lunes, 9 de junio de 2008

¿Puedo hacerle un comentario, mi Reina?

La escuché hablar por cadena nacional y ante la claque, mi Reina.
La escuché pontificar ante la audiencia de siempre: la claque aplaudidora, los mantenidos, los asociados y acomodaticios, las que lloran por izquierda y facturan por derecha. La gente de siempre.
Nos quiso vender un cuentito. Ya sé que nos cree chiquitos y crédulos. Muchos la votaron sin haber oído siquiera un discurso suyo, así que puede que la imagen la tenga bien formada.
Inventó un "programa de redistribución social" dibujado con crayones que resolvería todos los males de la Patria, menos creíble que los "taradotistas" que Raúl Portal dejaba en evidencia en los buenos tiempos de Perdona Nuestros Pecados. Ricardo Schiariti ya era bastante nefasto cuando hablaba de las vacunas contra el SIDA para septiembre de 1995, pero al menos no manejaba un país.
Sale con fritas: unos considerandos llenos de buenas intenciones, unos objetivos tan encomiables como imposibles de verificar, una asignación de fondos que es caricaturesca. Una receta mágica para salvar al país en dos simples pasos. Se tarda más haciendo un pancho que salvando a la Patria con su método patentado.
Me recuerda un poco a cuando Rodríguez Saá quería solucionar el desempleo plantando dos millones de árboles, o cuando quería vender todos los aviones y autos del Estado. La única diferencia es que a uno todavía le podía quedar algo de buena fe cuando gobernaba el Adolfo, pero usted dejó la buena fe nacional tan vacía como lo hizo su esposo con las regalías petroleras de Santa Cruz. Ya que estoy, ¿las trajo o no?
Todo muy lindo, mi Reina. Le pregunto: ¿para qué pagamos impuestos hasta ahora? Lo digo porque lo que dice que va a hacer con su nuevo programa es exactamente lo que el Estado Argentino debería hacer. 21% de IVA, no sé cuánto de Ganancias, Ingresos Brutos, Monotributo, impuesto al cheque... uno quisiera creer que con eso ya se estaba invirtiendo en infraestructura. Me suena más a los choris, micros y coca del acto de Salta.
Le pregunto también: ¿Noventa días y esto es lo mejor que puede hacer? Me dirá que siempre habló de redistribución, mi Reina, y me dirá que esto fue lo que siempre quiso hacer con la renta "extraordinaria" de los agropecuarios. No sé si me dirá por qué no se le ocurrió decirlo un poquito antes. Antes del Mini Cooper de Florkey. O antes del Tren Bala. O antes de la toalla egipcia de seis mil euros, del juego de sábanas de 1.000 euros, o de las piedritas que usted tanto admiró en Via Condotti en los ratos libres que tenía entre decir sandeces en la FAO y llorar cual cocodrilo ante los amigos de siempre.
Seguramente no le hubiera creído esto si lo anunciaba el 25 de marzo, pero al menos no lo hubiera considerado como un insulto al sentido común y a la decencia de la ciudadanía.
No le pido que me muestre las manos, mi Reina. Me imagino que todavía las tiene manchadas con la tinta del Programa de Redistribución Social. ¿No le dijeron que tiene que esperar un poco después de que el papel sale de la impresora? Le doy el beneficio de la duda, a lo mejor imprimió el decreto con calidad "borrador".
Pero nombró al Ministerio de Planificación Federal. ¡Ay, qué error! El beneficio de la duda se esfumó por completo. No se culpe, Julio de Vido tiene ese efecto, aunque hace esfumar con mucha más rapidez las partidas presupuestarias.
Se despachó con un "Si algo he dicho que hubiera ofendido a alguien pido disculpas". ¿Le salió un poco largo, no? Al menos lo dijo en el mismo discurso en donde acusó a todo el interior (porque sepa que no es sólo el campo) de los siete pecados capitales, y no agregó la zoofilia porque no se le habrá ocurrido en el momento. Que desestabilizaban, desabastecían, tiraban leche, no dejaban trabajar y también pateaban foquitas bebé para asarlas a la vera de las rutas. Insulta y pide disculpas en el acto. Al menos tiene bien la secuencia de eventos.
Tuvo un gesto de sinceridad. Dijo que usted no se consideraba una estadista. Duerma sin frazada, mi Reina; no lo es.
Debo decirle que me encantó su idea de "federalismo": el Gobierno Nacional se lleva la plata y después se las presta a las provincias para que la gaste según las directivas que emanan de usted y de su esposo. Porque no voy a ser tan ingenuo de pensar que Graciela "Hormiguita" Ocaña, Carlos Fernández o los otros calientasillas del Gabinete tienen alguna facultad de decisión.
Lo correcto hubiera sido dejar que esa plata quedara en las provincias, cerca de la gente que la produce, puesta a resolver los problemas de una región sin necesidad de que se enteren los burócratas de Buenos Aires. No la culpo por no pensar en eso, su capacidad de ideas revolucionarias quedó anclada en los '70, cuando usted revoleaba cadenas y jugaba a que era montonera en la Universidad Nacional de La Plata.
Rentas extraordinarias... faaaaah, qué concepto, mi Reina. No le voy a pedir que me muestre un diploma de abogada o el analítico, no quisiera tenerla ocupada toda la noche, pero al menos quisiera que me muestre el documento que la nombra jueza y señora de lo que ganan y producen los argentinos. No es la Constitución Nacional, eso se lo puedo asegurar.
Tampoco le voy a decir que considere "rentas extraordinarias" a las de Cristóbal López, los muchachos de Skanska, los socios de la Patria Contratista, o ¿por qué no? a la del Néstor y usted. Son recompensas por servicios a la Patria, ya lo sé; ustedes vienen sirviendo a la Patria desde los tiempos de la Circular 1050 de "Joe" Martínez de Hoz.
Falta todavía para ver qué reacciones provoca su discurso. Estoy seguro de que no faltarán los que se lo traguen de comienzo a fin, algunos por inocentes, otros por cansados, otros ya ni quiero aventurar por qué. Pero me imagino que hay muchos argentinos que, como yo, no le creyeron ni una palabra de lo que dijo hoy por cadena nacional.
Ni le van a seguir creyendo, pierda cuidado.
El resto tal vez se dé cuenta como siempre, cuando sientan la mano larga del kirchnerismo metiéndose en sus bolsillos, y de paso, toqueteándoles el culo.
La dejo, mi Reina, sé que está ocupada. Tiene que dejar reposar la voz e irse a dormir. Fue un día largo, no la culpo: estoy seguro de que tiene muchas cosas para articular mañana. Ya que está, dése una inyeccioncita de botox que la noté un poquito venida abajo.
Hasta la próxima.

