sábado, 1 de diciembre de 2012
En medio de tanta sanata por el sietedé, la ley de medios y la mar en coche, pasó casi desapercibida una pequeña noticia: el fiscal que investiga el "secuestro" de Enrique Alfonso Severo, que oh casualidad ocurrió mientras el país se percataba de cómo desde el gobierno se garca impunemente en materia salarial a quienes visten uniforme, cree que fue una maniobra de la SIDE.
Veremos cómo sigue la investigación, pero en tal caso ténganlo presente la próxima vez que escuchen que "en la Argentina los derechos humanos son una política de Estado".
Y también recuerden que la Vaca Estúpida alguna vez dijo que deseaba ser una genia así hacía desaparecer a unos cuantos.
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Hay que ser buenos a veces y dar crédito cuando se merece crédito. Cosa que hizo el gobierno cuando salió a decir que estaba dispuesto a reabrir las negociaciones con los fondos buitre, los cuales, insisto, tendrán la catadura moral que tienen y provocarán la repugnancia que provoca, pero siguen siendo legítimos tenedores de deuda nacional que hay que honrar.
Eso sí, el reconocimiento habría sido mayor si antes de eso no hubiéramos tenido que soportar la logorrea de los pichones de galtieris diciendo que no íbamos a pagar nada sin importar la sentencia que saliera en el juicio, que no nos iban a sacar la soberanía, la dignidad, la justicia social y el dulce de leche, que el mismo Griesa al cual Nefástor le prorrogó la jurisdicción ahora era culpable de "colonialismo judicial" y la amenaza de caer en un default de lo ya defaulteado.
Y sería todavía mayor si no existiera la horrenda sospecha de que lo único que se hizo fue ganar tiempo para imaginar más maneras de garcar.
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¿Y por qué imaginar que habrá más maneras de garcar? Porque a lo largo de diez años este gobierno y este régimen han demostrado una sola cosa: tienen una sobreabundancia de profunda y agria mala leche.
No hay propuesta que no hagan que no esté orientada a garcar a alguien o a concentrar más poder o dinero. No hay acuerdo que no traicionen. No hay regla de convivencia que no detonen. No merecen confianza. No merecen respeto.
Por eso critico tanto a los que insisten en mimarse con la banda de forajidos. Y eso va tanto para el elfo Binner como para el bolas de Macri, que a veces disfruta teniendo un helado clavado en la frente.
En un gobierno normal, en un país normal, que haya acuerdos entre gobierno y oposición sería motivo de orgullo. En la Argentina de la puñalada trapera y del "relato", acordar con el régimen es caer en el apaciguamiento que Churchill tan apropiadamente definió como "alimentar a un cocodrilo con la esperanza de que se lo coma último".
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Me encanta que una banda de hijos de puta que cobran mínimo 10.000 pesos por laburar seis horas sin más base que su habilidad para joder a millones quieran ahora seguir jodiendo y jodiendo porque no les quieren dar un aumento retroactivo del 28%.
Perdón, porque no quieren "reconocerles" otra "conquista social".
Metrodelegados hijos de puta.
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Hablando de hijos de puta, la Señora se superó al tildar de "caranchos" (perdón, estimada lectora Carancho) a los jubilados que reclaman por una actualización de haberes sólo para que la ANSES les diga que no hay plata porque ese mes se la forrearon toda en fóbal, carreras y nétbucs para todos y todas todas pero todas todas.
Eso sí, el Pingüicerdo de Máximo, que no laburó un puto día de su vida, consiguió dos millones y medio de dólares para comprarse una quintita de lujo en Zárate.
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Mejor la corto acá, porque si no me voy a ver reducido únicamente a putear y putear y putear.
Saludos y hasta la próxima.
sábado, 24 de noviembre de 2012
El 7°A
Visto originalmente en BlogBis y reposteado acá porque merece ser difundido y dado a conocer para entender, entre otras cosas, cómo llegamos a esto.
"Los del 7º A habían sido gente de plata. Vivían ahí casi desde la inauguración del edificio, en épocas en que el abuelo inmigrante tenía una campito que le permitía vivir bien y darse algunos lujos.
En los años 20 y principios de los 30 también armó una empresa, y como también le fue bien con eso había podido viajar y educar a los hijos en la Universidad. El departamento, que era de los más grandes del edificio, reflejaba la módica fortuna del dueño. A principios de los 40 hizo arreglar el departamento con los mejores decoradores de la ciudad, que le pusieron lo mejor que en la época se podía comprar. Pero justo cuando terminó de acomodarlo, zás, el abuelo se murió de improviso.
No está muy claro si los ocupantes actuales son los nietos, bisnietos o qué de aquel gringo laburador, pero el asunto es que hace diez años, los del 7ªA pasaron un mal trance económico y dejaron de pagar todas las cuentas. Debían meses y meses de expensas y les habían cortado el teléfono, pero un día de diciembre se encontraron con la realidad más cruda, les cortaron la luz, el agua y el gas. En atención a los años que llevaban en el edificio, el del 7ºB les tiró un cable desde su medidor, para que al menos pudieran tener andando la heladera, el consorcio decidió darles un tiempo de gracia para acomodar los pagos, y las viejas del edificio convencieron a los chinos del supermercado de la esquina. al carnicero, al panadero y al verdulero para que les fiaran. El pibe del 8ºA hizo la patriada más grande: desde el lavadero les tiró una manguera para que en el 7ºA pudieran tener agua corriente.
Un día se aparecieron unos primos que se instalaron en el departamento. Vinieron con bríos y prometieron a todos que iban a arreglar el descalabro. Le aseguraron al administrador que iban a pagar todo, y que estaban arreglando el tema de la luz, el agua y el gas. Pero no pagaron un peso. Pudieron sacar algún peso malvendiendo el campo, pero siguieron sin pagar deudas. Hasta pusieron a andar el auto viejo de un tío fallecido, que aún sin patente, salía a dar vueltas por el barrio con nafta comprada a un amigo playero que les traía cada tanto un par de bidones.
Aún sin pagar, fueron a las reuniones de consorcio a explicar que se liquidaban mal las expensas, le reclamaron al vecino del B por un cable más grueso (para poder hacer funcionar un aire acondicionado comprado con tarjeta de la que no pagaron ni una cuota), y hasta se ofendieron con el del 8º cuando les pidió unos pesos para cambiar la manguera. La prima se paseaba por el palier con ropa cara y nueva, gritando a quien quisiera oírla que todo lo que le pasaba era injusto y que el consorcio no tenía argumentos para tratarlos de esa manera y mucho menos para pretender cobrarles.
Los vecinos se fueron hartando más que de mantenerlos, de tolerarles los modales. Hasta al chino de la esquina le parecieron simpáticos al principio y les aguantó la cuenta corriente pero se puso de acuerdo con el panadero y el verdulero y les cortó el crédito. Al final, un día cualquiera, el del 8º se hinchó y les sacó la manguera, el del 7ºB desenchufó el alargue y finalmente, les llegó la demanda por diez años de expensas impagas. Ahí están sin luz, sin agua, y sin gas. Cocinan lo que pueden encontrar y se iluminan quemando tablas del parquet, y dicen que no tienen por qué pagar nada. Pero tarde o temprano les va a llegar el oficial de justicia con la orden de lanzamiento.
La historia del 7ºA es la historia de la Argentina. Si entendés como reaccionan hoy los vecinos vas a comprender porqué hoy el mundo nos embarga, nos exige pagos, y nos trata como vagos o delincuentes"
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Hasta la próxima
sábado, 17 de noviembre de 2012
Insisto
Volvemos a la pregunta que quedó pendiente de la semana pasada.
Una vez llevado a cabo el 8N y convertido éste en el éxito que resultó ser, ¿cómo se sigue a partir de entonces?
Porque, insisto, si esperan que del otro lado haya alguna reacción favorable, no la va a haber.
Tenemos que entender que del otro lado hay una banda de fanáticos que realmente creen que están librando una revolución y que lo suyo es una gesta épica ante la cual o se es "compañero" o se es "traidor", o están tan pero tan entongados que tienen bien claro que no hay supervivencia posible para ellos fuera del régimen y del basurero en el que han convertido a la Argentina.
Damas y caballeros, del otro lado piensan que el no-kirchnerismo (iba a decir "la humanidad no kirchnerista", pero me queda claro que los kakas no consideran a los no kirchneristas como humanos completos) se divide en dos grandes grupos: los malos y los zombies. ¿De veras piensan que ellos van a prestar atención a lo que tengamos para decir?
Ya los escuchamos durante toda la semana. Lo único que importó del 8N fue el congreso del Partido Comunista Chino. La marcha fue una terapia de grupo. Fue un rejunte de zombies. Todos los que salieron tenían el cerebro lavado por los medios.
Nada bueno puede salir de semejante interpretación de la realidad.
No quiero sonar tremendista con esto, ni repetitivo habida cuenta de lo que puse en similar sentido en el post de la semana pasada, pero necesitamos tener esto bien en claro porque es clave para comprender a qué nos enfrentamos.
Hay mucha gente que todavía parece creer que del otro lado hay un montón de socialdemócratas escandinavos que juegan a ser peronistas porque así se lo impone el clima político nacional. Creer que se van a dejar contener por lo que diga la Constitución o por las leyes es pecar de inocentes y necesitamos tenerlo bien en claro.
Creer que se van a atener a la Constitución es pegar saltitos mientras se camina por la cornisa.
Ya no hacen ningún esfuerzo por ocultar su fanatismo, su desprecio por las leyes o su uso de los recursos del Estado para perseguir a sus enemigos de turno; yendo a los enemigos de turno, ya no son los rivales ideológicos, sino incluso aquellos aliados que fueron los más serviles en un momento hasta que cometieron un pecado de lesa cristinidad que les valió la excomunión y el anatema.
Eso sí, cuando los criticás te saltan a la yugular y te dan a entender que tenés que estar agradecido de que "todavía" no te despojen de todo o te hagan cosas peores.
Ahora la tienen con Clarín. Para que quede claro, de todo el panorama mediático de la Argentina, sólo las lacras serviles de los medios estatales y paraestatales me inspiran más desprecio que Clarín.
Durante años sirvió al kirchnerato con tanta fidelidad y dedicación que Nefástor nunca creyó necesario darle para adelante con seissieteochos o con leyes de medios.
Durante años anteriores, a base de notas periodísticas indignadas, de informes sensibleros y de columnistas ignorantes pero tendenciosos, el Grupo Clarín sembró cuidadosamente la semilla de resentimiento, odio, primitivismo, atraso y progresismo estúpido que el kirchnerismo cosechó.
Durante años se las arregló para pegar siempre el salto y sobrevivir, pero ahora una de sus criaturas dilectas, el kirchnerismo matón que degeneró en el cristinismo fanático de estos días, lo tiene agarrado del tobillo y amenaza con devorarlo.
Pero a pesar de todo, hoy Clarín y sus medios son algunas de las pocas voces que no están colonizadas por la kakería. Dejar que caigan, aún con el desagrado fenomenal que el Grupo inspira, es condenar al país a la locura del relato.
Igual no sé si soy muy partidario de continuar con las marchas. El 13S ya había sido una barrera muy difícil de superar y fue glorioso que el 8N pudiera llegar a donde llegó. Tentar una tercera marcha puede ser contraproducente.
Quizás sea la hora de buscar mecanismos alternativos de protesta, tal vez no tan imponentes como el 8N, pero que resulten igual o más efectivos que las marchas masivas a la hora de pegarle al régimen donde le duela.
Quedará por verse.
Por lo pronto, sepamos en donde estamos y a quién tenemos en frente.
Y disculpas si este post fue repetitivo comparado con el de la semana pasada, pero me parece que es un punto que tiene que quedar.
sábado, 10 de noviembre de 2012
Aftermath
Qué jornada maravillosa que fue el 8 de noviembre. Realmente, fue algo épico y por lo menos en mi caso considero un punto de orgullo haber podido estar ahí. Una manifestación feliz, alegre, tranquila, en paz, con la 9 de Julio llena de gente hasta donde alcanzaba la vista. Seguir comentando las emociones y sensaciones que dejó semejante acto es no hacerle justicia a la magnitud del evento.
