Ni para Paparazzi da...
Con Titulares como estos se llevan todos los premios:
Pensar que a este diario lo leen todos los domingos 3,2 millones de personas!
Ojo, es de la Sección "El País", no del suplemento Espectáculos
Rugiendo y gruñendo sobre la realidad desde abril de 2006.
Pensar que a este diario lo leen todos los domingos 3,2 millones de personas!
Ojo, es de la Sección "El País", no del suplemento Espectáculos
No me remonto a antes de 2003 porque no me daría la página para enumerarlos a todos, pero tengan la certeza de que esta lista sería mucho más larga y habría más nombres en ella.
Estaban cumpliendo con su deber, sirviendo a una Patria a la que no le importa en lo más mínimo lo que sea de sus vidas, a la que no le importa las condiciones en las que trabajan, a la que sólo le importa culparlos de los grandes males que nos aquejan.
No murieron en combate o por el fuego enemigo. Murieron en accidentes, todos ellos debido a distintas causas, pero en los que siempre está presente una constante enfermiza: el material obsoleto, la escasez de mantenimiento y las pocas horas de vuelo permitidas por los presupuestos actuales.
No he leído un sólo comentario o declaración oficial por parte del Ministerio de Defensa, pero supongo que era de esperarse. Estamos en campaña, después de todo; hay cosas más importantes que acaparan la atención del liderazgo civil de la defensa.
La sangre de militar, como la sangre de policía, seca rápido.
No voy a hablar de la Ministra de Defensa, o del Presidente en este momento; no sería apropiado ni justo cubrir este post de insultos.
Que el teniente Alonso descanse en paz, y que su familia pueda encontrar paz y consuelo en estos momentos tan duros y difíciles.
Confieso que me resulta inexplicable el cómo puede ser que Cristina Fernández de Kirchner esté dada como la ganadora de las elecciones, tratándose no sólo de una candidata que no da conferencias de prensa ni se molesta en explicar su plan de gobierno (más allá de verbosidades incomprensibles que incluyen términos largos que suenan raro, generalmente pronunciadas ante auditorios pagados a tal efecto), sino que representa la apuesta para prolongarse en el poder que hace un gobierno acosado por denuncias de corrupción, irregularidades, manejos autoritarios, matonismo, obsesionado por controlarlo todo e ignorante patológico de todo lo que pueda parecer una traba a su poder.
Cuesta explicarlo, y cuesta entenderlo.
En este artículo, voy a lanzar una pequeña teoría que muy probablemente sea el rejunte de varias explicaciones que fui escuchando a lo largo del tiempo, pero que para mí sirve para comprender el comportamiento de una sociedad que de la boca para afuera exige comportamientos elevados y altos niveles de ética, pero que en la práctica parece dispuesta alegremente a seguir con un gobierno de matones de cortada.
Desde ya, les pido disculpas a quienes puedan ofenderse por lo que voy a decir.
La relación de la sociedad argentina con el Estado en general, y con el peronismo en particular (del cual, no nos engañemos, el kirchnerismo es sólo su última y más moderna mutación viral), es la misma relación enfermiza que tiene una mujer golpeada con el abusador con quien comparte su casa.
Vivimos con un Estado alrededor nuestro que tiene una sed insaciable de dinero y que no duda en arrancarlo de donde pueda verlo: retenciones, impuestos exorbitantes, corruptelas de todo tipo... y todo a cambio de servicios cada vez más precarios e ineficientes hacia la sociedad, gastando el resto de la misma manera que un esposo borracho podría hacerlo: la corrupción es el alcoholismo del Estado.
De igual manera, este Estado que padecemos nunca duda en golpear a la sociedad de la cual se nutre, siempre enfundado en algún principio sacrosanto que nos lanza a la cara como si debiéramos perdonarle todo: bajo el slogan de "con la democracia se come, se cura y se educa", el alfonsinismo nos llevó a la hecatombe hiperinflacionaria de 1989; prometiéndonos llegar al Primer Mundo, el menemismo robó a dos manos hasta que de la República Argentina no quedó nada; asegurándonos que con "más Alianza" íbamos a llegar a la pureza que nos prometían el Chacho y Fernández Meijide, el gobierno delarruista vivió en la desidia que acabó con el infarto colectivo de diciembre de 2001... y batiendo el parche de los derechos humanos, de una Argentina en serio que cada día parece más una joda y de un "proyecto nacional" del que nadie sabe nada, el kirchnerismo insiste en demoler todo rastro de una república, dejando a la Argentina convertida en el feudo de un matrimonio de psicópatas.
