sábado, 28 de junio de 2008

La mamá de todos y todas

Ahora que la escuchamos todos los días diciendo una sandez nueva, y que salieron a la luz sus curiosos manejos contables, sus cheques sin fondo, y la barbaridad de dinero que recibe del Estado Nacional (es decir, de todos nosotros), no está de más recordar algunas palabras escritas en ciertas oportunidades acerca de la Mamá Presidencial y Madre de la Patria Nacional y Popular, Hebe de Bonafini.
El español Alfonso Ussía, autor de los siguientes dos artículos, no se guarda nada a la hora de describir a la referente moral de la argentinidad, pero eso no quita que la descripción sea exacta... y que Bonafini se ganó cada uno de los adjetivos con que se la describe.
Y si el autor se enoja por la donación que hace una región española a la causa de la Madre de la Patria, ¿qué tendríamos que decir nosotros que ahora queda claro que el Estado Argentino le cubre los cheques sin fondo a la desgraciada?
(17/11/2002)
"Quizá el ser más miserable y repugnante de cuantos van y vienen por el mundo a costa de los muertos, sea Hebe de Bonafini, la gorda que domina un sector de las "Madres de la Plaza de Mayo.
Este movimiento surgió de una idea noble y respetable.
Muchas de las madres que perdieron a sus hijos se unieron para denunciar aquellas muertes. Al cabo de los años. las «Madres de la Plaza de Mayo» iniciaron su disgregación. Algunas, cansadas de luchar por un imposible -la recuperación de sus hijos-, y otras muchas, hartas del protagonismo y el sesgo que daba a su noble asociación Hebe de Bonafini.
Esta incendiaria cotorra se mueve por el rencor. Para mí, que se trata de un rencor social previo a la propia Dictadura Argentina.
Es una mala persona, y con su pañuelo anudado a la cabeza ha viajado por todo el mundo sembrando odios y venganzas. Lo ha hecho amparada por la Izquierda más tonta y extrema, que ya recela de su figura.
Y a todo plan, en hoteles de lujo y volando en primera clase, como buena revolucionaria de bote.
En España fue agasajada y mimada en varias ocasiones, y no se le concedió un premio importante porque los bobos políticamente correctos estaban entusiasmados con Rigoberta Menchú, la santita guatemalteca.
De un tiempo a esta parte, Hebe de Bonafini se ha convertido en la gran defensora de Batasuna y la ETA. Buena noticia para la ciudadanía.
Ahora ha vuelto a la palestra enviando un mensaje de solidaridad a los presos de la banda terrorista, en el que les recuerda «que las Madres de la Plaza de Mayo peleamos y nos solidarizamos con los presos políticos vascos y que nunca estaremos con los asesinos, los torturadores y los fascistas».
Además de perversa y loca, esta gorda es gilipollas de nacimiento.
Resulta cansador explicar a esta resentida que en un Estado de Derecho los presos políticos no existen. Están en la cárcel por asesinar, secuestrar y torturar. Y que el uso del término «fascista» para definir a quienes defienden la libertad, la vida de todos y respetan las leyes, es ya una costumbre idiota.
Se le podría responder que los fascistas son aquellos que ella ampara con su delirio, pero caeríamos en el juego del error semántico y conceptual que tantos resulta dos ha dado a los asesinos con la colaboración de la necedad. No son fascistas, sino estalinistas, aunque se muevan protegidos por un sistema fascista -la revolución de la burguesía-, que acude a misa todos los días y establece diferencias entre los grupos sanguíneos, los cráneos y demás requisitos de pureza de raza entre unos y otros.
Pero Hebe de Bonafini no cesa, y su actividad, molesta e hiriente para las personas decentes, puede resultar altamente beneficiosa por su esquizofrenia progresiva. Tener como aliada a Bonafini es lastre de difícil superación.
Nadie, con una inteligencia y sensibilidad medianamente normales en el mundo, toma en serio a esta chupona de su propia sangre, que ha hecho del cadáver de su hijo, su pasaporte, su agencia de viajes, su negocio y su forma de vivir.
