sábado, 30 de abril de 2011

Una cuestión de vergüenza

Por favor, les pido piedad con mi siguiente texto, el cual puede adolecer de falta de coherencia o de cohesión en algunas partes...

Soy de la opinión de que una sociedad perdurable y sana tiene que basarse en una confianza de cada uno respecto de los demás, que a su vez se sustenta en tres cosas: temor al juicio de la propia conciencia, temor al juicio de nuestros pares a y temor al juicio de las leyes. Uso "temor" en el mismo sentido que la Biblia lo usa para hablar del "temor de Dios", es decir, temor en tanto que respeto y reverencia más que miedo, aunque una pequeña dosis de miedito a esas tres cosas no vienen nada mal.

Los límites a nuestro comportamiento tienen que venir, primero y principal, de tener principios éticos y morales tan arraigados en nuestro interior que su traición nos haga sentir asco de nosotros mismos. Si somos capaces de superar el juicio de nuestra conciencia, debe existir el temor al reproche, la condena y la humillación de nuestros pares. Sólo entonces podemos pensar en que las leyes son algún disuasivo para la conducta humana, porque para el que es capaz de vivir en paz con su conciencia y con la opinión pública después de cometer crímenes de todo tipo, las leyes no son más que papeles sin sentido y fáciles de engañar.

De ahí nace esa confianza elemental, aunque más no sea a nivel instintivo, de que hay ciertos límites que no se cruzan, ciertos actos cuya puesta en práctica es inimaginable, ciertos principios que se presumen compartidos, ciertos compromisos cuya violación es un acto imperdonable; sólo sobre esa confianza elemental se puede construir una sociedad perdurable. La confianza es algo maravilloso, precioso e inimaginablemente frágil. Al igual que la inocencia, no sobrevive a la traición, y una vez perdida es tan difícil de recuperar que no estaría fuera de lugar compararla con la virginidad.

En una sociedad donde existe esa confianza, la violación de la misma provoca horror, incredulidad, espanto e ira. En cambio, en una sociedad cuyos miembros viven esperando y temiendo que de cualquier lado y de cualquier otra persona les llegue la traición, el engaño, la falsedad y el abuso, esos mismos actos apenas despiertan la resignación y el desinterés de quien puede decir "yo se los dije".

La Argentina es una sociedad de este último tipo, en la que vemos a diario comportamientos, actitudes, opiniones y hechos que deberían llenarnos de repugnancia pero que no mueven el amperímetro de nadie, mucho menos el de sus propios perpetradores, que se mueven con absoluto desparpajo porque pueden vivir acallando sus conciencias y porque saben que la sociedad no les va a reclamar nada; el temor a las leyes es una cuestión meramente formal para ellos.

¿A qué se debe esto? Quién sabe, un poco de culpa la tendrán los padres que han renunciado a cualquier intento de enseñarles a sus hijos que hay límites en la vida y que sus caprichos no son la ley suprema, otro poco lo tendrá un sistema escolar (el adjetivo "educativo" le queda demasiado grande) que ya ni siquiera intenta preparar a las futuras generaciones para que cumplan sus deberes y ejerzan sus derechos de manera responsable, un pedazo más de culpa le tocará a una sociedad que por cada ejemplo que da a conocer de esfuerzo, dedicación y honestidad tiene otros diez de acomodo, trampa, transa y mediocridad capaces de desanimar al más decidido y desesperar al más optimista, y bastante más le tocará a una concepción falsamente progresista que se adueñó de la cultura para decidir que es inútil cualquier pretensión de determinar comportamientos correctos e incorrectos, o siquiera afirmar que algo es verdadero en contraposición a algo que es falso.

Muchachos, nuestro problema no es que no se respetan las leyes. Ojalá ese fuera nuestro problema. Lo que nos pasa es algo mucho peor, es un fenómeno que tiene en un extremo a estas nuevas generaciones de animalitos que andan por la vida rompiendo por romper y que en el otro extremo tiene a los que roban fortunas y ni siquiera sienten el impulso a ocultar sus delitos por temor a un repudio social que de todos modos nunca va a llegar; es el fenómeno de vivir en una sociedad en donde se han destruído todos los límites que puedan ponérsele al desenfreno humano.

En nuestra clase dirigente, que es reflejo de nuestra sociedad aunque decir esto sea ya un lugar común, sobran los ejemplos de aquellos que hoy defienden lo que ayer condenaban y que pasan a maldecir lo que antes aclamaban, junto a aquellos a los que les tiene sin cuidado la posesión de frondosos prontuarios o la carga de grandes desastres sobre sus espaldas y conciencias. Un Moyano que habla de defender a los pobres cuando hace rato que se lo puede contar entre los millonarios del país, un Ibarra al que no le pesan doscientos muertos en su conciencia como para impedirle insistir con una carrera política, una Fernández de Kirchner que no ve como incompatible su presunta defensa de los derechos humanos con las solicitadas firmadas durante el proceso o las fotos de su marido con generales y gobernadores militares... podríamos estar horas en esa lista.

Plantear que nuestro problema es que no hay suficientes leyes o suficiente control del Estado para evitar que nos comportemos mal es admitir implícitamente que somos un rejunte de animalitos incapaces de controlarnos a nosotros mismos o de sentir culpa por violar las más elementales normas de convivencia.

