Park azotado por el viento, nuevas divisiones y jerarquías amenazan con dar vuelta a Ocupen Wall Street y su colectivo sin líderes.

Conforme crece la protesta, algunos de los ocupantes se han hecho cargo espontáneamente de proyectos grandes y pequeños. Pero muchas de las personas en Zuccotti Park no están tomando bien esta conducción, lo que llevó a un tenso jueves de desacuerdos políticos, ocasionales griteríos y al menos una pelea a puño limpio.

Comenzó, como suele hacerlo, con un círculo de percusionistas. Las maratones rítmicas de diez horas no le estaban cayendo bien a la junta comunal del barrio, a la Casa de Altos Estudios de Economía y Finanzas irónicamente ubicada en la esquina de Zuccotti Park o a muchos de los manifestantes con privación del sueño.

“[La escuela] no podía enseñar,” explicó Josh Nelson, un manifestante de 27 años procedente de Nebraska. "Y hemos tenido problemas con los percusionistas también. Tocan sin cesar todo el día, y bien alto." Los facilitadores impulsaron una propuesta en la Asamblea General para limitar el redoble a dos horas por día. "El redoble es una cuestión mayor que tiene el potencial de hacer que nos echen de aquí", dijo Lauren Digion, una líder del grupo de trabajo sanitario.

Pero las batucadas eran divertidas. Trajeron publicidad y dinero. Muchos no facilitadores se enfurecieron por la decisión y adujeron que su aprobación había sido forzada a través de la Asamblea General.

"Están imponiendo una estructura en el flujo natural de la música", dijo Seth Harper, un muchacho de 18 años oriundo de Georgia. "La AG decidió hacerlo... suprimieron las opiniones de las personas. Quise presentar una propuesta diferente, pero una chica organizadora negra y grandota con un afro dijo que no podía".

Para Shane Engelerdt, un joven de 18 años de Jersey City y autoproclamado "jefe de batucada", esto equivalió a una traición jacobina. "Se están convirtiendo en el gobierno contra el que tratamos de protestar", dijo. "Ni siquiera pidieron la opinión de los percusionistas... La batucada es el latido del corazón de este movimiento. Miren a su alrededor: esto está muerto, necesitan un pulso para mantener algo con vida.”

Los percusionistas sostuvieron que el grupo de trabajo financiero incluso llegó a fijar una especie de impuesto a la percusión, llevándose hasta la mitad de los entre 150 y 300 dólares diarios que el círculo de percusionistas recibía a la gorra. "Ahora tienen más de 500.000 dólares de toda clase de lugares", dijo Engelerdt. "Estamos como, ¿qué está pasando acá? Son como los bancos contra los que nos manifestamos."

Se supone que todas las posesiones y dinero en el parque sean de propiedad común, pero los derechos de propiedad levantaron su capitalista cabeza cuando los facilitadores se ocuparon de limpiar el parque, que empezaba a parecerse a una villa miseria más de lo habitual después de varios días de viento y lluvia. La junta comunal local iba a enviar un inspector, así que los facilitadores y los limpiadores empezaron a mover tiendas, bolsas y efectos personales a una gran pila para poder limpiar el parque.

Pero algunos se negaron a ceder. Un hombre barbudo empezó a desarmar una tienda y un ocupante emergió de abajo, gritando: "Vas a romper mi maldita tienda, vete a la mierda!" Cerca del frente del parque, dos hombres encapuchados montaron una meta-sentada, temerosos de que sus posesiones se perdieran o fueran apropiadas por otros.

Daniel Zetah, un facilitador de 35 años de Minnesota, se subió a un banco. "Tenemos que limpiar este lugar. Hay un montón de chicos que vienen a quedarse". Uno de los encapuchados retrucó: "No voy a ceder mi lugar por unos malditos niños. Ellos tienen padres y hogares. Mis padres están muertos. Este es mi lugar.”

Otros organizadores fueron más bruscos. "Si no quieres ser parte de este grupo, entonces puedes simplemente irte", gritó un facilitador con camisa abotonada. "Todas las semanas limpiamos nuestra casa", intervino en favor de los sentados Seth Harper, el proletario pro-batucada. "No nos ponemos de acuerdo sobre cómo deberíamos limpiarla. Muchos de nosotros estamos en desacuerdo con la pila". Zetah, alto e imponente con una barba rojo fuego, cerró el debate con un suspiro. "Todos somos chicos y chicas grandes. Hagamos esto". Como me dijo después, "Muchas personas son como chicos malcriados". ¿La cura? Una ola de frío. "En lo personal, no puedo esperar al invierno. Va a limpiar a la gente que no está acá por las razones correctas. Que venga la nieve. Los verdaderos revolucionarios se quedarán aunque haga 50 grados bajo cero.”

