sábado, 18 de junio de 2011

Saltar el tiburón

Este sábado vamos a hacer un alto sobre la corruptela y bancarrota moral del lobby derechohumanista. Todo lo que se pueda decir ya ha sido dicho, y si bien hace falta repetirlo y repetirlo hasta que no quede duda, el texto que les dejo a continuación me pareció demasiado bueno como para dejarlo pasar.

Es largo y está pensado para la situación de Estados Unidos, pero vale la pena y mucho porque en bastante pasajes nos describe demasiado bien... y en otros sólo hace falta un poquito de imaginación para ver las situaciones que describe ocurriendo bajo la Celeste y Blanca.

Se intitula "Cuando el Gobierno salta el tiburón", y su autor es Walter Russell Mead. El original en inglés se puede encontrar aquí.

Disfrútenlo y hasta la semana que viene.

Cuando el Gobierno "salta el tiburón"

Walter Russell Mead

En mi último post, escribí acerca del "Fanniegate", los escandalosos negociados hechos por demócratas bien conectados que arruinaron el sistema financiero del país. No es que los republicanos no se hayan sumado a la joda o que no hubiera maléficos republicanos de gran riqueza abusando la confianza pública de otras formas. El colapso moral e intelectual de la elite norteamericana es un asunto robustamente bipartidista y hay bastante barro para tirar por todos lados.

Pero Fannie Mae representa un problema especial para el Partido Demócrata y para los ideales demócratas. No es solamente una institución de vital importancia conducida por prominentes demócratas y parte de una amplia red de clientelismo demócrata; Fannie Mae es una de las instituciones originales del New Deal y la visión que buscaba servir está en el corazón de las preocupaciones del Partido Demócrata del Siglo XX.

La caída de Fannie Mae es mucho más que otro simple escándalo de políticos descontrolados. Se mantiene como una señal entre tantas de que nuestra forma de vida actual está llegando a su límite y que hay grandes cambios en el horizonte. La debacle del Fanniegate nos dice que el ideal progresista está en el proceso de "saltar el tiburón".

Saltar el tiburón, como lo saben muchos lectores, es una expresión del maravilloso mundo de la televisión. Cuando la premisa original de un programa se torna rancia, los productores tratan de recuperar el interés de la audiencia poniendo a personajes familiares en contextos inverosímiles donde les pasan cosas extrañas - notablemente, cuando Fonzie literalmente saltó por encima de un tiburón cuando "Los Días Felices" estaba en sus últimos años. Cuando algo salta el tiburón, la espiral de muerte se ha vuelto indetenible; el programa ya no tiene ningún lugar a donde ir excepto hacia abajo.

El ideal progresista de los últimos 100 años está llegando a ese punto. En su momento el ideal progresista era revolucionario e incluso noble. Una elite burocrática y profesional mediaría los conflictos sociales entre ricos y pobres, mejorando las vidas de los pobres a la vez que diseñaría las mejores soluciones administrativas posibles para los problemas sociales acuciantes. Una administración macroeconómica keynesiana aseguraría una prosperidad duradera; un sistema fiscal progresivo distribuiría los beneficios de la prosperidad de la manera más amplia posible. Los niveles de educación crecerían conforme más y más estadounidenses pasaran más y más años en la escuela.

El progresismo sostuvo la esperanza de que el capitalismo, la democracia y la historia misma pudieran todos ser domados por una administración profesional competente. El capitalismo victoriano había sido brutal, perturbador, competitivo. La sociedad se había tornado más desigual aún cuando los estándares de vida crecieran gradualmente. La democracia era irresistible, pero las masas carecían de educación. La era progresista moderna nació en tiempos de gran violencia y desorden. La Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, la Gran Depresión, el auge del fascismo, la Segunda Guerra Mundial, la invención de las armas nucleares y el comienzo de la Guerra Fría: es contra este contexto que los progresistas buscaron convertir la vida moderna en algo seguro y domesticado.

No puedo culpar a cuatro generaciones de intelectuales progresistas por querer hacer que la vida fuera un poco menos brutal e impredecible, ni deberíamos tampoco pasar por alto los éxitos que lograron. A pesar de todo, el Fonz ha dejado el edificio; hoy el paradigma progresista no puede servir como base de una política nacional sensata.

El ciclo vital de un paradigma político de gobierno es diferente del ciclo de una sitcom televisiva. Hace falta más para hundir una forma de vida que para hundir a una sitcom, y las consecuencias son mucho más desastrosas. Pero para comprender lo que significa decir que el progresismo está saltando el tiburón, veamos las etapas de la vida de un programa gubernamental progresista.

En la primera etapa de un programa gubernamental, existe un problema social terrible que tiene a las personas enloquecidas de preocupación. No hay suficientes chicos entrando a la universidad. Las familias de clase media no pueden conseguir hipotecas para sus casas. El río sigue inundando el pueblo. Ancianos enfermos que han trabajado toda su vida están comiendo comida para gatos en la jungla de los sin techo.

El gobierno ofrece una solución que arreglará el problema a un costo relativamente modesto. Es el héroe que desata a la heroína de las vías del ferrocarril mientras se acerca el tren. Es el Llanero Solitario cabalgando hacia el pueblo para ocuparse de los villanos. El programa de gobierno en esta etapa temprana es la Gran Esperanza Blanca: una vez que lo pongamos en marcha, cree la gente, la vida mejorará.

Suele ser así, y un programa gubernamental bien establecido y operativo se vuelve muy popular en la siguiente etapa. Los jubilados cobran cheques de la Seguridad Social, y el costo para aquellos que siguen trabajando es muy bajo. Familias con mejores condiciones crediticias están construyendo casas porque los administradores federales del mercado le permiten a los bancos prestar má; más casas significan más trabajos de construcción. La vida mejora, y la mayoría percibe que los beneficios claramente superan los costos. En esta segunda etapa de su vida, la Gran Esperanza Blanca se convierte en el Gran Padre Blanco en Washington, que distribuye benignamente los beneficios entre una población adoradora.

El programa gubernamental se ocupa de la necesidad que debía atender, y los ciudadanos ven a sus representantes con gratitud y afecto. Los granjeros cobran sus cheques de subsidios, los padres pobres usan sus vales de comida para alimentar a sus hijos, aquellos que tienen casa propia por primera vez consiguen hipotecas a bajo costo por monedas, y los ancianos resplandecen en el brillo de Medicare. Todo está bien.

Desafortunadamente, el ciclo continúa.

En esta tercera etapa, la ley de los retornos decrecientes se asienta. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército ha construido todos los diques verdaderamente útiles para controlar las inundaciones, pero existe una enorme burocracia comprometida con construir más, y existe un enorme lobby de constructores de diques en el sector privado que quieren nuevos negocios. De manera perversa, conforme disminuye el valor de los nuevos proyectos, las fuerzas políticas que impulsan esos nuevos proyectos se tornan más fuertes. Los burócratas reescriben las guías de trabajo, los analistas de costos y beneficios empiezan a manipular los números para pintar bien a los malos proyectos, y el lobby de los diques presiona al Congreso para que el dinero siga fluyendo a pesar de esos llorones e insatisfechos que berrean sobre los problemas ambientales y otros perjuicios.

En este punto el programa entra en la tercera etapa de su vida: es ahora un Gran Elefante Blanco. Es un enorme y costoso programa que produce menos y menos bienes a un costo más y más alto. Fannie Mae deja de ayudar a los que realmente merecen créditos a que consigan hipotecas sostenibles mediante procesos simples y efectivos. La política habitacional federal se torna crecientemente compleja conforme se van agregando nuevas capas y niveles de subsidios y promociones. Mientras los incentivos se desordenan más y más, el país empieza a sobreinvertir en vivienda; los consumidores empiezan a comprar más casas que las que necesitan porque el apoyo gubernamental hace que el sector vivienda se convierta en una inversión atractiva.

El proceso del Elefante ocurre de muchas formas. Los programas de salud se inflan con adornos y agregados; los programas que originalmente debían proveer cuidados médicos básicos se hinchan gradualmente hasta convertirse en monstruosidades caras. ¿Hay que cubrir los tratamientos quiroprácticos? ¿Los psiquiátricos? ¿La acupuntura? Y ya que el gobierno paga por el cuidado, ¿no debería regular quién provee la cobertura médica mediante licencias? Los costos suben, los procedimientos se complejizan, los esfuerzos de control de costos desembocan en más papeleo.

Al crecer de manera pavorosa la expectativa de vida en los últimos sesenta años, la Seguridad Social pasó de ser un pequeño y modesto programa para ayudar a que las personas pasen los últimos años de su vida con algo de dignidad para convertirse en la idea de que veinte años de vida fácil y saludable deben ser un derecho social. Medicare empieza a cubrir más y más tratamientos para más y más personas por períodos de tiempo más y más largos.

Poco a poco, se asienta una expansión en los objetivos iniciales. Un poderoso conjunto de intereses se organiza en torno al programa gubernamental. El lobby inmobiliario busca formas de extender las garantías de Fannie Mae a más personas. Los programas y subsidios se tornan progresivamente más complejos y menos comprensibles. Sucesivas oleadas de "reformas" generalmente empeoran las cosas conforme los interees especiales se enfocan con creciente poder en alterar los programas para lograr sus propias necesidades y objetivos.

La cuarta etapa de vida llega cuando el Gran Elefante Blanco se metamorfosea en un Gran Tiburón Blanco: un terror de las profundidades y devorador de hombres que ataca impiadosamente a cualquiera que se interponga en su camino. En esta etapa el programa gubernamental deja de ser un desperdicio y se convierte en insostenible. Fannie Mae pasa de otorgar hipotecas a familias crediticiamente sostenible a otorgar vastas cantidades de hipotecas a hogares que no merecen créditos, envenenando el sistema financiero con préstamos tóxico. Medicare es insostenible a mediano plazo y enormemente caro en el día a día, aún mientras los procedimientos y regulaciones de Medicare distorsionan las decisiones de inversión en todo el sistema de salud.

Pero aún mientras estos programas se vuelven insostenibles, se han vuelto tan poderosos (hay tantos intereses e industrias que se enriquecen con estos programas, y tantas familias para las que estos programas se han vuelto los cimientos de la poca seguridad financiera que tienen) que no se los puede tocar. Una forma de darse cuenta cuándo un elefante se convierte en un tiburón: cuando los opinólogos y políticos empiezan a referirse a un programa gubernamental como un "tercer riel": si lo tocas, mueres.

El Gran Tiburón Blanco es una amenaza que no puede ser controlada. El programa se ha salido de control: el Cuerpo de Ingenieros del Ejército no está construyendo solamente diques inútiles. Construye malos diques. Los subsidios a la agricultura no sólo incentiva a los granjeros a plantar cosechas inútiles; al subsidiar el etanol están contribuyendo a una inflación en el precio de los alimentos que amenaza la estabilidad política de países como Egipto. Pero mientras los programas necesitan reformas más que nunca, las reformas se tornan imposibles. Si tratas de evitar que Fannie Mae tiente a los pobres residentes de las ciudades a tomar hipotecas ruinosas que los dejarán peor que antes a la vez que llevan a la economía global al borde de la ruina, el lobby racial (ayudado y sostenido por el lobby inmobiliario) te tildará de racista y de enemigo del Sueño Americano.

El problema hoy es que no estamos viendo solamente uno o dos programas gubernamentales que han sucumbido a la elefantiasis o que se han convertido en tiburones; el complejo progresista de políticas sociales y económicas en su conjunto ha alcanzado este punto. Hoy en día muchos de nuestros programas del New Deal o de la Gran Sociedad son o elefantes o tiburones. Hacen que o malgastemos recursos escasos de manera ineficaz o nos amenazan con la ruina al convertirse en asesinos presupuestarios políticamente intocables.

El progresismo en sí mismo, no sólo los programas gubernamentales individuales que prohíja, está moviéndose a lo largo del mismo ciclo vital. Los problemas sociales más urgentes que el progresismo se había propuesto resolver ya han sido atendidos. El trabajo infantil y los linchamientos ya no son habituales en los Estados Unidos. Los tesoros naturales y escenarios más grandiosos del país están protegidos mediante el sistema de Parques Nacionales. La comida ya no es tan peligrosa, los edificios se construyen de mejor manera, losautos son más seguros, el aire y el agua están en mejores condiciones y la megafauna carismática (los grandes animales interesantes) han sido salvados de la extinción. Mucha más gente tiene mucho másacceso a la educación hoy en día que hace cien años; lo mismo se puede decir sobre tratamientos médicos que salvan vidas.

La visión progresista ha mutado de Gran Esperanza Blanca y Gran Padre Blanco a Gran Elefante Blanco a lo largo de los años. Los primeros progresistas se ocupaban de la fruta que estaba en las ramas más bajas del árbol; atendían los problemas más importantes y más susceptibles a la intervención progresista. De manera creciente se tienen que quedar con enfoques más caros y menos efectivos para grandes problemas (como el caso de Obamacare), o la agenda deja de lado cuestiones de gran significado moral y político como la igualdad de derechos para los afroamericanos para ocuparse de cuestiones menos significativas como la aceptación social de los transexuales. Elevar el porcentaje de jóvenes norteamericanos que van a la universidad del 2 al 20 por ciento es un logro significativo; extenderlo del 40 por ciento al 60 por ciento de seguro costará mucho más y logrará mucho menos en términos de aumentar la productividad social.