Vivimos en algo peor que una sociedad que no respeta las leyes; vivimos en una sociedad que ha perdido cualquier noción de vergüenza, y ante eso no sirve de nada tener las mejores leyes redactadas por el ser humano. Vivimos en una sociedad hipócrita que de la boca pa'fuera repite los postulados rousseaunianos de la bondad básica del ser humano, mientras su falta de vergüenza, su falta de repudio y su desprecio por las leyes la condena a vivir una vida en común que cada vez más se parece a aquella descripción que hiciera Hobbes sobre el estado de naturaleza en el Leviatán:

"(...) en una situación semejante no existe oportunidad para la industria, ya que su fruto es incierto; por consiguiente no hay cultivo de la tierra, ni navegación, ni uso de los artículos que pueden ser importados por mar, ni construcciones confortables, ni instrumentos para mover y remover las cosas que requieren mucha fuerza, ni conocimiento de la faz de la tierra, ni cómputo del tiempo, ni artes, ni letras, ni sociedad; y lo que es peor de todo, existe continuo temor y peligro de muerte violenta; y la vida del hombre es solitaria, pobre, tosca, embrutecida y breve."

sábado, 23 de abril de 2011

El lenguaje de la izquierda

El otro día, en una de mis habituales recorridas por Internet, me topé con este artículo llamado "The Lingo of the Left" ("La Jerga de la Izquierda"), de David Solway, en el que trata uno de los fenómenos más perniciosos de nuestros días: la forma en la que la izquierda se apodera del lenguaje y lo prostituye.

'Ta bien, se puede argumentar que en política el lenguaje está más prostituído que los elencos de Bailando por un Sueño, pero la forma en que la izquierda lo hace es equivalente a la de una red de trata de blancas.

El artículo a veces se pone medio denso y la traducción fue un tanto jodida, pero igual es interesante, aunque sea para poner en orden las propias ideas y leer lo que uno a veces piensa pero le cuesta expresar.

La Jerga de la Izquierda

En la comunidad cerrada del mundo intelectual de la izquierda, no se permite la entrada de palabras sospechosas, ideas abrasivas, o eventos que perturben su tranquilidad mental y sus convicciones arraigadas. Vive en un dominio enquistado y autorreferencial protegido contra incursiones no bienvenidas. Por tanto, en su visión del mundo suele escasear la expresión de duda, incertidumbre, o hipótesis. Sus postulados fundamentales están usualmente libres de contexto o empobrecidos de contexto, en el sentido de que la izquierda trata de negar la existencia de referencias pragmáticas. El significado está usualmente mediatizado por un proceso de exclusión referencial, un evitamiento o incluso una ignorancia voluntaria de "los hechos de la cuestión". Puede ver lo que es demostrable que ocurre delante de sus ojos y decidir que no está ocurriendo. Luego movilizará el lenguaje para postular y describir una realidad falsificada, un mundo fraudulento.

David Jenkins se pregunta: "¿Es posible que el izquierdismo sea una enfermedad mental?". De hecho es una enfermedad de la mente de proporciones epidémicas, arraigada en una relación ablativa con la experiencia, una orientación "lejos de ella". Su etiología puede ser difícil de evaluar - ¿Lavado cerebral temprano? ¿Infantilismo prolongado? ¿Resentimiento corrosivo? ¿Aborrecimiento de sí mismo? ¿Química defectuosa? - pero una cosa es cierta. Su lenguaje congenial es tanto su síntoma primario como su principal facilitador.

Es como si la izquierda hubiera malinterpretado brutalmente el famoso principio del lingüista suizo Ferdinand de Saussure en su Curso de Lingüística General sobre la arbitrariedad del signo lingüístico. Saussure postulaba que las palabras obtienen su significado de acuerdo con su relación diferencial respecto de otras palabras en un sistema lingüístico autónomo, aunque no llegó tan lejos como para divorciar la palabra de la cosa que en última instancia simboliza. Pero esto es precisamente la forma en que procede el pensamiento y el discurso izquierdista, con su léxico nativo aislado de la realidad y refiriéndose únicamente a otros signos y discursos, o lo que es todavía peor, a entidades imaginarias que son tomadas como evidentes. Su mundo es autotélico, envuelto en sí mismo como una cinta de Möbius. El dilema fundamental de la izquierda es que está atrapada en su propia versión contraída del círculo hermenéutico, con palabras que sólo significan otras palabras o abstracciones reificantes que no tienen existencia real, y con explicaciones que dan vueltas alrededor de ellas mismas, una actitud que recuerda a aquel pasaje de Catch 22:

– ¿A qué te recuerda el pez?
– A otros peces.
– ¿Y a qué te recuerdan los otros peces?
– A otros peces.

