sábado, 11 de mayo de 2013

La invitación del Quinteto


El Kichi, uno de los Cinco Grandes del Buen Humor que pasan por ser el equipo económico de la Vaca Estúpida, salió a decir algo del estilo de que lo que nos están diciendo es que invirtamos nuestros ahorros en el circuito productivo.
Primero y principal, pocas cosas me alegran más que escuchar a un marxista kirchnerista diciéndome lo que tengo que hacer o dejar de hacer con mis ahorros. Lo disfruto casi tanto como escuchar a montoneros, señores feudales y pichones de totalitarios dándome clases de tolerancia y democracia.
Voy a ponerlo en términos que hasta un kirchnerista podría llegar a entender: nadie pone guita en donde sabe que de seguro la va a perder tarde o temprano. Y jugarse en el llamado "circuito productivo" en donde los únicos que ganan son los políticos y los que les soban las medias o les hacen de testaferros mientras que el resto son sólo futuros sujetos de saqueo o culeo institucional no es algo que a muchos le resulte una alternativa ganadora.
Los criterios pelotudos del tipo de "ya ganaron demasiado" y "hay que aceptar rentabilidades negativas" sólo tienen sentido en la mente de salames pedantes como Kicillof, un tipo que se cree capaz de dirigir una economía nacional con una planilla de Excel cuando sólo tuvo un negocio propio en su puta vida (un bar, si mal no recuerdo) y encima lo hizo quebrar.
Por cierto, al comentario de "ya ganaron demasiado" se le responde con un "¿y a vos qué te importa, forro?", mientras que al de "hay que aceptar rentabilidades negativas" se le debe devolver un "andá vos a invertir, producir y pagar sueldos laburando a pérdida, imbécil", salpimentado con un buen "total vos estás colgado de la teta de Papá Estado y si te falta guita, sólo prendés la maquinita de hacer plata o le subís los impuestos a los pelotudos que garpan la fiesta".
Pero volviendo al tema principal y para beneficio de la inocentona audiencia que cree que si sube el dólar es porque hay una conspiración de la CIA y de la sinarquía internacional contra la Patria Patriótica y el Pueblo Popular, si el dólar sube es porque la gente (desde los empresarios hasta el salame que puede conseguir un puñado) quiere resguardarse ante dos cosas: primero, ante la inflación desaforada que acaba con cualquier plan a largo plazo porque no se sabe cuánto más va a tener que pagar más adelante por lo que necesita, y segundo, ante la absoluta imposibilidad de saber qué carajo se le va a ocurrir a esta banda de cretinos para cubrir los efectos de sus cagadas anteriores.
La pequeña locura de ver cómo un gobierno que estranguló la disponibilidad de dólares y que cazó a pequeños ahorristas y "abuelitos amarretes" pasó a darle la bienvenida a las fortunas en negro en una operación de blanqueo en la que incluso se le pagan intereses a los blanqueadores es sólo una muestra de lo impredecible del régimen. Otra muy clara y evidente fue la estatización de las AFJP en 2008 poco más de un año después del llamado a pasarse "voluntariamente" del sistema privado de jubilaciones al público de reparto ("oportunidad" que casi nadie "aprovechó" en su momento, valga aclarar). 
Los efectos de convertir a la Justicia en un virtual apéndice del Ejecutivo y de castrar el régimen de salvaguardias legales contra abusos del Estado están aún por verse, pero pronto calificarán como otra de las impredecibles locuras seriales, súbitas y suicidas del régimen. Y nadie nos garantiza que esta invitación "voluntaria" a blanquear e invertir en el "circuito productivo" no sea seguida en poco tiempo más, cuando quede claro que los únicos que la aprovecharon fueron los narcos, los contratistas y los testaferros que el Gobierno tiene de amigos, por una confiscación lisa y llana. Así es la desconfianza que inspira el régimen de la Vaca Estúpida.
Respecto al otro factor, lo que tipos como el Quinteto de la Muerte de Lorenzino, Kicillof, Moreno, Echegaray y Marcó del Pont no entienden o no quieren entender es algo sencillo: la Argentina no tiene derecho a tener moneda propia porque después de pasar por cinco denominaciones (peso moneda nacional, peso ley, peso argentino, austral y nuevo peso argentino, para los que no lo recuerden) en cincuenta años, sus propios ciudadanos no confían ni en esa moneda ni en la autoridad que la emite, y no le asignan ni siquiera el valor nominal que dice tener. A lo sumo la aceptan como instrumento de cambio para las operaciones cotidianas, con lo que el papel pintado que tenemos cumple una de las funciones de una moneda nacional, pero sólo un suicida la usa como depósito de valor.
Y la culpa la ha tenido de manera sistémica y constante ese mismo fenómeno que lleva a Moreno a amenazar empresarios y a Lorenzino a querer huírle a las periodistas griegas como si portaran la peste bubónica: la inflación.
En un país como la Argentina tenemos demasiada experiencia con inflaciones de todo tipo como para hacernos los nabos sobre qué provoca estos fenómenos: la combinación letal de una impresión descontrolada de moneda para solventar el gasto público desaforado, aumentos de sueldo muy por encima de los niveles de productividad para tener contentos a los sindicalistas (al menos hasta que ni siquiera esos aumentos alcancen para compensar la suba en los precios), y políticas de "incentivo al consumo" que mantienen artificialmente bajos los precios, impidiendo que las empresas puedan aumentar la productividad o pagar los aumentos de sueldo que el gobierno manda con tanta liberalidad.
El kirchnercristinismo ha sido un culpable doloso, consciente y constante de esos tres generadores de inflación: la emisión descontrolada, los aumentos absurdos de salarios y los controles de precios. Los resultados los pagamos todos los días.
Ni qué hablar de la confianza que puede inspirar un "modelo" que en diez años se las arregló para que la Argentina pasara del autoabastecimiento petrolero a la extinción de reservas y a la importación de petróleo y gas natural a países "amigos" que cobran precios usureros, de tener una ganadería señera y emblemática a exportar menos carne vacuna que Uruguay o Paraguay y de tener una agricultura diversificada, rica, pujante y competitiva a nivel mundial a ser un país de monocultivo que todos los días le reza a China para que siga comprando la santa soja. 
La única respuesta válida a una exhortación a invertir en el "circuito productivo" hecha por una banda de exterminadores seriales de riqueza (de cierta riqueza, tendría que aclarar, porque sí que cultivaron e hicieron crecer otro tipo de riquezas) debería ser un sopapo y una exhortación igual de vehemente a que se vayan a cagar.
Y lo que haga o deje de hacer con mis ahorros es asunto mío, no de un cuarentón pendeviejo patilludo que levanta deditos, proclama el marxismo mientras tiene una estancia en Colonia y es tan cagón que se escuda en su propio hijo cuando lo escrachan.

3 Comentarios:

Anonymous Olegario dijo...


Aplausos y ovaciones de pie!!!

9:48 p.m.  
Anonymous carancho dijo...

Qué decir, Mayor?
Simplemente impresionante.
Coincido hasta con la ùltima coma.

8:43 a.m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Mayor, impecable.

Por otra parte, yo creo que el solo hecho de escuchar que un político instaló una boveda en su casa para guardar grandes cantidades de dinero hace que uno pierda el espanto cuando escucha historias de dictadores africanos o de otros lugares exóticos que se robaban hasta el agua de los floreros.

Y ya voy pensando que aquel que defienda a estos delincuentes, lo menos que puede hacer es buscar los dientes en el piso.

Andrés

12:31 a.m.  

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