Vemos ahora a la agenda progresista ocupándose de temas tales como los trenes de alta velocidad, donde las ganancias son tan escasas y las razones son tan pobres desde el comienzo que el programa es un elefante blanco antes de que se lo pueda implementar.

El feroz compromiso de los lobbies progresistas de hoy con instituciones y programas disfuncionales ha llevado las cosas a una etapa de crisis; el legado progresista está mutando de elefante a tiburón blanco. Los ataques feroces contra cualquiera que busque reformar instituciones que ya no funcionan se combinan con una devoción irracional por beneficios insostenibles. Los "progresistas" de hoy están demasiado determinados a lograr dos fines incompatibles: una expansión indefinida de los beneficios y merecimientos por un lado, y la preservación e incluso extensión de organizaciones y métodos ineficientes por el otro. Todos deben tener una educación universitaria, pero la arcaica e ineficiente organización de las universidades no puede ser tocada. Los servicios públicos deben ser ampliamente expandidos, pero cualquier esfuerzo por contener las jubilaciones y beneficios de los empleados públicos, o por recortar el tamaño de la fuerza laboral pública a través de una mayor eficiencia, debe ser combatido hasta el amargo final.

Desafortunadamente, el proceso no acaba aquí. Cuando suficientes programas progresistas se vuelven tanto insostenibles como intocables, entramos en la etapa final. Ya es bastante malo que un programa gubernamental se convierta en un tiburón; es mucho, mucho peor cuando un paradigma social completo va más allá de la etapa del tiburón. Un cúmulo de políticas e instituciones insostenibles pero intocables llega tarde o temprano al punto en el que ya no amenaza con llevar al país a la ruina en algún punto indefinido del futuro: la ruina inminente nos está mirando a la cara.

Esto es parte de lo que pasó en Irlanda, Grecia y Portugal, y lo que todavía puede ocurrir en Italia y España. Políticas gubernamentales desastrosas se volvieron políticamente blindadas aún mientras se tornaban más insostenibles hasta que de pronto no pudieron ser sostenidas más y todo el sistema se desmoronó.

Cuando eso pasa, lo que se desmorona no es sólo un programa. Todo un sistema, todo un contrato social se viene abajo. Y si los colapsos en esas economías periféricas de Europa estremecieron a la Unión Europea y a la economía mundial, un desmoronamiento a escala completa en los Estados Unidos podría ser un shock tan profundo como el colapso de 1929. No sería solamente un desastre económico para los Estados Unidos; probablemente sea un desastre histórico que lleve a la crisis, al desorden y a la guerra en todo el mundo.

La quinta y última etapa, que uno desearía que nunca viésemos, lleva la transformación un tenebroso paso más allá. Al dejar de ser un simple gran tiburón blanco, el ideal progresista se convertiría en un gran destructor, una figura mítica como la Gran Ballena Blanca en "Moby Dick". Perseguir a la ballena es una locura; el capitán Ahab, a pesar de las advertencias y presagios, persiste en su demencial cacería del ideal inalcanzable, de la bestia indomable. El desastre y la bancarrota acechan desde todos lados, pero el capitan sigue inexorable en su curso. Al final, cuando algo no puede seguir para siempre, llega a un alto. La ballena se vuelve contra el barco y lo destroza en pedazos en el mar.

El Fonz pudo saltar el tiburón y "Los Días Felices" moriría una muerte lenta conforme el aire se escapaba del programa. Cosas mucho más dramáticas ocurren cuando un paradigma social salta el tiburón. Hemos visto un vistazo de lo que eso es durante el colapso financiero; hemos visto otros buques despedazados por grandes ballenas en todo el mundo.

Esto no debe ocurrir en los Estados Unidos. No podemos tirar por la borda las esperanzas que nos fueron confiadas en un esfuerzo fútil por sostener programas insostenibles a la sombra de la bancarrota y del colapso.

Nos estamos acercando al momento en el que las falsas promesas ya no se pueden sostener. Hay algo de tiempo todavía. No hemos, creo yo, saltado el tiburón todavía. La reforma todavía es posible, aunque los grandes tiburones blancos que rodean nuestro barco son formidables y están hambrientos.

Todavía podemos actuar para conservar los logros esenciales de la era progresista mientras nos preparamos para dejarla atrás. Pero sólo una reforma agresiva y acelerada puede lograrlo. Tiene que empezar pronto. El dinero se está acabando.

Las batallas políticas para cambiar el curso y domar o matar a los tiburones enloquecidos serán duras, pero ganar esa batalla es mucho mejor que perderla, o que no lucharla por cobardía. "Tiburón" es una película que asusta, pero tiene un final mucho más feliz que "Moby Dick".

Los Estados Unidos deben domar y reformar los programas e ideas que se descontrolaron y que golpean las bandas de nuestro barco. Debemos imponer nuestra voluntad sobre el caos fiscal antes de que el caos imponga su voluntad sobre nosotros.

El gobierno de los Estados Unidos no debe saltar el tiburón.

sábado, 11 de junio de 2011

Reflexiones sobre la desgracia de las Madres

En BlogBis, el coblogger Max postuló una teoría bastante interesante: la reacción de la izquierda argentina (que lo es aunque se esconda tras la pátina de "progresismo") ante el escándalo de corrupción de las Madres de Plaza de Mayo es similar a la que nos toca inicialmente a los católicos cuando a un cura lo acusan de pedofilia; es la destrucción del referente moral.

Posteriormente y según se sucedían las revelaciones y los esfuerzos de algunos por despegarse de las bonafinistas ahora caídas en desgracia, la metáfora religiosa se fue expandiendo hasta equiparar las travesuras financieras del parricida con aquella infame "venta de indulgencias" que propició la Iglesia Católica en el siglo XVI para pagar la remodelación de la Basílica de San Pedro.

Y el resultado es terriblemente similar: se provoca un cisma, acá entre los que se mantienen pegados a Bonafini y los que ya no saben qué hacer para despegarse de ella y a la vez quedarse con la bandera de los derechos humanos, y allá en la Europa de la incipiente modernidad entre los que siguieron junto a la Iglesia y los que se sumaron a Lutero y a los otros precursores de la Reforma Protestante.

Al cisma luterano le siguió un período de violencia religiosa que tuvo su expresión máxima en la Guerra de los Treinta Años; todavía queda por verse de qué manera se dirimirá el cisma derechohumanista.

En otro orden de cosas, el latiguillo de los que "quieren a las Madres" es que con su choreo a gran escala Schoklender "ensució la bandera de los derechos humanos". Muchachos, la bandera de los derechos humanos tal y como se la enarboló acá en la Argentina ya venía enroñada desde hace un tiempo.

Para empezar, venía un poquitín sucia, quizás de rebote, con la sangre de todas aquellas personas muertas por aquellos a los que los figurones de los DDHH les prestaban su apoyo. Digan lo que quieran, pero nada tenía que hacer Hebe de Bonafini y la facción que la sigue cantando loas a los terroristas de ETA o festejando los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Y sacarse esa mancha hubiera sido muy fácil para los que no querían quedar pegados a esas declaraciones vergonzosas: bastaba con repudiarlas en serio y contundentemente, en vez de sonreír, menear la cabeza y repetir la muletilla de "Hebe es Hebe" como si eso bastara para explicar y justificar las barbaridades de la empañuelada.

La bandera quedó más mugrienta cuando la vasta mayoría de las organizaciones de DDHH aceptaron silenciosamente convertirse en contratistas del Estado, brazos paraestatales de la Presidencia y brazos parapartidarios del Frente para la Victoria's Secret. Digan lo que quieran, pero no se puede proclamar la inocencia y la honestidad cuando se reciben conscientemente fondos públicos sin control para acciones que poco tienen que ver con su fin declarado.

Lo que hizo Schoklender y todos los otros que curraron con los fondos públicos (que seguro que los hubo) no fue ensuciar la bandera de los derechos humanos; se la pasaron por el culo como papel higiénico.

Pero a la larga, lo que está pasando en el derechohumanismo argento no es ni más ni menos que un final de fiesta que tarde o temprano iba a llegar. Durante demasiado tiempo, a las organizaciones del "campo de los derechos humanos" las cubrió un manto de piedad que convertía cualquier acusación en su contra en un acto de herejía pasible de excomunión pública. No había vuelta atrás para el que se atreviera a insinuar que las Madres y afines eran otra cosa excepto santas, impolutas e irreprochables.

Esa clase de cobertura es nefastísima, porque de ahí nace la sensación de omnipotencia y luego la de impunidad. Pregúntenselo a los militares, que todavía pagan décadas de creer el cuento de la "reserva moral de la Nación".

Es irónico, pero bien se puede pensar que lo que les espera a los derechohumanistas después de este episodio y cuando termine el régimen kirchnerista sea lo mismo que les tocó a los militares después del Proceso: todos en la misma bolsa junto a los que se mandaron las cagadas, obligados a perpetuidad a demostrar la propia inocencia porque están todos bajo sospecha, aún décadas después de los hechos en cuestión.

Sería ciertamente un destino de justicia poética. Y bien merecida.

sábado, 4 de junio de 2011

El Ministerio de la Verdad

No sé qué decirles. O esta manga de degenerados está desesperada, o finalmente enloqueció, o de verdad creen que pueden decir lo que se les cante.

De cualquier manera, el kirchnerismo alcanzó una etapa superior del orwellianismo pedorro. Lo que no conviene nunca existió, nunca fue, nunca pasó; siempre es "tergiversado" o "manipulado".

Ahora Schoklender es "el que engañó a las Madres". Los medios KK le están dando al parricida un tratamiento que antes ligaba Magnetto. "Schoklender miente" titula una revista que lleva el nombre de El Guardián, mientras que los muchachos de Barcelona, que hace rato que siguen la línea facilonga de hacerse los graciosos con los que le caen mal a la Rosada mientras se mean encima si los miran feo desde La Cámpora, lo tildan de "Hijo de P(laza de Mayo)". Schoklender bajó de un plato volador, salió ayer de la cárcel, no lo conocía nadie, nadie recuerda haberlo visto dando la vuelta a la Pirámide de Mayo con las otras viejas de merda por lo menos desde antes de la caída de De la Rúa.

Es que hay que cuidar a las "Madres", te dicen. No sea cosa que se nos ocurra pensar que además de apologista del delito, profeta del odio, chupasangre de sus hijos, porrista de cuanto grupo criminal y terrorista ande dando vueltas y un ser despreciable, Herpes de Bonafano sea además una vulgar chorra de cuarta y malversadora de fondos públicos.

El mensaje es claro: Schoklender es un cuerpo ajeno, no es "de las Madres". Vaya a saber uno por qué; habrá sacado los pies del plato, se quedó con un vuelto que había que pasar, se "olvidó" de repartir comisiones, se pasó de angurriento, lo que sea. Ya no es del palo, y porque no lo es ahora, nunca lo fue. No existe, no es, el parricida ahora se volvió una "no-persona".

Después está el "golpe de calor" que parece que tuvo la Viudita Doliente allá en Italia y que la hizo perderse las celebraciones del sesquicentenario de la unificación italiana. Pero no, el golpe de calor nunca existió, no se perdió las celebraciones porque no tenía pensado ir a nada salvo un almuerzo y un concierto. No importa que el parte de prensa en la página de Presidencia que sacaron cuando llegó a Italia hubiera dicho que iba a participar de los festejos y los describiera a todos.

No importa que en ausencia de las celebraciones, ella no hubiera tenido ninguna razón para ir a Italia... a menos que hubiera querido que Berlusconi la atendiera un poco.

Y Menem, que ahora pasó a amar al Gran Hermano y se convirtió al kirchnerismo, ya no es más el gran enemigo, el tótem de la Década De Los Noventa, es un voto más en el Senado, es un aliado más. Oceanía no está en guerra con Eurasia. Oceanía nunca estuvo en guerra con Eurasia.

Esta manía loca ahora se ha diseminado por otras jurisdicciones del Estado. Hace unos días, en un ejercicio militar conjunto, un avión de transporte C-130 Hércules tuvo un incidente en uno de sus motores y tuvo que aterrizar de emergencia en la base aérea de Paraná. Incluso el propio Ministerio de Defensa anunció el "incidente" en un comunicado de prensa... sólo para que saliera la Fuerza Aérea al día siguiente a aclarar que nunca se trató de un incidente, sino de un simulacro de emergencia que era parte del ejercicio.

Que a nadie se le ocurra decir que los pocos aviones militares que vuelan lo hacen a base de plegarias y rosarios. No, nunca pasó. No hubo nunca incidentes o desperfectos, sólo simulacros.