Aquí debemos ser cuidadosos. La autorreferencia no excluye la transformación, en tanto que los eventos y objetos del mundo real puedan ser - y son - redescritos como "objetos" situados en un reino discursivo paralelo y exclusivo. Una instancia actual involucra a la Hermandad Musulmana. En el mundo real, es una organización teocrática jihadista cuyo propósito es la subversión del Occidente democrático; en el universo paralelo de la izquierda ha sido transformada en una organización pacífica y secular que sólo desea participar del proceso democrático. El término "Hermandad Musulmana" ya no significa más una entidad que existe realmente sino que designa un objeto interno que no se conecta con nada por fuera de una órbita semántica cerrada. La misma transformación es aplicable a "Islam", que en desafío a sus escrituras y a la violencia cometida en su nombre, significa "religión de paz". "Conservador" es sinónimo de "racista" o "fascista" en completo desprecio a los principios, textos y argumentos racionales del conservadurismo. El grupo lobbista J Street, que propone políticas que, según lo muestra Benjamin Kerstein, bien podrían resultar en la destrucción de Israel, se llama a sí mismo "pro-Israel", una traducción hecha en casa de "pro-Palestina".

Esto se ha convertido en su práctica común, el resultado de una operación mental de libre flotación que manipula los nombres de tal manera que ya no designan sus presuntos blancos sino que los transforma en algo distinto. Como resultado, los peces invariablemente se convierten en otros peces, es decir, otra clase de peces, que no nadan en el océano sino en un acuario cognitivo autocontenido. Las palabras son deliberadamente resignificadas para presentar una construcción revisionista de cómo son las cosas. Y funciona, al menos, esto es, hasta que la realidad interviene, como siempre lo hace, exponiendo lo que no es más que una transcripción de desesperanza referencial.

La transformación, obviamente, es además una manera de disfrazar lo que en realidad es. No es ningún accidente que la izquierda sea el mayor promotor y difusor del lenguaje políticamente correcto, que recuerda a las damas y caballeros de la corte del Rey Sol que se empapaban de perfume en vez de bañarse. El conjunto natural de las palabras puede ser ofensivo o inocuo, pero el uso excesivo de expedientes desodorantes realmente no engaña a nadie excepto a quienes desean ser engañados. Lamentablemente, la clase de los engañados es una clase influyente que ha sido en gran medida responsable de desnaturalizar el mundo en que vivimos. Cree que cambiar el nombre de una cosa disfraza su naturaleza y la transforma en otra cosa distinta.

De forma simple, sea por mutación u ocultamiento, por redescripción o renombramiento, el lenguaje de la izquierda está basado en la mentira, en la transformación en vez del reporte. Hay tres formas de mentira: omisión, exageración y falsa representación. La izquierda ha movilizado a las tres conmutaciones de lo actual, dejando afuera lo que no encaja, inflando lo que sí encaja, y falsificando lo que puede encajar.

Un excelente ejemplo de esta especie de triple mutilación, que vale la pena examinar en detalle, viene de la pluma de David Remnick. En un reciente artículo publicado en The New Yorker, "Un Hombre, Un Plan", que trata sobre el embrollo israelí-palestino, Remnick elogia a los líderes de la Autoridad Palestina Mahmoud Abbas y Salam Fayyad, "quienes se han mostrado dispuestos a hacer las concesiones necesarias para un acuerdo de paz". Pero convenientemente oculta los hechos sobre el incitamiento palestino en mezquitas, medios y escuelas clamando por sangre israelí, el bautismo de plazas públicas e instituciones en honor a los terroristas y el subsidio a sus familias, la negativa a negociar durante el congelamiento israelí de la construcción de viviendas, y la negativa a ceder en demandas impracticables tales como el retorno de millones de descendientes de refugiados. En cuanto a la administración de Barack Obama, se nos informa que su reticencia a "proponer un plan de paz amplio [se debe] no a que tenga dificultades para imaginar un plan semejante"; se debe al "papel desmesurado" que varios grupos judíos capaces de "cambiar elecciones" juegan en la política de los Estados Unidos. Si esto no es una exageración, de aquellas que enorgullecerían a Walt y Mearsheimer, no sé qué pueda serlo. El ministro de Asuntos Exteriores Avigdor Lieberman, que ha dicho algunas verdades duras sobre la corrupción y los prejuicios de las Naciones Unidas, sobre los complots palestinos, y sobre el quintacolumnismo presente en organizaciones domésticas de izquierda, es falsamente representado como "proto-fascista".

Todo el buque de Remnick, desde la hélice hasta el mascarón de proa, es un tejido de omisiones, exageraciones y falsas representaciones, en donde apenas pueden hallarse párrafos que no encajen en esta descripción. Todo ha sido transformado: la historia, la moralidad, los principales personajes, la naturaleza de la "ocupación", el derecho internacional, y las políticas subyacentes de la región. Es justo decir que Remnick escribe bien; también es justo decir que Remnick escribe basura. Es un maestro en la jerga de la izquierda y su panfleto provee una ilustración cardinal de cómo opera la izquierda.

Un paradigma claro y honesto de representación es totalmente extraño a la relación semántica de la izquierda con el mundo. En The Political Unconscious, el profesor de la Universidad de Duke y autor prolífico Fredric Jameson, un izquierdista recalcitrante, exhorta a sus lectores a "liberarse [a sí mismos] del objeto empírico" - simplemente "liquidar las experiencias en cuestión y disolverlas sin dejar rastros". En otras palabras, haz que el mundo real desaparezca, reemplázalo con una simulación, y la vida mejorará de alguna forma. Escribir y pensar son entendidas como resistirse a las consideraciones comunes de la humanidad no iluminada y su presuntamente distorsionada visión del mundo. Escribir es "sobreescribir". Pensar es pretender, o incluso creer, que las cosas son de otra manera.

