sábado, 8 de diciembre de 2012

Ochodé


Escribir estas líneas hoy, 8 de diciembre o "8D" en la jerga abreviada que se ha puesto de moda, deja una sensación extraña e inusual.
Básicamente, se siente como si escribir hoy hubiera tenido que provocar la misma reacción y el mismo estado de ánimo que hacer un post sobre el terrorismo el 12 de septiembre de 2001... vértigo, adrenalina, pavor por lo sucedido e incertidumbre por el futuro, entre otras cosas.
¿Y qué es lo raro? Que en este caso las Torres Gemelas siguen estando ahí y al Pentágono no le sale humo de uno de sus cinco costados. Al día "histórico" le faltó lo que lo tenía que hacer "histórico". Sería como si los vuelos a secuestrar hubieran sido cancelados a último momento.
Aún despreciando al régimen como lo desprecio, sentir esto es inevitable dada toda la alharaca que se montó en torno al famoso sietedé, el día en que tooooooooooodo iba a cambiar y en el que realmente, ahora sí, seguro seguro, ponele la firma, empezábamos a vivir felices, en democracia, en libertad y experimentando una versión Demo del Paraíso.
Cuando te prometen una jornada de proporciones nostradámicas, aún aborreciendo a quienes hacen la promesa, no se puede evitar tener la sensación de que ALGO iba a tener que pasar.
Y no, no pasó un carajo.
Y aún con todo el ruido y la cháchara, la mera intrascendencia del día lleva a caer en la cuenta de que lo único que tenía que pasar era la caída o continuidad de una medida judicial, que sólo la incompetencia criminal y la megalomanía del régimen pudieron convertir en algo trascendente.
La angurria de omnipotencia del régimen lo llevó a convertir el tema de la caída de la cautelar en la meta absoluta de todos sus esfuerzos en el año. La atención del Estado y los fondos públicos que se gastaron en semejante pelotudez son criminales en un país en el que, como comprobamos el pasado jueves, sólo un incendio de container nos separa de una muestra gratis del apocalipsis.
Pero mientras la Tropa de la Loka chilla y berrea, hay algunas cosas que no tenemos que dejar pasar.
Si nos quedaban dudas acerca de la vocación democrática de esta gente, espero que el haber escuchado durante los últimos días cómo eran capaces de amenazar con juicios políticos a los jueces que osaran cuestionar la voluntad de la Vaca Estúpida haya aliviado esa incertidumbre.
Los despropósitos cometidos por el régimen, particularmente la recusación de toda una cámara federal con tal de evitar que saliera la cautelar, dejan bien en claro que no hay bajeza, no hay exageración y no hay tropelía que no estén dispuestos a realizar con tal de cumplir sus objetivos.
La realidad de que no somos ciudadanos de una república, sino blancos a la espera de que la voluntad de la Reina nos golpee, sin posibilidad de defensa o recurso alguno.
Y la clara evidencia de que para la patota, no existe nada que deba oponerse a su voluntad. Un 54% circunstancial y ya extinto vale más que la Constitución, las instituciones y la decencia humana.
Todavía no podemos decir que el peligro haya pasado, por más divertido que sea ver al gordito metrosexual de Sabbatella lloriqueando y haciendo mohínes de indignada ante la prensa amiga y por más reconfortante que sea imaginarse a Barone consumiendo la "bella mierda" que nos espetó. Primero y principal, porque no va a pasar hasta que la Loka haya dejado la Rosada. No se puede confiar en ella. No se puede creer en ella. No se puede bajar la guardia ante ella. 
Pero también, porque esta Corte Suprema tiene la desagradable costumbre de sentenciar una de cal y una de arena, creyendo que "justicia" equivale a darle a cada uno algo de lo que pide. No nos sorprendamos si en algún momento llega a salir un premio consuelo para el Gobierno...
Después de lo que vivimos en estos días, la opción es clara: o tenemos a Cristina o tenemos una república. No podemos tener las dos cosas. No van a dejar que tengamos las dos cosas, si de ellos depende.
¿Depende de ellos?

1 Comentarios:

Anonymous carancho dijo...

Brillante como de costumbre, Mayor.
Sólo una ligera discrepancia.
Si Sanatella es metrosexual, yo soy la Reina de Escocia.
Saludos.

7:40 p.m.  

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