sábado, 5 de mayo de 2012

El DeLorean populista


La imagen que ilustra este post fue hecha a partir de dos tomas del video "Españistán", el cual fue elaborado por un dibujante español con el propósito de aventurar una explicación del descalabro en el que cayó ese país. El video es bastante interesante, aunque se le escapa la hilacha cuando pone como inicio de la crisis un par de medidas que Aznar había adoptado por consejo del "dios del neoliberalismo".

En fin, al margen de la cosa políticamente correcta que no podía faltar, la imagen de arriba me pareció como una forma excelente de comprender mejor el modus operandi del populismo, particularmente porque la mecánica que emplean las cleptocracias populistas no es fácil de entender de forma intuitiva. Bah, sí lo es, pero sólo si se tiene una adecuada conciencia del largo plazo, cosa que no abunda en un país donde pensar más allá del mes que viene implica un esfuerzo de imaginación sobrehumano.

Es que el populismo, que es definible como "pan para hoy y hambre para mañana adornado con pelotudeces sobre la dignidad y la solidaridad" no deja de ser un robo al futuro hecho para sostener los caprichos del presente.

Las personas que hacia el fin de cada etapa populista se preguntan horrorizadas qué fue lo que pudo salir mal y por qué el gobierno que antes era tan generoso se volvió tan cretino y ladrón no suelen relacionar las dos situaciones, y mucho menos comprender que ambas son los dos extremos de un túnel del tiempo de choreo. El populismo es un DeLorean que para regalar y regalar hoy (o ayer) hace viajes regulares para robar a punta de pistola en el futuro (u hoy).

No es que se acabó la plata fácil, vino una cosecha mala o "de golpe apareció el mundo y nos jodió". No es que a los gobernantes de turno les agarró una epidemia de incompetencia o padecen de síndrome de hijaputez adquirida. No son dos personas distintas el que antes repartía y regalaba y hoy expropia y amenaza. Es la misma persona que hace hoy la parte sucia del almuerzo gratis de ayer. La etapa final, la fase de choreo desnudo, de afano abierto, de confiscaciones disfrazadas de epopeyas patrioteras y testiculares, estaba escrita y guionada desde el primer día en que el caudillo se disfrazó de Papá Noel civil y salió a repartir prebendas.

Conviene recordar esto ahora que llegamos a la era de los manotazos de ahogado para seguir pagando la fiesta, de forma tal de que mañana no haya chorlitos que pregunten, al estilo de Ernesto Tenembaum, "¿qué les pasó?"

2 Comentarios:

Blogger Andy dijo...

"Almuerzo gratis es irse después a la cama sin cenar". Hay que grabárselo en la cabeza a los pibes.

4:58 p.m.  
Anonymous carancho dijo...

Siguiendo la línea de Andy: lo gratuito no existe. Siempre lo paga alguien.

8:12 a.m.  

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