Al respecto, un manual de eventos reales, como los Anales de San Gall del siglo VIII, sería rechazado de primera mano ya que no puede ser ideologizado, sino que se mantiene aferrado a la realidad. He aquí un pasaje de muestra:

* 709: Invierno duro. El Duque de Gottfried muere.
* 710: Año duro y deficiente de cosechas
(….)
* 712: Inundaciones por todos lados.
(…)
* 714: Pipino, el Mayordomo de Palacio, murió.
(…)
* 716: Carlos devastó a los sajones con gran destrucción.
(…)
* 721: Theudo expulsó de Aquitania a los sarracenos.
(…)
* 731: El beato Bede, presbítero, murió.
* 732: Carlos peleó contra los sarracenos en Poitiers un sábado.

Este documento no busca transformar u ocultar los eventos sino registrarlos. Así de reduccionista como es, presenta un modelo para el uso apropiado de las palabras y una fuente escrita para la escritura consciente y creíble de la historia en sus fases iniciales. Su uso de las palabras es deíctico, es decir, las palabras apuntan directamente al referente sin tratar de cambiarlo por otra cosa, creando una versión idealista y partidaria de "lo que es", o construir por decreto verbal un mundo substituto y presuntamente mejor que aquel en el que vivimos. Naturalmente, el historiador profesional intentará percibir la interconexión de eventos dentro de un contexto mayor para establecer un sentido de continuidad y dirección, pero esto no le confiere una licencia para pergeñar o reconfigurar el mundo de acuerdo con una convicción ideológica previa.

Para los izquierdistas, empero, la observación escrupulosa y cándida de las cosas tal como son está contraindicada y las palabras que favorecen están esencialmente pensadas para desviar o suprimir, no para iluminar o revelar. Al vivir en un mundo ilusorio, la izquierda sólo puede mantener su ficción privilegiada adulterando el lenguaje, tratándolo como un instrumento que muestra lo que es como lo que no es, y que codifica lo que no es como si fuera. Las palabras son como aquellos objetos que deben ser empacados arriba de todo en una valija, pero que nunca son desempacados para revelar lo que hay debajo de ellas.

El filósofo alemán Uwe Poerksen llama a esas palabras, en el libro del mismo título, "palabras plásticas", las que al aparecer en discursos políticos, documentos gubernamentales, seminarios académicos y medios de comunicación, "hacen borroso el significado y inhabilitan el lenguaje común". De esa manera se convierten en "los ladrillos para planes y soluciones que pueden parecer utópicos pero que acaban empobreciendo al mundo". Representan, en efecto, "la tiranía del lenguaje modular" que sirve como "instrumento de subyugación" en vez de "herramienta de loibertad". Las palabras que se usan de esta manera, dice, vagan como las columnas del puente en la pintura de 1937 de Paul Klee "La Revolución del Viaducto". El puente verbal de la mente al mundo ha sido inutilizado.

Uno recuerda a Jane Austen escribiendo en Northanger Abbey que sus lectores verán "en las páginas frente a ellos, que todos nosotros nos estamos apresurando juntos hacia la felicidad perfecta". No hay nada de malo en eso. El problema es que el mundo real no es una novela y los autores izquierdistas, que lo tratan exactamente como si así lo fuera, sólo se aseguran de que nos estemos apresurando juntos hacia la miseria perfecta. Esta es otra forma de decir que la izquierda no vive en el tiempo real sino en el tiempo teórico o en el tiempo imaginario. Ha perdido lo que Christopher Lasch llama "el hilo conductor" al mundo real y a la historia genuina, llevándonos a nuestra inevitable turbación. "La naturaleza", escribe Lasch en The True and Only Heaven, "anula nuestros designios e impone una pesada carga a cada intento de sobrepasarla o evitarla".

En el análisis final, el uso izquierdista de las palabras surge de la necesidad de alcanzar una posición de supremacía y dominio. Pero está sujeta a una ironía destructiva, ya que el mundo que desea controlar, construído sobre el engaño y la irrealidad, y también sobre una arrogancia sobrevalorada, inevitablemente colapsa como la Torre de Babel y termina únicamente en la pérdida de esperanza y la decadencia cultural. Un mundo construído sobre el deseo a costa de los hechos depende de palabras separadas de su función correcta de clarificación como lo contrario de la disimulación. Constituyen una forma de lo que Orwell llamaba en Política y Lengua Inglesa "lo peor de la escritura moderna", que consiste no en "seleccionar palabras en base a su significado e inventar imágenes para aclarar el significado" sino "en pegar juntas largas hileras de palabras que ya han sido puestas en orden... y hacer que los resultados sean presentables a pura fuerza de charlatanería".