Se han gastado ya demasiadas palabras tratando de explicar lo que fue el 8N, cómo se llegó a ese día, qué motivó a los centenares de miles que salieron a las calles y qué representará este evento para la vida y cultura políticas del país, para su presente y (sobre todo) para su futuro. Y es muy probable que nadie acierte: en la medida en que el 8N ha sido una manifestación masiva y multitudinaria sin más organización que la que proveyeron las redes sociales, en un país cuya cultura política se basa en gran medida en el arreo de muchedumbres mediante vastos aparatos políticos, su significado e impacto son impredecibles.
Quizás una buena forma de ilustrar en parte el problema al que se enfrentan los analistas de todos los ámbitos es a través del concepto de "Problema de Fuera de Contexto" ("Outside Context Problem" o OCP). Se trata de una noción que el escritor escocés Iain M. Banks desarrolló en algunas de sus novelas para hacer referencia a situaciones o hechos que son totalmente incomprensibles para sus testigos por haber tenido un origen más allá de las posibilidades de su imaginación y de su marco de referencia y que, en palabras de dicho autor "la mayoría de las civilizaciones encuentran sólo una vez, tendiendo a hacerlo de la misma manera en que una oración encuentra un punto final".
Banks ilustra el concepto mediante el siguiente ejemplo:
"El ejemplo habitual con que se ilustra un Problema de Fuera de Contexto es imaginar que ustedes son una tribu en una isla grande y fértil; han domado la tierra, inventado la rueda o lo que fuera, los vecinos han sido cooperativos o fueron esclavizados, pero en todo caso han sido bastante pacíficos y han estado ocupados construyendo templos en su propio honor con toda la capacidad productiva excedente que tienen, estaban en una posición de poder y control prácticamente absolutos que sus sagrados ancestros apenas hubieran podido imaginar y toda la situación se movía tan bien como una canoa en pasto mojado... cuando de pronto esta erizada mole de hierro sin velas aparece en la bahía echando humo y estos tipos que llevan largos y graciosos palos llegan a tierra y anuncian que ustedes han sido descubiertos, que ahora son todos súbditos del Emperador, que a él le gustan mucho unos regalos llamados "impuestos" y que estos hombres sagrados de ojos brillantes quisieran charlar un rato con sus sacerdotes".
Para la cultura política argentina, bastante fascistoide, primitiva, amante del número, de la fuerza bruta, patotera y desesperantemente mediocre, un evento como el 8N es un Problema de Fuera de Contexto. La "clase dirigente" no puede concebir que más de un millón de personas hayan salido a las calles de docenas de ciudades en el país y en el mundo habiéndose organizado casi por sí misma y sin que detrás se haya movido un aparato político clásico, con unidades básicas o comités, con punteros, con choripanes y planes, con "dirigentes" que prometen arrear a tantos miles de personas a cambio de tantas prebendas.
Nuestros "políticos", por lo general gente inculta y primitiva que en un país medianamente organizado hubieran tenido problemas para ser elegidos en una comisión de padres de una escuela, no puede entender algo como el 8N. Choca con su entendimiento de la realidad. Destroza sus conceptos y los deja tirados y rotos en el suelo sin la menor posibilidad de ser. Sencillamente no pueden concebirlo por lo que es, sin recurrir a categorías obsoletas que no tienen nada que ver. Esa es su gran fortaleza.
Ahí lo tienen a Aníbal Fernández hablándose encima acerca de "grupos de ultraderecha", por no mencionar al resto de los kakeros repitiendo las mismas, cansadas y gastadas boludeces acerca de "monopolios", "partidos opositores" y "medios hegemónicos" para tratar de explicar (pero sobre todo explicarse a sí mismos) lo que significaron el 13S y el 8N. Furia e impotencia es lo que transmiten y no es para menos: no pueden entenderlo. Y los opositores tampoco.
Un párrafo aparte merecen las reacciones de la Señora, que definitivamente no entendió nada. Un líder político en serio hubiera intentado al menos dar una señal de conciliación después de que más de un millón de personas salieran a las calles a decirle de todo menos linda e inteligenta. Naturalmente, Ella está más allá de esas cosas.
Basurear a los manifestantes diciendo cosas como que lo único importante que había pasado el 8 de noviembre fue la elección del presidente del Partido Comunista Chino o que los que salieron el 8N en realidad odian la Asignación Universal por Hijo o que están con el cerebro lavado por la "dominación cultural" no parece servir a otro interés más que el de empeorar las cosas y enloquecer todavía más a los que se sacudieron la modorra y salieron a animar la noche del jueves.
En fin, la señora lo hace a su propio riesgo y cuenta.
A modo de cierre, cabe preguntarse cómo ha de seguir esto. La magnitud del 8N es una respuesta concluyente a la disyuntiva original planteada tras el 13S: es preferible dejar que pase el tiempo y organizar algo mejor con un poco más de paciencia que mandarse de cabeza a repetirlo y que salga mal o que harte a los participantes. Ahora, hay que ver si conviene repetir una tercera marcha, más cuando se acerca el verano y las vacaciones, o si por el contrario no es preferible buscar un método alternativo de hacerle sentir a la Señora y a su banda que no se la va a poder llevar de arriba así nomás. Queda por verse cómo se resolverá esta duda.
Hasta la próxima.
sábado, 3 de noviembre de 2012
De cara al 8N
Naturalmente, el 8 de noviembre algo voy a hacer; no pienso quedarme fuera de ésta. Todo lo que sirva para joderles la existencia a los psicópatas que nos desgobiernan está bien para mí.
Ahora, eso no quita que haga algunas preguntas un poco jodidas.
No se asusten, no me volví kirchnerista ni nada por el estilo. En lo personal, creo que el 8N va a llegar a buen puerto. No sé si será tan impactante como las del 13 de septiembre, pero me parece que va a ser una muy buena noche.
Mi duda viene por lo que va a pasar el 9N.
Estimados y estimadas, si esperamos que la Señora y su banda vean la luz, acepten el error de sus vidas y rectifiquen el curso desastroso en el que nos han puesto, lamento desilusionarlos, pero no va a pasar. No pasó con la protesta de septiembre y eso que esa los tomó (a todos) por absoluta sorpresa.
No se terminaron las cadenas nacionales para anunciar boludeces, no se retiró a la Kámpora de la función pública, no se terminó la persecución a los medios y voces disidentes, no se acabó con la intromisión en la Justicia, no se enterró el delirio reeleccionista, Oyarbide sigue siendo juez, Abal Medina sigue siendo Jefe de Gabinete y no se acabó con el papelón general en el que vivimos. Dijeron que la manifestación fue falsa, que fue un conjunto de procesistas, mediatizados y gente bien arriado por la prensa para montar un golpe de estado.
Para ponerlo en términos simples, este es un Gobierno al que no le importa nada en absoluto lo que piense la población.
Teniendo ese antecedente tan fresco en la memoria, ¿creen que el 8N, por más majestuoso que sea, por más tremenda que sea la protesta, por más multitudinaria la concurrencia, va a torcer el rumbo de esta gente?
No estamos ante un gobierno que le interese la opinión de quienes no coinciden con él. Estamos ante un conjunto de iluminados que creen que ellos solos tienen la verdad revelada, apoyados por bandas de corruptos que no comparten la ideología pero sí las ansias de poder.
Y así le pongamos a los 40 millones de argentinos en la calle, seguirán como si nada hubiera pasado. Total, el relato ya lo explica todo para ellos.
Esto no lo digo para bajonear a nadie. Todo lo contrario: el 8N tiene que ser un gran día por el bien de los argentinos y de la Argentina. Pero tenemos que tener presente que del otro lado no van a reaccionar de una manera satisfactoria.
Y ahí tendremos que ver cómo sigue la cosa.
Por de pronto, el 8N tiene que ser un gran día.
sábado, 27 de octubre de 2012
Taras
Tiendo a pensar que gran parte de los males de la sociedad argentina responden a creencias muy perversas y muy internalizadas que de una u otra manera gobiernan nuestro comportamiento social y nos llevan al desastre en que vivimos.
Entre las que puedo identificar están las siguientes:
La ley no es la regla de la sociedad sino el cepo del otro. Seamos honestos. En una medida mayor que la que nos gustaría siquiera reconocer, tenemos internalizada la creencia perfecta de que las reglas son para los otros y que para nosotros son siempre las excepciones.
Nunca pensamos en leyes que gobiernen la convivencia y permitan el mutuo progreso: pensamos en panfletos legales de forma y perversos de espíritu que sirvan para complicarle la existencia al otro, mientras nosotros los violamos con plena tranquilidad.
Que no nos sorprenda entonces que los gobiernos siempre, pero siempre siempre, legislen para joder al rival o al blanco de turno.
El Estado es el Gobierno es el Partido es el Presidente. Esta confusión mental no es patrimonio exclusivo de la fracción o camarilla gobernante que cree que todo lo público es de ellos (y lo privado también si nadie los para a tiempo) y que hace un uso repulsivo de los bienes del Estado para beneficio personal. Esta confusión mental opera también en la cabeza de argentos y argentinos, los cuales parecen ser incapaces de distinguir entre lo permanente (el Estado) y lo transitorio (el Gobierno y sus figuras). O peor aún, personalizan lo permanente y estatal en la figura del Presidente de turno, convirtiéndolo en un perverso eco de "El Estado soy yo" de Luis XIV.
No nos tiene que sorprender que como resultado de esta confusión mental la Argentina como sociedad crea que es posible hacer un acto de purificación de culpas y de absolución de consecuencias cada vez que saca a un Presidente y pone a otro, sea por las buenas y por las malas. Las deudas que contrajeron los anteriores no nos deben ser cobradas porque "quienes tuvieron la culpa" ya no están. Las broncas e irritaciones provocadas más allá de las fronteras nos tienen que ser perdonadas porque sus perpetradores ya no ocupan el poder. Y así sucesivamente y hasta el infinito, con un país que por no entender que el Estado no es ni debe ser jamás lo mismo que el Gobierno no puede entender cómo es posible que todavía le echen en cara lo que hicieron los gobiernos anteriores.
La moralidad, el bien y el mal son cuestión de mayorías. Esta de verdad es peligrosa, porque supedita cualquier noción de lo correcto y lo incorrecto, de lo justo e injusto, a la opinión circunstancial de una mayoría circunstancial. "Vox Populi, Vox Dei" debería ser a esta altura de la vida una frase tan nefasta como lo fue "Ein Volk, ein Reich, ein Führer" para la Alemania y el mundo de mediados del siglo pasado, y debería provocar las mismas reacciones en quienes la escuchan que la crítica sarcástica que dice "Coma mierda, diez mil millones de moscas no pueden estar equivocadas".
La opinión mayoritaria tiene sus usos, hay que reconocerlo, pero en cuestiones de bien y mal, de justicia e injusticia, no se puede apelar como se suele hacer acá al resultado de una elección o de una consulta. El 54% no justifica ninguna acción inmoral, ilegal o ilegítima, así como tampoco lo justificaría si hubiese sido el 99,99% de los votos. El día que entendamos de una vez por todas que hay cosas y acciones buenas y malas cuya condición de tales no depende de la opinión pública, habremos dado un paso vital en el progreso del país y de la sociedad.
A cada uno se le habrá de dar según cómo me caiga. Otra bien perversa, ya que legitima cualquier clase de injusticias y de atropellos cometidos contra cualquier persona o grupo por el simple hecho de que le caiga mal a uno o al grupo, facción o sector al que pertenece. Es el gran abismo moral comprendido entre el "Primero vinieron por..." del pastor Niemöller (no del comunista stalinista Bertolt Brecht) y el "Al enemigo ni justicia" del mil veces maldito Perón.
Es el cretinismo ético que nos permite justificar que al otro se lo agreda, se lo acose, se le niegue lo que es suyo y se lo someta a cualquier clase de desprotección y abuso simplemente porque me cae mal, porque no me gusta o (un sayo que le cabe a demasiados argentos) porque le tengo envidia.
El primer y sencillo paso de las tiranías, siendo la tiranía kakal la más reciente de ellas en azotarnos a los argentinos, es ensañarse contra algún sector despreciado, víctima de resentimientos o responsabilizado por todos los males de la sociedad. En el caso de la kakocracia, esos sectores fueron las Fuerzas Armadas, a las que se las humilló, purgó, maltrató y despreció sin pausa desde 2003 hasta la fecha, y posteriormente a la Justicia, empezando por la vieja (y claramente perversa a su manera) Corte Suprema de Julio Nazareno a la que se la echó por cadena nacional. En ambos casos el regocijo fue mayúsculo y compartido por varios que ya deberían tener más claras las cosas.
