sábado, 19 de marzo de 2011

Sábado nuclear


Me gusta la energía nuclear. He ahí mi posición impopular de la semana.

El día que alguien me muestre otra fuente de energía de altísima generación (sólo Atucha y Embalse cubren cerca del 6% de la generación de energía de la Argentina), virtualmente interminable, que no genere contaminación atmosférica, que sea tremendamente eficiente (para generar lo mismo que una central nuclear, habría que tapizar casi toda la provincia de Buenos Aires con células solares), que no tenga un impacto ambiental severo en su construcción (cosa que sí pasa con las centrales hidroeléctricas), que sólo necesite un recambio de combustible cada 10 o 20 años y que lo usado sea potencialmente reprocesable en un 90% y vuelto a usar, cosa que no pasa ni con el petróleo, ni con el gas, ni con el carbón, hablamos.

Pero eso no importa, porque con todo lo que está pasando en Fukushima, el cartel oportunista de charlatanes, oscurantistas y misántropos que se hace llamar "movimiento ecologista" está saltando en una pata y feliz como perro con dos colas, relamiéndose con la idea de volver a la carga contra la energía nuclear como parte de su fantasía retrógrada.

Ojo, yo no tengo ningún problema con hacer un uso responsable del medio ambiente, ser limpio y limpiar cuando sea posible y evitar el sufrimiento. Sí tengo problemas con la tecnofobia irracional y absurda, con el verso tremendista disfrazado de teoría científica, con el primitivismo convertido en ideal de vida y con el delirio que plantea equiparar la vida de un ser humano con la de una vaca, un ornitorrinco o una tararira.

Para que nadie se escandalice, no digo que lo que pasa en Japón sea una fiesta: es un quilombo mayúsculo que todavía puede empeorar y que nadie puede asegurar que todavía haya terminado. Falta muchísimo por hacer y por lograr para poder respirar tranquilos, y si no se maneja bien el control de emergencias, puede ser una verdadera tragedia, cosa que todavía no es a pesar de que los canales de noticias sigan poniendo la palabra "Apocalipsis" como si tuviéramos a los Cuatro Jinetes cabalgando por el cielo.

Lo que hay que tener en cuenta para analizar Fukushima es que es sólo una de las dieciséis nucleares de Japón, y que está teniendo estos problemas después de haberse bancado un terremoto de 9 puntos en la escala de Richter y un fucking tsunami. Después de todo eso, sólo una central entre dieciséis está jodida. Si la energía nuclear fuera tan insegura y tan bomba de tiempo como la pintan los ecologistas, hoy todo Japón debería estar brillando en la oscuridad, los futuros nenes japoneses serían bicéfalos y los pescados para el sushi vendrían con tres ojos.

No sé ustedes, pero insisto: después de semejante combinación de desastres, que sólo una planta de las dieciséis que tiene el país esté en condiciones graves me parece una razonable muestra de seguridad.

Pero qué pasó con Chernobyl, pueden decir después. Para empezar, Chernobyl era una planta horrendamente diseñada y obsoleta desde el vamos, administrada por imbéciles y retardados sin más virtud que su conexión política con el Partido Comunista de la URSS. Una descripción que leí y que me quedó es que las circunstancias que llevaron al accidente de Chernobyl (central diseñada sin recubrimientos, con barras de control inflamables, una prueba realizada en horas de la madrugada con los mecanismos de seguridad desactivados y con la mayor parte del personal en sus casas) hubieran sido el guión perfecto para un capítulo de Los Simpsons.

Juzgar la seguridad de la energía atómica a partir de lo que pasó en Chernobyl equivale a decir que andar en bicicleta es inseguro porque una vez un pelotudo quiso hacer la Willy con la rueda delantera en una barranca con los ojos cerrados y terminó con traumatismo de cráneo.

Pero nada de eso alcanza, porque los muchachos ecologistas ya están reclamando a gritos el cierre de todas las centrales nucleares del mundo y haciendo un despliegue de conducta apocalíptica que hubiera llevado a Nostradamus a decirles que no se vayan de mambo. ¿Con qué reemplazamos la energía nuclear? Nunca te lo van a decir, más allá del cuentito de las "energías alternativas" que ni por puta pueden cubrir las necesidades actuales de energía.

Ah, ¿pero qué pasa si reducimos el consumo de energía y adoptamos un estilo de vida más sustentable y eco-friendly? Flaco, si mi abuela tuviera bigotes, sería mi abuelo. Existen necesidades actuales que tienen que ser cubiertas y que ni pueden ser puestas en suspenso hasta el día que los chanchos vuelen, la energía solar sea eficiente, y todos vivamos en comunas de adobe y techos de paja mientras mateamos al son de "Y rasguña las piedras", ni pueden ser inmediatamente suspendidas sin provocar descalabros, caos, colapso y muy posiblemente cientos de millones de muertes a causa del desabastecimiento. Claro que en el fondo a muchos ecologistas extremos no les quitaría el sueño que la población mundial baje unos cuantos cientos o miles de millones, con tal de preservar para la posteridad a la tararira rayada de Claromecó.

Todas las formas de generación de energía tienen sus riesgos. Usar petróleo implica el riesgo de tener un derrame en el océano o una explosión en un oleoducto. Usar carbón representa un peligro para los mineros, además de la posibilidad de explosiones. Ni hablar de lo que puede pasar con el uso de gas. Una represa hidroeléctrica siempre puede reventar y hacer que el agua embalsada destruya todo lo que encuentra. Y usar energía nuclear significa afrontar la posibilidad de que te toque un Fukushima. Si querés esperar a encontrar una fuente de energía barata, abundante, renovable y libre de riesgos, esperá sentado y liberá los compromisos que tenés en tu agenda porque tenés un buen rato. Otra no hay.

A la energía nuclear hay que respetarla y mucho, porque las consecuencias de un accidente son legítimamente terroríficas. Y quizás en el futuro encontremos una salida superadora, tal vez venga de la mano de la fusión nuclear en vez de la fisión, pero para eso todavía falta. Por el momento, es lo mejor que tenemos. Y lo verdaderamente humano es aprender de los accidentes para que en el futuro no se repitan, en vez de correr a la cueva a escondernos.

2 Comentarios:

Blogger Andy dijo...

A estos tipos les encantaría que volviésemos a la edad de piedra, para así volver a empezar...

6:04 p.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Obviamente que los que quedamos en la Edad de Piedra somos los giles... siempre los del Partido terminan con todas las comodidades.

6:18 p.m.  

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