Todos perdemos con la traición del lenguaje, que infecta todo el campo discursivo conforme se convierte progresivamente en el medio común de intercambio. Los gradientes esenciales del lenguaje izquierdista - la omisión, la exageración, la falsa representación, la transformación y el ocultamiento - en unfa era de diseminación mediática ubicua e instantánea, nos deja a la vez vulnerables a nuestros adversarios y moral e intelectualmente envilecidos. Como Isaiah Berlin nos recuerda en The Crooked Timber of Humanity: "la degradación del lenguaje es siempre la señal más evidente de la degradación de un pueblo".

sábado, 16 de abril de 2011

Análisis breve y frases sobre la democracia

En lugar de perder el tiempo especulando sobre las mediocres movidas de los mediocres dirigentes políticos de este país al que le encanta la seguridad y certeza de la mediocridad por sobre el desafío de la grandeza, hoy voy a dejar un compendio de frases acerca de un tema que, en mi interés por ser el abogado del diablo, me resulta interesante: la crítica de la democracia.

Ojo, no vayan a creer que soy un totalitario de ningún tipo, pero sí trato de pensar que, siendo la democracia una creación humana, posee considerables fallas y peligros que nunca podremos percibir si insistimos en adorarla como si fuera un sistema político y una filosofía perfecta. Y antes de que me pregunten que "con qué la reemplazaría", les diría que desconfíen de cualquiera que diga tener en mente un sistema político perfecto, infalible e incorruptible, porque les está mintiendo descaradamente.

Así como los generales romanos que volvían a Roma después de una campaña victoriosa para ser recibidos en celebraciones triunfales tenían en su carruaje a un esclavo que se pasaba todo el desfile diciéndole al oído "Hominem te memento", es decir, "Recuerda que eres un hombre", para que no se le subiera a la cabeza toda la adoración que recibía, a veces nos hace bien tener frases como las que dejo a continuación, que nos recuerdan que la democracia puede ser buena, quizás lo mejor que nos ha tocado en materia de organización política, pero que dista mucho de la perfección.

Antes de ir a las frases, acá va lo único que me voy a permitir de análisis político este sábado: ¿de veras creían que Duhalde y Rodríguez Saá iban a ir a una interna con todas las de la ley? Son peronistas, dudo muchísimo que el perdedor se hubiera atenido a los resultados sin patear el tablero y cortarse solo. Ahora el Alberto puede volver a hacer una campaña lamentable para que lo voten sólo los habitantes del planeta Xilium, mientras Duhalde vuelve a sus juegos maquiavélicos detrás de escena. Ojalá pueda tachar uno o dos nombres más de aquella lista de la semana pasada. Y según Fontevecchia en Perfil, Macri y Reutemann están hablando y una de las posibilidades es que el Lole vaya de vicepresidente de Macri... lindo sería, de no ser por el hábito del Lole de mandar todo a la mierda por razones desconocidas para el resto de la especie humana. Y mientras tanto, Cristina todavía no se decide y parecería estar jugueteando con la idea de bajarse...