Schoklender nunca fue "de las Madres", sólo les afanó desde las sombras.

Cristina no se enferma, sólo se priva de asistir a celebraciones a las que no pensaba ir de todos modos.

Menem siempre fue un aliado, nunca fue Satanás.

A la Fuerza Aérea no se le enquilomban los aviones, sólo simula que tienen problemas.

La inflación no existe, sólo es un reacomodo de precios.

Barone nunca estuvo en Clarín y La Nación, debutó en 678.

El 25 de mayo no se conmemora nada que haya acontecido en 1810, sólo el ascenso al trono de Néstor Nuestro Que Estás en Los Cielos.

La inseguridad no existe, sólo son problemas de distribución del ingreso.

La corrupción no existe, son sólo reasignaciones de partidas.

Nada existe por su cuenta, sólo el Relato.

Ojalá podamos todos hacer la gran Beatriz Sarlo y que cada uno pueda decirles "conmigo no, forros".

sábado, 28 de mayo de 2011

Parricida y chorro

Parece que Schoklender se patinó parte de los fondos que las Viejas de Plaza de Mayo reciben del Estado para sus emprendimientos inmobiliarios. ¿A alguien le sorprende? El tipo ya degolló a sus padres y dejó los cuerpos en el baúl de un auto abandonado; la malversación de fondos y el lavado de dinero son minucias comparadas con el currículum de este tipo que encima no encuentra mejor sustituto para su madre muerta por mano propia que la hiena repugnante de Herpes de Bonafano.

Es una verdadera unión hecha en el Infierno: el asesino de sus padres y la caníbal de sus hijos.

Es moralmente agotador enterarse de que un doble parricida, que se halla libre gracias a un instrumento penal absurdo como el dos por uno, se enriqueció ilícitamente con fondos públicos otorgados sin el menor control o supervisión alguno a una presunta organización llamada "de derechos humanos" cuando en realidad es una banda apologista de la violencia armada que por alguna razón incomprensible se dedica al negocio de la construcción de "viviendas sociales" a cuenta del Estado.

¿Saben? La hago corta hoy. La termino acá. Realmente no tengo energías ni ganas ni ánimo de seguir escribiendo en este día. Está todo tan mal y por tantos aspectos que uno no sabe por donde empezar a atacarlo.

Será hasta la próxima.

sábado, 21 de mayo de 2011

Comámonos a los ricos (Bill Whittle)

Muy bien, es un sábado mucho más complicado que lo que esperaba, así que me veo forzado a dejarles otra traducción de otro artículo de Bill Whittle, a quien ya traduje acá en otra ocasión. Esta vez, en su excelente estilo, Whittle aborda la falacia y la fantasía de que todo se resolvería si le quitamos la guita a los ricos para que el Estado la pueda gastar en bienestar social... y el resultado es elocuente.

Disfrútenlon.

COMÁMONOS A LOS RICOS

Como muchos niños de mi edad, crecí viendo a Mary Poppins y aquella imagen apropiada de Inglaterra y de los ingleses - la educada, prudente y bondadosa niñera que enseñaba disciplina y buenos modales en el corazón de Londres. Esta última semana hemos visto manifestantes en las calles de Londres protestando por recortes modestos al Estado Niñera, tirando señales de tránsito a través de las vidrieras de los bancos y de los comercios de lujo para vengarse de las personas que se quedaron con todo el dinero... específicamente, los ricos.

En Wisconsin, por supuesto, vimos lo mismo: bandas que perturbaban el proceso legislativo porque no les gustaba el resultado, y senadores estaduales que se escapaban de sus trabajos y de sus juramentos porque iban a perder una votación vital para sus señores y amos feudales, los miembros de los sindicatos de empleados públicos. Ellos saben de qué lado los están untando.

Hablando de multimillonarios despiadados... el mendaz Manatí Malevolente de Michigan, el mismísimo Michael Moore, apareció en las escalinatas del capitolio estadual en Madison y dijo lo siguiente:

- ¡Estados Unidos no está en bancarrota! ¡No está ni cerca de quebrar! El país está repleto de riqueza y de dinero. ¡Sólo que no está en sus manos! ¡Ha sido transferido en el mayor atraco de la historia, de las manos de los trabajadores y consumidores, a los bancos y carteras de los super-ricos!

Hagamos a un lado la hipocresía de un multimillonario que hizo sus millones atacando al capitalismo; un hombre que se sabe que contrata la mano de obra no sindicalizada más barata y que los trata tan mal como cualquiera en el negocio. Pongamos esos doscientos kilos de hipocresía oleaginosa y temblequeante a un lado (o por lo menos lo más lejos del centro que podamos) y preguntémonos si Michael Moore tiene de hecho la razón: ¿estamos realmente en quiebra como nación? ¿O existe un "recurso nacional" (específicamente, los ricos) que han acaparado todo el dinero?

Bueno, muchos de nosotros acá en la derecha sabemos que la izquierda sólo gana cuando pueden encontrar una historia llorosa aislada para vender. Las estadísticas, es decir los datos, es decir la EVIDENCIA, suelen ser fatales para la visión progresista del mundo.

El célebre amante de los autos, experto estadístico y super-genio, mi amigo Iowahawk, se tomó unos minutos de su arduo día para hacer una investigación básica y tratar de ver cómo pagar por los 3,7 billones de dólares que Barack Obama y el Congreso piensan gastar en 2011. ¡Ahora sean testigos del poder de fuego de este Iowahawk completamente armado y operacional!

Tenemos un año para pagar, así que empecemos por:

12:01 AM del 1° de enero. Lo único más perverso que una persona rica a ojos de los izquierdistas es una corporación rica. ¡Tomemos a las dos más malvadas: Exxon Mobil y Wal-Mart! ¡Olvídense de los impuestos altos, saquémosles hasta el último centavo de sus ganancias combinadas globales del 2010: 34.000 millones de dólares! ¡Así se habla! Si gastamos todo ese dinero, eso nos lleva de Año Nuevo hasta las...

9:52 AM del 4 de enero. Bueno, no es tan impresionante como esperábamos. Entonces, llevémosnos HASTA EL ÚLTIMO CENTAVO DE GANANCIA de las otras 498 compañías ricachonas en el Fortune 500 - TODO. Esos son 357.000 millones de dólares, que nos va a llevar hasta las...

2:00 AM del 9 de febrero. Está bien, ya nos llevamos cada centavo de ganancia de las grandes empresas y recién llegamos al Super Bowl. Así que agarremos toda esa obscena publicidad corporativa, los 250 millones de dólares, que van a hacer funcionar el país por unos... 36 minutos. ¿Pero por qué parar ahí? Todo el dinero de publicidad de los 45 Super Bowls, que serían unos cinco mil millones de dólares, nos deja en las...

2:00 PM del 9 de febrero. Bueno, es obvio que no podemos hacer esto solamente con las corporaciones. Así que si vamos a exprimir a los ricos, comencemos con los salarios obscenos del mundo de los deportes. Llevémonos todos los salarios de la NFL, la NBA, la NHL, las Ligas Mayores de Baseball (no sus arreglos publicitarios, sólo sus salarios), agreguémosles todas las ganancias del PGA Tour y del NASCAR que tanto aman los brutos campesinos... serían 9.400 millones de dólares, que nos lleva a la...

1:00 PM del 10 de febrero. Olvídense de los deportistas... quiero decir, llévense todo su dinero, pero no alcanza. ¡Vamos por los ricos! Llevémonos el 100% de cada centavo que gana cualquiera por encima de 250.000 dólares anuales. Apenas puedo esperar. Veamos:

Número de hogares en los Estados Unidos: 116.000.000. Porcentaje de hogares con ingresos anuales superiores a 250.000 dólares: 1,93%. Número de hogares con ingresos anuales superiores a 250.000 dólares: 2.238.800. Ingresos totales de los hogares con más de 250.000 dólares anuales: 1,412 billones de dólares.

¡Esos son números! ¡Comámonos a los ricos! Llevémonos todo lo que cualquiera gana en los Estados Unidos por encima de 250.000 anuales, lo que nos lleva del 10 de febrero a las...

6:00 PM del 2 de julio. Bueno, obviamente vamos a tener que cortar algunos gastos. Dejemos de pagar las guerras en Irak y Afganistán, que ahí se va la plata para la cobertura de salud, ¿o no? ¿En guerras por petróleo? Ni un centavo más, traigámoslos a todos a casa. Eso nos ahorraría unos 105.000 millones en Afganistán y 159.000 millones en Irak, un total de 264.000 millones, suficiente ahorro para cubrirnos hasta las...

4:00 AM del 29 de julio. ¡Es temporada de estrenos de verano! ¡Bueno, necesitamos el dinero, así que jódete, Star Wars! Llevémonos cada centavo de películas, juguetes, cajitas de almuerzos, etcétera, unos 25.000 millones, que nos lleva a las…

4:00 PM del 1° de agosto. Ahora, Dios sabe que Hollywood ha sido bueno con la izquierda, pero ya no son idiotas útiles; se han vuelto simplemente idiotas. Entonces, desalojemos a todo el mundo en Beverly Hills y vendamos sus casas a los valores actuales de mercado. 15.000 casas a 2 millones de dólares cada una nos consigue otros 30.000 millones, lo que nos sirve para pagar las cuentas hasta las...

4:00 PM del 4 de agosto. Esto no está funcionando. Michael Moore nos aseguró que había montones de plata y que toda la tenían los ricos. Así que lo lamento por los billonarios progresistas Warren Buffett y Bill Gates. Con 100.000 millones entre los dos... digamos que por accidente se caen por las escaleras en una manifestación de sindicatos del sector público, y que con el impuesto a la herencia nos quedamos con 50% del botín, otros 50.000 millones que nos alcanzan para llegar a las...

4:00 PM del 9 de agosto. Muy bien. Pongámonos serios. Hay otros 398 billonarios más de acuerdo a la última lista de 400 de Forbes, con un valor neto total combinado de 1,29 billones de dólares. Algunos cientos de accidentes más con un impuesto a la muerte del 50% (matémoslos a todos y quedémonos con sus herencias), serían otros 650.000 millones buenos hasta las...

4:00 PM del 13 de octubre. Todavía no llegamos. OK, olvidémonos de esta mariconeada insensata del 50%. Matemos a todos los billonarios y llevémonos todo su dinero. Llevémonos todo lo que tienen los siguientes 100 casi-billonarios y eso nos compra otros 73 días hasta las...

4:00 PM del 25 de diciembre. ¡Navidad! ¡Ya casi estamos! ¿Vieron qué fácil que es esto? Ahora recordemos que esto es para los pobres de los Estados Unidos, así que en el espíritu navideño terminemos con la ayuda al extranjero. Eso ahorra 50.000 millones de dólares que nos alcanzan hasta las...

4:00 PM del 30 de diciembre. Tan cerca y tan lejos: todavía tenemos un día y algo más para pagar. Para cubrir los 12.500 millones más que nos faltan vamos a sacarles 40 dólares a cada hombre, mujer y niño de los Estados Unidos y pagr esas 32 horas finales. Lo que nos lleva a las...

12:00 AM del 1° de enero de 2012. ¡Feliz Año Nuevo para todos!

¿Ahora qué?

Nos hemos quedado con todas las ganancias, todos los salarios, todo el capital, todos los gastos e ingresos y propiedades de los ricos y lo liquidamos todo. El presidente Obama propone que gastemos 3,6 billones en 2012, un billón más que lo que ingresa. Pero eso presupone que tendremos 2,6 billones en ingresos... ¿ingresos de qué? Destruimos el capital privado, destruimos las ganancias publicitarias, destruimos el deporte profesional, nos quedamos con cada centavo que las personas tienen para invertir en nuevos negocios o para comprar cosas - ya se acabó. Nos comimos a los ricos y todo lo que tenían, y apenas nos alcanzó para un año.

¿Ahora qué?

sábado, 14 de mayo de 2011

Miren quién habla

Tenía pensado escribir algo completamente distinto, pero me crucé con esta imagen en El Opinador Compulsivo y no pude evitar cambiar de tema. Aviso que este es uno de esos posts calentones y catárticos no aptos para todo público.

Saben, trato y trato de que no me afecten los desquicios que pasan a diario en nuestra querida Argentina y muchas veces lo logro, pero después me llegan cosas como esas declaraciones y termino muriendo un poco por dentro.

El señor de la foto es uno de esos tipos que me asesinan el alma. Este hijo de una piara de cerdos poseídos por las ánimas en pena de todas las putas difuntas del Imperio Otomano es uno de los grandes responsables de lo que vivimos hoy en día: como vocero de la urgencia devaluatoria que tenían los incompetentes empresarios de la UIA en los años de De la Rúa, el señor de la foto aportó la pata empresaria para el golpe civil que terminó de hundir a Chupete, puso en marcha la devaluación y desembocó en este país de locura, atraso y absurdo que ÉL y ELLA construyeron.

