sábado, 5 de noviembre de 2011

Atroz violación de la Ley de Godwin

En estos días retomé la lectura de Rise and Fall of the Third Reich, de William Shirer, luego de un largo interludio en el que me metí con aquella serie de historia alternativa cuyos comentarios pienso retomar acá en LBP en breve. Si bien no he llegado mucho más allá de los primeros años del nazismo en el poder, lo que leí me alcanzó para emprolijar algunas ideas que he venido teniendo en las últimas semanas y que me condujeron a la flagrantísima violación de la Ley de Godwin que voy a hacer hoy: poner en paralelo al kirchnerato y al Tercer Reich.

No es la primera vez que le aplico el tratamiento kirchnerista a la Ley de Godwin, claro. El peronismo podrá ser hijo del populismo argento, tener como padre al fascismo italiano y como padrino de bautismo al franquismo español, pero siempre rondará la sospecha de que es fruto de una canita al aire con el nacionalsocialismo.

De todos modos, valga la aclaración: el que piensa que con esto estoy poniendo los desfalcos y corruptelas criminales del kirchnerato en un pie de igualdad con la monstruosidad totalitaria y genocida del régimen hitleriano la está pifiando por varios años luz. Mi intención es hacer un paralelismo entre la evolución de ambos regímenes y marcar algunas similitudes y diferencias en la forma en que se hicieron con el poder, en su empleo y abuso, y en su cada vez mayor agresividad para con sus víctimas de turno, dentro de las escalas que cada uno manejaba (el chiquitaje bananero y tercermundista del kirchnerismo, y la megalomanía totalitaria del nazismo).

Para empezar, desde las elecciones del 23 de octubre hay una similitud potencial entre ambos regímenes: los doce años de duración. Claro, el capítulo kakista no está cerrado, sea porque no terminan este mandato o porque de alguna manera se las arreglan para perpetuarse más allá de 2015, pero por el momento, hay períodos de doce años. De 1933 a 1945 para el pretendido "Reich de los Mil Años" y de 2003 a 2015 para el Modelo Nacional y Popular de Acumulación de Matriz Diversificada con Inclusión Social.

Incluso pueden llegar a distinguirse tres grandes ciclos dentro de esos períodos de doce años para la Alemania hitleriana y la Argentina kakal, que se condicen de forma bastante curiosa con los mandatos presidenciales de Él, Ella y Ella De Nuevo.

El primero de estos ciclos cuatrienales es el de la construcción del poder; en la Alemania nazi hablamos de los cuatro años que van desde 1933 hasta 1937, mientras que acá estamos refiriéndonos a los cuatro años de mandato de Néstor Nuestro Que Estás En El Cielo De Los Militontos. Son períodos de trabajo sostenido y constante, con más estridencia en el caso alemán pero no precisamente silencioso en el caso argento, en el que los capangas de turno se dedican a subvertir todas las instituciones, acabar con todas las disidencias internas y poner el aparato del Estado al servicio de sus anhelos de poder, mientras la ciudadanía se hace la distraída porque tiene plata en el bolsillo.

Acá conocemos bien lo que fueron esos cuatro años: el descabezamiento y las purgas por portación de apellido y presunción de culpabilidad en las FF.AA., el raje por cadena nacional y los juicios políticos a los jueces de la Corte Suprema, la colonización de los ministerios, la supresión de las disidencias hacia el interior del pejotismo, la compra de los jueces, la subyugación fiscal de los gobiernos provinciales y municipales, la trituración de los partidos con borocotizaciones y "transversalidad", la corrupción de las estadísticas del INDEK, el auge de "Poronga" Moreno, la asimilación de los piqueteros como grupos de choque del régimen, el creciente adoctrinamiento en las escuelas, los superpoderes presupuestarios, la denuncia constante de complots en contra de Él por parte de "agazapados", siguen las firmas...