Y dado ese primer paso, superado a base de frases dulces y declamaciones de buenas intenciones ese umbral entre lo justo y lo injusto, es mucho más fácil avanzar en los abusos. Empezando por los militares y jueces por cuyos derechos y protecciones legales nadie daba un mango por ser blancod el escarnio público, fue que llegamos al día de hoy donde las miras oficialistas están clavadas en los que critican en voz alta, en los que cuestionan y en los que simplemente quieren resguardar sus propiedades de las arbitrariedades oficiales.
Un consejo para todos aquellos que en el futuro se sientan tentados a justificar cualquier abuso que les toque a aquellos por quienes no sienten cariño: tengan muy presente que siempre va a haber quien los odie a ustedes, y que es demasiado fácil hacer que ese odio se contagie a quienes no los conocen. Lo que aplaudan hoy lo tendrán que sufrir mañana, y en lugar de escuchar los apoyos que ustedes piden, lo único que escucharán serán los aplausos de quienes sienten por ustedes el mismo odio que ustedes sentían por las víctimas de ayer.
Estoy seguro de que puede y debe haber muchas taras más.
Por cierto, hace dos años que el Virolo pasó a revistar como tomuer. En estos días en que a más de uno se le da por pretender lavar la figura del Bizcocho Perverso, siempre viene bien recordar que:
- Fue Nefástor el que toqueteó el Consejo de la Magistratura para tener la posibilidad de castigar a quienes no fallaban como él quería, proteger a los que le eran serviles y ascender a los inútiles chupamedias.
- Fue Nefástor el que puso a Moreno en el cargo que ocupa actualmente.
- Fue Nefástor el que mandó intervenir al INDEK para que mintiera sistemáticamente con la inflación.
- Fue Nefástor el que sacó a Garré de la irrelevancia previa para que humillara a cuanto uniformado se le cruzara.
- Fue Nefástor el que aupó a Herpes de Bonafano y a la víbora Carlotto, las llenó de guita y las convirtió en instrumentadoras y apologistas de la venganza, el odio y el resentimiento oficial.
- Fue Nefástor el que consolidó al Congreso como "escribanía oficial".
- Fue Nefástor el que llenó los tribunales y las reparticiones encargadas de la "seguridad" con garantistas dispuestos a defender por sobre todas las cosas a los chorros, violadores y asesinos.
- Fue Nefástor el que inundó al Estado de montoneros, erpianos y otras lacras terroristas setentosas.
- Fue Nefástor el que inventó las candidaturas testimoniales y tantas otras tretas roñosas de la política reciente.
- Fue Nefástor el que inauguró los atrilazos y los discursos a los gritos con cualquiera que se opusiese a él.
- Fue Nefástor el que puso a la Yegua y le digitó el gobierno hasta que se lo llevó la parca.
- Fue Nefástor el que se opuso a reconocer que había problemas tales como la inflación o la inseguridad.
Y muchas pero muchas cosas más.
Ténganlas en mente. No dejen que se instale la idea de que Néstor fue un santo y que todo lo arruinó la loka de su viuda.
sábado, 20 de octubre de 2012
Disociación mental
Cristina Fernández de Kirchner, "Cefecá" para los chupamedias, "Yegua" o "Perra" para mucha más gente que la que ella se imagina, anduvo pidiendo "menos odio y más amor" o algo así de parte de "los ricos", grupo con el que ella evidentemente no termina de identificarse a pesar de haber juntado cantidades de tarasca equivalentes al trabajo de varias vidas humanas en muy poco tiempo por medios inescrutables para toda la humanidad excepto para el juez Oyohervido, mientras la Agencia de Recursos Humanos "La Cámpora" estaba ahí nomás prometiendo "qué quilombo se va a armar" si alguien osaba "tocar" a la Doña.
La señora se llenó la boca hablando de soberanía y de la mar en coche, mientras del otro lado del océano un país al que no le hubiéramos dado ni la hora hace quince años se dio el gusto de tocarnos el culo y embargarnos no sólo un buque de guerra, sino un verdadero símbolo nacional, sin que desde acá hayamos hecho otra cosa más que mandar una misión de fracasados que estuvieron ahí un ratito y después se las picaron para Roma.
Por cierto, disfruté enormemente el relato de cómo estos "enviados", entre los que se encuentran algunos responsables del patético episodio en cuestión, fueron a la fragata esperando ser recibidos con aplausos, globos, chocolate caliente y bolas de fraile rellenas con dulce de leche sólo para que la tripulación los tratara con un frío exterior y unas ganas interiores de cagarlos a patadas tan grandes que no tuvieron drama en admitirlo ante sus superiores cuando terminó todo.
Y ya que estamos con la Fragata Libertad, y de paso con la corbeta Espora que quedó varada en Sudáfrica por problemas mecánicos luego de participar en un ejercicio naval (al que fue en reemplazo del buque originalmente asignado, la corbeta Spiro, que no pudo ir... por problemas mecánicos), hoy el público en general se enteró que al famélico presupuesto de defensa le hicieron unas podas feroces... mientras siguen tirando guita al techo en el fóbal para todos que no le iba a salir "ni un peso al Estado" cuando se lo estatizó, en una aerolínea venida a menos que más que volar sólo sirve de aguantadero de camporitas, y en publicidad oficial redundante, como si no alcanzara con los coros caros de canales que nadie ve y medios gráficos que nadie lee y cuyo único propósito es complementar los "operativos Cariño" que le tienen que preparar a la Yegua para levantarle el ánimo cuando anda en la fase "depre" de su trastorno maníaco-depresivo.
No sólo Defensa se jode. También se jode el personal militar y el de las fuerzas de seguridad, de quienes estos desgraciados siguen esperando que estén listos para morir en caso de que sea necesario a cambio de migajas, desprecio y patoterismo. Se joden los jubilados que escuchan que no hay plata para ellos de boca de los "administradores" del mismo ANSES que funciona de cajita feliz de la joda. Se jode el sistema de transporte, viejo, obsoleto, demolido y estatizado de hecho. Se joden todos. Menos la propaganda, el circo y el curro. Para esos hay vía libre y la canilla sigue abierta.
Después hay que escuchar a los mismos tipos que se la pasan diciendo que vivimos en una edad de oro gracias al liderazgo preclaro de Él y de Ella, tan poderosos ambos que ni una mosca vuela sin su permiso y preclara providencia en la grandeza de la Patria, denunciando que cada cosa que va contra "el Relato" se debe a un complot oculto a plena luz del día, a una desobediencia secreta y compacta pero abierta y extendida, o a grandes males que pasaron inadvertidos durante casi diez años.
Es así que ellos controlan todo lo que se hace, excepto lo que no se hace bien; ahí se indignan y patalean como si hubieran llegado al Gobierno ayer en el último tren del día. Es así que se pasaron (y desperdiciaron) una década pateando a los uniformados y proclamándose "restauradores del control civil", pero cuando se amotina la tropa por la aplicación de un decreto desquiciado cuyas firmas arrancan con las de la Vaca Estúpida en persona, la culpa la tienen las respectivas Contadurías por escupir el asado Nac&Pop; cuando a la fragata Libertad la incautan en un atropello vergonzoso en África, la culpa la pasa a tener un complot abierto de la Armada y no los ministros que insistieron con la pelotudez africana.
Y en otros ámbitos alcanza con prender la tele o la radio, leer el diario o conectarse a algún medio online que permita comentarios para escuchar a aprendices de guerrilleros que lo único que coparon en la vida fueron boliches y Puerto Madero tildarnos a todos de "oligarcas", a gente que la junta con pala por el simple expediente de declararse "soldados del pingüino" diciéndonos que no laburemos, a los que se masturban hablando de "militancia" puteando porque hay gente que organiza actos en contra de la Yegua, a los seguidores del cagón y violento de género de "Poronga" Moreno tildándonos de violentos, y a los fabricantes de multimedios de Yrigoyen y organizadores de los "Operativos Cariño" referirse a los cacerolazos como "inventos mediáticos".
Eso sí, nos llevan a todos de los pelos a su locura de guerra de clases y de revolución siguiendo los dictados de un humanoide como Laclau, que putea contra las Constituciones, los Parlamentos y los Tribunales por considerarlos "bastiones conservadores" contrarios a la revolución y nos canta loas al populismo desde su cátedra situada en un país tan pero tan conservador de sus instituciones como el Reino Unido, a tal grado que su Constitución está conformada por tradiciones acatadas como leyes y por documentos entre los que hay algunos del Siglo XVII (la Carta de Derechos) e incluso del Siglo XIII (la Carta Magna) que conservan su vigencia sin darle pelota a cabecitas calientes y afiebradas que sueñan con revoluciones de cuño tropical y bananero.
Hace rato que el kakismo dejó atrás la hipocresía táctica que puede poner en práctica cualquier gobierno para conservar el poder. Hace rato que dejó de ser una simple política de provocación. Últimamente parece como si realmente se lo creyeran. Como si de verdad fuera tal el grado de enajenación que creen que la realidad es eso que dicen.
No me sorprendería si fuese así.
No nos sorprendamos de lo que pueden llegar a hacer si realmente creen (no simplemente decirlo, sino creerlo como quien cree que el agua moja cuando se la toca) que la realidad es destituyente y el relato es la verdad.
sábado, 13 de octubre de 2012
En el fango
Ante todo, quería pedir disculpas por haberme prácticamente eyectado la semana pasada vía una columna de Roberts. La verdad es que venía de una semana muy pero muy jorobada y el sábado pasado estaba quemando los últimos vapores anímicos y físicos.
Hoy es otra cosa.
Hoy estoy enojado.
No es tanto un enojo histérico y furioso como el de un kirchnerista; eso ya pasó. Ya completé el ciclo del enojo y he alcanzado una pureza de enojo que podría ser catalogada de "Zen". Estoy con las piernas cruzadas y en pose de flor de loto, haciéndole fuck you al universo que me rodea.
¿El detonante de mi enojo? El increíble papelón, humillación, vergüenza, infamia que estamos viviendo con la situación de la fragata ARA Libertad.
Quizás parezca tonto que me enoje por eso con todo el material que hay para enojarse en estos días, pero no en vano tengo mis aficiones muy concentradas en todo lo que hace a lo militar, y llegar a ver cómo a la embarcación más emblemática de este país, a un símbolo nacional de una belleza y gracia demasiado elevadas para la merda a la que ha sido llevada el país, le cae un destino tan ignominioso como ser embargada por un país africano sin que podamos hacer nada, bueno, eso me ha llevado a completar el Nirvana de la ira.
En estos días se ha meneado mucho la muy apropiada metáfora de que bajo el régimen kirchnerista hemos visto cómo nos embargan la Libertad. Me parece muy correcta, pero creo que puede expandirse. Hemos visto cómo algo hermoso y majestuoso, que se mantiene apenas a base de voluntad y de ingenio para escaparle a la miseria, termina sometido a una humillación inimaginable a base de incompetencia, corrupción, mediocridad y estrechez mental ideologizada, sin que podamos hacer nada al respecto.
Como nuestra fragata Libertad.
Como la Argentina.
Todo esto se lo debemos a la codicia de este gobierno peronista que insistió en cagar lo más posible al tendal de viudas que dejó el default de un gobierno peronista anterior, al que se suma la increíble idiotez de insistir con varias escalas en puertos africanos por parte de los pajeros ideológicos que conducen la Cancillería, a pesar de los reparos que pusieron el Ministerio de Defensa y la conducción de la Armada sobre la inconveniencia y lo inoportuno de esas visitas.
Mientras Héctor "Alicate" Timerman, el cara de piedra incompetente que fue capaz de armar una visita oficial a Angola sin "formarse una opinión" sobre el hecho de que dicho país esté en manos de una cleptocracia corrupta, sigue sin dar la cara y sin tener la mínima dignidad de renunciar después de haber puesto en riesgo a un símbolo nacional y a más de 200 argentinos e invitados únicamente por hacerse la del mono con los vínculos con África, hace falta reconocer que al menos su colega de Defensa, Arturo Puricelli, la vio venir e insistió en que no se hiciera.