Y no me olvido que a este homúnculo construido a base de soretes lo recompensaron inventándole el "Ministerio de la Producción" para que pudiera sentarse en el gabinete de Duhalde y desempeñar una gestión lamentable a la que luego, en una analogía que hizo en un programa de televisión y que no se me va a borrar más de la cabeza, trató de defender comparándola con aterrizar un Boeing 747 en la 9 de Julio. Lo que no dijo el desgraciado en ese momento es que el susodicho 747 tenía de piloto a Mohammed Atta.

Y ahora vuelve a hablar. Mostrando la misma catadura moral de un Ibarra que dice suelto de cuerpo que "Cromañon ya pasó", el señor de la foto sale a decir muy alegremente que no alcanzó con la pobrificación de enero de 2002, que hace falta volver a devaluar para salvar al Gran Empresariado Argento Salud. Ya nos fumamos diez años de esfuerzo en pipa y padecimos diez años de populismo demente y desbocado por culpa de este reverendo descendiente de meretrices, ¿tenemos que perder otros diez años, tal vez veinte? ¿Duhalde y Kirchner no fueron lo bastante "industrialistas" para él, capaz hace falta que venga Pino Solanas?

¿Qué deuda tendrá que licuar esta vez el señor de la foto? No será la de Coniglio, su digna y querida empresa nacional que vendió por buenos dólares a capitales extranjeros, plata que de seguro no depositó de manera patriota en la Argentina. Me pregunto qué deuda malhabida en dólares es la que tanta necesidad tiene de hacer desaparecer, aún al costo de empobrecer todavía más a los millones de argentinos a los que cada vez nos alcanza menos la plata luego de su última festichola de devaluaciones.

No es joda, todavía no terminamos de pagar la última gran devalueta. Recién la vamos a terminar de pagar el día que se eliminen los subsidios a los servicios públicos y al transporte, terminando con precios ficticios que se mantienen no muy distintos de los de la época de la convertibilidad aún cuando el peso del 2011 valga nominalmente la cuarta parte de lo que valía el peso de 2001. Más lindo va a ser el sinceramiento si se le cumple el deseo a este forro de toda forredad y el dólar pasa a estar a seis u ocho pesos en vez de cuatro.

Pero saben, al margen de lo que diga este malparido, él es sólo un digno hijo de la Digna Clase Industrial de la Argentina, que sólo sabe lloriquear, exigir proteccionismo y trabas a las importaciones de cualquier lado del mundo porque su incompetencia es tan grande que se verían amenazados por las exportaciones de Burundi si le compráramos a ese país africano. No desempeñan otra habilidad que no sea la de hacer lobby y lamer el culo de los políticos si con eso se aseguran ganancias a perpetuidad y condiciones favorables para seguir siendo incompetentes, aún si el país se va al carajo y los millones de argentinos que no manejamos empresas de la UIA seamos cada vez más pobres.

Me revienta que encima digan que el liberalismo está a favor de estas grandes empresas. Creo que a esta altura del partido debería quedar claro que las grandes empresas prefieren aquellos sistemas políticos y económicos de corte estatista, paternalista e intervencionista en el cual es más sencillo adornar a los funcionarios de turno que regulan el mercado que a los millones de ciudadanos que en un mercado libre eligen y compran según sus propios intereses y opiniones. En una economía verdaderamente liberal (un sueño que jamás veremos hecho realidad), las grandes empresas de la UIA hace rato que hubieran quebrado por ineficientes, incompetentes y poco competitivas.

Más prueba de lo que digo arriba que la Unión Industrial Argentina, no existe. Literalmente les chupa un huevo si el resto del país se empobrece, con tal de tener ganancias aseguradas a riesgo cero y sin competencia alguna. No tuvieron ningún drama en sentarse en primera fila y aplaudir cuando este gobierno se las agarró contra el campo, contra el sistema jubilatorio privado, contra las prepagas; no les hizo asco la violación repetida de la Constitución y de las leyes y la traición de cualquier seguridad jurídica; no se movieron por nada que no fuera la mínima sensación de que el pene gubernamental estaba por hacer ingreso desde la retaguardia, como le pasó a Techint.

A esta altura del partido, estoy a favor de cualquier tendencia, ideología o concepción económica que me prometa explícitamente aniquilar, exterminar y erradicar de la faz de la Tierra al gran empresariado argento, para que de sus ruinas puedan emerger nuevos productores que entiendan de una puta vez que "emprender" no quiere decir "vivir del Gobierno a costa de todos".

sábado, 7 de mayo de 2011

El Final del Principio (Bill Whittle)

Quería dejarles en este sábado intrascendente una pieza escrita por Bill Whittle, un tipo con una claridad para escribir tan envidiable que me daría por bien servido con tener sólo la décima parte de la misma, en ocasión de las disputas que tuvieron lugar en el estado norteamericano de Wisconsin cuando el gobierno propuso quitarle a los sindicatos de empleados públicos la facultad de hacer convenios colectivos de trabajo, y que desembocó en moyanescas manifestaciones y peronistas tramoyas legislativas hasta que finalmente fue aprobada por la legislatura, para envidia de los que estamos de este lado del mundo.

Sáquenle las especificidades norteamericanas al artículo y aplíquenlo a la Argentina... y tendrán una nueva perspectiva de qué tan atrasados y retrógrados son nuestros dizque "progresistas".

La pieza se llama "THE END OF THE BEGINNING", es decir, "EL FINAL DEL PRINCIPIO" y dice así:

Wisconsin... la deuda... el Tea Party... los sindicatos del sector público - todos los detalles de esos eventos han sido cubiertos de mejor manera por otras personas. Pero para tratar de entender lo que está pasando de verdad, no creo que tengamos que adelantarnos a los detalles. Creo que necesitamos remontarnos al pasado. Pero bien al pasado.

Los Estados Unidos - tal como los imaginaron nuestros Fundadores y los estableció nuestra Constitución - sobrevivieron bastante intactos por más de cien años.

Fue sólo después de la Guerra Civil que los Estados Unidos empezaron a cambiar fundamentalmente, porque esa era sólo la punta de un cambio mucho más grande que el mero cambio político.

Este tipo de cambio ha ocurrido sólo tres veces - no en la historia de la nación, sino en TODA la historia.

El primero de estos metacambios ocurrió tan en el pasado que no tenemos registros escritos del mismo en ningún idioma. Ese primer metacambio ocurrió cuando las bandas de cazadores y recolectores aprendieron por primera vez cómo cultivar y cosechar. Pudieron producir suficiente comida como para no migrar a pasturas más frescas, y el resultado fue el auge de las primeras ciudades y la primera gran Era de la Humanidad - la Era de la Agricultura. La agricultura significó una ciudad-estado; una ciudad-estado significó los primeros gobiernos, y el primer dinero también.

La era de la Agricultura duró aproximadamente siete mil años. Y unos Estados Unidos abiertos, horizontales y descentralizados - basados en la Agricultura - fueron los que los Fundadores diseñaron para nosotros.

Entonces, hacia el final del siglo XIX, la sociedad cambió de una manera fundamental. La libertad e inventiva norteamericanas - aquello que solía ser llamado "el Ingenio Yankee" - le permitieron a los Estados Unidos pasar de ser un rincón olvidado de la Era de la Agricultura a ser la potencia predominante de la Segunda Era, la Era de la Industria... la Revolución Industrial.

Ahora, así como fue un trauma social para la mayor parte de una población completa el pasar de ser cazadores y recolectores para convertirse en granjeros, también fue difícil, muy difícil, para nuestra sociedad dejar de ser principalmente agrícola para transformarse en obreros de fábrica y lo que luego serían llamados "empleados". Y durante este período, cuando la Era Industrial nacía y con ella lo hacían oportunidades inimaginables para crear riqueza, también nacieron los hombres conocidos como los Robber Barons (Barones Ladrones) - que no eran capitalistas del libre mercado, sino hombres que practicaban el mercantilismo - capitalismo de amigos - y que usaban sus conexiones políticas para escribir leyes que los favorecieran a ellos y a sus monopolios.

Para el fin del siglo XIX, estos mercantilistas anti-competencia no sólo compraban políticos individuales sino legislaturas enteras, ciudades enteras, entre ellas la mayor ciudad del mundo. Si querías hacer negocios en Nueva York en los 1800s, por cada dólar que gastabas en tu negocio tenías que poner otro (y sólo uno si tenías suerte) en los bolsillos del Jefe Tweed y de Tammany Hall (básicamente el Partido Demócrata) para tener ese privilegio.

Y así el movimiento Progresista nació, como lo hacen todas las filosofías que terminan en el Infierno, con la mejor de las intenciones: eliminar la corrupción política que ya era epidémica en el sistema: la nefasta alianza de dinero que compraba influencia política para redactar leyes y regulaciones para ahogar la competencia, poner en peligro y prácticamente esclavizar a los trabajadores, fijar precios y hacer fangotadas de dinero para comprar con él a los nuevos políticos. Para combatir estos males, los Progresistas buscaron imponer un gobierno federal centralizado y verticalmente estructurado hacia abajo que pudiera reflejar perfectamente la economía industrial centralizada y verticalmente estructurada. Querían un gobierno más poderoso que los Barones Ladrones. Y lo consiguieron, también.

En sólo unos pocos años (dos veces en 1913 y una vez más en 1919), el Movimiento Progresista logró la aprobación de tres enmiendas constitucionales que cambiaron radicalmente el tipo de país en el que vivimos, transfiriendo poderes enormes y previamente inimaginables a Washington.

La Decimosexta Enmienda autorizó el cobro de un impuesto a los ingresos, lo que le dio por primera vez al gobierno federal el poder de hurgar en tu billetera, y lo que comenzó a dividir al país psicológicamente entre aquellos que pagan y aquellos que reciben.

¿Deberías pagar un mayor impuesto en la estación de servicio si conduces un Lexus y no un viejo Chevy? ¿Deberías revisar la billetera del tipo que está delante tuyo en la fila para ver si tiene más dinero que tú y así puede pagar por algunas de tus compras?

Bueno, eso fue lo que la Decimosexta Enmienda hizo: hizo que ESA clase de pensamiento fuera normal, y más importante, puso ENORMES sumas de DINERO DE OTRAS PERSONAS en las manos de los políticos.

La Decimoséptima Enmienda parecía ser algo inocente: cambiaba la forma en que los senadores de los Estados Unidos eran elegidos. Previamente designados por las legislaturas estaduales, la Decimoséptima hizo que los senadores fueran elegidos por el pueblo. Democracia! Sólo que ya había una cámara que representaba al pueblo: la Cámara de Representantes. Los Fundadores habían diseñado intencionalmente al Senado para que fuera la Cámara de los Estados: así como la Cámara de Representantes protegería los derechos de los ciudadanos contra el poder federal, el Senado, en donde cada Estado tendría dos senadores sin importar qué tan grande o poblado fuera, protegería el poder de los Estados de las ambiciones federales. La Decimoséptima Enmienda eliminó esa fuerza defensiva.

Y finalmente, la legislación Progresista por excelencia: la Decimoctava Enmienda. La Prohibición. Una Enmienda verdaderamente Progresista, era la primera vez en la historia de los Estados Unidos que una enmienda era escrita para QUITAR UNA LIBERTAD. Las personas habían estado tomando alcohol desde por lo menos la invención de la Agricultura siete mil años antes. Pero los Progresistas, verás, saben mejor que tú lo que es bueno para ti. Nunca se trata de ellos, o de su necesidad patológica de controlar y ordenar las vidas de los demás, o de su necesidad enfermiza de tener poder sobre ti para imponerte su voluntad. No, es siempre por tu propio bien.

Esa es, claro, la falla fatal del progresismo: una creencia en que su propia bondad impediría que fueran corrompidos por los ríos de dinero y de poder sobre los demás que habían corrompido a los Barones Ladrones antes que ellos. Pero el dinero que los Progresistas tenían a su disposición mediante los impuestos era mayor por órdenes de magnitud que las relativamente modestas fortunas privadas que habían comprado a los políticos en el pasado.

Bueno. ¿Y ahora?

Bueno, está ocurriendo un nuevo metacambio, y estamos atravesándolo en estos precisos momentos. Una nueva era, la tercera era, la ERA DIGITAL está amaneciendo. Y como el hombre más inteligente del Congreso (ese sería Thad McCotter, quien con un simple gesto de su mano me puso a pensar en estas líneas) me lo indicó; hoy, prácticamente cualquiera puede meter una mano en su bolsillo y comprar bienes y servicios de cualquier lugar del planeta y recibirlos en cuestión de pocos días, cuando no de pocas horas.

Como los cazadores que se convirtieron en granjeros, y los granjeros que se convirtieron en empleados, estamos dejando de ser empleados para ser AGENTES LIBRES dispersos, descentralizados, independientes e interconectados. Esto es porque la Era Industrial está terminando y la Era de la Información está tomando su lugar. Y toda nuestra estructura económica está (una vez más) volviendo a ser horizontal, independiente, ligera, rápida, ágil, descentralizada, local, más pequeña y más barata.