¿Qué hubo en aquellos primeros años del Reich nazi? Si de complots inventados (aunque nunca quede claro si lo armaron ellos o si aprovecharon la volada) tenemos la quema del Reichstag cuatro semanas después de que Adolfito se convirtiera en Canciller del Reich, que llevó a la "sanción" de una llamada "Ley Habilitante" (Ermächtigungsgesetz) que le daba a Hitler poderes legislativos plenos incluso para violar la Constitución y eliminaba de hecho las garantías civiles y constitucionales.

Después vino la política de Gleichschaltung, un término alemán que en este contexto podría traducirse como "sincronización" o "coordinación forzada", mediante la cual todas las instituciones políticas, sociales, sindicales, culturales e incluso religiosas (con poco éxito en este caso) fueron o asimiladas dentro de la estructura partidaria del nazismo o perseguidas hasta su extinción. Luego llegó la abolición del sistema federal de gobierno, lo que convirtió a los Länder de Alemania en meras delegaciones del gobierno del Reich y casi subordinadas a las autoridades regionales del Partido Nazi.

De la mano de la extinción del federalismo vino la concentración de los poderes policiales en manos del gobierno central y de las milicias partidarias, aunque una de estas milicias, la SA, quedó prácticamente anulada en favor de las SS con la "Noche de los Cuchillos Largos" de 1934, en la que Hitler aplastó toda disidencia interna en el Partido a través de una purga de sangre. Eso sí, curiosamente, Hitler no tocó a los militares, sino que prefirió comprarlos con promesas de expansión y rearme. De lo que le tocaba a los judíos y otros "indeseables", no vale la pena repetirlo.

Y mientras tanto, en ambos países no se les movía un pelo a las personas. En Alemania estaban demasiado contentos de que le hubieran puesto un coto a la inflación, de que se terminaran (en gran medida porque se los reemplazó con algo peor) los desórdenes en las calles y de que se tratara de devolver a Alemania a "su lugar natural"; en Argentina todos estaban fascinados con el veranito y el viento de cola, la restauración de la autoridad presidencial tras el chupetazo delarruista y también por aquel resentimiento tan argentino que tenemos cuando fajan a quien no nos cae bien. En ambos países, fue la era del éxito rotundo, aparentemente sin manchas o problemas salvo para los pocos molestos que insistían en echar luz sobre ellos.

Otro detallito que vale la pena consignar es cómo ambos regímenes llegaron al poder entrando por la ventana del baño de atrás. En Alemania, Hitler se convirtió en Canciller del Reich sin mayoría propia en el Reichstag y gracias a las maquinaciones de uno de sus predecesores, Franz von Papen, quien le vendió al octogenario y senil presidente Hindenburg la idea de "poner bajo control" a Hitler convirtiéndolo en canciller de un gabinete de coalición en el que los nazis sólo tendrían tres carteras; nadie contó con la ferocidad y determinación que Hitler puso en marcha para lograr el poder absoluto. En Argentina, a Kirchner lo aupó un Duhalde convencido de que podía tener de chirolita a ese santacruceño virolo y gangoso que no lo conocía ni su madre, y luego terminó llegando a la Presidencia tras salir segundo en las elecciones y sólo porque el primero se rajó. El resto es historia reciente.

La segunda etapa, correspondiente al período de 1937 a 1941 en el Reich y al primer mandato de la Vaca Estúpida acá en Argenta, es más compleja. Básicamente, la cuestión de fondo es que en ambos regímenes empezaban a notarse los problemas. En Argentina fue una inflación en constante aumento y permanente negación, sumada a un contexto internacional mucho menos favorable y a un gasto público creciente que obligó a la búsqueda de nuevas cajas en cualquier lugar en donde se pudiera presentir la existencia de un mango partido al medio, y que luego llevó a las grandes confiscaciones e intentos de confiscación: las jubilaciones y la 125, la primera un "éxito" y la segunda un fracaso notorio. La intolerancia del kirchnerato se volvió más marcada; de esta época son los golpes de D'Elía, los discursos crispados de Él y de Ella, el latiguillo de "destituyente" hacia todo lo que oliera a opositor, la guerra contra los medios, la guerra contra el campo, la guerra contra todo...