Nobleza obliga, hay que decir que entre esto y los parches ridículos (pero medianamente oportunos) que puso para evitar que el decreto salarial para el personal militar desatara una revuelta como la que la borracha de Garré dejó que pasara en las Fuerzas de Seguridad, parecería que Puricelli conserva el viejo instinto peronista de mandar las pelotas jodidas al corner a como dé lugar, aunque esté bastante tapado por el barniz neofrepasista y dictatorial que recubre al gobierno de la Vaca Estúpida. Algo es algo.
Respecto de la fragata, como viene la mano y tras escuchar de boca del Gobierno el clásico "tenemos a nuestros mejores hombres en esto", señal de condenación y ruina absoluta si las hay, espero que la tripulación de la Libertad entienda bien lo que quiere decir "Irse a pique antes que hundir el pabellón" y nos ahorre a todos, y a ellos mismos, la vergüenza de ver cómo se arría la celeste y blanca de nuestra nave insignia.
Por otro lado, el episodio ridículo y vergonzoso de ver cómo un país africano que hace quince años no registraba en nuestro amperímetro y al que ahora vamos a chuparles las medias se da el gusto de humillarnos, embargarnos un símbolo del país y dejarnos en mayor ridículo que el que nuestro propio gobierno ya nos inflige, debería hacer caer a muchos en la cuenta de lo verdaderamente bajo que hemos caído. Bueno, no creo que a todos: estoy seguro que debe haber una considerable horda de pelotudos, rentados y soretes que está viendo cómo hacer para echarle la culpa de esta vergüenza a Magnetto y al Grupo Clarín.
Hace treinta años supimos plantarle batalla a la tercera potencia militar del mundo, y si bien perdimos, se fueron del brete con un ojo morado y con varios moretones que no esperaban recibir. Hoy una republiqueta africana nos moja la oreja y se nos caga de risa en la cara.
Malditos sean los kirchneristas. Malditas sean sus familias. Malditos sean sus descendientes hasta la décima generación. Malditos sean sus simpatizantes. Malditos sean sus apologistas. Malditos sean todos ellos y que sus nombres sean escarnio e insulto en este país al que han arrastrado por el fango en uno de los ejercicios más espeluznantes y dolorosos de suicidio nacional y degradación social que registre el mundo moderno.
Pero hay más.
El episodio de la fragata corona dos semanas escalofriantes.
En esas semanas hemos visto cómo el mismo Gobierno que mandó a gendarmes y prefectos a hacer lo que no les toca hacer sólo por desconfianza hacia la Federal y odio hacia los militares, dejando que la frontera se transforme en un pozo ciego (ojalá fuese un colador, eso significaría que al menos hay un filtro), termina pagándoles sueldos de mierda y basureándolos en público y en privado, sembrando las semillas de un descontento muy jodido en el contexto de seguridad que vivimos hoy en día.
Hemos visto cómo un embajador argentino que supuestamente debe velar por los intereses nacionales y por los compatriotas que pisan el país en el que está destacado se puso del lado de las autoridades que abusaron, apremiaron y privaron momentánea e ilegítimamente de su libertad a ciudadanos argentinos, llegando al absurdo de culpar a estos últimos en vez de cumplir con su misión y defender a los argentinos forreados por los servicios bolivarianos de inteligencia.
Y hemos visto cómo se nos puede humillar libremente en el exterior, apropiarse de un bien invaluable del patrimonio nacional, someter a nuestra Armada a la indignidad de ver a su buque emblema retenido en un puerto extranjero y mantener en situación incierta a más de doscientos compatriotas y a los invitados de diversos países que integran la tripulación, sin que acá se tenga al menos la dignidad vergonzosa de echar a patadas a quienes permitieron que llegáramos a esto.
Si el Estado tiene una razón de ser, decididamente la más importante e incluso posiblemente la única real, esa razón de ser es la protección de sus ciudadanos y de su patrimonio frente a la violencia interna y exterior.
Bajo el desgobierno de la Viuda Loka, el Estado Argentino ha perdido toda capacidad de resguardar a los habitantes del país frente a la delincuencia, ha abjurado de su responsabilidad de proteger al país frente al delito, al contrabando y a la violencia que traspasa nuestras fronteras abiertas como gambas de puta, ha degradado todos los medios y especialistas en seguridad interior y exterior mediante caprichos ideológicos, pajerismo mental y un revanchismo enfermo, y ha permitido que se humille al país y a sus Fuerzas Armadas de manera dolorosa, cruel y estúpida.
Un Estado que no puede proteger a sus ciudadanos no tiene razón de ser, sin importar las banderitas que se puedan menear de manera pelotuda por tener una "aerolínea de bandera", lo mucho que pueda liberar a sus habitantes de la horrible carga de pagar por el fútbol que quieren ver o lo eficiente que pueda ser a la hora de generar incentivos para el embarazo masivo con tal de que cada pibe que venga al mundo acerce un poco más a millones de argentos al sueño de vivir de arriba sin laburar.
El Estado Argentino no tiene razón de ser. La ha perdido. Se ha convertido en una carga absurda, inútil, contraproducente, corrupta, ineficiente, vergonzosa y encima de todo tiránica.
Esa es la única verdad.
Vuelvo a mi Nirvana de la ira. Como viene la mano, creo que voy a seguir ahí por mucho tiempo más.
Chau y nos estamos viendo la próxima.
Hoy es otra cosa.
Hoy estoy enojado.
No es tanto un enojo histérico y furioso como el de un kirchnerista; eso ya pasó. Ya completé el ciclo del enojo y he alcanzado una pureza de enojo que podría ser catalogada de "Zen". Estoy con las piernas cruzadas y en pose de flor de loto, haciéndole fuck you al universo que me rodea.
¿El detonante de mi enojo? El increíble papelón, humillación, vergüenza, infamia que estamos viviendo con la situación de la fragata ARA Libertad.
Quizás parezca tonto que me enoje por eso con todo el material que hay para enojarse en estos días, pero no en vano tengo mis aficiones muy concentradas en todo lo que hace a lo militar, y llegar a ver cómo a la embarcación más emblemática de este país, a un símbolo nacional de una belleza y gracia demasiado elevadas para la merda a la que ha sido llevada el país, le cae un destino tan ignominioso como ser embargada por un país africano sin que podamos hacer nada, bueno, eso me ha llevado a completar el Nirvana de la ira.
En estos días se ha meneado mucho la muy apropiada metáfora de que bajo el régimen kirchnerista hemos visto cómo nos embargan la Libertad. Me parece muy correcta, pero creo que puede expandirse. Hemos visto cómo algo hermoso y majestuoso, que se mantiene apenas a base de voluntad y de ingenio para escaparle a la miseria, termina sometido a una humillación inimaginable a base de incompetencia, corrupción, mediocridad y estrechez mental ideologizada, sin que podamos hacer nada al respecto.
Como nuestra fragata Libertad.
Como la Argentina.
Todo esto se lo debemos a la codicia de este gobierno peronista que insistió en cagar lo más posible al tendal de viudas que dejó el default de un gobierno peronista anterior, al que se suma la increíble idiotez de insistir con varias escalas en puertos africanos por parte de los pajeros ideológicos que conducen la Cancillería, a pesar de los reparos que pusieron el Ministerio de Defensa y la conducción de la Armada sobre la inconveniencia y lo inoportuno de esas visitas.
Mientras Héctor "Alicate" Timerman, el cara de piedra incompetente que fue capaz de armar una visita oficial a Angola sin "formarse una opinión" sobre el hecho de que dicho país esté en manos de una cleptocracia corrupta, sigue sin dar la cara y sin tener la mínima dignidad de renunciar después de haber puesto en riesgo a un símbolo nacional y a más de 200 argentinos e invitados únicamente por hacerse la del mono con los vínculos con África, hace falta reconocer que al menos su colega de Defensa, Arturo Puricelli, la vio venir e insistió en que no se hiciera.
Nobleza obliga, hay que decir que entre esto y los parches ridículos (pero medianamente oportunos) que puso para evitar que el decreto salarial para el personal militar desatara una revuelta como la que la borracha de Garré dejó que pasara en las Fuerzas de Seguridad, parecería que Puricelli conserva el viejo instinto peronista de mandar las pelotas jodidas al corner a como dé lugar, aunque esté bastante tapado por el barniz neofrepasista y dictatorial que recubre al gobierno de la Vaca Estúpida. Algo es algo.
Respecto de la fragata, como viene la mano y tras escuchar de boca del Gobierno el clásico "tenemos a nuestros mejores hombres en esto", señal de condenación y ruina absoluta si las hay, espero que la tripulación de la Libertad entienda bien lo que quiere decir "Irse a pique antes que hundir el pabellón" y nos ahorre a todos, y a ellos mismos, la vergüenza de ver cómo se arría la celeste y blanca de nuestra nave insignia.
Por otro lado, el episodio ridículo y vergonzoso de ver cómo un país africano que hace quince años no registraba en nuestro amperímetro y al que ahora vamos a chuparles las medias se da el gusto de humillarnos, embargarnos un símbolo del país y dejarnos en mayor ridículo que el que nuestro propio gobierno ya nos inflige, debería hacer caer a muchos en la cuenta de lo verdaderamente bajo que hemos caído. Bueno, no creo que a todos: estoy seguro que debe haber una considerable horda de pelotudos, rentados y soretes que está viendo cómo hacer para echarle la culpa de esta vergüenza a Magnetto y al Grupo Clarín.
Hace treinta años supimos plantarle batalla a la tercera potencia militar del mundo, y si bien perdimos, se fueron del brete con un ojo morado y con varios moretones que no esperaban recibir. Hoy una republiqueta africana nos moja la oreja y se nos caga de risa en la cara.
Malditos sean los kirchneristas. Malditas sean sus familias. Malditos sean sus descendientes hasta la décima generación. Malditos sean sus simpatizantes. Malditos sean sus apologistas. Malditos sean todos ellos y que sus nombres sean escarnio e insulto en este país al que han arrastrado por el fango en uno de los ejercicios más espeluznantes y dolorosos de suicidio nacional y degradación social que registre el mundo moderno.
Pero hay más.
El episodio de la fragata corona dos semanas escalofriantes.
En esas semanas hemos visto cómo el mismo Gobierno que mandó a gendarmes y prefectos a hacer lo que no les toca hacer sólo por desconfianza hacia la Federal y odio hacia los militares, dejando que la frontera se transforme en un pozo ciego (ojalá fuese un colador, eso significaría que al menos hay un filtro), termina pagándoles sueldos de mierda y basureándolos en público y en privado, sembrando las semillas de un descontento muy jodido en el contexto de seguridad que vivimos hoy en día.
Hemos visto cómo un embajador argentino que supuestamente debe velar por los intereses nacionales y por los compatriotas que pisan el país en el que está destacado se puso del lado de las autoridades que abusaron, apremiaron y privaron momentánea e ilegítimamente de su libertad a ciudadanos argentinos, llegando al absurdo de culpar a estos últimos en vez de cumplir con su misión y defender a los argentinos forreados por los servicios bolivarianos de inteligencia.
Y hemos visto cómo se nos puede humillar libremente en el exterior, apropiarse de un bien invaluable del patrimonio nacional, someter a nuestra Armada a la indignidad de ver a su buque emblema retenido en un puerto extranjero y mantener en situación incierta a más de doscientos compatriotas y a los invitados de diversos países que integran la tripulación, sin que acá se tenga al menos la dignidad vergonzosa de echar a patadas a quienes permitieron que llegáramos a esto.
Si el Estado tiene una razón de ser, decididamente la más importante e incluso posiblemente la única real, esa razón de ser es la protección de sus ciudadanos y de su patrimonio frente a la violencia interna y exterior.
Bajo el desgobierno de la Viuda Loka, el Estado Argentino ha perdido toda capacidad de resguardar a los habitantes del país frente a la delincuencia, ha abjurado de su responsabilidad de proteger al país frente al delito, al contrabando y a la violencia que traspasa nuestras fronteras abiertas como gambas de puta, ha degradado todos los medios y especialistas en seguridad interior y exterior mediante caprichos ideológicos, pajerismo mental y un revanchismo enfermo, y ha permitido que se humille al país y a sus Fuerzas Armadas de manera dolorosa, cruel y estúpida.
