sábado, 16 de junio de 2012

Opiniones al paso


No importa el disfraz ideológico o el nombre de fantasía que se le quiera dar a cualquiera de sus manifestaciones ocasionales, todo populismo se basa siempre en el mismo principio: gastar el dinero del futuro en los caprichos del presente. Y es precisamente por ese mismo principio que el populismo está condenado siempre al fracaso. El futuro siempre llega.
Así que, joven argentino, si todavía hoy necesitas preguntar por qué estamos todos más pobres, más acosados, más escasos de todo menos de corrupción, prepotencia e incompetencia, y por qué ya no sale dinero de la canilla cuanto antes, no te gastes buscando chivos expiatorios o conspiradores dedicados a arruinar tu vida y tu felicidad.
Simplemente reflexiona en que ese futuro al que exprimieron para pagar los caprichos de ayer ya llegó.
* * *
El kirchnerismo es incombustible. Un día se la pasan puteando a la oligarquía internacional y doméstica y pintándose como guerreros del pueblo y defendiendo que nuestros recursos sean nuestros y la mar en coche, y al otro día se ponen como pendejas frente a Justin Bieber de tanto festejar que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, viene a poner plata en la Armada Brancaleone petrolera que es YPF.
Ya sé, ya sé, no sé para qué me gasto en pedirle coherencia a estos tipos; son los mismos que en 48 horas pasan de decirte que tenés que acostumbrarte a pensar en pesos a gritar que con su plata hacen lo que se les antoja y que no van a ser tan boludos de vender dólares al cambio oficial.
Igual, el día en que a uno deje de hervirle la sangre por la caradurez con la que te hablan, es el día en que ellos ganan.
Ah, parece que el papá de Abal Medina es uno de los abogados que labura para Slim. Demos gracias que no era otra changa de Vandenbroele.
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Fue vergonzoso el paso de la Señora por el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Por una vez en la vida tengo que coincidir con los británicos, que en uno de sus medios compararon la visita de una jefa de Estado a un cuerpo de tan bajo nivel como ver a la Reina participando de una reunión de padres del colegio. 
No es una cuestión menor: se supone que el jefe de Estado es el máximo recurso diplomático con que cuenta un país, y malgastar ese recurso en un cuerpo tan intrascendente e inútil como el Comité de Descolonización equivale a usar el ancho de espadas para ganar la primera mano de truco cuando el otro tiró un siete de copas.
Claro, nuestro ancho de espadas no deja de ser una cacatúa corrupta, ignorante, soberbia y aquejada por un profundo desequilibrio mental. Pero por otro lado, cuando tu alternativa es alguien capaz de decir que no se forma una impresión política del país que visita como Twitterman, y cuando tu entorno está compuesto por psicópatas o chupamedias que sólo comparten su nivel de incompetencia... se labura con lo que se tiene.
* * *
Hablando de Malvinas, creo haber mencionado por acá que los kelpers me resultan profundamente antipáticos y desagradables, pero a veces hay que reconocerle cosas hasta al enemigo, y eso es lo que tengo que hacer ante el pasaje que transcribo y traduzco a continuación, que fuera pronunciado por el legislador kelper Roger Edwards en su discurso de respuesta ante el berreo de la Señora.
"Puedo entender, a partir de las recientes noticias, de que la acusación de hipocresía no es algo nuevo en lo que se refiere a este gobierno argentino, pero sin embargo es sintomático de este gobierno argentino y de su política hacia las Islas Malvinas. Les puedo asegurar, sin embargo, que el Gobierno de las Islas Malvinas no trata de interferir con la moneda o con la ubicación de los ahorros de nuestros ciudadanos".
Esa es otra de las cosas que pasan cuando uno se acostumbra a hablar sólo ante auditorios llenos de foquitas aplaudidoras, y cuando se hacen estupideces como la hecha por la Vaca Estúpida al sentar su bovinidad en el recinto del Comité de Descolonización de la ONU cuando del otro lado no está ni el Primer Ministro ni el Secretario de Exteriores o siquiera un embajador, sino un par de concejales.
Festejemos, argentinos. A la todopoderosa Vaca Estúpida la verdugueó en la cara un concejal de una villa de tres mil criadores de ovejas en el medio del Atlántico Sur.
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Como siempre, en toda gran catástrofe global tiene que haber un argentino metido; ¿cuántos otros países pueden decir que tuvieron a un nativo en el gabinete de Hitler? 
Es por eso que no sorprende que en el partido bolche que dicen que puede dar el batacazo en las elecciones griegas haya un argento con buenas chances de calentar una silla en el gabinete.
Ya van a aprender estos griegos. En populismo barato no nos gana nadie pero nadie nadie. Vamos a dar cátedra, muchachos. 
* * *
Ya que hablamos hace un rato de Malvinas, nos metemos un poco en el Reino Unido y nos encontramos con que la Reina Isabel II decidió conferirle el máximo grado militar en las tres FF.AA. (Mariscal de Campo en el Ejército Británico, Almirante de la Flota en la Royal Navy y Mariscal de la Real Fuerza Aérea en... la Real Fuerza Aérea) a su hijito, el inútil zángano de repuesto conocido como el Príncipe Carlos.
Es en estos momentos en los que me siento orgulloso de vivir en una república... después de todo, acá solamente ponemos el avión presidencial a disposición del cetáceo grasiento de Máximo cuando se pone nene pupa. 
A no parar ahora, muchachos. Ni un paso atrás. Nunca menos. Hasta el Haití de Papa Doc y Baby Doc no paramos.
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Así como me hartan los kirchneristas que reducen todo a un juego de números arriados y se burlan de los cacerolazos por no llegar a la cantidad de personas que los punteros ponen a disposición de la Vaca Estúpida cuando le da un bajón, también me hartan los que se pasan de cínicos y de superados y se ríen de quienes cacerolean diciendo que ya es tarde para esas cosas, que deberían haberlo hecho antes y que no tiene sentido que protesten ahora cuando antes dejaron pasar todas las locuras que hemos sufrido en estos años.
Puede ser que haya sido así. Seguro que las protestas están llegando demasiado tarde. Seguro que son pocos todavía. Pero olvidan que vale más uno que sale por voluntad propia que cincuenta a los que arrastran amenazándolos con no tener con qué darle de comer a la familia, y también olvidan que por algún lado se empieza. Y que esa sensación modesta e incipiente de que algo está mal es el primer paso que hace falta para salir.
Y sobre todo, que si no hay espíritu de defensa de las leyes y de la República, es porque hubo muchos que abdicaron de esa tarea.
El que quiera medir lo que está pasando con el liberalómetro o con el purígrafo se va a quedar afuera de la Historia. Pero eso no es nada nuevo en lo que hace al liberalismo argento.