¿Qué pasaba en Alemania? En el fondo económico, algo bastante similar: una economía tremendamente recalentada por una política obsesiva de rearme y preparación para la guerra empezaba a notar los primeros síntomas de agotamiento, a la vez que el contexto internacional se complicaba porque el resto de Europa empezaba a avivarse que no se trataba solamente de corregir los abusos del Tratado de Versalles. Todo esto llevó a Hitler a acelerar el programa, fagocitándose a Austria, a los Sudetes y luego a la parte checa de Checoslovaquia, un par de conquistas territoriales más por ahí y finalmente a la guerra abierta que lo llevó a controlar media Polonia, buena parte de Francia y de Escandinavia y sólo fracasando en su ofensiva contra el Reino Unido.

Esta fue una era de "triunfos" en la que ayudó bastante la división y desorganización de quienes se hallaban en la vereda opuesta. Caían ante Hitler los países que habían fracasado en organizar un frente común o que subestimaban la capacidad de daño y destrucción del nazismo; quedaban en orsái los que pusieron sus pequeñeces ideológicas frente a la aplanadora kirchnerista y fueron incapaces de percibir que no importaba que en uno o dos puntitos los K les dieran lo que quisieran, sino que los otros noventa y ocho eran moralmente inaceptables.

Ahora que a Ella le renovaron la changa por cuatro añitos más estamos al principio de la tercera etapa, la cual no sabemos cómo se desarrollará en nuestro país. En el caso alemán, esta etapa fue la que comenzó con un 1941 que arrancó con Alemania como dueña y señora de Europa desde el Cabo Norte hasta los Pirineos y desde el Atlántico hasta Polonia, y que terminaría con una expansión aparentemente indetenible que la llevaría bien cerca del Kremlin de Moscú y de sus sueños más delirantes de hegemonía e imperio.

Pero esta etapa bien pronto vería los grandes reveses del nazismo: Moscú, Leningrado, El Alamein, Stalingrado, la entrada de EE.UU. en la guerra, Kursk, Normandía... y terminaría con el Führer en su bunker de la Cancillería, soñando con ejércitos fantasmas que salvarían la capital, impartiendo órdenes impracticables de resistencia a ultranza para defender hasta el último palmo de tierra dejada de la mano de Dios, delirando con proyectos masivos de arquitectura colosal mientras los rusos demolían Berlín a bombazo limpio, hasta que llegó la hora de aplicarse una hemorragia cerebral de 7,65 milímetros con su Walther PPK.

Acá, por de pronto, la tenemos a Ella con ese 54% aparentemente monolítico e imperturbable a la realidad, a la corrupción y al sentido común. Tenemos a sus arrastrados y acomodados sonriéndose y diciendo que "ahora vamos por todos". Tenemos las promesas de reformas constitucionales, de tramoyas para ir más allá de 2015, de síntesis superadoras del peronismo, las promesas de gloria inimaginable para el régimen, tenemos las declaraciones de congratulación masturbatoria de Ella... y también tenemos ruidos cada vez más imposibles de tapar de que la estantería está en riesgo de caerse: al dólar sólo lo tapa la AFIP con dedos cada vez más desesperados en los agujeros del dique y el gasto público se ha salido tanto de control que hasta ellos lo tienen que reconocer oficialmente.

Después de todo esto, ¿estoy implicando que lo que les espera a los kakales de acá a 2015 es una caída tan estrepitosa como la del nazismo? No lo puedo asegurar. Nadie puede hacerlo. A esta escala, la historia sólo se repite para los que compran los delirios pseudocientíficos del mil veces maldito Karl Marx. Pero en ambos casos se repite, en las magnitudes que corresponde a ambos, aquella megalomanía que parecía no conocer límites y que terminó mordiendo más de lo que pudo masticar.

El tiempo dirá en el caso argento si de acá a 2015 veremos a Cristina recluída en su reducto final, rodeada de incondicionales y desesperados sin conexión con una realidad que se les terminó por ir completamente de control, mientras afuera campean las fuerzas desatadas por su soberbia y megalomanía.

