sábado, 10 de febrero de 2007

No, Senadora, no es así...

Ante las críticas motivadas por su paseíto por París, la Senadora Cristina F. de K., quien demostró una completa ignorancia de la Historia y una falta absoluta de todo sentido de la proporción al afirmar que el Holocausto hitleriano y el gobierno militar habían sido dos ensayos de la misma política, pretende ahora recurrir a los rincones de la Historia para justificarse.

En una entrevista concedida al diario La Nación ayer viernes, la Senadora comparó su visita a París con la que hizo en 1948 Eleanor Roosevelt, esposa del que fuera Presidente de EE.UU. Franklin D. Roosevelt, para firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos. “Ella también era la mujer del presidente de los Estados Unidos y estuvo aquí firmando”, dijo Cristina, para luego lanzar un "Deberían saberlo" y reclamar a los periodistas "salir de la anécdota y meterse en la Historia".

Ya que la Senadora nos pide que nos metamos en la Historia, vamos a meternos en la Historia como corresponde: Eleanor Roosevelt fue a París a firmar la Declaración Universal de los Derechos Humanos en 1948, no porque fuera la mujer de un Presidente sino porque ella presidió la comisión que redactó la Declaración misma, cargo al que llegó por mérito propio y no en calidad de representante de los EE.UU. Cristina, por otro lado, fue a firmar un tratado redactado por otros en nombre de la Argentina y sin ningún otro título más que ser la mujer del Presidente. Y dado que estamos en el tema: en 1948 Eleanor Roosevelt era una ex-Primera Dama, ya que Franklin Roosevelt llevaba tres años de muerto y el Presidente de EE.UU. en ese momento era Harry Truman.

Mal ejemplo, Cristina.

2 Comentarios:

Blogger Charly Karl dijo...

Roosevelt sacó adelante su país tras haber sufrido una de las mayores crisis de su historia, en cambio nuestro presidente lo único que hizo fue reasignar partidas presupuestarias, gracias al formidable superávit por la exportación de productos agropecuarios y la enorme presión tributaria, a lo que hay que agregarle las retenciones a las exportaciones. Con la plata ajena, es fácil hacer beneficencia y comprar voluntades.

10:07 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Buen dato!!!

9:48 a. m.  

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