En fin, vamos a las frases:
Un segundo diluvio, una simple hambruna, plagas de langostas por doquier
O un cataclísmico terremoto aceptaría con algo de desesperación,
Pero no, nos enviaste el Congreso-
¿Dios mío, Señor, era eso justo?
— John Adams, 1776
¿Qué clase de hombre pondría a un criminal conocido al frente de una rama mayor del Gobierno? Además del votante promedio, claro.
— Going Postal
La democracia es un pobre sistema de gobierno en el mejor de los casos; lo único que puede honestamente decirse en su favor es que es más o menos ocho veces mejor que cualquier otro método que la raza humana haya alguna vez intentado. La peor falla de la democracia es que sus líderes tienden a reflejar las fallas y virtudes de sus representados, en un nivel deprimentemente bajo.
— Robert A. Heinlein
La envidia es la base de la democracia.
— Bertrand Russell
Una democracia pura no puede admitir cura alguna para los perjuicios de la facción. Una pasión o interés común será sentido por la mayoría, y no habrá nada para refrenar las tendencias a sacrificar al partido más débil. Por tanto, las democracias siempre han sido encontradas incompatibles con la seguridad personal o los derechos de propiedad; y han sido, en general, tan breves en sus vidas como violentas en sus muertes.
— James Madison
No digo que la democracia haya sido más perniciosa en general, y a largo plazo, que la monarquía o la aristocracia. La democracia nunca ha sido y nunca podrá ser tan perdurable como la aristocracia o la monarquía; pero mientras dura, es más sangrienta que cualquiera de ellas. (…) Recuerda, la democracia nunca dura demasiado. Rápidamente se desperdicia, se agota, y se asesina a sí misma. Nunca hubo una democracia que no cometiera suicidio. Es en vano decir que la democracia es menos vana, menos orgullosa, menos egoísta, menos ambiciosa o menos avara que la aristocracia o la monarquía. No es verdad, de hecho, y en ningún lugar de la Historia aparece así. Esas pasiones son las mismas en todos los hombres, bajo todas las formas del gobierno simple, y cuando se desatan, producen los mismos efectos de fraude, violencia y crueldad. Cuando se abren prospectos claros ante la vanidad, el orgullo, la avaricia o la ambición, para lograr una gratificación fácil, le es difícil a los filósofos más considerados y a los moralistas más conscientes el resistir la tentación. Los individuos han podido conquistarse a sí mismos. Las naciones y los grandes grupos de hombres, jamás.
— John Adams
Cuando el pueblo descubra que puede votar para recibir dinero, eso marcará el fin de la república.
— Benjamin Franklin
El mejor argumento contra la democracia es una discusión de cinco minutos con el votante promedio.
— Winston Churchill
Muchas formas de gobierno han sido probadas y serán probadas en este mundo de pecado y dolor. Nadie pretende que la democracia sea perfecta o infinitamente justa. De hecho, se ha dicho que la democracia es la peor forma de gobierno con excepción de todas aquellas otras formas que han sido probadas de tanto en tanto.
— Winston Churchill
Lo bueno de la democracia es que le da a cada votante la oportunidad de hacer algo estúpido.
— Art Spander
"Un hombre, un voto", combinado con el "acceso irrestricto" al gobierno -la democracia-, significa que cada persona y su propiedad personal queda al alcance de -y está a merced de- todos los demás: se crea así una "tragedia de los comunes".
— Hans-Hermann Hoppe
La tiranía es usualmente atemperada con asesinatos, y la Democracia debe ser atemperada con cultura. A falta de ella, se convierte en una representación de la estupidez colectiva.
— John Stuart Mackenzie
Muchas de nuestras políticas morales y políticas están diseñadas para detener lo que sabemos que son las peores características de la naturaleza humana. Los frenos y contrapesos de una democracia, por ejemplo, fueron inventados como un reconocimiento explícito del hecho de que los líderes humanos siempre estarán tentados a arrogarse poderes para sí mismos. De igual manera, nuestra sensibilidad hacia el racismo proviene de una conciencia de que los grupos humanos, librados a su propia cuenta, son aptos para discriminar y oprimir a otros grupos, usualmente en formas horribles. La historia también nos dice que el deseo de imponer el dogma y suprimir a los herejes es una debilidad humana recurrente, una que nos ha conducido a olas recurrentes de espantosa opresión y violencia. El reconocimiento de que hay un poco de Torquemada en cada uno debería hacernos precavidos acerca de cualquier intento de imponer un consenso o demonizar a aquellos que lo desafían.
— Steven Pinker
Ustedes proponen establecer un orden social basado en los siguientes principios: que eres incompetente para manejar tu propia vida, pero competente para manejar las vidas de otros -- que eres incapaz de existir en libertad, pero apto para convertirte en un gobernante omnipotente -- que eres incapaz de ganarte la vida usando tu propia inteligencia, pero capaz de juzgar a los políticos y votarlos para que ocupen cargos de poder total sobre artes que nunca has visto, sobre ciencias que nunca has estudiado, sobre logros de los que no tienes conocimiento, sobre las gigantescas industrias en las que tú, por tu propia definición de capacidad, serías incapaz de desempeñar exitosamente el trabajo de engrasador ayudante.
— Ayn Rand
Más grande la muchedumbre, más dura la prueba. En áreas pequeñas, ante electorados pequeños, un hombre de primera clase ocasionalmente se abre paso, atrayendo incluso a la muchedumbre con la fuerza de su personalidad. Pero cuando el campo es nacional, y la pelea debe ser hecha principalmente a segunda o tercera mano, y la fuerza de la personalidad no puede hacerse sentir con tanta presteza, entonces todas las apuestas están en favor del hombre que es, intrínsecamente, el más retorcido y mediocre - el hombre que más fácil y hábilmente puede diseminar la noción de que su mente está virtualmente vacía... La Presidencia tiende, año a año, a ir a esos hombres. Mientras se perfecciona la democracia, el cargo representa, cada vez con más cercanía, el alma interior de su pueblo. Nos movemos hacia un elevado ideal. En algún grandioso y glorioso día la sencilla gente del país alcanzará por fin el deseo de su corazón, y la Casa Blanca se verá adornada por un imbécil redomado.
— H.L. Mencken
La democracia es la teoría en la que la gente común sabe lo que quiere, y merece que se lo den duro y parejo.
— H.L. Mencken
La democracia es la patética creencia en la sabiduría común de la ignorancia individual.
— H.L. Mencken
La civilización, de hecho, se vuelve más y más quejosa e histérica; especialmente bajo la democracia tiende a degenerar en un mero combate de locuras; el objetivo total de la política práctica es mantener a la población alarmada (y por tanto deseosa de ser guiada hacia la seguridad) por una interminable serie de duendes, la mayoría de ellos imaginarios.
— H.L. Mencken
La democracia reemplaza la designación hecha por unos pocos corruptos con la elección hecha por varios incompetentes.
— George Bernard Shaw