A estas alturas de nuestra tragedia, del dolor de las lágrimas. con mil muertos asesinados de disparos en la nuca y explosiones de bombas, con la desesperanza y la amargura de las familias de los inocentes masacrados. con la opinión internacional ya, al fin, convencida de que la ETA es simple mente terrorista y Batasuna es la ETA, con decenas de tumbas de cadáveres de niños destrozados por el gélido odio del terror, no es tolerable que venga la gorda y nos abra, aún más, nuestras heridas.
Cállese la cerda y no se mueva de su corralito.
(04/05/2004)
Hebe de Bonafini es una mujer detestable. Vive del cuento y del dolor ajeno. Es la más conocida de las «Madres de la Plaza de Mayo». La diferencia entre la Bonafini y el resto de sus compañeras es que a la gorda no le desapareció hijo alguno durante la dictadura militar en Argentina. Los hijos de la foca porteña y batasunera viven en París con su padre, y su desaparición de Argentina nada tuvo que ver con la tortura o la muerte. Se fueron porque no podían soportar a su madre, sencillamente.
La gorda se anudó en la cabeza el pañuelo blanco reivindicativo y ha recorrido el mundo de gorra y en asientos de primera clase recibiendo toda suerte de homenajes y cortesías. En España se reconoció simpatizante de la ETA y de su entorno. Ha escupido palabras insufribles:"Las «madres» nos hemos solidarizado con la lucha valiente del pueblo vasco contra un Estado criminal y asesino, el español".
No todas «las madres», como ella dice, porque un amplio sector de auténticas madres de hijos desaparecidos se escindieron del grupo radical de la gorda por graves y profundos desacuerdos con el proceder y el buen vivir de la impostora y nauseabunda porcina.
Pero en todas partes hay tontos, o desmemoriados, o demagogos, o resentidos dispuestos a colaborar con gentuza como Hebe de Bonafini. Se sabía que en Batasuna es tratada como una militante distinguida, y que probablemente algún pico del dinero recaudado con los secuestros y chantajes de la ETA ha terminado en los bolsillos de la vociferante puerca. Pero nadie imaginaba que un gobierno autonómico, como el del Principado de Asturias, se prestaría a subvencionar a una inductora del odio y la violencia.
Y así es. El gobierno socialista presidido por Vicente Álvarez Areces ha regalado a Hebe de Bonafini, la defensora de la ETA, ciento ochenta mil euros, supuestamente destinados a una inexistente «universidad de las madres», que es el último señuelo inventado por la gorda para estafar a los ingenuos y los tontos. El señor Álvarez Areces premia a una ardiente partidaria del terrorismo en España con treinta millones de las antiguas pesetas provenientes de los impuestos de los españoles. El señor Álvarez Areces es pues, un pésimo administrador del dinero público y un defraudador de la ética. Si le sobran a las arcas del gobierno de Asturias ciento ochenta mil euros, que les sean entregados a la Asociación de Víctimas del Terrorismo, y no a quien apoya a los asesinos desde su perversidad invencible.
Cuando se derrumbaron las Torres Gemelas de Nueva York, Hebe de Bonafini lo celebró con pública alegría. Cuando la banda terrorista ETA comete un atentado, Hebe de Bonafini no oculta su satisfacción. A esta cerda le regala el socialista Álvarez Areces ciento ochenta mil euros, en nombre del «progresismo». Eso no es progresismo. Es una simple, llana, incívica e indignante gilipollez.

2 Comentarios:

Anonymous Comentarista dijo...

Es verdad que el hijo de esta Sra vive en Paris con su padre?

No deberia ser tan complicado investigarlo no?

3:32 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

Quiero a las madres de plaza de mayo pero línea fundadora, son otra cosa sinceramente. Ahora digo yo, si los hijos de Hebe viven París por qué no se ha dicho hasta hoy? La derecha lo hubiera denunciado hace mucho tiempo. No digamos pavadas por favor.

6:56 p. m.  

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