¿Qué diferencia hay entre nuestro Estado y el marido golpeador que todo lo justifica diciendo que él se mata trabajando por nosotros? ¿Qué diferencia hay entre nuestro estado y el manejo que hace de los asuntos públicos, y el ebrio abusivo que lleva a su casa a la ruina con cada día que pasa?.Cada día que pasa deja más en evidencia un Estado que en lugar de ser el administrador de lo que es común a todos y nuestro, se comporta como una manga de ignorantes y patoteros, sorprendiéndonos siempre con alguna guarangada nueva.
O mintiéndonos descaradamente e insultándonos si develamos la mentira, como lo haría un borracho que dice ir a buscar trabajo cuando en realidad se pasa el día en el bar de la otra cuadra con un Termidor en la mano.
Y a todo esto, la sociedad argentina, en la persona de sus sindicatos, de sus agrupaciones empresariales y de otras organizaciones no estatales, agacha de manera sumisa la cabeza y dice "Sí, Néstor", con la confianza suicida y derrotada de que si "no dice nada", si "demuestra que lo quiere", tal vez el marido abusivo recapacite y vuelva a ser el buen tipo que alguna vez fue para ganar nuestra confianza... en un acto de entrega suicida y autoconvencimiento de que "en el fondo, él nos quiere... él es bueno... él hace tanto por nosotros", sin entender que si nuestro Estado actual y el partido que se apoderó del Estado como si fuera un parásito hace algo bueno, queda sumergido en la maraña de bestialidades que nos inflige.
O quizás porque cree, producto de la necesidad de autojustificarse, en lo que el golpeador le dice para mantener su dominio: que sin él, que si se atreve a echarlo de la casa o cortar el vínculo enfermizo que los une, sólo vendrá el caos y el final de todo.
Yo creo que la sociedad argentina, o los retazos de ella que sobrevivieron a los innumerables colapsos, rodrigazos, brotes hiperinflacionarios, corruptelas, fraudes, corralitos y profundizaciones del cambio que nos lanzó la Historia, está definitivamente sometida a su abusador; está definitivamente entregada a la voluntad del Estado ebrio que la llevó a la ruina, y producto de todos los golpes, vive temerosa debajo de las apariencias, temiendo que el deshacerse del abusador que la domina resulte en la pérdida de lo poco que queda.
O que, de llegar a echar al abusador, éste termine regresando con una venganza, entrando a la casa de manera brutal y destrozando lo que aún se mantiene en pie para poder regresar a su lugar de dominio... tal y como ocurrió en 2001, tanto por obra y gracia del golpismo del conurbano como de la incompetencia imperdonable de la Alianza gobernante.
Y la sociedad está convencida de que sólo basta con maquillar las heridas para poder seguir por el mundo como si nada, como si lo que está pasando fuera el orden natural de las cosas... convencida de que, si le da al golpeador el capricho que pide y deja a su cómplice al frente de la casa, tal vez los golpes se hagan más suaves.
Será cuestión de ponernos firmes y darnos cuenta de que no tenemos por qué tolerar a un golpeador manejando nuestra casa, y que no tenemos que soportar que nuestro Estado se comporte con nosotros como el ebrio abusivo que ha sido hasta ahora. Tal vez, haya que echar al marido golpeador e internar a nuestro Estado en una clínica de desintoxicación; será duro y difícil, pero será necesario.
No nos quejemos después.

Caradurez
En el país en donde gobiernan tomados de la manito el tuerto inculto y la hegeliana del puño crispado pasan cosas muy caraduras...
Como por ejemplo que sendas partes de la Presidencia Matrimonial nos digan muy sueltos de cuerpo que la vergüenza del INDEK está justificada porque así el país se ahorra de pagar a los tenedores de bonos los aumentos que se verifican con la suma de la inflación.
Genial, maravilloso, excelso... el Estado te curra y te miente, y te dice por qué y espera que estés agradecido.
O si no, te dicen muy sueltos de cuerpo que subestiman sus propios índices a la hora de dibujar el presupuesto. ¿Lo hacen de prudentes que son? Nope... lo hacen porque así pueden guardarse y usar a su antojo los ingresos extras que reciben de un aumento real del PBI del, digamos, 8% cuando en el presupuesto habían "previsto" 4%.
Te dicen cómo curran y te admiten que es curro. Eso es comunicación directa con el pueblo.
Claro, todo esto ya no importa... dado que en nuestra sabiduría decidimos que la Constitución estaba gagá y que lo mejor que podíamos hacer era dejarle a Mamerto Fernández el poder de decidir él solito en qué se iban a invertir nuestros impuestos.
Lo que Télam se olvida de decir...
Gracias al blog No me parece (al que pueden acceder a través de los links que proveemos en LBP), que lo levantó del blog Alemania: Economía, Sociedad y Derecho, nos encontramos con un lindo artículo que nos muestra las pocas pero desopilantes repercusiones mediáticas de la visita de la First Citizen a Alemania... y no son precisamente rosas.