Un Estado que no puede proteger a sus ciudadanos no tiene razón de ser, sin importar las banderitas que se puedan menear de manera pelotuda por tener una "aerolínea de bandera", lo mucho que pueda liberar a sus habitantes de la horrible carga de pagar por el fútbol que quieren ver o lo eficiente que pueda ser a la hora de generar incentivos para el embarazo masivo con tal de que cada pibe que venga al mundo acerce un poco más a millones de argentos al sueño de vivir de arriba sin laburar.
El Estado Argentino no tiene razón de ser. La ha perdido. Se ha convertido en una carga absurda, inútil, contraproducente, corrupta, ineficiente, vergonzosa y encima de todo tiránica.
Esa es la única verdad.
Vuelvo a mi Nirvana de la ira. Como viene la mano, creo que voy a seguir ahí por mucho tiempo más.
Chau y nos estamos viendo la próxima.
sábado, 6 de octubre de 2012
Roberts y la semana
Hoy cuelgo la columna de Carlos Reymundo Roberts en La Nación porque ni estoy en ánimo o condiciones de escribir una propia ni creo que lo pueda hacer mejor que lo que les transcribo a continuación.
Sepan disculparme por favor y por esta vez, y esperemos que vengan unos momentos más propicios para todos:
SEÑORA, HAGA ALGO: ¡SE NOS ANIMAN TODOS!
Los buenos gobiernos se ven cuando las papas queman, y esta semana podemos sacarnos el sombrero. Qué bien estuvo Juanmanuelito Abal Medina. Transformó un reclamo salarial de tipos a los que les habíamos quitado hasta el 70% de su sueldo en un golpe de Estado. Eso es tener mística. Los de Prefectura y Gendarmería se sacaron más cuando lo escucharon, pero hay que entender: son gente de un discurso plano.
Y qué bien estuvo la Garré. El miércoles, en el peor momento, apareció ante las cámaras para decir que con el relevo de las cúpulas de las dos fuerzas la situación había quedado "normalizada". El problema fue que, mientras huía sin contestar una sola pregunta, la televisión volvió a mostrar que los insubordinados seguían con su protesta y eran cada vez más. Por eso amo a la ministra: me enternece su candor y las pilas que le pone a todo. Ya tengo el título para su libro biográfico: "Sangre, sudor y Garré".
Cristina aportó lo suyo. En medio de ese hervidero, de la tensión que crecía, del afán de todo el kirchnerismo para convencer al país de que estaba en marcha un movimiento destituyente, nos presentó entre sonrisas al presidente del Líbano. Y discurseó durante 15 minutos sobre Medio Oriente. Lo que le pedimos a nuestra líder es eso: que enfrente una revolución sin perder la calma y hablándonos de bueyes perdidos.
Ojo que no me chupo el dedo. También vivimos momentos complicados. Un poco nos desestructuró que el levantamiento fuera de tipos que -no sé cómo decirlo- no son fáciles de catalogar. Nacieron lejos, viven en pueblos desconocidos, tranquilamente pueden llamarse Epifanio Gualberto González y no hablan ni de re-re, ni del cepo, ni de libertad de prensa. ¿Por dónde les entrás? Yo propuse que los tratáramos de esbirros de los poderes concentrados, pero me dijeron que no daban el physique du rôle .
Tampoco ayudaban sus pancartas. Buscamos y buscamos, y sólo vimos leyendas como "Por un salario digno" y "Familias de gendarmes unidas!" Queríamos infiltrarlos con nuestros chicos de La Cámpora, y todos los que se presentaron venían con pilcha de marca y olían a Puerto Madero. No veo la hora de que reclutemos algún morocho, por lo menos para mostrarlo en los actos y llevarlo a los programas de televisión.
Lo que es la vida: el jueves estábamos reunidos en la Casa Rosada, viendo qué hacíamos, y terminamos reconociendo que preferimos a los caceroleros del 13-S, a quienes todos los calificativos les quedan bien: fachos, garcas, gorilas, coleccionistas de dólares, piqueteros de la abundancia, la División Miami, soldadesca de Macri. Con los gendarmes y prefectos se complica. Son personas sencillas, no politizadas, ganan dos mangos y la gran mayoría lleva tres generaciones votando al peronismo. Además, a muchos los trajimos de Formosa, del Chaco o de Jujuy, los separamos de sus familias y los mandamos a combatir la delincuencia en el sur de la ciudad y en el conurbano más violento. Es un horror. No la situación de esa gente: es un horror cuando el relato se complica tanto.
Para peor, Macri se despegó de ellos y les pidió que volvieran a sus casas, la oposición nos acompañó en el comunicado de repudio y la prensa hegemónica no dudó en hablar de insubordinación. Por eso, no podíamos denunciar una gran conspiración orquestada contra el Gobierno. Obviamente salimos igual a calificarlo de golpe, pero estos miserables ni siquiera golpeaban cacerolas.
No sé qué pasa. Es como que todos se nos animan. No estoy pensando sólo en estos milicos frustrados que no aceptaron la sintonía fina en sus sueldos. En Harvard, diez imberbes se le plantaron a Cristina y la pusieron a parir; la CGT oficialista no le hizo caso cuando les pidió que no pusieran de jefe a Caló; nuestros propios funcionarios se reúnen a escondidas con periodistas para contarles que están preocupados por el desgaste y por lo mal que la ven a la jefa, y, el colmo de los colmos, en África los fondos buitre lograron que nos retuvieran la Fragata Libertad. En este último caso, lo mejor sería mandar al canciller Timerman. En una de esas tenemos suerte y lo retienen a él.
Estos síntomas de rebelión en la granja tienen que ser atacados de raíz, porque un día nos vamos a desayunar con que Barone pide conferencias de prensa, Víctor Hugo desliza una crítica, Kicillof se reúne con el FMI, Boudou se deja ver arriba de una moto con Vandenbroele y a Moreno se le escapa la palabra inflación, a Echegaray, cepo, y a Aníbal Fernández, inseguridad.
Hay que estar atentos porque la batalla cultural vive instancias cruciales. Es hora de volver a las bases. Más discursos, más cadenas, más aplaudidores. Nuevas denuncias de golpe. Ahora que a los trenes se les ha dado por chocar o incendiarse todos los días, digamos que es obvio que los ferroviarios están en algo destituyente. También, más anuncios y promesas. Si hay que inaugurar un bebedero de plaza por décima vez, se lo inaugura. Más épica. Más Chávez (si Capriles no se lo lleva puesto mañana), más Ahmadinejad y menos Obama, que ni nos da la hora. Más Angola y menos Europa. Más pesos y menos dólares. Más La Matanza y menos Harvard. En una palabra: más Cristina. Ésa es la clave. Más Cristina. Señora, ¡la necesitamos! ¡Señora! ¡Señora!
La pucha, no contesta.
sábado, 29 de septiembre de 2012
De Genghis Khan a Sam Bigotes
Con qué velocidad se pasa de la apoteosis y la omnipotencia al ridículo más humillante.
En apenas 15 días, nada más que dos semanas, el kirchnerismo pasó de llevarse puestos a quienes se le plantaran y a comerse el mundo sin un escarbadientes a ser un hato de papeloneros ridículos que inspirarían vergüenza ajena si no inspiraran más ganas de patearlos en el piso. De Genghis Khan a Sam Bigotes en una nadería en tiempos históricos.
Empezó con el formidable cacerolazo del 13 de septiembre, cuando centenares de miles de argentinos se pudrieron de esperar acción de una oposición acomodaticia e inútil y salieron a darle a la kakidad una noche que nunca olvidará por más bravatas e insultos que escupan en respuesta.
Después del cacerolazo vino una modesta semana de calma, hasta el día en que se supo que una simple despachante de aduana había tenido más pelotas que todos los empresarios de la Unión Industrial y se había atrevido a denunciar a la justicia a la bestia bípeda que se autoproclamó zar de la economía nacional.
El intento del régimen de hacer "business as usual" y mandar a la causa a una muerte lenta e indecorosa a manos del impresentable Oyarbide murió cuando le tocó sufrir en carne propia un cacerolazo al citado magistrado; no tardó el Señor del Anillo Dilatado en deshacerse de la causa que le había tocado con esa suerte maravillosa que un país entero no deja de preguntar que por qué no la puede usar en la lotería en vez de malgastarla en cagar causas judiciales con los argumentos más absurdos posibles.
La denuncia ya había expuesto a Poronga por lo que es, un cagón miserable que agrede y amenaza a mujeres. Sí, a mujeres, justo en el gobierno de esa que siempre supo que tooooooooodo le iba a costar más por ser mujer y que vino a poner la cara por el género. En realidad no debería sorprender; si siguen hablando de igualdad de género mientras incorporan al perpetrador del homicidio piromaníaco de su propia esposa, es que la cara la tienen hecha de uranio empobrecido. Que sería lo único empobrecido del kirchnerismo, valga aclarar.
Pero cuando le tocó el turno al propio Poronga de recibir la visita de las cacerolas, el muy cagón huyó a Zona Norte y dejó un cinturón defensivo de batatas del Mercado Central alrededor de su departamento. Es bien macho para mandar a meter cacerolas por el orto, pero eso sí, mientras las cacerolas estén de este lado de la General Paz y él del otro.
Y para rematar, las maravillosas disertaciones presidenciales en Georgetown y Harvard. Los que tenían alguna idea ya podían paladear que a la Yegua, mujer que le tiene asco a la idea de una aparición pública que no esté digitada en un 99%, la iba a pasar bastante mal en estas situaciones, pero nunca para tanto.
En Georgetown debería haberse avivado que lo suyo no es hablar. Derrapó en las respuestas, derrapó en los modales, demostró su completa falta de contacto con la realidad negando la inflación que todos los días le quema los bolsillos al país, hizo el ridículo insinuando que podía hablar con "miyones y miyones de argentinos", deliró feo con escenas de periodistas que le gritan y le patean la puerta de los despachos y se mostró en general como es en realidad: una pobre mina resentida, bruta, pedante y desagradable.
Pero Georgetown fue sólo la entrada para el plato principal que fue Harvard. La mina que no puede mostrar su diploma de abogada, que tiene bajo siete llaves su registro universitario de la UNLP y que no se le conoce matrícula en algún colegio de abogados de la República dijo que la tarasca la había juntado siendo "una exitosa abogada y una exitosa presidenta", por sólo mencionar alguna de las increíbles y vergonzosas salidas que trató de esbozar ante las preguntas de unos chicos que le deben haber dado a entender que ella no tiene la propiedad de la juventud.
Encima de todo, el maltrato y la humillación. La Yegua mostró la capa de resentimiento y desprecio que tiene incluso sin necesidad imperiosa de hacerlo. Podría haberle dicho al chico que le preguntó que él estaba en Harvard cuando había otros en la Argentina que ni siquiera terminaban la primaria. Pero claro, eso además hubiera implicado reconocer que en la Patria de la Felicidad y la Buena Onda la deserción escolar es pavorosa. En cambio, se dedicó a humillar gratuitamente a una universidad que ya quisieran muchas otras en este país, con su infraestructura colapsada, sus pasillos roñosos y sus paredes tapizadas de capas geológicas de afiches, acercársele al menos en términos de cuidado de instalaciones y aspecto general.
Todo eso para terminar con el ya célebre "eso es para La Matanza, estamos en Járvar". Deschavada por completo: en su odio y resentimiento hacia un distrito que no ha hecho más que votar por ella de manera consistente, y en la falsedad de su persona, que no tiene problema alguno en reconocer que en La Matanza se comporta de una manera que no usaría en otros ambientes más finos. Como Járvar, por ejemplo.
Una mina rencorosa, resentida, miserable, vana, soberbia, pedante y desubicada en tiempo, forma, espacio y modales.
Me dan un poco de bronca los que le pegan a los chicos de Georgetown y Harvard por la calidad o pertinencia de sus preguntas, más cuando vienen de gente que en casi diez años de kakismo jamás fueron capaces de ponerla ni la cuarta parte de nerviosa que se la vio en sus disertaciones. Se olvidan que los que tienen que hacerle preguntas inteligentes y punzantes no son estudiantes que todavía no consiguieron sus títulos universitarios, sino los periodistas y dirigentes opositores que hasta ahora no han logrado acercarse a algo similar a lo que vimos en esas noches mágicas en los Estados Unidos.
Que el Gobierno argentino haya quedado descolocado por seis preguntas de estudiantes universitarios habla muy mal de un régimen encabezado por una mujer que no puede hacer frente ni a una charla universitaria sin llenarla de aplaudidores y chirolitas; habla muy mal de un país en donde puede llegar al máximo cargo una persona tan poco experimentada en rendir cuentas de manera abierta; habla muy mal de una dirigencia opositora que no fue capaz de lograr ni siquiera esto.