3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Personalmente creo que estas ultimas semanas fueron terribles para el futuro de nuestra presidenta.
Su plan no me parece tan erroneo pero es una clara muestra de cierta estupidez jurídica y política, al menos de su parte.
Mi idea parte de que en realidad las retenciones deberian ser coparticipables. Si ella efectua un supuesto mecanismo de redistribucion lo que en realidad esta haciendo, arbitrariamente, es coparticipar ya sea un porcentaje o una determinada parte de la retención, por lo cual las retenciones en si mismas ya no tienen el sentido que tenian antes y por lo tanto su aplicación en un plan de redistribucion es una clara muestra que deben ser coparticipables como cualquier impuesto que cobra la nacion.
La redistribucion de la que nos habla es en realidad la coparticipacion que consagra la constitucion, que de alguna forma con su decreto admite que deberian ser coparticipables…
Otro grave error es la designacion de De Vido para que maneje dichos fondos, un verdadero ejemplo conciliatorio seria crear una suerte de ente autarquico que seleccione las obras acorde a las necesidades y no que el ejecutivo reparta entre diferentes provincias acorde a las relaciones que posee con los diversos gobernadores.
Lo unico rescatable de este conficto es la idea de discutir nuestra realidad, he escuchado en los dias que han pasado muchos planteos juridicos/politicos/sociales sobre la aplicación de varios impuestos, la necesidad de crear nuevos para verdaderamente redistribuir y nuevamente las polemicas retenciones.
Una pena que esto se haga ahora y no hace casi un año cuando comenzaba la campaña, por que todo esto era previsible y los mismos sectores que hoy la cuestionan fueron a votarla masivamente… El campo es culpable de haberla votado y tambien de no tener una idea juridica al respecto e incluso muchos dirigentes piden no judicializar una protesta que entre los dos actores intervinientes no logran arreglar y afectan a todo un pais.
Es triste que en todo esto el unico planteo judicial mas o menos concreto sea el de San Luis, una pena que en el delirio de los Rodriguez Saa quieran tirar abajo la mayoria de las leyes sancionadas desde el 2002 en adelante…
Saludos
Agustin Rivero

10:07 a. m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Agustín, creo que la Presidenta ha logrado algo que muy pocos políticos pudieron hacer: licuar su poder y popularidad en sólo noventa días. Si es por mérito propio o por ayuda conyugal, creo que es por las dos cosas...