Los viejos dinosaurios pueden dar vueltas por un rato pero eventualmente caerán. Y el gobierno que surgirá de nuestra sociedad de la Tercera Ola y de la Era de la Información DEBERÁ ser rápido, descentralizado, local, más pequeño y más barato también. ¿Pero quién podría pensar, no ya diseñar, un gobierno así de limitado, abierto y basado en las libertades?

(Foto de la Constitución de los Estados Unidos)

ES UN MISTERIO INCREÍBLE

Es por eso que lo que vemos en el Tea Party es tan notable: las personas, lo perciban o no, están usando los nuevos juguetes de la Era de la Información para crear una estructura política que se ajuste a la económica. Es una reacción contra lo GRANDE: el Gran Gobierno, el Gran Gasto y los programas Grandes, ineficientes, corruptos, mal manejados y financieramente insostenibles, y que (casi por instinto) nos lleva de regreso al tipo de gobierno disperso, descentralizado, horizontal, local y pequeño que funcionó bien para la Primera Era, que fue asaltado por los Progresistas para la Segunda, y que ahora vuelve para la Tercera.

Este choque entre filosofías fundamentalmente conflictivas, esta pelea entre los partidarios del Tea Party que apoyan un gobierno equeño y los sindicalistas del gran gobierno que está teniendo lugar en Wisconsin no es, como lo dijo Winston Churchill, el fin... o siquiera el principio del fin. Pero bien puede ser el fin del comienzo.

Es la gente que ondea las Banderas de Gadsden, los que claman por menos Estado, los que están del lado del futuro... no los miembros de los sindicatos del sector público que viven en el pasado para preservar beneficios y prebendas que OTRAS PERSONAS tienen que pagar... No, estos Sindicatos del Sector Público se han convertido en la vieja y corrupta alianza de dinero y poder político que ellos mismos habían sido creados para destruir.

sábado, 30 de abril de 2011

Una cuestión de vergüenza

Por favor, les pido piedad con mi siguiente texto, el cual puede adolecer de falta de coherencia o de cohesión en algunas partes...

Soy de la opinión de que una sociedad perdurable y sana tiene que basarse en una confianza de cada uno respecto de los demás, que a su vez se sustenta en tres cosas: temor al juicio de la propia conciencia, temor al juicio de nuestros pares a y temor al juicio de las leyes. Uso "temor" en el mismo sentido que la Biblia lo usa para hablar del "temor de Dios", es decir, temor en tanto que respeto y reverencia más que miedo, aunque una pequeña dosis de miedito a esas tres cosas no vienen nada mal.

Los límites a nuestro comportamiento tienen que venir, primero y principal, de tener principios éticos y morales tan arraigados en nuestro interior que su traición nos haga sentir asco de nosotros mismos. Si somos capaces de superar el juicio de nuestra conciencia, debe existir el temor al reproche, la condena y la humillación de nuestros pares. Sólo entonces podemos pensar en que las leyes son algún disuasivo para la conducta humana, porque para el que es capaz de vivir en paz con su conciencia y con la opinión pública después de cometer crímenes de todo tipo, las leyes no son más que papeles sin sentido y fáciles de engañar.

De ahí nace esa confianza elemental, aunque más no sea a nivel instintivo, de que hay ciertos límites que no se cruzan, ciertos actos cuya puesta en práctica es inimaginable, ciertos principios que se presumen compartidos, ciertos compromisos cuya violación es un acto imperdonable; sólo sobre esa confianza elemental se puede construir una sociedad perdurable. La confianza es algo maravilloso, precioso e inimaginablemente frágil. Al igual que la inocencia, no sobrevive a la traición, y una vez perdida es tan difícil de recuperar que no estaría fuera de lugar compararla con la virginidad.

En una sociedad donde existe esa confianza, la violación de la misma provoca horror, incredulidad, espanto e ira. En cambio, en una sociedad cuyos miembros viven esperando y temiendo que de cualquier lado y de cualquier otra persona les llegue la traición, el engaño, la falsedad y el abuso, esos mismos actos apenas despiertan la resignación y el desinterés de quien puede decir "yo se los dije".

La Argentina es una sociedad de este último tipo, en la que vemos a diario comportamientos, actitudes, opiniones y hechos que deberían llenarnos de repugnancia pero que no mueven el amperímetro de nadie, mucho menos el de sus propios perpetradores, que se mueven con absoluto desparpajo porque pueden vivir acallando sus conciencias y porque saben que la sociedad no les va a reclamar nada; el temor a las leyes es una cuestión meramente formal para ellos.

¿A qué se debe esto? Quién sabe, un poco de culpa la tendrán los padres que han renunciado a cualquier intento de enseñarles a sus hijos que hay límites en la vida y que sus caprichos no son la ley suprema, otro poco lo tendrá un sistema escolar (el adjetivo "educativo" le queda demasiado grande) que ya ni siquiera intenta preparar a las futuras generaciones para que cumplan sus deberes y ejerzan sus derechos de manera responsable, un pedazo más de culpa le tocará a una sociedad que por cada ejemplo que da a conocer de esfuerzo, dedicación y honestidad tiene otros diez de acomodo, trampa, transa y mediocridad capaces de desanimar al más decidido y desesperar al más optimista, y bastante más le tocará a una concepción falsamente progresista que se adueñó de la cultura para decidir que es inútil cualquier pretensión de determinar comportamientos correctos e incorrectos, o siquiera afirmar que algo es verdadero en contraposición a algo que es falso.

Muchachos, nuestro problema no es que no se respetan las leyes. Ojalá ese fuera nuestro problema. Lo que nos pasa es algo mucho peor, es un fenómeno que tiene en un extremo a estas nuevas generaciones de animalitos que andan por la vida rompiendo por romper y que en el otro extremo tiene a los que roban fortunas y ni siquiera sienten el impulso a ocultar sus delitos por temor a un repudio social que de todos modos nunca va a llegar; es el fenómeno de vivir en una sociedad en donde se han destruído todos los límites que puedan ponérsele al desenfreno humano.

En nuestra clase dirigente, que es reflejo de nuestra sociedad aunque decir esto sea ya un lugar común, sobran los ejemplos de aquellos que hoy defienden lo que ayer condenaban y que pasan a maldecir lo que antes aclamaban, junto a aquellos a los que les tiene sin cuidado la posesión de frondosos prontuarios o la carga de grandes desastres sobre sus espaldas y conciencias. Un Moyano que habla de defender a los pobres cuando hace rato que se lo puede contar entre los millonarios del país, un Ibarra al que no le pesan doscientos muertos en su conciencia como para impedirle insistir con una carrera política, una Fernández de Kirchner que no ve como incompatible su presunta defensa de los derechos humanos con las solicitadas firmadas durante el proceso o las fotos de su marido con generales y gobernadores militares... podríamos estar horas en esa lista.

Plantear que nuestro problema es que no hay suficientes leyes o suficiente control del Estado para evitar que nos comportemos mal es admitir implícitamente que somos un rejunte de animalitos incapaces de controlarnos a nosotros mismos o de sentir culpa por violar las más elementales normas de convivencia.

Vivimos en algo peor que una sociedad que no respeta las leyes; vivimos en una sociedad que ha perdido cualquier noción de vergüenza, y ante eso no sirve de nada tener las mejores leyes redactadas por el ser humano. Vivimos en una sociedad hipócrita que de la boca pa'fuera repite los postulados rousseaunianos de la bondad básica del ser humano, mientras su falta de vergüenza, su falta de repudio y su desprecio por las leyes la condena a vivir una vida en común que cada vez más se parece a aquella descripción que hiciera Hobbes sobre el estado de naturaleza en el Leviatán:

"(...) en una situación semejante no existe oportunidad para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay cultivo de la tierra, ni navegación, ni uso de los artículos que pueden ser importados por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y remover las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad; y lo que es peor de todo, existe continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve."

sábado, 23 de abril de 2011

El lenguaje de la izquierda

El otro día, en una de mis habituales recorridas por Internet, me topé con este artículo llamado "The Lingo of the Left" ("La Jerga de la Izquierda"), de David Solway, en el que trata uno de los fenómenos más perniciosos de nuestros días: la forma en la que la izquierda se apodera del lenguaje y lo prostituye.

'Ta bien, se puede argumentar que en política el lenguaje está más prostituído que los elencos de Bailando por un Sueño, pero la forma en que la izquierda lo hace es equivalente a la de una red de trata de blancas.

El artículo a veces se pone medio denso y la traducción fue un tanto jodida, pero igual es interesante, aunque sea para poner en orden las propias ideas y leer lo que uno a veces piensa pero le cuesta expresar.

La Jerga de la Izquierda

En la comunidad cerrada del mundo intelectual de la izquierda, no se permite la entrada de palabras sospechosas, ideas abrasivas, o eventos que perturben su tranquilidad mental y sus convicciones arraigadas. Vive en un dominio enquistado y autorreferencial protegido contra incursiones no bienvenidas. Por tanto, en su visión del mundo suele escasear la expresión de duda, incertidumbre, o hipótesis. Sus postulados fundamentales están usualmente libres de contexto o empobrecidos de contexto, en el sentido de que la izquierda trata de negar la existencia de referencias pragmáticas. El significado está usualmente mediatizado por un proceso de exclusión referencial, un evitamiento o incluso una ignorancia voluntaria de "los hechos de la cuestión". Puede ver lo que es demostrable que ocurre delante de sus ojos y decidir que no está ocurriendo. Luego movilizará el lenguaje para postular y describir una realidad falsificada, un mundo fraudulento.

David Jenkins se pregunta: "¿Es posible que el izquierdismo sea una enfermedad mental?". De hecho es una enfermedad de la mente de proporciones epidémicas, arraigada en una relación ablativa con la experiencia, una orientación "lejos de ella". Su etiología puede ser difícil de evaluar - ¿Lavado cerebral temprano? ¿Infantilismo prolongado? ¿Resentimiento corrosivo? ¿Aborrecimiento de sí mismo? ¿Química defectuosa? - pero una cosa es cierta. Su lenguaje congenial es tanto su síntoma primario como su principal facilitador.

Es como si la izquierda hubiera malinterpretado brutalmente el famoso principio del lingüista suizo Ferdinand de Saussure en su Curso de Lingüística General sobre la arbitrariedad del signo lingüístico. Saussure postulaba que las palabras obtienen su significado de acuerdo con su relación diferencial respecto de otras palabras en un sistema lingüístico autónomo, aunque no llegó tan lejos como para divorciar la palabra de la cosa que en última instancia simboliza. Pero esto es precisamente la forma en que procede el pensamiento y el discurso izquierdista, con su léxico nativo aislado de la realidad y refiriéndose únicamente a otros signos y discursos, o lo que es todavía peor, a entidades imaginarias que son tomadas como evidentes. Su mundo es autotélico, envuelto en sí mismo como una cinta de Möbius. El dilema fundamental de la izquierda es que está atrapada en su propia versión contraída del círculo hermenéutico, con palabras que sólo significan otras palabras o abstracciones reificantes que no tienen existencia real, y con explicaciones que dan vueltas alrededor de ellas mismas, una actitud que recuerda a aquel pasaje de Catch 22:

– ¿A qué te recuerda el pez?
– A otros peces.
– ¿Y a qué te recuerdan los otros peces?
– A otros peces.

Aquí debemos ser cuidadosos. La autorreferencia no excluye la transformación, en tanto que los eventos y objetos del mundo real puedan ser - y son - redescritos como "objetos" situados en un reino discursivo paralelo y exclusivo. Una instancia actual involucra a la Hermandad Musulmana. En el mundo real, es una organización teocrática jihadista cuyo propósito es la subversión del Occidente democrático; en el universo paralelo de la izquierda ha sido transformada en una organización pacífica y secular que sólo desea participar del proceso democrático. El término "Hermandad Musulmana" ya no significa más una entidad que existe realmente sino que designa un objeto interno que no se conecta con nada por fuera de una órbita semántica cerrada. La misma transformación es aplicable a "Islam", que en desafío a sus escrituras y a la violencia cometida en su nombre, significa "religión de paz". "Conservador" es sinónimo de "racista" o "fascista" en completo desprecio a los principios, textos y argumentos racionales del conservadurismo. El grupo lobbista J Street, que propone políticas que, según lo muestra Benjamin Kerstein, bien podrían resultar en la destrucción de Israel, se llama a sí mismo "pro-Israel", una traducción hecha en casa de "pro-Palestina".

Esto se ha convertido en su práctica común, el resultado de una operación mental de libre flotación que manipula los nombres de tal manera que ya no designan sus presuntos blancos sino que los transforma en algo distinto. Como resultado, los peces invariablemente se convierten en otros peces, es decir, otra clase de peces, que no nadan en el océano sino en un acuario cognitivo autocontenido. Las palabras son deliberadamente resignificadas para presentar una construcción revisionista de cómo son las cosas. Y funciona, al menos, esto es, hasta que la realidad interviene, como siempre lo hace, exponiendo lo que no es más que una transcripción de desesperanza referencial.