Hay cosas que logran arrancarme una sonrisa.
También los chiquitos.
Primero fue Chile, gracias a una clase política que no vive mirando por el espejo retrovisor y a los suculentos fondos de la Ley Reservada del Cobre, hasta convertir a sus Fuerzas Armadas en las más avanzadas tecnológicamente del continente.
Después vino la Venezuela roja rojita, que será bien revolucionaria pero que anda de shopping en Rusia para comprar los chiches que la convertirán en potencia militar regional: helicópteros, aviones de combate, fusiles, vehículos blindados y submarinos...
Cayó entonces Perú, para mantenerse a la par de su vecino sureño.
Siguió Brasil, que anunció aumentos considerables de su presupuesto militar...
Y ahora Bolivia estudia comprar aviones de combate, y Uruguay acaba de incorporar dos fragatas (con varios años encima) a su Armada Nacional, como parte de un plan de reequipamiento que ya le dejó al Paisito vehículos blindados, fusiles y helicópteros.
¿Me avisan cuando a Nilda Garré se le caiga una idea?
La profundización del descalabro
¿Adivinen qué vieja maña política está de nuevo enturbiando el ambiente?
No, no hablo del Don Corleone, perdón, Eduardo Duhalde... hablo del fraude electoral. Sí, el fraude electoral, ¿o qué pensaba, que las elecciones sospechosas sólo pasan cuando gana Bush?
Al episodio vergonzoso de Córdoba, en donde Schiaretti y Juez todavía están con las manos al cuello a la espera del recuento definitivo de votos, se le suma ahora la pelea en el Chaco entre Angel Rozas y Jorge Capitanich... y con cada nuevo incidente, vamos acumulando el miedo a que en octubre, y sólo en caso de que las encuestas prêt-à-porter que dan como ganadora a la First Lady hayan... errado el recipiente, terminemos viendo alguna clase de pecadillos electorales.
Y como si no fuera poco, la módica jueza María Romilda Servini de Cubría, que ya en 2003 nos dio el regalito maravilloso de hacernos decidir a todos la interna del PJ, acaba de negar el permiso para que entren veedores internacionales. Fantástico. Me pregunto si algún día la jueza Baruburubudía se cansará de ser tan funcional al pejotismo imperante.
¿Me recuerdan otra vez por qué nunca implementamos el voto electrónico que Kirchner and Co. nos prometieron en 2003?
Ahora, no sólo tenemos un gobierno que es ignorante, cleptómano e incompetente, sino que también tenemos que sumarle el riesgo de la deslegitimación por el fraude. Somos maravillosos... tal vez un día nos despertemos y nos demos cuenta que no tenemos democracia... o que jamás la tuvimos.
Otro logro del País en Serio.
Siembra vientos...
Y como si no fuera poco con todos los desmanes que nos inflige el Pingüinato, ahora empezamos a cosechar las tempestades de su irracional, enfermiza y perversa manía de humillar a las Fuerzas Armadas y culparlas de todos los males del país.
En efecto, durante una "manifestación" en reclamo a la aparición con vida de Jorge Julio López (nota al margen: ¿no se suponía que sólo durante el gobierno militar desaparecía gente sin dejar rastro? ¿Qué le pasó al gobierno que "hizo de los derechos humanos, la verdad y la justicia una prioridad nacional"? ¿Se durmió parado en el banquito del general Bendini?) que se realizaba en la ciudad de Neuquén, un grupo de "militantes" entró al barrio militar de la capital provincial a hacer lo único que saben: romper, pintarrajear, destrozar e insultar... y cuando uno de los oficiales que vive en el barrio, el teniente coronel Walter Rom, salió a pedir que dejen de pintar esvásticas en su auto, la única respuesta fue un palazo en la cabeza.
Si alguno llegara a pensar que a lo mejor el teniente coronel Rom era un "genocida" o un "represor", malas noticias: egresó del Colegio Militar en 1985. Cuando con la democracia se comía, se curaba y se educaba, ¿vio?
Acá tenemos las consecuencias lógicas del "no lesh tengo miedo", del banquito de Bendini, de la matraca constante y enfermiza de los "derechosh humanosh", de los alaridos y desaires, y de la permanente política de humillación que el Pingüino Emperador tiene hacia las Fuerzas Armadas... ya llegamos al punto en el que se golpea a personal militar por el sólo hecho de serlo.
Pongámonos a pensar qué hubiera pasado si en vez de ser el teniente coronel Rom el que saliera a pedir que dejaran de vandalizarle la casa, hubiera sido su esposa, o algún otro familiar...
