sábado, 12 de mayo de 2007

Descenso a la locura

Los episodios de las últimas semanas, especialmente los referidos a la crisis de Santa Cruz, bien pueden hacernos preguntar si el Presidente Kirchner ha perdido completamente todo sentido de la realidad.

En buen criollo: ¿se volvió loco el Pingüino?

Vamos por partes. Primero fue el risible y patético "atentado" por parte de un camionero enajenado que habría querido matar a Kirchner estrellando un camión en su casa de Río Gallegos... cuando la supuesta víctima estaba a 2500 kilómetros de distancia. Ese acto, que en un país medianamente serio sólo tendría un par de notas en programas de videos policiales, motivó en la Argentina una sarta de estupideces sobre supuestos intentos de magnicidio en contra del Presidente, la Primera Ciudadana, e incluso la pobre mamá de Néstor.

Realmente patético era escuchar a Kirchner diciendo en cuanto acto encabezaba que "me van a amenazar", "hay gente que me quiere hacer mal", "constantemente me agreden", "van a venir por mí", etcétera... Escucharlo decir esa oda a la paranoia lo hacía ver no como un líder amenazado por sus enemigos o un mártir en potencia, sino como un pobre "chapita" más merecedor de una camisa de fuerza que de una banda presidencial. Sus intentos de victimización son tan lamentables y burdos que inspira más risa y vergüenza que adhesión.

Y parece que la insanía pingüinista se trasladó a toda la corte de aduladores y matones, tanto en Capital Federal como en Santa Cruz. El primero y más clásico fue el guapo de cortada que la juega de ministro del Interior, Anímal Fernández, quien en un acto de caradurez insuperable dijo que los heridos durante los "incidentes" (digo "incidentes" porque es sabido que "represión" sólo se aplica si el gobierno es de derecha, y no nacional y popular como el Pingüinato) entre los maestros y la policía santacruceña en realidad se habían "autoinfligido" las heridas en un acto de masoquismo político.

Sólo para la comparación, invito a los lectores de La Bestia Política a imaginar cuál hubiera sido la reacción de los medios y de la progresía bienpensante (en el sentido orwelliano de la palabra) si en una de las conferencias que daba en la puerta de su edificio, Carlos Corach hubiera afirmado que los piqueteros se lastimaban sólos para aparecer como víctimas. Mi opinión es que Corach se hubiera tenido que ir del país.

Después vino el ya eyectado ministro de Gobierno de Santa Cruz, Daniel Varizat, quien le ganó de mano a Ginés González García en su pica con la Iglesia Católica al acusar a un cura párroco de Río Gallegos de estar guardando armas en su parroquia. Lo absurdo de la acusación nos exime de más comentarios.

No nos detenemos en el resto de la banda (el otro Fernández, la Primera Cacatúa, mi amiga Nilda, la sonriente Miceli, Filmus, Solá, Arslanián...) por una cuestión de extensión. Baste decir que todos ellos parecen vivir en un mundo de fantasía donde Kirchner es la reencarnación del cardenal Richelieu y de Otto von Bismarck, y la Argentina es una potencia mundial.

Con cada día que pasa, los funcionarios del Pingüinato demuestran estar un poquitito más enajenados de la realidad y un poquitito menos dispuestos a reconocer que están razonando muy por fuera del recipiente. No sé si será porque no quieren contradecir al Gran Jefe o porque se están contagiando de su particular forma de insanía.

PD: Y como si esto fuera poco, encima empieza Gran Hermano Famosos. Más circo berreta para la ciudadanía...

4 Comentarios:

Blogger Charly W. Karl dijo...

Los pingüinos pertenecen a la familia de los Spheniscidae, no pueden volar por tener las alas atrofiadas, dan pasos muy cortos y si los comparamos con los cetáceos, resultan desfavorecidos. Se les suele decir "pájaros bobos", aunque para muchos son animales simpáticos. En cambio el tigre y el león son temibles, pero este último es considerado el rey de la selva.

En el fondo de todo autoritario subyace un cobarde, que jamás actuará de frente y solamente amenazará a aquellos que no le puedan ocasionar problemas. El ministro de inseguridad bonaerense ha batido todos los récords habidos y por haber en cuanto a ineptitud, la Sra. que está a cargo de defensa, cuando habla demuestra un absoluto desconocimiento que la invalida para ejercer sus funciones. En lo que respecta a los radares, la incompetencia de las autoridades para solucionar un problema potencialmente gravísimo, es como mínimo inexplicable, por no utilizar otra terminología.


Saludos!

3:35 p. m.  
Blogger Fabiana Bump dijo...

Fue una provocación.
Lo demostraré hoy.
¡Saludos!

1:13 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

La verdad que comparar a Corach con Fernandez es como comparar al hambre y las ganas de comer.
Si bien les tengo mucho aprecio a los muchachos de esa epoca, tampoco pequemos de ingenuos, las cosas que ha hecho y dicho Corach son publicas, quizas no le saltaba la termica como a los chicos K y era mas reservado y diplomatico, pero que es igual o peor que Fernandez es indudable

2:56 p. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Anónimo:
No estoy diciendo que Carlitos sea mejor que Anímal; al contrario, si hay una diferencia entre los dos es que Corach era menos camorrero que Fernández. Pero que ambos son exactamente lo mismo (por haber salido del mismo pozo ciego que es el peronismo), no hay duda.

Mi comparación apuntaba al doble estándar que hay en los medios, específicamente que de haber sido Corach o algún otro funcionario de Menem, De la Rúa o Duhalde el que hubiera dicho que los maestros se "autoflagelaron", en lugar del ministro del Interior del Pingüi, la reacción hubiera sido monumental.

Pero por alguna razón que no entiendo, Fernández puede decir tranquilo una barrabasada como esa y los medios la dejan pasar así como así.

¡Saludos!

5:03 p. m.  

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