Y para rematar el absurdo, lo tenemos a Pito Fáez diciendo que los que le hacían las preguntas a la Vaca Estúpida eran chicos "con tan poco swing". Vaya uno a saber qué quiso decir con eso el drogadicto cuyo asco por media ciudad no le impide tratar de juntar buenas moneditas en conciertos porteños.
Ya estamos viendo a los kirchneristas hablándose encima con pavadas sobre conspiraciones, sobre la mano negra de Magnetto y del PRO digitando los eventos de Harvard y de Georgetown, sobre cómo en vez de ser un papelón fue un triunfo excelso de la Presidenta, sobre cómo ella nunca dijo lo que infinidad de videos, testimonios, ojos y oídos la vieron y la escucharon decir.
Y se hundirán en el ridículo. Ese ridículo en el que cayeron en apenas dos semanas y del que parecen obsesionados en salir... cavando a través del suelo.
sábado, 22 de septiembre de 2012
Así está la cosa
Creo que a la luz de la última sarta de declaraciones, las cuales van desde las imbecilidades seriales de Abal Medina a las prepoteadas de "sabemos cómo tomar la calle" del sekretario de Incultura Jorgito Coscia, y desde las anibaladas hasta los comentarios despectivos de la mismísima Vaca Estúpida, no nos debe quedar ninguna duda de que el Gobierno Nacional le ha declarado la guerra a sus propios ciudadanos. Y que no queden dudas de que la ofensiva cuenta con la autorización de Ella.
No es de extrañarse. Después de todo, lidiamos con gente con una visión del mundo y de la vida tan perversa y degenerada que es incapaz de aceptar la existencia de otras personas enteramente independientes de su visión del mundo y de su enfermizo sentido de misión. En la cosmología kirchnerista, nacida del resentimiento genético del difunto Virolo y del desequilibrio mental de la Viuda, sólo hay dos seres humanos enteramente reales: Él y Ella.
El resto de las unidades de carbono que habitamos el planeta tenemos dos propósitos fundamentales: o nos sometemos en cuerpo y alma a los caprichos de ambos (de Ella en estos tiempos de viudez) con el servilismo del rastrero, la alegría del esclavo de alma y el fanatismo de quien pasó por la castración mental del adoctrinamiento, o nos condenamos a nosotros mismos a sufrir castigos, penas y agravios por haber tenido la osadía de desafiar sus designios.
En el mundo kirchnerista, en el Relato, sólo hay esclavos o enemigos, y las dignidades, derechos y privilegios se otorgan o se niegan en base a esa categorización. No hay seres humanos.
Digo esto para que nadie se haga ninguna ilusión acerca de lo que nos espera por haber tenido el tupé de tomar la calle el 13 de septiembre y decirle a la Señora y a su coro de chupamedias que existimos y que no tienen ni el monopolio de la palabra ni el monopolio de la razón. Es de esperarse que caiga sobre nosotros, en las mil y una formas que ha sabido aplicar el kakismo, la venganza que le espera a quienes osan desafiar al Relato y a la Relatadora.
Es el destino que le tocó a Blumberg. Es el destino que le tocó a la Mesa de Enlace. Es el destino que le tocó a los opositores que no aceptaron jugar un papel de pantomima aceptable para el régimen. No veo por qué haya de ser diferente para nosotros.
Por más palabras dulzonas que puedan pronunciar entre gárgaras los festejantes de la Vaca Estúpida, y por más llamados pegajosos al diálogo y a la conciliación que puedan venir de boca de la propia Forraona, sepamos que ellos siempre tienen el puñal a mano y que cuando menos la veamos venir, lo vamos a sentir entre las costillas. Puede venir en la forma de una quita brutal de subsidios, puede venir escondido en el articulado del Código Civil Zaffaroniano, puede venir a través de un nuevo plan para ahogar alguna expresión de productividad existente fuera del kirchnerismo. Pero va a venir, no me quedan dudas.
Ahora, pasando a algo más agradable, hay una nueva fecha de a de veras para volver a la calle: el 8 de noviembre. Entiendo que muchos hayan estado tan ansiosos como para agarrar el 28 de septiembre que andaba dando vueltas por ahí, pero hay que entender algunas cosas: quienes salimos a la calle en ese jueves maravilloso no somos militontos bancados de arriba como las hordas a las que la Señora puede apelar para que le levante el ánimo con una marchita cada vez que se le ocurra, somos laburantes que tienen una vida por fuera de la política a la que no pueden simplemente poner en stand-by a voluntad. Hubo gente que fue porque fue capaz de irse preparando y de dejar todo en orden antes de mandarse a la calle, y esa misma gente sencillamente no lo puede hacer cada vez que quiera.
Además, la repetición constante cansa, agota y embota, y como dije la semana pasada, si se recurre a marcha tras marcha con poco tiempo de separación, eventualmente se convierte en la caricatura con la que sueña 6-7-8 y el resto de la prensa militante: un puñado de caceroleros en una esquina perdida, de preferencia una esquina concheta de Recoleta.
El 8 de noviembre es una fecha lejana en principio, pero apropiada: septiembre es demasiado cercano y octubre está demasiado cargado de movimientos, entre ellos los que puedan producirse por el segundo aniversario de la muerte del tomuer. Ya sacudimos la estantería saliendo a la calle, y ahora hay que ver cómo reaccionan ellos, tanto en el Gobierno que nos provocó a salir a putear como en la oposición que nos quitó cualquier alternativa efectiva por su propia incompetencia y mediocridad, al desafío planteado el 13 de septiembre.
Podrá parecer erróneo ceder así la iniciativa, pero tratemos de recordar que en su abrumadora mayoría, la noche del 13 fue un llamado de atención, no una ofensiva destituyente como la quieren pintar ellos. Ya veremos qué cosas hacen y dejan de hacer que le darán su carácter al 8 de noviembre.
Por último, habría que plantearse que la marcha no puede ser la única alternativa para hacer conocer el disgusto que provoca esta gente. Puede haber otra serie de herramientas al alcance de la imaginación. El otro día me acordaba del apagón que le hicieron a Menem en el 96, si mal no recuerdo... ¿por qué no volver a eso?
Qué se yo, es cosa de imaginar un poco. Y de desconcertar al enemigo.
En fin, hasta la próxima.
sábado, 15 de septiembre de 2012
Ecos de las cacerolas
Después de lo del jueves, hay un margen de esperanza.
Innumerables personas que pertenecen a aquel grupo que los que estamos un poco consumidos por la política vivimos puteando por "sólo joder cuando les tocan el bolsillo" salieron a hacer que la Vaca Estúpida se tragara su bravata blasfema de decir que hay que tenerle a ella un poquito del miedo que se le tiene a Dios. Y de paso, salieron a desmentirnos a los que opinábamos como decía al principio de este párrafo, y darnos a entender que el detonante no es necesariamente el bolsillo, sino la manía del régimen de no dejar vivir a nadie en paz.
Llegar a Plaza de Mayo y encontrarla medio llena cuando todavía faltaba una hora para que oficialmente empezara la protesta fue algo maravilloso. Cantar el Himno Nacional a voz en cuello y oírlo en boca de miles y miles de personas fue escalofriante. Y saber que definitivamente no se está solo en la sensación de que algo anda muy mal con el país al que uno tanto quiere a pesar de lo mucho que lo irrita de vez en cuando, es un bálsamo para el alma.
Innumerables personas que pertenecen a aquel grupo que los que estamos un poco consumidos por la política vivimos puteando por "sólo joder cuando les tocan el bolsillo" salieron a hacer que la Vaca Estúpida se tragara su bravata blasfema de decir que hay que tenerle a ella un poquito del miedo que se le tiene a Dios. Y de paso, salieron a desmentirnos a los que opinábamos como decía al principio de este párrafo, y darnos a entender que el detonante no es necesariamente el bolsillo, sino la manía del régimen de no dejar vivir a nadie en paz.
Llegar a Plaza de Mayo y encontrarla medio llena cuando todavía faltaba una hora para que oficialmente empezara la protesta fue algo maravilloso. Cantar el Himno Nacional a voz en cuello y oírlo en boca de miles y miles de personas fue escalofriante. Y saber que definitivamente no se está solo en la sensación de que algo anda muy mal con el país al que uno tanto quiere a pesar de lo mucho que lo irrita de vez en cuando, es un bálsamo para el alma.
Había gente cantando, comentando, festejando los carteles que no tenían las consignas berretas y repetidas de las marchas políticas habituales, sino expresiones de ingenio, preguntas sencillas y reclamos claros. Había, por sobre todas las cosas, banderas argentinas flameando por todos lados.
Y del otro lado del vallado, en los edificios oficiales donde sólo había algunas persianas levantadas para que algunas caras nerviosas miraran lo que pasaba, y en cuyas terrazas había gente sacando fotos vaya uno a saber por qué, quedó el odio que nutre y rezuma el régimen.
Y ese odio salió con toda la furia de un animal herido el viernes.
Después de decir que el millón de personas que salió a protestar el jueves hablando exclusivamente de la Argentina lo hacía porque le preocupaba más lo que pasaba en Miami que en San Juan (y a esto habría que decirle que bien le podría haber preguntado a los 10.000 sanjuaninos que cacerolearon mientras la Yegua daba su discursito autista ante el centenar de aplaudidores de siempre), Abal Medina salió con el viejo, trillado y cansado cliché de decir "que se unan para hacer un partido y que ganen las elecciones".
No hay nada que me guste más que recibir clases inconsultas de democracia de parte del hijo de un montonero de mierda y de populismo del hijo del abogado del hombre más rico del mundo.
La de Abal Medina, nombre que por otro lado sólo debería adornar un legajo penitenciario y no un despacho oficial, fue tan sólo una de las mil y una descalificaciones que puso la horda. Luisito D'Elía, cuyos célebres "sinco piiiibe" están todos ahora con conchabos de veinte lucas por mes en el Estado, repitió sus viejas y habituales pelotudeces acerca de "clases altas" y demás. Caníbal Fernández habló de "fiestita de quince", evidentemente porque la vio desde adentro de un baúl. La víbora de Carlotto habló de "gente bien vestida" como si eso fuera un problema y como si a ella la viéramos con ropa remendada y de varios años.
Y los megáfonos del régimen llegaron al ridículo en su afán por demostrar que efectivamente se puede tapar el sol con un dedo: Télam habló de camionetas de Patricia Bullrich guiando a la gente y de una plaza vacía salvo por grupos que se reunían en torno a la camioneta de Pato, a las cámaras de la tele y a un puesto de hamburguesas; Vagina/12 se empeñó en mostrar sólo fotos de señoras mayores de Barrio Norte e ignorando a los innumerables menores de 30 (como quien les escribe hoy) que desmentimos el verso de que la juventud "está con Esha"; Víctor Hugo anduvo más sofista que nunca al decir que no significaba nada porque ya se sabía que había un 46% que no la había votado; los seissieteocheros se consolaban hablando de "venenos"; Artemio López gesticulaba su particular escuela de matemática que postula que dos más dos no es cuatro sino lo que Ella quiere que sea. Y los medios de la Kadena Nacional del Verso y la Desvergüenza mostrando pelotudeces y titulando barrabasadas para preservar una fantasía que se les caía a pedazos.
Para completarla, ahora resulta que del "retiro espiritual" con pinta de consumo masivo de psicofármacos y antidepresivos que la Yegua se dio tras escapar de San Juan a El Calafate (porque qué mejor que tener a Máximo, verdadero especialista en sobredosis, por si se pasan con el empastillado), la única idea que se les cayó es la de redoblar la apuesta, darle para adelante con los insultos y armar contramarchas que le levanten el ánimo a la viudita triste. Como el bíblico rey Roboam gritándoles "mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre" a los que le venían a pedir que aliviara las cargas que le había impuesto su padre Salomón a Israel (1 Reyes 12, 1-17), los kirchneristas escapan hacia adelante a base de terquedad y soberbia, aunque el mundo se les caiga a pedazos a su alrededor.