Y como si esto fuera poco, el Ministerio de Indefensión largó un comunicado tan tibio que ni para preparar té sirve... supongo que a Nilda Garré le importa más quedar bien con Mamá Hebe que preocuparse por agresiones hacia personal que trabaja para ella. Todavía estoy esperando que alguno de los adalides de los derechos humanos haga alguna enérgica protesta, condenando la agresión a una persona que nada tenía que ver con el asunto por el sólo hecho de ser militar.
¿Les parece si pido una grande de muzzarella para ir aguantando la espera? Se me hace que va a ser larga...
La comidilla política de estos días ha sido el deshoje de margaritas, fantaseado o real, entre Ricardo López Murphy y Elisa Carrió, con miras a una posible alianza electoral en las presidenciales de octubre, que, entre otras cosas, significaría el abandono del Bulldog de sus aspiraciones presidenciales para perseguir una banca en el Senado. Desde ya que semejante idea ha tenido el efecto de patear el avispero político nacional, especialmente con lo cerca que andamos de octubre.
Por supuesto, todos han hablado sobre el tema; desde los infaltables voceros y chupamedias gubernamentales hasta los propios integrantes de las fuerzas políticas en cuestión y prácticamente cualquier otro interesado o posible afectado por una hipotética cruza entre Carrió y López Murphy. En muchos casos, estos comentarios han distado de ser positivos o favorables, augurando toda clase de desastres en caso de concretarse esta alianza/coalición/nuevo espacio político (¿no odian los eufemismos?).Varios de los seguidores de Carrió están horrorizados con la idea, aparentemente porque incluir a un "neoliberal" dentro de la Coalición Cívica sería llevar al límite la amplitud política de dicha agrupación, o porque sería un guiño para la incorporación de Macri al espacio carrioísta.
En cuanto al propio intendente electo de Buenos Aires (¡Llamemos a las cosas por su nombre, o el titular del Ejecutivo porteño es un intendente o es un gobernador, pero "jefe de gobierno" es un engendro!), recientemente se ha hecho público su desagrado respecto a la posible alianza entre López Murphy y Carrió, reclamándole al Bulldog que decline automáticamente cualquier propuesta que marche en ese sentido.
Es curioso, de parte de Macri, semejante interés por las decisiones de López Murphy, dado el limbo en que lo tuvo hasta darle el tímido apoyo ofrecido para la candidatura presidencial del Bulldog... un apoyo tan limitado que cuesta creer que sean aliados.
Pero veamos otras cuestiones del caso. Mucho se ha dicho respecto de la ausencia de oposición en Argentina, situación que le deja al Pingüinato el camino libre para muchas de las barrabasadas nacionales y populares infligidas al país durante los últimos cuatro años. Si bien puede llegar a ser simplista el siguiente planteo, es muy probable que de haber existido alguna clase de oposición seria y capaz de plantársele al Gobierno sin tener en cuenta lo que las encuestas de Artemiópolis aseguran, quizás hoy no estaríamos ante la triste perspectiva de una sucesión matrimonial en el sillón de Rivadavia.
En la medida en que la oposición haga un esfuerzo serio por dejar atrás el comportamiento de caciques sin indios, vamos a dar pasos hacia adelante. Pero tengamos en cuenta que la unidad que no pasa de las boletas comunes, como nos mostró el caso de la Alianza, no es algo que deba buscarse.
¿Cuáles serían las perspectivas de estabilidad de una coalición electoral entre Carrió y López Murphy que se constituye a días de vencer el plazo para inscribir alianzas electorales en las elecciones de octubre? ¿Cuáles serían las posibilidades de llegar a un programa común que satisfaga a los dos elementos de esta coalición, un programa que vaya más allá de "ganémosle a Klifstina"? ¿Qué acuerdo tendría semejante alianza no sólo entre las estructuras (serán "espacios políticos", pero no dejan de tener sus propias estructuras) que responden a ambos líderes, sino también en el electorado que los sigue?
Mal que nos pese a los que quisiéramos ver una alternativa real de poder al kirchnerismo con posibilidades de alzarse con la Presidencia en octubre, son demasiadas preguntas para responder de manera creíble en una semana. Y por "creíble" estoy hablando de "capaz de resistir la campaña electoral". No hablemos ya de llegar a los acuerdos programáticos necesarios para una acción de gobierno eficaz que pueda revertir los descalabros y agujeros negros de la fiesta monto-kirchnerista.
El tiempo dirá qué es lo que ocurrirá con la posible alianza Carrió-López Murphy. Que la oposición se una siempre es algo positivo, pero no hay que pretender que pueda dar todos los pasos antes de dar siquiera el primero y más fundamental: sentar las bases de un acuerdo serio.