3 Comentarios:

Blogger Wilson dijo...

Suscribo, Mayor. Lo del último párrafo me parece especialmente triste; aparentemente si no se suscribe a la arcana y poco realista vertiente política esgrimida por algunos se es parte de la masa populista. Quien tiene puesta una corbata y quien tiene una soga al cuello aparentemente están en igualdad de condiciones; las diferencias de grado parecieran no existir.
Veo constantes referencias a la política de centro de estudiantes y no parecieran caer en cuenta de que muchas de sus posturas son igual de impracticables e inmaduras.

8:00 p.m.  
Anonymous carancho dijo...

Aplausos, ovaciones y gritos de aliento, Mayor.
Y cuando leo a los kakeritos pagos indignarse frente a los cacerolazos... ahí te das cuenta de cuánto los temen. De cómo les duele que la gente haga ruido porque se le canta, no porque los arrean como ganado y los aprietan con un plancito.
A ver cómo sigue la peli. Se pone interesante, eso sí.

9:19 a.m.  
Blogger Mayor Payne dijo...

Wilson, esa sensación que describe en su comentario es exactamente la que siento yo al leer o escuchar consideraciones de ese estilo de parte de personas y de fuentes con las que por otro lado comparto mucho. Pareciera ser que si las consignas de la protesta no son calcos exactos de Rand, Von Mises o Jefferson, entonces no vale la pena decir nada. Se ignora lo valioso que representa que existe una percepción de que hay algo que anda muy mal con el país y se menosprecia que la señal de alarma sea la de la economía, y se persiste en una actitud cínica y en última instancia derrotista, en donde si los que protestan no son Dagny Taggart o John Galt, entonces de plano no vale. Y esa manía por esperar que la pureza doctrinaria surja como un manantial, además de ser una excelente excusa para no hacer nada y seguir con esa neurosis autocompasiva tan argentina, esquiva el trabajo de buscar modos imaginativos de hacer llegar las ideas.

Se olvidan de que ante un tipo común y corriente que vive preocupado por llegar a fin de mes sin que la inflación le coma los ahorros, de poco sirve menear pasajes de la Escuela Austríaca y vale más encontrar una analogía sencilla, comprensible y asimilable a la vida cotidiana.

Así les va. Y así nos va.

En algún momento especulo con hacer fuego amigo desde un post acerca de estas cosas. A veces me pueden demasiado.

Carancho, gracias por el aliento y coincido del todo con tu comentario. Los reptiles kirchneristas aborrecen las manifestaciones espontáneas tanto como un vampiro odia el agua bendita. Esperemos que sea una película con final feliz la que empieza, por el bien nuestro y el de la Patria.

Saludos!

2:43 p.m.  

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