Todo este revuelto gramajo de clichés discursivos y operativos, de lugares comunes repetidos como loritos, de empecinamiento en negar una realidad que les grita desde las fotos de cuadras y cuadras del centro porteño y de plazas de todo el país cubiertas de gente que simplemente pedía a gritos que no le rompieran más las pelotas, que dejaran de pegarle por decir que la meada que el Gobierno nos hace por la cabeza es meo y no lluvia, dio una impresión de absoluta y rotunda confusión en el régimen, como si los hubiera tomado por completa sorpresa, como si realmente no pudieran creer que la realidad hubiera tenido el descaro destituyente y contrarrevolucionario de no confirmar sus ilusiones ideológicas de ver esto limitado a mil tipos en Plaza de Mayo y a otros mil en Cabildo y Juramento y en Callao y Santa Fe.
Y como el emperador desnudo del cuento, quedó en evidencia su caradurez y delirio. La de multimillonarios roñosos puteándonos por pedir que no nos esquilmen. La de revolucionarios de salón tildándonos de burgueses pero sin tener el menor empacho en quedarse con nuestro dinero. La de "militantes" profesionales, que jamás en la puta vida hicieron algo que no sea lucrar con la función pública, irritados porque los que pagan la fiesta tuvieron el tupé de salir a quejarse. La de esa verdadera Sociedad de Fomento de Puerto Madero que es el kirchnerismo hablando de "Barrio Norte", "Palermo", "Recoleta" y "Belgrano" como si por vivir en esas zonas de la Reina del Plata sus habitantes hubieran renunciado a sus derechos.
En fin.
Quisieron creer que se trataba de unos pocos miles de burgueses irritados porque no se puede comprar dólares o porque viajar es cada vez más difícil. Y aunque las cámaras suyas y ajenas insistieron en decirles que eran mares de gente de todos los estratos de la sociedad clamando para que la cortaran con la soberbia y la prepotencia, para que dejen de robar y se ajustaran a la Constitución y las leyes, insistieron e insisten con este "relato" que ya está viejo y gastado. Quizás piensan que repitiéndolo y repitiéndolo van a lograr volver en el tiempo y transformar a esa noche maravillosa en la caricatura mental e ideológica que prefieren ver.
Es que, en el fondo y a flor de piel también, están asustados. Aterrados. Y tienen razón de estarlo.
Lo del jueves fue la pesadilla recurrente del kirchnerismo hecha carne: una Plaza de Mayo, y varias plazas más en varias ciudades de varias provincias, llena de gente coreando cosas como "¡se va a acabar/se va a acabar/la dictadura de los K!"
Para peor, la marcha del jueves no tuvo a un Blumberg como foco central al cual se lo pudiera destruir con un pecadillo expuesto. Ni siquiera tuvo una Mesa de Enlace a la cual minar y dividir con negociaciones falsas, propuestas parciales, fintas y trucos. En contraposición a las marchas arreadas del pejotismo, con micros escolares ocupando calles enteras, globos de agrupaciones llamadas "la no sé quién" y qué se yo, con megáfonos, palcos y discursos, la marcha del jueves fue un bendito desorden ordenado, con grupos que cantaban lo que querían, pero especialmente el himno, y sin incidentes serios que lamentar.
Y encima el pasto de la Plaza de Mayo quedó prolijito. A diferencia de lo que piensa el miserable de Abal Medina, es porque nos enseñaron que el pasto no se pisa. Y menos todavía se caga o se llena de basura. Para basura ya lo tenemos a él, a la Kámpora, a los chupamedias y adiktos del régimen, y a los kolaboracionistas.
Pero que la oposición no crea que ganó con esto. Una marcha como la del jueves no es una señal de triunfo sino una demostración de fracaso. Del fracaso de las instituciones que tendrían que haber cagado a patadas a esta vieja totalitaria y a su banda en cuanto empezaron a cagarse en las leyes, en lugar de acompañar y festejar todo. Del fracaso de una clase política acomodaticia, gritona para afuera y cagona para adentro, que no podría reconocer un principio ni con un artículo de la Wikipedia. Del fracaso de una oposición que se opone más a sí misma que al régimen, y que sólo pone ingenio en encontrar excusas para votar lo que pide la Viuda diciendo que todavía están en contra de ella.
Varias veces he dicho en este lugar que la oposición tiene que ponerse a la altura de las circunstancias. El jueves, un millón de personas le dijeron, directa o implícitamente, que si no se ponen a la altura de las circunstancias también a ellos se los va a llevar la ola.
Y hablando de la ola, ¿cómo sigue? ¿Hace falta desensillar hasta que aclare o darle y darle para adelante con marcha tras marcha?
Gran pregunta. La primera alternativa conlleva el riesgo de que se disipe el estado de ánimo colectivo que se manifestó el jueves, la segunda implica el peligro de que se agote la protesta hasta su desaparición. En lo personal, y a falta de algo mejor, prefiero lo primero antes que lo segundo. Mejor que quede una sola gran protesta grabada a fuego en el ánimo del país que ver cómo ésta se desdibuja con innumerables protestas cada vez más chicas hasta terminar en la caricatura que quiere el régimen.
Pero no contaba con que el régimen nos hiciera un favor en tal sentido.
Creo que la gran mayoría de los que protestaba pedía que aunque sea se tuviera en cuenta sus opiniones y que el gobierno recapacitara. A la luz de las declaraciones de ayer y de las contramarchas que aparentemente están planeando, no sólo no va a haber reflexión de ningún tipo sino un contraataque a toda máquina con lo único que tiene el Gobierno: el aparato rentado, los insultos ideológicos, la cerrazón mental. Exactamente lo contrario de lo que se pidió el jueves. Exactamente lo mismo que irritó a un millón de argentinos a punto tal de convencerlos de tomar las plazas del país.
Se vienen días interesantes. Quizás, incluso, hagan honor a la frase de Churchill tras enterarse de la victoria sobre los alemanes en El Alamein: "Ahora, esto no es el fin. Ni siquiera es el principio del fin. Pero es, quizás, el fin del principio".
Al menos, eso espero.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Sin margen para la inocencia
Hace un tiempo, en ocasión de no sé qué cosa referida al Código Penal Zaffaroniano, la Vaca Estúpida dijo que a veces se sentía un poco Napoleón o algo por el estilo.
Hace unas semanitas, con el verso del Polo Cinematográfico en la Isla Demarchi, nos contó que por su vocación de construir Ella se sentía como si fuera la reencarnación de un gran arquitecto egipcio.
Y la semana pasada nos enseñó que sólo hay que tenerle miedo a Dios y a ella, pero un poquito.
Bueno, ahora que pasó del complejo de Napoleón al del faraonato para desembocar en la megalomanía de creerse ahí nomás de Dios, ¿podemos decir que no queda margen para negar que perdió toda ubicación en tiempo y espacio y que está más chitrula que una cabra dopada con éxtasis hasta los párpados?
Quizás lo que podríamos hacer, ya que estamos, es consentirle la fantasía, pegarle un halito sobre la cabeza, unas alitas en la espalda y cambiar a la locutora oficial por una procesión de angelitos encabezados por un eunuco que cante las glorias de Ella y Él con una trompetita.
Es más, para el papel de eunuco propongo a Hermes Binner, a quien no le falta tiempo para decir lo bien que le parecen las propuestas de la Señora y cómo las va a votar. Hasta está hecho el trabajo previo de convertirlo en un eunuco, ya que a Binner evidentemente le han extraído quirúrgicamente los genitales.
Hablando un poco más en serio, quien piense que la megalomanía de la señora y de sus asesores es cosa de joda, tan sólo tiene que recordar que hace un par de años nomás ella dijo que ojalá fuera una genia así hacía desaparecer a unos cuantos.
Y en el Aló Presidenta del lunes, ¿con qué nos salió? Con que era una "GenIA". A la que encima le tenemos que tener miedo al igual que a Dios. Pero sólo un poquito, ¿eh?
Por ahora. Chupemos, argentinos, chupemos, que ella nos avisa.
Por ahora. Chupemos, argentinos, chupemos, que ella nos avisa.
Quien tenga oídos para oír, que oiga. Como dije la semana pasada, ya no queda margen para hacerse el inocente.
Menos todavía cuando un hijo de un regimiento mecanizado de putas como Axel Kicillof puede decir muy suelto de cuerpo que si no hicieron quebrar a una empresa que emplea a miles y miles de personas sólo porque su presidente hizo críticas públicas al gobierno fue porque no quisieron hacerlo.
Pensar que a principios del menemato a Moisés Ikonicoff lo forzaron a renunciar a la Secretaría de Cultura por amenazar a una empleada de Aeroparque con hacer que la echaran por no darle favores especiales.
¿Qué se siente estar peor en términos morales que en la tan cacareada época de Menem?
Y frente a la amenaza de la Señora y de la banda de totalitarios que la rodean, ¿qué tenemos?
A una manga de castrados morales, kirchneristas latentes y acomodaticios que cuando no están dedicados a torpedearse los unos a los otros, se matan en pensar qué argumentos van a encontrar para votar a favor de lo que venga del Gobierno; los radicales porque nacieron boludos y boludos se van a morir, los peronistas "disidentes" porque siempre se los puede adornar con algo, los habitantes de ese closet kirchnerista que se hace llamar "Frente Amplio Progresista" porque en el fondo a lo único que se oponen es a que esté Ella en el gobierno, y los del PRO porque se sienten incómodos si pasan más de dos semanas sin cometer alguna pelotudez suprema y supina.
Ellos no van a salvar a la Argentina. A la Argentina o la salvamos nosotros o no la salva nadie.
El mesianismo y la esperanza irracional en los líderes providenciales nos han llevado a la catástrofe; qué mejor momento que el actual para purgarnos de estos vicios, ahora que nuestros "dirigentes" o son locos mesiánicos, o son colaboracionistas o padecen de severo retraso mental.
El que la Argentina merezca salvarse de lo que le está pasando es algo que sólo los argentinos podemos decidir.
Suena hasta tonto, pero es la pura verdad: la Argentina sólo demostrará que merece salvarse cuando sean los propios argentinos los que la salven.
No me voy a cansar de repetirlo.
Y tampoco me voy a cansar de repetir que no es momento de tibios y que ya no hay espacio para la inocencia.
En frente tenemos a una banda de facinerosos, totalitarios y criminales, encabezados por una desequilibrada mental blasfema que ya se ha comparado con Dios, y que no deja pasar un día sin cortarnos libertades, convertir a nuestro país en una tiranía bananera y contaminar nuestro futuro.
Si eso no le alcanza a muchos para darse cuenta de dónde estamos, es cosa de ellos. No quiero quejas después.
A la primera generación de Montoneros y a sus socios erpianos y demás pendejos mesiánicos la derrotaron las Fuerzas Armadas sólo para que después una población que las había llamado a gritos ante la incompetencia e indolencia de sus dirigentes les echara en cara todo lo actuado.
Bueno, ya no hay FF.AA. para enfrentar a esta segunda generación (y que nadie se atreva a decirme que no son precisamente eso, menos después de enterarnos todos que existe el "Día del Militante Montonero").
Ahora sólo estamos nosotros. No hay militares para pedirles a moco tendido que hagan el laburo y después putearlos por cómo lo hicieron. Ahora la culpa de lo que pasa, y de lo que dejamos que pase, es toda nuestra. Y también será toda nuestra la responsabilidad de lo que se haga para parar a esta lakra.
Hagamos lo que hagamos, y dejemos de hacer lo que dejemos de hacer, vamos a tener que vivir con eso.
Quien tenga oídos para escuchar, y ojos para ver, que escuche y vea.
A la primera generación de Montoneros y a sus socios erpianos y demás pendejos mesiánicos la derrotaron las Fuerzas Armadas sólo para que después una población que las había llamado a gritos ante la incompetencia e indolencia de sus dirigentes les echara en cara todo lo actuado.
Bueno, ya no hay FF.AA. para enfrentar a esta segunda generación (y que nadie se atreva a decirme que no son precisamente eso, menos después de enterarnos todos que existe el "Día del Militante Montonero").
Ahora sólo estamos nosotros. No hay militares para pedirles a moco tendido que hagan el laburo y después putearlos por cómo lo hicieron. Ahora la culpa de lo que pasa, y de lo que dejamos que pase, es toda nuestra. Y también será toda nuestra la responsabilidad de lo que se haga para parar a esta lakra.
Hagamos lo que hagamos, y dejemos de hacer lo que dejemos de hacer, vamos a tener que vivir con eso.