Acerca de las retenciones móviles, las considero totalmente contrarias a la Constitución, aún con el manejo limitado que tengo del documento: son impuestos a tasa confiscatoria que no fueron establecidos por el Congreso. Que Cristina diga que lo van a usar para cosas maravillosas no quita el vicio de origen que tiene, lo que sería (salvando la analogía) que un ladrón me diga que va a donar lo que me roba a un hospital hace que el robo sea menos robo.

Además, que semejante tributo haya sido puesto por una resolución ministerial (ni siquiera decreto) es algo que deja al país a merced de cualquier ministro que quiera subir la recaudación. En este caso y al margen de que esta vez le toca al campo, mi oposición se basa mucho en el hecho de que tal vez sea la clase media porteña la víctima de algún futuro Lousteau al que no le cierran las cuentas...

Por si eso fuera poco, las retenciones matan a la gallina de los huevos de oro en momentos en que el precio de los alimentos está trepando en todos lados. Nosotros la estamos dejando pasar, pero Brasil o Uruguay (por nombrar sólo a dos en el continente) están aprovechando la oportunidad como deberíamos estar haciendo nosotros. La excusa de Alberto Fernández de que la soja sólo la compran los chinos para alimentar a sus cerdos no significa nada: por mí, que los chinos se metan los porotos en el... bolsillo, pero que me paguen cada poroto a precio internacional. Y de ahí, que se recaude como impuesto a las ganancias.

Creo que además el asunto se juntó con algo que venía gestándose desde hace un tiempo, que es la crítica a un modelo impositivo que recauda fortunas para el Gobierno central y deja miserias a las provincias y municipios (por algún lado habré leído que la Capital Federal aporta el 25% de los impuestos coparticipables pero apenas le vuelve el 2%, y casos similares pasan en Córdoba, Prov. de Buenos Aires y Santa Fe). Hay un replanteo del federalismo que es muy sano y necesario (y además de eso, mi opinión de porteño es que es siempre mejor que las provincias se manejen con autonomía, así no nos echan la culpa de todos los males del país).

Sintetizando, lo que pienso en materia fiscal es: eliminar las retenciones y cobrar por impuesto a las ganancias (y eso incluye caer con todo lo que hay que caer contra todos los evasores fiscales), y revertir por completo el sistema de coparticipación: que las provincias y la Ciudad tributen, y coparticipen algo así como el 25% al Gobierno federal para que sostenga sus gastos junto con lo recaudado por aranceles de importación y otros impuestos federales.

Personalmente creo que el campo tiene mucho de responsabilidad en el asunto: Cristina ganó con el voto rural. Triste que no se hayan dado cuenta de que votaban por la continuidad de un sistema de centralización que desmantelaba toda traba institucional al Poder Ejecutivo... cuando algunos decían que "no importaba" que se le diera a Fernández Alberto el poder de reasignar partidas o que las leyes de emergencia le habilitaran al Ejecutivo la posibilidad de meterse con los impuestos, en realidad se hablaba de situaciones como estas...

Y sobre la metodología de protesta, estoy totalmente en contra de los cortes de ruta (que manifiesten a la vera y que hagan actos como el de Rosario, si quieren), y creo que sólo una Justicia independiente va a poder llegar a una solución institucional... eso, si es que no hay algunos que prefieran seguir con la radicalización. Los planteos como el de San Luis deberían ser imitados por todas las otras provincias que tienen que ver con el tema, y por los productores afectados también...

En fin, me salió larga la respuesta...

Saludos y suerte.

12:37 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Respecto de lo que decís, si bien vamos a encontrar una parte de una biblioteca que te van a decir que las retenciones son constitucionales y otra parte que no, el mecanismo y la distribución que se hace de ellas seguramente sea inconstitucional.
Personalmente no veo mal que se apliquen retenciones como impuesto, motivo por el cual debe ser coparticipable como cualquier otro y debidamente sancionado por el Congreso.
Dentro del marco constitucional, no tendría que existir ningún problema pero debemos reflexionar sobre múltiples actividades que actualmente no poseen cargas impositivas (por ejemplo la compra y venta de acciones de la bolsa).
Ayer escuche a Lanata diciendo algo muy sensato, es imposible que una persona carenciada pague el mismo IVA que Amalita Fortabat (que quizás incluso hace su compra su sociedad y después se lo devuelven) por un cartón de leche.
No estoy en contra de que nadie gane plata, pero si hablamos de una verdadera redistribución (que es necesaria dado el colapso social en el cual vivimos, que con una inflación en crecimiento vamos a poder ver como va a crecer el delito, la mortalidad infantil y la alfabetización) tenemos que discutir las políticas impositivas para aplicar a aquellos que menos y que mas tienen.

11:08 a. m.  

Publicar un comentario

Suscribirse a Comentarios de la entrada [Atom]

<< Página Principal

Más recientes›  ‹Antiguas