Es un tentador vicio de las democracias el substituír la ley con la opinión pública. Esta es la forma usual en la que las masas de hombres exhiben su tiranía.
— James Fenimore Cooper
La muerte de la democracia probablemente no venga de un asesinato por emboscada. Será una lenta extinción por apatía, indiferencia y desnutrición.
— Robert Hutchins
El mal intrínseco de la democracia es la tiranía de la mayoría, o más bien de aquel partido, que no siempre es la mayoría, que consigue, por la fuerza o por el fraude, ganar las elecciones.
— Lord Acton
La democracia dejará de existir cuando le quites a quienes están dispuestos a trabajar para darles a los que no.
— Thomas Jefferson
La democracia ha resultado ser no el gobierno de la mayoría sino el gobierno de minorías bien organizadas y bien conectadas que roban a las mayorías.
— Llewellyn Rockwell, Jr.
La democracia no es más que la Tiranía de las Mayorías, la más abominable tiranía de todas, porque no está basada en la autoridad de una religión, o en la nobleza de una raza, o en los méritos del talento y de la riqueza. Simplemente descansa sobre los números y se esconde tras el nombre del pueblo.
— Pierre J. Proudhon
No hay virtud en la caridad obligatoria del gobierno, y no hay virtud en promoverla. Un político que se presenta a sí mismo como considerado y sensible porque quiere expandir los programas de caridad gubernamental simplemente está diciendo que está dispuesto a hacer el bien con el dinero de otras personas. Bueno, ¿quién no? Y un votante que se enorgullece de apoyar esos programas nos está diciendo que hará el bien con su propio dinero, si le ponen una pistola en la sien.
— P. J. O'Rourke
Tu dinero no causa mi pobreza. La negativa a creer esto está en la base de la mayoría del pensamiento económico erróneo.
— P. J. O'Rourke
Cuando un gobierno controla tanto el poder económico de los individuos como el poder coercitivo del Estado... esto viola una regla fundamental de la vida feliz: nunca dejes que la gente que tiene todo el dinero y la gente que tiene todas las armas sean la misma gente.
— P. J. O'Rourke
Darle dinero y poder al gobierno es como darle whisky y las llaves del auto a unos adolescentes.
— P. J. O'Rourke
La autoridad siempre ha atraído a los elementos más bajos de la raza humana. A lo largo de la Historia la Humanidad ha sido abusada por escorias. Todos los que se enseñorean sobre sus pares y desparraman órdenes en todas las direcciones y mandonearían sobre el pasto en las colinas sobre la manera en que tienen que mecerse al viento son la clase más depravada de prostitutas. Se someterán a cualquier indignidad, realizarán cualquier acto vil, harán cualquier cosa para conseguir poder. Los peores desperdicios del planeta son los ingredientes de la soberanía. Todo gobierno es un parlamento de putas. El problema es que, en la democracia, nosotros somos las putas.
— P. J. O'Rourke
Los subsidios gubernamentales pueden ser analizados mediante un simple principio: eres más inteligente que el Gobierno, entonces cuando el Gobierno te paga para que hagas algo que no harías por tu cuenta, casi siempre te está pagando para que hagas algo estúpido.
— P. J. O'Rourke
La libertad no es el fortalecimiento. Fortalecimiento es lo que los serbios tienen en Bosnia. Cualquiera puede tomar un arma y fortalecerse. No es tener derecho a algo. Tener derecho a algo es lo que la gente que vive de la asistencia pública tiene, ¿y qué tan libres son ellos? No es una lista de derechos en permanente expansión - el "derecho" a la educación, el "derecho" al alimento y a la vivienda. Eso no es libertad, eso es dependencia. Esos no son derechos, son las raciones de la esclavitud - heno y un establo para el ganado humano.
— P. J. O'Rourke
Sólo hay un derecho humano básico: el derecho a hacer lo que se te dé la maldita gana. Y de él deriva el único deber humano básico: el deber de asumir las consecuencias.
— P. J. O'Rourke
La política es el negocio de conseguir poder y privilegio sin tener mérito. Un político es cualquiera que le pide a los individuos que entreguen parte de su libertad - su poder y privilegio - al Estado, a las Masas, a la Humanidad, al Planeta Tierra, o a lo que sea. Este estado, estas masas, esta humanidad y el planeta serán entonces gobernados por... políticos.
— P. J. O'Rourke
Me pregunto cuántos de aquellos que dicen creer en las ideas niveladoras del colectivismo y el igualitarismo de veras creen que ellos mismos son buenos para nada. Digo, ¿cuántos izquierdistas están animados por un razonable odio hacia sí mismos? En sus corazones saben que no van a convertirse en académicos o inventores o capitanes de la industria o ni siquiera gente ordinaria, buena y amable. Entonces necesitan una manera de lograr esa arrogancia por la que la izquierda es merecidamente famosa. Necesitan una forma de conseguir autoestima sin mérito. Bueno, ahí está la política. En un mundo igualitario todo estará controlado por la política, y la política no requiere ningún mérito.
— P. J. O'Rourke
Y después está el Décimo Mandamiento. "No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás a la mujer de tu prójimo, ni a su sirviente, ni a su criada, ni a su buey, ni a su burro, ni nada que sea de tu prójimo." Los Diez Mandamientos son las reglas básicas de Dios acerca de cómo debemos vivir - una breve lista de obligaciones sagradas y preceptos morales solemnes.
Los primeros nueve Mandamientos se ocupan de principios teológicos y de leyes sociales. Pero entonces, justo al final, aparece "No envidies la vaca de tu amigo". ¿Cómo pudo llegar eso al top ten? ¿Qué está haciendo ahí? ¿Por qué Dios, con sólo diez cosas para decirle a Moisés, eligió como una de esas cosas el tener celos de la casa grande con pileta que está al lado?
Y sin embargo, piensen en cuán importante es el Décimo Mandamiento para una comunidad, para una nación, para una elección presidencial. Si quieres una mula, si quieres un estofado, si quieres una empleada de limpieza, no seas un imbécil y no te quejes por lo que tienen los que viven enfrente - ve a conseguir lo tuyo.
El Décimo Mandamiento manda un mensaje a todos los imbéciles que quieren redistribución de la riqueza, impuestos más altos, más programas gubernamentales, más gobierno, menos libre empresa y menos libertad. Y el mensaje es claro y conciso: Váyanse al infierno.
— P. J. O'Rourke
Quieres saber lo que es el voto. Estoy aquí para contarte sobre lo que es el voto. Imagina que estás encerrado en un enorme club subterráneo repleto de pecadores, putas, engendros, y cosas inmencionables que violan perros bulldog para divertirse. Y tienes prohibido salir hasta que todos hayan votado qué van a hacer esta noche. TÚ quisieras apoyar los pies y mirar televisión. ELLOS quisieran tener sexo con personas normales usando cuchillos, pistolas, y órganos sexuales completamente nuevos que ni sabías que existían. Así que tú votas por la televisión, y todos los demás, hasta donde la vista alcanza a ver, votan por cogerte con navajas. Eso es votar. No hay por qué.
— Spider Jerusalem, Transmetropolitan