Quien tenga oídos para escuchar, y ojos para ver, que escuche y vea.
Hasta la próxima.
sábado, 1 de septiembre de 2012
Un segundo vistazo
En los meses precedentes a las elecciones anduvo circulando un mail en el que se detallaban quince potenciales medidas que la Forraona Neferturri iba a tomar en caso de ganar. En su momento, muchos (quien esto escribe debe confesar su pertenencia a este segmento) tomamos esto como algo un tanto alarmista, que si bien podía circular en las cabecitas calenturientas de la manga de forros de la banda gobernante, tenía que ser demasiado extremo para ellos.
Ahora, releyendo el mail después de todos estos meses...
¿Qué les parece si revisamos una a una las medidas enunciadas en el mail y hacemos algunos comentarios?
1. Prohibición absoluta de la compraventa de dólares y otras monedas extranjeras. Ante la alta inflación, se desdoblará el tipo de cambio y se pagará los bonos en dólares a un tipo de cambio oficial propuesto. Se implementarán severas restricciones a la importación.
¿Necesitamos enumerar todas las locuras acometidas en este segmento por el troglodita de Moreno, el pendejo mesiánico de Kicillof, el gestapista fiscal de Echegaray y la forrita sonriente de Marcó del Pont?
¿Realmente hace falta relatar cómo empezamos por un "pedido de antecedentes" de la GESTAFIP antes de comprar dólares para terminar con un sistema cambiario delirante a la cubana?
2. Estatización del comercio de granos (como lo sucedido en ocasión de la tristemente célebre "Junta Nacional de Granos"). Esto redundará en una suba virtual de las retenciones, ya que el precio de los granos será fijado por el Gobierno Nacional.
Si no lo anuncian, al menos lo están pensando... como sigan los sojeros queriendo resguardarse con los silobolsas, les van a caer con esta medida. El pelotudo de Buzzi y los de la Federación Agraria van a festejar y los otros putearán, pero realmente no tienen derecho a quejarse de la empomada después de los mimitos que se hicieron con la Viuda en los meses precedentes a la elección.
3. Establecimiento de una Reforma Financiera que significará una intervención de hecho del sistema bancario.
Carlitos Heller, el banquero comunista (por definición propia), siempre tiene un proyecto de este estilo bajo el brazo, por si no alcanzara con los retos presidenciales en los que exige que aporten a "la producción" y, cuándo no, más escobas caminantes invocadas por el aprendiz de brujo Kicillof.
4. Se procederá a la estatización de Siderar. Se observará un incremento de la injerencia estatal en las empresas privadas. Tal como ya ha hecho el líder bolivariano Hugo Chávez Frías en Venezuela.
No sabría decir de lo de Siderar, pero en la medida en que todos los días le meten el pijazo de "obligación de invertir en proyectos productivos" a algún sector, sumado a la obligación de pedir permiso a algún camporita para subir tarifas, rajar gente o limpiar el baño, podemos decir que estamos bien en esta línea.
5. Aprobación y reglamentación de la Ley Moyano-Recalde, que apunta a la participación de los trabajadores en las ganancias de las empresas. Aumento del impuesto a los bienes personales y de ganancias para los sueldos más elevados.
"Veremos" dijo el ciego, ahora que Moyano es un enemigo del pueblo popular y de la Patria patriótica... pero que la usina de Echegaray vive sacando nuevos "no-impuestos" camuflados de retenciones, tarifas, tasas y demás, lo podemos ver todos los días.
6. Ley de Alquileres: se prohibirán los desalojos por falta de pagos. Ante la falta de abono mensual del alquiler, el propietario deberá someterse a una mediación a través del Ministerio de Trabajo, que designará un árbitro con plenos poderes para obligar a la negociación. Los ajustes locativos serán determinados por decreto. El inquilino tendrá derecho a dos renovaciones automáticas al vencimiento del contrato.
¿Cuántos calientasillas del Congreso andan rondando con proyectos de leyes de alquileres a la espera del dedazo sagrado de la Viuda que le asegure un trámite "Activia" por el Congreso? ¿Qué sorpresas se esconderán en el capítulo de propiedad del Código Civil Zaffaroniano que están defecando Lorenzetti y compañía?
7. Implementación del Plan "Salud Para Todos", que obligará a las obras sociales a prestar asistencia médica a todos los trabajadores, aún cuando estén en negro. Para ello, recibirán de nuevo a todos los empleados en relación de dependencia, a quienes se les prohíbe optar por la medicina prepaga. Como resultado, bajará drásticamente la calidad del servicio, determinando el cierre del 80% de las empresas de medicina prepaga que serán estatizadas, o bien quedarán en manos de los sindicatos.
Hace un tiempo, si mal no recuerdo, obligaron a las prepagas a afiliar incluso a quienes vengan con condiciones preexistentes. Siempre es el primer paso. En la medida en que sigan vaciando cajas, que no sorprenda que les toque a las prepagas también en un futuro más cercano que tardío.
8. Aborto libre y gratuito. Los prestadores médicos tendrán obligación de practicarlos con establecimiento de fuertes multas en caso de negarse.
Se dice que de momento la oposición de la Señora es lo único que mantiene aplastado este tema. Sin embargo, reitero: veamos qué sale del Código Civil Zaffaroniano... seguramente hay mucho que los medios prefieren ignorar para pasar tomas de embarazadas sobándose las panzas.
9. Adoctrinamiento político-ideológico desde la niñez. Se implementarán programas educativos obligatorios que incentivarán el culto a la personalidad. Este proceso ya ha dado comienzo, con la eliminación de marchas e incluso la insignia patria en numerosos centros educativos. En algunos casos puntuales, se acompaña la bandera argentina junto a la de naciones limítrofes.
¿Algo así como las "actividades sociales" de La Cámpora en las escuelas, con el jueguito pedorro del Héroe Colectivo y el dibujo aún más pedorro de El Nestornauta? ¿O la permanente defensa que hace la Viuda por Kadena Nacional de la politización de los chicos? ¿O el agrado que le provoca al ministro Sileoni que los pibes tomen escuelas? ¿O la alegría que siente el chorro Bouloudou por la "militancia" en secundaria y primaria? ¿O el reclamo que hace la vieja inmunda de Herpes de Bonafano para que haya militancia "hasta en el jardín de infantes"? ¿O el proyecto del prófugo Anibaúl Fernández para que voten los pendejos de 16, lo cual es consecuencia natural y esperable de todo lo anterior?
10. Restricciones a los subsidios a las escuelas privadas, en especial religiosas. Intervención en sus planes de estudio imponiendo el criterio anterior.
Un paso lógico y esperable una vez que los camporitas se hayan apoderado de la educación pública.
11. Desmembramiento del Grupo Clarín. Fin del proveedor de servicios de Internet Fibertel y restricciones a toda la grilla de canales de cable del Grupo. Considerar la renovada ola de presiones acontecidas desde el lunes 15 de agosto -luego de las Primarias- en perjuicio de magistrados que se oponen a la "Ley de Medios" oficialista.
Tanta ansiedad de la Bos Stultus y de su séquito por llegar al 7 de diciembre, fecha en que expira la cautelar que logró el Grupo Clarín, no presagia nada bueno. Menos aún la "hipótesis Fontevecchia", según la cual esa fecha va a venir con incursión de la Gendarmería y con ignorancia calculada de los canales de noticias que integran la "Cadena Nacional de la Alegría y la Buena Onda" (K5N, Krónica, Kanal 26 y los otros kanales que no ven ni sus productores).
12. Persecución contra jueces opositores; el resto será disciplinado, conforme las necesidades del Poder Ejecutivo. Plan que también se encuentra en proceso, pero que se verá profundizado con el correr de los meses.
Es un país donde el incombustible Oyohervido sigue siendo juez... está todo dicho.
13. Despenalización definitiva de la tenencia, distribución y consumo de marihuana y otras substancias hasta hoy ilegales. Diversos fallos -en especial aquellos originados en la Corte Suprema de Justicia de la Nación; Juez Eugenio Zaffaroni- confirmarán a la Argentina como narco-friendly (amigable para traficantes de drogas).
Reitero: veamos qué sorpresas nos trae el Código Civil Zaffaroniano. Por otro lado, ya Anibaúl nos ha dado muchas muestras de que no le joroba mucho el tema del narcotráfico. Y ya que estamos, ¿en qué quedó el aporte de los carteles mexicanos y de los traficantes de efedrina a la campaña de la Señora en 2007?
14. La Corte Suprema de Justicia establecerá que la propiedad privada es relativa, sujeta al bienestar general y a las necesidades de la sociedad ("Doctrina" planteada por Horacio Verbitsky). Ola de expropiaciones, sostenida desde el Ejecutivo y funcionarios adscriptos.
A esta altura el Código Civil Zaffaroniano tiene pinta de una cajita de nauseabundas sorpresas. En este caso particular, el paso en falso de Rossi y Alak para obligar a los countries a permitir el libre tránsito y el proyecto de facilitación de expropiaciones que da vueltas por el despacho de De Vido son señales de alarma bastante importantes.
15. Reforma de la Carta Magna, a criterio de permitir la reelección indefinida de figuras que comulgan con el actual régimen.
Si todavía quedan chichipíos (sobre todo en el FAP, donde abundan los corazoncitos sensibles que les encanta demostrar su oposición votando a favor) que creen que la movida konstitucionalista tiene otro fin que no sea perpetuar a la Loka en el cargo, bueno, lo más delicado que le puedo decir es: wake up and smell the fucking coffee. No tenemos enfrente a una Primera Ministra escandinava: tenemos a la hija bastarda de Imelda Marcos, Elena Ceausescu y Papa Doc.
No nos engañemos. Se vienen tiempos pesados en la Argentina. Muy pesados. El aire huele raro.
Vale la pena reiterar esto una y otra vez, hasta que les quede claro a todos: el tiempo para la inocencia ya se acabó.
Hoy en día, con las cosas que están pasando y con los ruidos que se están escuchando, nadie tiene derecho a continuar alegando su propia candidez.
Hoy en día, alegar inocencia es encubrir el colaboracionismo.
Y para los tiempos que corren, y para los que se vienen, es necesario que algún partido de la oposición (idealmente todos, pero con cómo están las cosas me conformo con uno) haga suyo el siguiente listado:
1) Una visión expresa y declarada de la Argentina que quiere alcanzar. No vamos a llegar a ningún lado con pseudo-opositores que coinciden en absolutamente todo con el régimen excepto con que sea el régimen el que gobierna. No necesitamos kirchneristas bajas calorías o de marca genérica. Tampoco nos alcanza con gente que sólo nos diga que está todo mal y que a lo sumo nos prometa ilusiones baratas de campaña: necesitamos un partido de oposición que se anime a decir en voz alta, poniendo la cara para el cachetazo si hace falta, qué clase de país quiere y cómo piensa lograrlo.
2) Ningún compromiso con el régimen. En serio, cada vez que un "opositor" sale a aclarar que la medida del oficialismo es buena "en principio" o que coincide o que "hay que estudiarla", tengo ganas de fajarlo con un garrote con clavos oxidados. No importa lo "buena" que pueda ser la última ocurrencia de la Loka: el hecho de que sea ella (o sus akólitos) quien la proponga debería ser argumento necesario y suficiente para rechazarlo de plano, porque si algo demostraron los casi cinco años que lleva desgraciando al país, es que nada de lo que hace tiene otra intención que no sea aumentar su poder personal, su fortuna personal y satisfacer sus kaprichos aunque el país arda en el proceso. Y tener una manga de pelotudos a los que sólo se les ocurre jugar a los moderados y que parecen más ansiosos de encontrarle cosas "buenas" al régimen que de oponérsele en serio, no es más que tener el lubricante a mano para la empomada anal.
Y para terminar, dejo acá las preguntas que les deberíamos hacer: Cristina, ¿cómo fue que llegamos a la tragedia de Once? Y ya que estamos, ¿dónde está la plata de Santa Cruz? Boudou, ¿de quién es Ciccone Calcográfica? Pino Solanas, ¿por qué decidió encubrir a Cristina y a Boudou votando a favor de la expropiación de Ciccone? Binner, ¿cómo se puede votar todo lo que quiere el Gobierno y a la vez proclamarse "opositor"? Aníbal, ¿cómo hizo para respirar en el baúl cuando estuvo PRÓFUGO?
Hasta la próxima