Aviso: Por si a alguien le pudiera llegar a interesar... el año pasado había hecho un post en el que trabajaba con la hipótesis de una victoria inglesa en la Invasión de 1807 y seguía una historia alterna de la Argentina hasta 1887. La cuestión es que terminé de revisar y desarrollar toda esa historia hasta 2010, y finalmente (y tras un leve aliento de parte de El Opinador Compulsivo) me decidí a ir subiéndola a este blog de a puchitos, el primero de los cuales subiría este martes con la idea de sacarlo regularmente los martes y los jueves. Bah, avisaba por si acaso... ¡salute y hasta la próxima!

8 Comentarios:

Blogger Andy dijo...

Comparar nazis con kirchneristas es comparar a Wagner con los Wachiturros...

5:54 p.m.  
Anonymous Jean dijo...

Tá bueno tener material martes y jueves además de sábados, se hace más corta la espera...

6:43 p.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Andy: Totalmente de acuerdo, la cosa es que en la evolución de los dos regímenes hay paralelismos en sus etapas (construcción del poder primero, expansionismo después y por último megalomanía divorciada de la realidad), pero justamente por lo que decís aclaré lo de las escalas en las que ambos sistemas se manejaban... y ahora que lo pienso, "Wagner y Wachiturros" hubiera sido un excelente título para el post...

Jean: Me alegro, espero que te guste lo que vaya posteando en esos días.

6:59 p.m.  
Blogger Wilson dijo...

Lo que he leído de Shirer y Toland no me gustó demasiado, se me hacía demasiado parecido a leer los libros de Lanata sobre Historia Argentina. Ok no son taaan malos, pero ninguno se puede comparar a Kershaw, Mazower o la Trilogía de Richard Evans si se quiere aprender en serio sobre el Tercer Reich. En general, y salvo contadas excepciones como ser Max Hastings, la historia escrita por periodistas no me termina de convencer.

Hecha la salvedad sobre el grado de perversidad de cada régimen, estoy de acuerdo con las similitudes que marcás, incluída la apatía de la mayor parte de la población.

Mi profesora de alemán - alemana nativa- nació el año que Hitler llegó al poder, y si bien era una niña cuando Hitler se suicidó, dice que en el día a día no notaba grandes cambios en la vida de la gente ni un alto grado de compromiso político. Vale decir era de una pequeña ciudad cerca de la frontera con Francia, pero se condice con lo que he leído hasta ahora sobre Alltagsgeschichte.

6:17 p.m.  
Blogger Andy dijo...

Mayor: Gracias por tu respuesta!
Y me parece que ya empezó la megalomanía... el despegue de la realidad les viene de fábrica.
http://www.infobae.com/notas/615405-El-Gobierno-rechaza-que-la-paritaria-2012-se-base-en-el-indice-gondola.html

8:47 p.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Wilson: aunque no tuve la suerte/desgracia de leer los libros de la gorda Lanata, creo que parte del estilo de Shirer no estaría muy lejos de la manera de encarar las cosas de Jorgelín. En particular la forma que tiene de referirse a algunos personajes de aquella época (OK, son nazis y eso es mérito suficiente para cualquier condenación), por ejemplo tildar a un ministro de "grasienta, enana y servil nulidad" están bastante lejos del rigor histórico. Igual, por lo menos a mí se me hace amena la lectura.

A Kershaw ya me lo habían recomendado y lo tengo agendado en la lista de libros a comprar en cuanto lo pueda encontrar por ahí.

Andy: no hay por qué... y sí, estos muchachos creen que la realidad es un inconveniente literario; las soluciones que tratan de aplicar son tan burdas e inútiles como el tanque de 180 toneladas que mandó hacer Hitler para parar a los tanques rusos... un tanque que no podía cruzar puentes porque se venían abajo por el solo peso.

En fin, ahí estamos nosotros, los extras de La Caída...

11:59 p.m.  
Blogger San dijo...

Tengo intrigas de qué será de la vida del Pocho en la historia paralela, Mayor! John Sunday Perón!

11:38 p.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Jejejeje, vos lo invocaste, San, ya vas a ver qué es de la buena vida del Pocho por estos lares... igual para eso falta un rato, hoy sale hasta más o menos 1820.

Salute!

1:00 a.m.  

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