La transformación, obviamente, es además una manera de disfrazar lo que en realidad es. No es ningún accidente que la izquierda sea el mayor promotor y difusor del lenguaje políticamente correcto, que recuerda a las damas y caballeros de la corte del Rey Sol que se empapaban de perfume en vez de bañarse. El conjunto natural de las palabras puede ser ofensivo o inocuo, pero el uso excesivo de expedientes desodorantes realmente no engaña a nadie excepto a quienes desean ser engañados. Lamentablemente, la clase de los engañados es una clase influyente que ha sido en gran medida responsable de desnaturalizar el mundo en que vivimos. Cree que cambiar el nombre de una cosa disfraza su naturaleza y la transforma en otra cosa distinta.

De forma simple, sea por mutación u ocultamiento, por redescripción o renombramiento, el lenguaje de la izquierda está basado en la mentira, en la transformación en vez del reporte. Hay tres formas de mentira: omisión, exageración y falsa representación. La izquierda ha movilizado a las tres conmutaciones de lo actual, dejando afuera lo que no encaja, inflando lo que sí encaja, y falsificando lo que puede encajar.

Un excelente ejemplo de esta especie de triple mutilación, que vale la pena examinar en detalle, viene de la pluma de David Remnick. En un reciente artículo publicado en The New Yorker, "Un Hombre, Un Plan", que trata sobre el embrollo israelí-palestino, Remnick elogia a los líderes de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas y Salam Fayyad, "quienes se han mostrado dispuestos a hacer las concesiones necesarias para un acuerdo de paz". Pero convenientemente oculta los hechos sobre el incitamiento palestino en mezquitas, medios y escuelas clamando por sangre israelí, el bautismo de plazas públicas e instituciones en honor a los terroristas y el subsidio a sus familias, la negativa a negociar durante el congelamiento israelí de la construcción de viviendas, y la negativa a ceder en demandas impracticables tales como el retorno de millones de descendientes de refugiados. En cuanto a la administración de Barack Obama, se nos informa que su reticencia a "proponer un plan de paz amplio [se debe] no a que tenga dificultades para imaginar un plan semejante"; se debe al "papel desmesurado" que varios grupos judíos capaces de "cambiar elecciones" juegan en la política de los Estados Unidos. Si esto no es una exageración, de aquellas que enorgullecerían a Walt y Mearsheimer, no sé qué pueda serlo. El ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, que ha dicho algunas verdades duras sobre la corrupción y los prejuicios de las Naciones Unidas, sobre los complots palestinos, y sobre el quintacolumnismo presente en organizaciones domésticas de izquierda, es falsamente representado como "proto-fascista".

Todo el buque de Remnick, desde la hélice hasta el mascarón de proa, es un tejido de omisiones, exageraciones y falsas representaciones, en donde apenas pueden hallarse párrafos que no encajen en esta descripción. Todo ha sido transformado: la historia, la moralidad, los principales personajes, la naturaleza de la "ocupación", el derecho internacional, y las políticas subyacentes de la región. Es justo decir que Remnick escribe bien; también es justo decir que Remnick escribe basura. Es un maestro en la jerga de la izquierda y su panfleto provee una ilustración cardinal de cómo opera la izquierda.

Un paradigma claro y honesto de representación es totalmente extraño a la relación semántica de la izquierda con el mundo. En The Political Unconscious, el profesor de la Universidad de Duke y autor prolífico Fredric Jameson, un izquierdista recalcitrante, exhorta a sus lectores a "liberarse [a sí mismos] del objeto empírico" - simplemente "liquidar las experiencias en cuestión y disolverlas sin dejar rastros". En otras palabras, haz que el mundo real desaparezca, reemplázalo con una simulación, y la vida mejorará de alguna forma. Escribir y pensar son entendidas como resistirse a las consideraciones comunes de la humanidad no iluminada y su presuntamente distorsionada visión del mundo. Escribir es "sobreescribir". Pensar es pretender, o incluso creer, que las cosas son de otra manera.

Al respecto, un manual de eventos reales, como los Anales de San Gall del siglo VIII, sería rechazado de primera mano ya que no puede ser ideologizado, sino que se mantiene aferrado a la realidad. He aquí un pasaje de muestra:

* 709: Invierno duro. El Duque de Gottfried muere.
* 710: Año duro y deficiente de cosechas
(….)
* 712: Inundaciones por todos lados.
(…)
* 714: Pipino, el Mayordomo de Palacio, murió.
(…)
* 716: Carlos devastó a los sajones con gran destrucción.
(…)
* 721: Theudo expulsó de Aquitania a los sarracenos.
(…)
* 731: El beato Bede, presbítero, murió.
* 732: Carlos peleó contra los sarracenos en Poitiers un sábado.

Este documento no busca transformar u ocultar los eventos sino registrarlos. Así de reduccionista como es, presenta un modelo para el uso apropiado de las palabras y una fuente escrita para la escritura consciente y creíble de la historia en sus fases iniciales. Su uso de las palabras es deíctico, es decir, las palabras apuntan directamente al referente sin tratar de cambiarlo por otra cosa, creando una versión idealista y partidaria de "lo que es", o construir por decreto verbal un mundo substituto y presuntamente mejor que aquel en el que vivimos. Naturalmente, el historiador profesional intentará percibir la interconexión de eventos dentro de un contexto mayor para establecer un sentido de continuidad y dirección, pero esto no le confiere una licencia para pergeñar o reconfigurar el mundo de acuerdo con una convicción ideológica previa.

Para los izquierdistas, empero, la observación escrupulosa y cándida de las cosas tal como son está contraindicada y las palabras que favorecen están esencialmente pensadas para desviar o suprimir, no para iluminar o revelar. Al vivir en un mundo ilusorio, la izquierda sólo puede mantener su ficción privilegiada adulterando el lenguaje, tratándolo como un instrumento que muestra lo que es como lo que no es, y que codifica lo que no es como si fuera. Las palabras son como aquellos objetos que deben ser empacados arriba de todo en una valija, pero que nunca son desempacados para revelar lo que hay debajo de ellas.

El filósofo alemán Uwe Poerksen llama a esas palabras, en el libro del mismo título, "palabras plásticas", las que al aparecer en discursos políticos, documentos gubernamentales, seminarios académicos y medios de comunicación, "hacen borroso el significado y inhabilitan el lenguaje común". De esa manera se convierten en "los ladrillos para planes y soluciones que pueden parecer utópicos pero que acaban empobreciendo al mundo". Representan, en efecto, "la tiranía del lenguaje modular" que sirve como "instrumento de subyugación" en vez de "herramienta de loibertad". Las palabras que se usan de esta manera, dice, vagan como las columnas del puente en la pintura de 1937 de Paul Klee "La Revolución del Viaducto". El puente verbal de la mente al mundo ha sido inutilizado.

Uno recuerda a Jane Austen escribiendo en Northanger Abbey que sus lectores verán "en las páginas frente a ellos, que todos nosotros nos estamos apresurando juntos hacia la felicidad perfecta". No hay nada de malo en eso. El problema es que el mundo real no es una novela y los autores izquierdistas, que lo tratan exactamente como si así lo fuera, sólo se aseguran de que nos estemos apresurando juntos hacia la miseria perfecta. Esta es otra forma de decir que la izquierda no vive en el tiempo real sino en el tiempo teórico o en el tiempo imaginario. Ha perdido lo que Christopher Lasch llama "el hilo conductor" al mundo real y a la historia genuina, llevándonos a nuestra inevitable turbación. "La naturaleza", escribe Lasch en The True and Only Heaven, "anula nuestros designios e impone una pesada carga a cada intento de sobrepasarla o evitarla".

En el análisis final, el uso izquierdista de las palabras surge de la necesidad de alcanzar una posición de supremacía y dominio. Pero está sujeta a una ironía destructiva, ya que el mundo que desea controlar, construído sobre el engaño y la irrealidad, y también sobre una arrogancia sobrevalorada, inevitablemente colapsa como la Torre de Babel y termina únicamente en la pérdida de esperanza y la decadencia cultural. Un mundo construído sobre el deseo a costa de los hechos depende de palabras separadas de su función correcta de clarificación como lo contrario de la disimulación. Constituyen una forma de lo que Orwell llamaba en Política y Lengua Inglesa "lo peor de la escritura moderna", que consiste no en "seleccionar palabras en base a su significado e inventar imágenes para aclarar el significado" sino "en pegar juntas largas hileras de palabras que ya han sido puestas en orden... y hacer que los resultados sean presentables a pura fuerza de charlatanería".

Todos perdemos con la traición del lenguaje, que infecta todo el campo discursivo conforme se convierte progresivamente en el medio común de intercambio. Los gradientes esenciales del lenguaje izquierdista - la omisión, la exageración, la falsa representación, la transformación y el ocultamiento - en unfa era de diseminación mediática ubicua e instantánea, nos deja a la vez vulnerables a nuestros adversarios y moral e intelectualmente envilecidos. Como Isaiah Berlin nos recuerda en The Crooked Timber of Humanity: "la degradación del lenguaje es siempre la señal más evidente de la degradación de un pueblo".

sábado, 16 de abril de 2011

Análisis breve y frases sobre la democracia

En lugar de perder el tiempo especulando sobre las mediocres movidas de los mediocres dirigentes políticos de este país al que le encanta la seguridad y certeza de la mediocridad por sobre el desafío de la grandeza, hoy voy a dejar un compendio de frases acerca de un tema que, en mi interés por ser el abogado del diablo, me resulta interesante: la crítica de la democracia.

Ojo, no vayan a creer que soy un totalitario de ningún tipo, pero sí trato de pensar que, siendo la democracia una creación humana, posee considerables fallas y peligros que nunca podremos percibir si insistimos en adorarla como si fuera un sistema político y una filosofía perfecta. Y antes de que me pregunten que "con qué la reemplazaría", les diría que desconfíen de cualquiera que diga tener en mente un sistema político perfecto, infalible e incorruptible, porque les está mintiendo descaradamente.

Así como los generales romanos que volvían a Roma después de una campaña victoriosa para ser recibidos en celebraciones triunfales tenían en su carruaje a un esclavo que se pasaba todo el desfile diciéndole al oído "Hominem te memento", es decir, "Recuerda que eres un hombre", para que no se le subiera a la cabeza toda la adoración que recibía, a veces nos hace bien tener frases como las que dejo a continuación, que nos recuerdan que la democracia puede ser buena, quizás lo mejor que nos ha tocado en materia de organización política, pero que dista mucho de la perfección.

Antes de ir a las frases, acá va lo único que me voy a permitir de análisis político este sábado: ¿de veras creían que Duhalde y Rodríguez Saá iban a ir a una interna con todas las de la ley? Son peronistas, dudo muchísimo que el perdedor se hubiera atenido a los resultados sin patear el tablero y cortarse solo. Ahora el Alberto puede volver a hacer una campaña lamentable para que lo voten sólo los habitantes del planeta Xilium, mientras Duhalde vuelve a sus juegos maquiavélicos detrás de escena. Ojalá pueda tachar uno o dos nombres más de aquella lista de la semana pasada. Y según Fontevecchia en Perfil, Macri y Reutemann están hablando y una de las posibilidades es que el Lole vaya de vicepresidente de Macri... lindo sería, de no ser por el hábito del Lole de mandar todo a la mierda por razones desconocidas para el resto de la especie humana. Y mientras tanto, Cristina todavía no se decide y parecería estar jugueteando con la idea de bajarse...