"Los manifestantes de buen tiempo se irán", dijo "Zonkers", un limpiador de 20 años y ocupante de larga data de Tennessee. (Pidió que no se publique su nombre debido a un historial delictivo de marihuana.) "Las personas que se quedan son las personas a las que les importa. Hay un montón de punks, de chicos tontos, de personas que vienen a mendigar... Me desagrada. Estas personas están acá para una fiesta".

Otra discusión estalló cerca de la pila de posesiones apropiadas, que crecía minuto a minuto. Un hombre llamado Sage Roberts buscaba desesperadamente entre la pila para encontrar una bolsa de dormir. "Se llevaron mis cosas", murmuraba. Lauren Digion, la líder del grupo de sanidad, intervino: "No son tus cosas. Tienes todas estas cosas gracias al [grupo de trabajo de] confort. Le pertenecen a confort".

Y mientras le hablaba a Michael Glaser, un nativo de Chicago de 26 años que ayuda a conducir los esfuerzos de preparación para el invierno, a metros de nosotros estalló una pelea a puño limpio entre un limpiador y un acampante.

"Cuando hay limpiezas, la gente se vuelve loca", dijo Glaser. "Esta es una ciudad en sí misma. Dentro de cada ciudad hay personas que viven de arriba, que hacen que la vida de los demás sea miserable. Simplemente nos ocupamos de eso. No podemos echarlos a patadas".

Respondiendo a la insatisfacción con la Asamblea General consensuada, los facilitadores han adoptado un nuevo modelo de "consejo de voceros", que le permite a cada grupo de trabajo actuar sin antes lograr la aprobación del colectivo. "Esto lo simplifica", sostuvo Zonkers. "La GA es poco flexible, torpe y redundante."

De las batallas de hoy, no está todavía claro quién ganará al final del día: si los organizadores o los organizados. Pero la protesta de un mes ha claramente crecido y evolucionado hasta un punto en el que un movimiento verdaderamente sin líderes se enfrenta a la expulsión, o peor aún, a la insurrección.

Mientras la discusión en torno a las bolsad de dormir comunitarias entre Lauren Digion y Sage Roberts amenazaba con salirse de control, un facilitador con sombrero rojo vino con el ceño fruncido. "¿Recuerdas? Ya no se te permite dar más entrevistas", le dijo a Digion. Ella asintió y volvió a trabajar. Pero cuando Roberts gritó "¡No me digas qué hacer!", Digion no se pudo contener.

"A algunos se les tiene que decir lo que tienen que hacer", dijo. "Alguien tiene que dar órdenes. No hay un sentido de orden en este maldito lugar".

Veamos... la manga de hipones, pelilargos y jovatos malcriados que juegan a recrear el Octubre Rojo en las calles de Nueva York pasó bien pronto de creer que viven en comunas anarcas de democracia directa y fumanchera a organizar los rudimentos de un Estado con sistema representativo de gobierno, división del trabajo en grupos funcionales organizados a tal efecto, jerarquías de jefes, y elementos de control del orden, mientras sus miembros descubren que la propiedad común es buena siempre que pueda quedarme con lo de otros sin que ellos se queden con lo mío y que el "de cada quién según su capacidad" pierde gustito cuando les empiezan a cobrar impuestos.

Ni qué hablar del orwelliano (en el sentido de Rebelión en la Granja, libro que debería ser de lectura obligatoria desde la primaria) surgimiento de "vanguardias" que empiezan a juzgar quién puede hablar y quién no, quién es más o menos revolucionario, y qué se va a tratar en los democráticos e igualitarios ámbitos de decisión colectiva popular.

No, pero si me cago de risa.

Lo más gracioso y triste es que no van a aprender un carajo de lo que les está pasando. Nada en absoluto. Seguirán por ahí rasguñando las piedras, pasándose porritos y soñando con construir un mundo igualitario al son de "Imagine" de Lennon en el que puedan vivir mantenidos de arriba, sin siquiera imaginarse que su sueño no pudo aplicarse ni siquiera en un prostituto parque de 3.100 metros cuadrados.

Es que lo de ellos no deja de ser que están hartos de la realidad y quieren fantasías.

Mañana hay elecciones. Todo indica que vamos por cuatro años más con la Reina Batata. Ya veo el retorno del "yo no la voté", y sólo espero tener la suficiente maldad desde adentro para mandar a la mierda a los llorones del mañana.

2 Comentarios:

Anonymous Cris Viuda dijo...

Espectacular Post.
Felicitaciones como siempre.
Socialismo con los bienes de los demás "que lo mío no lo toquen".
Pendejos pelotudos. Busquensé una vida.

-Respecto a Argentine:
ojalá explote todo con La viuda bipolar adentro. Es lo único que espero.

3:30 a. m.  
Anonymous Macoco dijo...

Coincido plenamente con el comentario de Cris Viuda.

10:03 a. m.  

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