sábado, 12 de mayo de 2012

Camino a Mordor

Hace unos días nos despertamos para encontrar que la reja de casa había sido forzada y que habían tratado de hacer lo mismo con la reja de una de las ventanas. Algo, no sabemos qué, disuadió al aspirante a chorro (o chorros) de proseguir y darle a mi familia la agradable sorpresa de madrugar con delincuentes, pero de todas maneras el alivio de haberse salvado por poco quedó tapado por la sensación de profanación, de haber estado expuesto y vulnerable hasta en el santuario que es el hogar propio.

De cualquier manera, íba a sentir esa sensación de vulnerabilidad una vez más a lo largo de la semana, cuando mis intentos por poner parte de mis ahorros a resguardo de la inflación terminaron estrellándose contra la tranquera del corralito que la AFIP puso a la compra de divisas extranjeras.

Esta vez, a la vulnerabilidad se le sumó otra sensación: la de darse cuenta de que mis cosas y mis ahorros son míos siempre y cuando la banda de forajidos que se hace pasar por un gobierno me permita conservarlos, y ni siquiera de forma plena, porque aparentemente el señor Moreno sabe mejor que yo en qué cosas necesito gastar mi dinero, mientras que el señor Echegaray sabe mejor que yo de qué forma tengo que conservarlo para un mejor uso futuro.

Por supuesto que voy a sentir eso, si veo que su criterio de legalidad para tratar con las empresas, grupos, sociedades y sectores que no les gustan, aún si hace cinco minutos eran culo y calzón, pasa por reescribir las leyes para barnizar las barbaridades que se les ocurren. Y eso cuando se gastan en publicar leyes, porque según consignan los medios, nunca se publicó ninguna resolución de la AFIP estableciendo la virtual prohibición del cambio de moneda. El tema no es que estaría bien si hubieran publicado sus disposiciones; el tema es que ahora caemos en la locura de vivir en un país donde se obliga a acatar reglas que nunca se dieron a conocer.

En el fondo, la ley es lo que ellos quieren que sea, y si estás en el medio, jodete por interponerte entre ellos y su robolución. ¿Quienes somos los pobres seres humanos del rebaño argento para oponernos a los designios de la psicópata y de su banda de criminales?

¿Y por qué le digo psicópata? Me bastaría sólo con la frasecita que tiró en uno de sus recientes discursos para defender el tan mentado "Proyecto X" de espionaje que puso en práctica su gobierno comprometido con los derechos humanos, la dignidad moral y material y el derecho a la vida de todos y todas, ya sean seres humanos o armiños cuadriculados de Ezpeleta. "Quédense tranquilos. Salvo que estén haciendo algo que no corresponda, ahí si puede ser que estén en el proyecto X", dijo la Perra, haciendo un refrito del clásico autoritario que dice que quien no esté haciendo nada malo no tiene nada que temer.

Y no termina, porque no veo que tengan el menor prurito en cagarle la vida a tres millones de personas por haber cometido el imperdonable pecado de no votar por su chirolita. Es así que tenemos que rezar que no se les ocurra acelerar el repliegue de la Federal y nos terminen matando los chorros, y esperar que se le ponga coto a la demencial idea de querer ahogarnos a todos en nuestra basura, o la próxima locura que se les ocurra.

¿Cómo se puede resumir esta sensación? Con una sola palabra.

Desamparo.

Cada vez se vive en un país más turbio, más sucio, más retorcido y perverso, y cada vez más la vida, la libertad y la propiedad de cada uno y de sus seres queridos son sólo graciosas concesiones de un poder cada vez más enloquecido y borracho. Y tengo la horrible sensación de que antes de que los echemos a patadas, porque no nos engañemos, no se van a ir solos por las buenas o respetando cualquier clase de delicadeza constitucional, van a haber hecho lo imposible por convertir a la Argentina en Mordor.

3 Comentarios:

Anonymous carancho dijo...

Gracias, Don Occam.
Acaba de convertir una de mis obras literarias favoritas en una distopía futurista que cada vez que quiera leer va a recordarme a este país bananero y de décima.
Si bien coincido en casi todo, creo que la economía los echa, mucho antes de lo que la sintiroides y su manada de chorros creen. Y sospecho que o rajan a toda velocidad o las turbas los linchan en las calles.
Que nos van a dejar escombros, de eso estoy segura.
Supongo que nos quedará arremangarnos, y a laburar, como hacemos siempre, bah.
Saludos.

8:16 p.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Mil disculpas, Carancho. Aunque admito que estuve probando cantar "Ash nazg durbatulûk, ash nazg gimbatul, ash nazg thrakatulûk agh burzum-ishi krimpatul" al son del Himno Nacional a raíz de tu comentario...

Ahora, decime si el kirchnerismo no se parece cada vez más a una horda de orcos.

Saludos!

8:39 p.m.  
Anonymous carancho dijo...

Mayor, en principio disculpas por cambiarle el nombre.
Leyendo y comentando 2 posts a la vez, a veces las sinapsis se entrecruzan.
Finalmente, sí, creo que los k se parecen a los orcos, y la kámpora son los nazgul del régimen.
Ahora, cree posible que llegue Aragorn y sus amigos al rescate..?

8:17 a.m.  

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