En fin, vamos a las frases:
Un segundo diluvio, una simple hambruna, plagas de langostas por doquier
O un cataclísmico terremoto aceptaría con algo de desesperación,
Pero no, nos enviaste el Congreso-
¿Dios mío, Señor, era eso justo?
— John Adams, 1776
¿Qué clase de hombre pondría a un criminal conocido al frente de una rama mayor del Gobierno? Además del votante promedio, claro.
— Going Postal
La democracia es un pobre sistema de gobierno en el mejor de los casos; lo único que puede honestamente decirse en su favor es que es más o menos ocho veces mejor que cualquier otro método que la raza humana haya alguna vez intentado. La peor falla de la democracia es que sus líderes tienden a reflejar las fallas y virtudes de sus representados, en un nivel deprimentemente bajo.
— Robert A. Heinlein
La envidia es la base de la democracia.
— Bertrand Russell
Una democracia pura no puede admitir cura alguna para los perjuicios de la facción. Una pasión o interés común será sentido por la mayoría, y no habrá nada para refrenar las tendencias a sacrificar al partido más débil. Por tanto, las democracias siempre han sido encontradas incompatibles con la seguridad personal o los derechos de propiedad; y han sido, en general, tan breves en sus vidas como violentas en sus muertes.
— James Madison
No digo que la democracia haya sido más perniciosa en general, y a largo plazo, que la monarquía o la aristocracia. La democracia nunca ha sido y nunca podrá ser tan perdurable como la aristocracia o la monarquía; pero mientras dura, es más sangrienta que cualquiera de ellas. (…) Recuerda, la democracia nunca dura demasiado. Rápidamente se desperdicia, se agota, y se asesina a sí misma. Nunca hubo una democracia que no cometiera suicidio. Es en vano decir que la democracia es menos vana, menos orgullosa, menos egoísta, menos ambiciosa o menos avara que la aristocracia o la monarquía. No es verdad, de hecho, y en ningún lugar de la Historia aparece así. Esas pasiones son las mismas en todos los hombres, bajo todas las formas del gobierno simple, y cuando se desatan, producen los mismos efectos de fraude, violencia y crueldad. Cuando se abren prospectos claros ante la vanidad, el orgullo, la avaricia o la ambición, para lograr una gratificación fácil, le es difícil a los filósofos más considerados y a los moralistas más conscientes el resistir la tentación. Los individuos han podido conquistarse a sí mismos. Las naciones y los grandes grupos de hombres, jamás.
— John Adams
Cuando el pueblo descubra que puede votar para recibir dinero, eso marcará el fin de la república.
— Benjamin Franklin
El mejor argumento contra la democracia es una discusión de cinco minutos con el votante promedio.
— Winston Churchill
Muchas formas de gobierno han sido probadas y serán probadas en este mundo de pecado y dolor. Nadie pretende que la democracia sea perfecta o infinitamente justa. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno con excepción de todas aquellas otras formas que han sido probadas de tanto en tanto.
— Winston Churchill
Lo bueno de la democracia es que le da a cada votante la oportunidad de hacer algo estúpido.
— Art Spander
"Un hombre, un voto", combinado con el "acceso irrestricto" al gobierno -la democracia-, significa que cada persona y su propiedad personal queda al alcance de -y está a merced de- todos los demás: se crea así una "tragedia de los comunes".
— Hans-Hermann Hoppe
La tiranía es usualmente atemperada con asesinatos, y la Democracia debe ser atemperada con cultura. A falta de ella, se convierte en una representación de la estupidez colectiva.
— John Stuart Mackenzie
Muchas de nuestras políticas morales y políticas están diseñadas para detener lo que sabemos que son las peores características de la naturaleza humana. Los frenos y contrapesos de una democracia, por ejemplo, fueron inventados como un reconocimiento explícito del hecho de que los líderes humanos siempre estarán tentados a arrogarse poderes para sí mismos. De igual manera, nuestra sensibilidad hacia el racismo proviene de una conciencia de que los grupos humanos, librados a su propia cuenta, son aptos para discriminar y oprimir a otros grupos, usualmente en formas horribles. La historia también nos dice que el deseo de imponer el dogma y suprimir a los herejes es una debilidad humana recurrente, una que nos ha conducido a olas recurrentes de espantosa opresión y violencia. El reconocimiento de que hay un poco de Torquemada en cada uno debería hacernos precavidos acerca de cualquier intento de imponer un consenso o demonizar a aquellos que lo desafían.
— Steven Pinker
Ustedes proponen establecer un orden social basado en los siguientes principios: que eres incompetente para manejar tu propia vida, pero competente para manejar las vidas de otros -- que eres incapaz de existir en libertad, pero apto para convertirte en un gobernante omnipotente -- que eres incapaz de ganarte la vida usando tu propia inteligencia, pero capaz de juzgar a los políticos y votarlos para que ocupen cargos de poder total sobre artes que nunca has visto, sobre ciencias que nunca has estudiado, sobre logros de los que no tienes conocimiento, sobre las gigantescas industrias en las que tú, por tu propia definición de capacidad, serías incapaz de desempeñar exitosamente el trabajo de engrasador ayudante.
— Ayn Rand
Más grande la muchedumbre, más dura la prueba. En áreas pequeñas, ante electorados pequeños, un hombre de primera clase ocasionalmente se abre paso, atrayendo incluso a la muchedumbre con la fuerza de su personalidad. Pero cuando el campo es nacional, y la pelea debe ser hecha principalmente a segunda o tercera mano, y la fuerza de la personalidad no puede hacerse sentir con tanta presteza, entonces todas las apuestas están en favor del hombre que es, intrínsecamente, el más retorcido y mediocre - el hombre que más fácil y hábilmente puede diseminar la noción de que su mente está virtualmente vacía... La Presidencia tiende, año a año, a ir a esos hombres. Mientras se perfecciona la democracia, el cargo representa, cada vez con más cercanía, el alma interior de su pueblo. Nos movemos hacia un elevado ideal. En algún grandioso y glorioso día la sencilla gente del país alcanzará por fin el deseo de su corazón, y la Casa Blanca se verá adornada por un imbécil redomado.
— H.L. Mencken
La democracia es la teoría en la que la gente común sabe lo que quiere, y merece que se lo den duro y parejo.
— H.L. Mencken
La democracia es la patética creencia en la sabiduría común de la ignorancia individual.
— H.L. Mencken
La civilización, de hecho, se vuelve más y más quejosa e histérica; especialmente bajo la democracia tiende a degenerar en un mero combate de locuras; el objetivo total de la política práctica es mantener a la población alarmada (y por tanto deseosa de ser guiada hacia la seguridad) por una interminable serie de duendes, la mayoría de ellos imaginarios.
— H.L. Mencken
La democracia reemplaza la designación hecha por unos pocos corruptos con la elección hecha por varios incompetentes.
— George Bernard Shaw
Es un tentador vicio de las democracias el substituír la ley con la opinión pública. Esta es la forma usual en la que las masas de hombres exhiben su tiranía.
— James Fenimore Cooper
La muerte de la democracia probablemente no venga de un asesinato por emboscada. Será una lenta extinción por apatía, indiferencia y desnutrición.
— Robert Hutchins
El mal intrínseco de la democracia es la tiranía de la mayoría, o más bien de aquel partido, que no siempre es la mayoría, que consigue, por la fuerza o por el fraude, ganar las elecciones.
— Lord Acton
La democracia dejará de existir cuando le quites a quienes están dispuestos a trabajar para darles a los que no.
— Thomas Jefferson
La democracia ha resultado ser no el gobierno de la mayoría sino el gobierno de minorías bien organizadas y bien conectadas que roban a las mayorías.
— Llewellyn Rockwell, Jr.
La democracia no es más que la Tiranía de las Mayorías, la más abominable tiranía de todas, porque no está basada en la autoridad de una religión, o en la nobleza de una raza, o en los méritos del talento y de la riqueza. Simplemente descansa sobre los números y se esconde tras el nombre del pueblo.
— Pierre J. Proudhon
No hay virtud en la caridad obligatoria del gobierno, y no hay virtud en promoverla. Un político que se presenta a sí mismo como considerado y sensible porque quiere expandir los programas de caridad gubernamental simplemente está diciendo que está dispuesto a hacer el bien con el dinero de otras personas. Bueno, ¿quién no? Y un votante que se enorgullece de apoyar esos programas nos está diciendo que hará el bien con su propio dinero, si le ponen una pistola en la sien.
— P. J. O'Rourke
Tu dinero no causa mi pobreza. La negativa a creer esto está en la base de la mayoría del pensamiento económico erróneo.
— P. J. O'Rourke
Cuando un gobierno controla tanto el poder económico de los individuos como el poder coercitivo del Estado... esto viola una regla fundamental de la vida feliz: nunca dejes que la gente que tiene todo el dinero y la gente que tiene todas las armas sean la misma gente.
— P. J. O'Rourke
Darle dinero y poder al gobierno es como darle whisky y las llaves del auto a unos adolescentes.
— P. J. O'Rourke
La autoridad siempre ha atraído a los elementos más bajos de la raza humana. A lo largo de la Historia la Humanidad ha sido abusada por escorias. Todos los que se enseñorean sobre sus pares y desparraman órdenes en todas las direcciones y mandonearían sobre el pasto en las colinas sobre la manera en que tienen que mecerse al viento son la clase más depravada de prostitutas. Se someterán a cualquier indignidad, realizarán cualquier acto vil, harán cualquier cosa para conseguir poder. Los peores desperdicios del planeta son los ingredientes de la soberanía. Todo gobierno es un parlamento de putas. El problema es que, en la democracia, nosotros somos las putas.
— P. J. O'Rourke
Los subsidios gubernamentales pueden ser analizados mediante un simple principio: eres más inteligente que el Gobierno, entonces cuando el Gobierno te paga para que hagas algo que no harías por tu cuenta, casi siempre te está pagando para que hagas algo estúpido.
— P. J. O'Rourke
La libertad no es el fortalecimiento. Fortalecimiento es lo que los serbios tienen en Bosnia. Cualquiera puede tomar un arma y fortalecerse. No es tener derecho a algo. Tener derecho a algo es lo que la gente que vive de la asistencia pública tiene, ¿y qué tan libres son ellos? No es una lista de derechos en permanente expansión - el "derecho" a la educación, el "derecho" al alimento y a la vivienda. Eso no es libertad, eso es dependencia. Esos no son derechos, son las raciones de la esclavitud - heno y un establo para el ganado humano.
— P. J. O'Rourke
Sólo hay un derecho humano básico: el derecho a hacer lo que se te dé la maldita gana. Y de él deriva el único deber humano básico: el deber de asumir las consecuencias.
— P. J. O'Rourke
La política es el negocio de conseguir poder y privilegio sin tener mérito. Un político es cualquiera que le pide a los individuos que entreguen parte de su libertad - su poder y privilegio - al Estado, a las Masas, a la Humanidad, al Planeta Tierra, o a lo que sea. Este estado, estas masas, esta humanidad y el planeta serán entonces gobernados por... políticos.
— P. J. O'Rourke
Me pregunto cuántos de aquellos que dicen creer en las ideas niveladoras del colectivismo y el igualitarismo de veras creen que ellos mismos son buenos para nada. Digo, ¿cuántos izquierdistas están animados por un razonable odio hacia sí mismos? En sus corazones saben que no van a convertirse en académicos o inventores o capitanes de la industria o ni siquiera gente ordinaria, buena y amable. Entonces necesitan una manera de lograr esa arrogancia por la que la izquierda es merecidamente famosa. Necesitan una forma de conseguir autoestima sin mérito. Bueno, ahí está la política. En un mundo igualitario todo estará controlado por la política, y la política no requiere ningún mérito.
— P. J. O'Rourke
Y después está el Décimo Mandamiento. "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su sirviente, ni a su criada, ni a su buey, ni a su burro, ni nada que sea de tu prójimo." Los Diez Mandamientos son las reglas básicas de Dios acerca de cómo debemos vivir - una breve lista de obligaciones sagradas y preceptos morales solemnes.
Los primeros nueve Mandamientos se ocupan de principios teológicos y de leyes sociales. Pero entonces, justo al final, aparece "No envidies la vaca de tu amigo". ¿Cómo pudo llegar eso al top ten? ¿Qué está haciendo ahí? ¿Por qué Dios, con sólo diez cosas para decirle a Moisés, eligió como una de esas cosas el tener celos de la casa grande con pileta que está al lado?
Y sin embargo, piensen en cuán importante es el Décimo Mandamiento para una comunidad, para una nación, para una elección presidencial. Si quieres una mula, si quieres un estofado, si quieres una empleada de limpieza, no seas un imbécil y no te quejes por lo que tienen los que viven enfrente - ve a conseguir lo tuyo.
El Décimo Mandamiento manda un mensaje a todos los imbéciles que quieren redistribución de la riqueza, impuestos más altos, más programas gubernamentales, más gobierno, menos libre empresa y menos libertad. Y el mensaje es claro y conciso: Váyanse al infierno.
— P. J. O'Rourke
Quieres saber lo que es el voto. Estoy aquí para contarte sobre lo que es el voto. Imagina que estás encerrado en un enorme club subterráneo repleto de pecadores, putas, engendros, y cosas inmencionables que violan perros bulldog para divertirse. Y tienes prohibido salir hasta que todos hayan votado qué van a hacer esta noche. TÚ quisieras apoyar los pies y mirar televisión. ELLOS quisieran tener sexo con personas normales usando cuchillos, pistolas, y órganos sexuales completamente nuevos que ni sabías que existían. Así que tú votas por la televisión, y todos los demás, hasta donde la vista alcanza a ver, votan por cogerte con navajas. Eso es votar. No hay por qué.
— Spider Jerusalem, Transmetropolitan

sábado, 9 de abril de 2011

Meditaciones optimistas tras la caída de Cleto


Con el anuncio de Cobos trato de poner en práctica una decisión que me ha ayudado a mantener la poca cordura que me queda: cada vez que pasa uno de estos anuncios "grandes", espero dos o tres días para pensarlo bien, así no me dejo llevar por las especulaciones feroces e infundadas de los primeros minutos, y por los patéticos intentos de los kirchneristas de llevar toda el agua para su molino.

Naturalmente que los kakas toman el arrugue de Cleto como "evidencia" de su próxima victoria; para esa manga de cretinos morales hasta la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo podría ser interpretada como una señal favorable para la Viudita en las elecciones de octubre.

Podemos dividir al electorado argentino en tres grandes grupos, a partir del único criterio que parece válido y universalmente aceptable en estos tiempos turbulentos, es decir, la posición que tienen frente al gobierno de la Viudita:
  • Están los kirchneristas acérrimos y totalmente convencidos de la validez del Nac&Popismo.
  • Luego vienen los progres clasemedieros de siempre, cuyas diferencias con el kirchnerismo son únicamente de estilo y de asquito personal, pero que en gran medida comparten los postulados kakales.
  • Y después estamos los que no podemos ver al kirchnerismo ni en figuritas, y que ni por puta votaríamos a la Viudita para su reelección.
Hecha esta caracterización, debemos luego ubicar a los candidatos presidenciales, precandidatos, aspirantes, interesados, histeriqueadores o como quiera que se llamen, de acuerdo al público al que buscan atraer o tienen más facilidad para convencer.

Por supuesto que al campo Nak&Pop sólo Cristina le mueve el amperímetro, así que ese espacio está cubierto.

¿Qué candidatos tienen más arrastre entre los progres cuyo sueño húmedo es una Cristina menos "pejotizada"? Ese es un campo fértil para Ricardito Alfonsín y Pino Solanas, principalmente, junto a los socialistas y a una parte del caudal de Carrió.

¿Y los antikirchneristas furiosos a quién pueden votar? Macri, Duhalde y Rodríguez Saá, aunque Carrió y Sanz también pueden abrevar en esas tierras. Cleto era un candidato que apelaba más a los opositores recalcitrantes, con lo que esa parte del espectro acaba de perder un competidor, y el resto de los comensales pueden acceder a un pedacito mayor de la torta electoral.

Para mí lo único que pasó es que se bajó un candidato más que no tenía chances algunas y dejó al resto con una posibilidad levemente mejor, lo que dicho sea de paso era justamente lo que estábamos esperando: que alguno de los pigmeos de la oposición dejara de ilusionarse con ser cabeza de ratón y aceptara ser cola de león.

El gataflorismo de los que lloran y berrean por la huída de Cleto (aunque comparto con ellos la apreciación de que era un tipo más potable que Ricardito, que como buen gusano vive de los muertos y que como bien dijeron en un blog amigo representa el riesgo de acercar un Alfonsín a una situación de alta inflación) es increíble a la luz de los reclamos de que los dirigentes opositores "depusieran sus ambiciones personales".

Bueno, uno lo acaba de hacer. Falta despachar algunos más y ya podemos darnos por satisfechos.

Para mí el próximo en caer es Sanz, con lo que la UCR quedaría bien encasillada en el segmento de los progres con leves simpatías hacia la bruja viuda. En el peronismo disidente lo veo a Rodríguez Saá como el que va a terminar cayendo, dejándole a Duhalde el camino libre para aliarse con el PRO de Macri, mal que nos pese a algunos.

Incluso si las previsiones de que el kirchnerismo va a tratar de bombear las internas del peronismo federal para que quede el Alberto, tampoco hay que descartar una ruptura posterior que deje al Alberto en bolainas para que haga un papel lamentable como lo hizo en 2007, mientras el resto de los pejotafederales se van con Duhalde y posiblemente terminen aliándose con Macri. Nunca subestimen la ambición de poder del pejotismo.

El resultado sería un trío de candidatos grandes: Cristina por el ladrikirchnerismo, Ricardito por el progresismo pusilánime y Macri por el antikirchnerismo rabioso, más otros dos candidatos menores como Carrió y Pino, que abrevan en su mayoría dentro del campo de los progres con asquito y por lo tanto le roban votos más afines al kirchnerismo (salvo la fracción de rabiosos que siguen a la gorda mística).

En una segunda vuelta entre Cristina y Alfonsín, los antikirchneristas rabiosos se volcarían por este último después de tragar muchos batracios, mientras que principalmente los que se plantan con Pino irían al regazo de la bruja; en caso de que fuera entre Cristina y Macri, cabría esperar una división entre los progres según el batracio que les sea más fácil de digerir: una reelección de Cristina o una presidencia de Macri.

No creo que ese escenario sea malo. Ciertamente es más deseable que la idea de seis o siete pigmeos compitiendo contra el kirchnerismo y dejándose devorar crudos, y es más creíble que la fantasía de que todos estos capangas opositores que no pueden ponerse de acuerdo ni siquiera para armar un asado terminen llegando a una candidatura común. Casi me atrevería a decir que es lo mejor que podemos esperar y desear, dada la calidad del liderazgo de todos los antes mencionados y su enfermiza mezquindad y falta de percepción de la situación actual que estamos viviendo.

De todas maneras, de ser yo un estratega opositor (ya sé que esa idea es un oxímoron acá en la Argentina) y no un bloguero de los sábados a la tarde, propondría que los referentes de ambos espacios suscriban un acuerdo parcial en el que el hipotético ganador de las elecciones reserve algunas carteras del Gabinete para los del otro sector opositor, como parte de un pacto de gobernabilidad nacional para el período post-kirchnerista, seguido luego por un acuerdo para darle la jefatura de gabinete y más ministerios al referente del partido más votado en las elecciones intermedias de 2013.

Qué se yo, es preferible ceder algunos ministerios que probar suerte con un gobierno de coalición formado por gente que no entiende la idea de coalición. O quizás tenga que dejar de bajar la ventanilla y oler la nafta cada vez que voy a una estación de servicio.

En suma, no entremos en el juego gataflorista y filokirchnerista de desesperarnos porque Cleto se haya bajado. Antes bien, alegrémonos porque hay un jugador menos en el desesperante campeonato de egoísmos y mezquindades al que juega la oposición.

sábado, 2 de abril de 2011

Estoy enojado

“Los abajo firmantes Representantes de Bloques Parlamentarios y de ambas Cámaras y Candidatos presidenciales de fuerzas políticas diversas nos imponemos como deber cuidar la democracia.

La libertad de expresión, la independencia del poder judicial y el efectivo cumplimiento de sus fallos se nos impone por encima de nuestros programas de gobierno, de nuestras coincidencias y de nuestras disidencias. Forma parte de un acuerdo pétreo, inamovible que debe respetarse gobierne quien gobierne la República.

No son cuestiones opinables. La Constitución, de acuerdo a su propia definición en el artículo 36, mantiene su imperio siempre. No hay fuerza, ni derecho evocado que pueda poner en duda la supremacía constitucional. La democracia argentina debe ser cuidada y protegida de acciones de intolerancia, de persecuciones, de señalamientos, escraches o cualquier intento de discrecionalidad en el uso de los recursos que el mismo Estado posee. Los límites del Estado los define la constitución, no el poder gobernante.

Debemos unir fuerzas diversas en un único eje: no aceptar en silencio la persecución, el uso indiscriminado del poder, o la utilización de organismos del Estado utilizados fuera de su finalidad. Los medios de comunicación, las empresas, los trabajadores, las consultoras privadas que miden la inflación o cualquier ciudadano no deben ser penalizado por sus ideas o por el desarrollo de actividades licitas que el gobierno considera inconvenientes para sus intereses.

Los abajo firmantes nos comprometemos a convivir en el respeto, la aceptación de la diferencia, la tolerancia democrática, la amistad cívica y el cumplimiento irrestricto de las garantías públicas y privadas que están expresadas en nuestra constitución nacional. Cuidar la democracia es el imperativo de esta hora y lo vamos a hacer”.

Federico Pinedo (PRO); Mauricio Macri (PRO); Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz, Ángel Rozas, Ricardo Gil Lavedra, Gerardo Morales, Oscar Aguad, Silvana Giudici (Unión Cívica Radical); Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Francisco De Narváez (Peronismo Federal); Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Alfonso Prat Gay (Coalición Cívica).

¿Se supone que tengo que alegrarme?

Ya sé que andan todos por ahí festejando lo bueno del comunicado y lo importante del hecho que los señores dirigentes de la oposición se hayan dignado a firmar un comunicado que condena la última serie de atropellos del Gobierno.

Yo me pregunto en cambio por qué carajo me tiene que alegrar que la oposición haya preferido sacar cinco párrafos tan pedorros como los arriba pegados en vez de haber quemado la mesa de entradas de ambas cámaras del Congreso con pedidos de interpelación y de juicio político, por no decir que deberían haber empezado con el procedimiento para la destitución de la Prescindible por encabezar una administración que se cree con derecho a decidir cuáles leyes cumplir y cuáles órdenes judiciales se van a dignar a acatar.

Reitero: ¿tengo que alegrarme porque hayan dicho que van a defender lo que no debería dudarse que tienen que defender?

¿Para qué diablos se supone que tienen mayoría en la Cámara de Diputados y la posibilidad de pelearla en el Senado? ¿Para relajarse y gozar cada vez que a la Rosada se le ocurre una nueva canchereada? ¿No se dan cuenta de que estos tipos van a llegar tan lejos como se lo permitan? ¿No se dan cuenta de que las cosas hace rato que dejaron de ser sobre quién va a ir en qué boleta y ahora tratan sobre la misma base del sistema democrático en el que presuntamente vivimos?

¿Qué mierda tiene que pasar para que saquen la cabeza de la nube de pedos electorales y ejerzan algo del liderazgo que creen tener?

¿Que 6-7-8, Pravda-12, El Garquentino y el resto del coro de chupamedias los hubieran tratado de golpistas y destituyentes? Viejo, ya somos todos grandes, y estos muchachos de la oposición deberían darse cuenta de que no hay nada que indique mejor que las cosas se hacen bien que recibir las críticas del multimedios kakal. Si tanto miedo le tienen a las críticas de los contrarios, más vale que se vuelvan a sus casas, porque no están para gobernar.

¿Que van a romperse los puentes con el Gobierno? Después de tantas veces de ver a los dirigentes opositores confiando en la presunta buena voluntad del Gobierno para luego verse analmente penetrados, tengo que creer que a estos dirigentes les cabe el mismo remate de aquel chiste sobre el cazador que todas las semanas iba al bosque a cazar osos pero que terminaba siendo culeado por los mencionados animales: "Viejo, me parece que acá no venís porque te guste la caza..."

Ya es muy pero muy tarde para creer que las cosas se van a arreglar poniéndole un gancho a un comunicado tan soso e impotente como éste. El momento de ponerle un freno al desenfreno kakal debió haber sido en 2003 cuando al Bizco Muerto se le ocurrió la barbaridad de anular leyes mediante el Congreso en vez de seguir con la vía judicial, o cuando se le dio por rajar jueces de la Corte Suprema por cadena nacional, sin importar si los perjudicados de turno eran los milicos malos malos caca pis o los poco simpáticos muchachos de Julio Nazareno.

No me olvido de que en esos momentos muchos de los abajofirmantes salieron a aplaudir al Kapanga, y que todavía creen y dicen que en eso hizo lo correcto.

Tuvieron esas oportunidades y muchísimas otras más, demasiadas, para ponerle una traba al camino que nos traería a este 2011 de ministras que eligen cuándo hacerle caso a las sentencias judiciales y cuándo refregárselas por la vagina, de gobiernos que ignoran decisiones de la Corte Suprema cuando las mismas no les convienen, de patotas sindicales mandadas a intimidar y de organismos públicos usados para la persecución política, y de segundas y terceras líneas que todavía tienen la caradurez de decir que "esta vez vamos por todo" como si no vinieran haciéndolo desde hace ocho años.

Y lo peor de todo es que todavía quiero que alguno de estos mamarrachos gane en octubre, aunque más no sea porque este país no puede darse el lujo de pasar cuatro años más desgobernado por una bipolar incoherente e histérica de la que se cuelgan ladrones de gallinas con fueros, incompetentes cantadores de marchitas y tocadores de bombos, viejos pajeros que no superaron su adolescencia y pendejos trepadores con veleidades tan totalitarias como las que hicieron que hace treinta años sus predecesores en la pendejidad terminaran cagados a tiros.

Digan que el enemigo que tienen en frente es así de impresentable, porque los señores "precandidatos" de la oposición han hecho los "méritos" suficientes y tienen un ego lo suficientemente desproporcionado respecto de su enanismo mental y moral como para merecer que en las elecciones se los culeen parados.

Y eso no se los quita que se hayan acordado ahora de firmar un papelito.

Telegrama final para los capos de la oposición: el tiempo de firmar papelitos pasó hace rato. Pónganse a la altura de las circunstancias o váyanse a la mierda.

* * * * *

Por cierto, hoy es 2 de abril. Acordémonos por favor de los que pelearon y murieron en Malvinas, y tengamos todos la dignidad de pensar que este país valió la suficiente pena como para que ellos murieran por él, aunque en los veintinueve años siguientes no nos hayamos hecho merecedores de su sacrificio.

* * * * *

Ah, casi me olvidaba, ayer 1 de abril se cumplieron cinco años del día en que apareció formalmente La Bestia Política... cómo pasa el tiempo.
Más recientes›  ‹Antiguas