sábado, 9 de abril de 2011

Meditaciones optimistas tras la caída de Cleto


Con el anuncio de Cobos trato de poner en práctica una decisión que me ha ayudado a mantener la poca cordura que me queda: cada vez que pasa uno de estos anuncios "grandes", espero dos o tres días para pensarlo bien, así no me dejo llevar por las especulaciones feroces e infundadas de los primeros minutos, y por los patéticos intentos de los kirchneristas de llevar toda el agua para su molino.

Naturalmente que los kakas toman el arrugue de Cleto como "evidencia" de su próxima victoria; para esa manga de cretinos morales hasta la Segunda Venida de Nuestro Señor Jesucristo podría ser interpretada como una señal favorable para la Viudita en las elecciones de octubre.

Podemos dividir al electorado argentino en tres grandes grupos, a partir del único criterio que parece válido y universalmente aceptable en estos tiempos turbulentos, es decir, la posición que tienen frente al gobierno de la Viudita:
  • Están los kirchneristas acérrimos y totalmente convencidos de la validez del Nac&Popismo.
  • Luego vienen los progres clasemedieros de siempre, cuyas diferencias con el kirchnerismo son únicamente de estilo y de asquito personal, pero que en gran medida comparten los postulados kakales.
  • Y después estamos los que no podemos ver al kirchnerismo ni en figuritas, y que ni por puta votaríamos a la Viudita para su reelección.
Hecha esta caracterización, debemos luego ubicar a los candidatos presidenciales, precandidatos, aspirantes, interesados, histeriqueadores o como quiera que se llamen, de acuerdo al público al que buscan atraer o tienen más facilidad para convencer.

Por supuesto que al campo Nak&Pop sólo Cristina le mueve el amperímetro, así que ese espacio está cubierto.

¿Qué candidatos tienen más arrastre entre los progres cuyo sueño húmedo es una Cristina menos "pejotizada"? Ese es un campo fértil para Ricardito Alfonsín y Pino Solanas, principalmente, junto a los socialistas y a una parte del caudal de Carrió.

¿Y los antikirchneristas furiosos a quién pueden votar? Macri, Duhalde y Rodríguez Saá, aunque Carrió y Sanz también pueden abrevar en esas tierras. Cleto era un candidato que apelaba más a los opositores recalcitrantes, con lo que esa parte del espectro acaba de perder un competidor, y el resto de los comensales pueden acceder a un pedacito mayor de la torta electoral.

Para mí lo único que pasó es que se bajó un candidato más que no tenía chances algunas y dejó al resto con una posibilidad levemente mejor, lo que dicho sea de paso era justamente lo que estábamos esperando: que alguno de los pigmeos de la oposición dejara de ilusionarse con ser cabeza de ratón y aceptara ser cola de león.

El gataflorismo de los que lloran y berrean por la huída de Cleto (aunque comparto con ellos la apreciación de que era un tipo más potable que Ricardito, que como buen gusano vive de los muertos y que como bien dijeron en un blog amigo representa el riesgo de acercar un Alfonsín a una situación de alta inflación) es increíble a la luz de los reclamos de que los dirigentes opositores "depusieran sus ambiciones personales".

Bueno, uno lo acaba de hacer. Falta despachar algunos más y ya podemos darnos por satisfechos.

Para mí el próximo en caer es Sanz, con lo que la UCR quedaría bien encasillada en el segmento de los progres con leves simpatías hacia la bruja viuda. En el peronismo disidente lo veo a Rodríguez Saá como el que va a terminar cayendo, dejándole a Duhalde el camino libre para aliarse con el PRO de Macri, mal que nos pese a algunos.

Incluso si las previsiones de que el kirchnerismo va a tratar de bombear las internas del peronismo federal para que quede el Alberto, tampoco hay que descartar una ruptura posterior que deje al Alberto en bolainas para que haga un papel lamentable como lo hizo en 2007, mientras el resto de los pejotafederales se van con Duhalde y posiblemente terminen aliándose con Macri. Nunca subestimen la ambición de poder del pejotismo.

El resultado sería un trío de candidatos grandes: Cristina por el ladrikirchnerismo, Ricardito por el progresismo pusilánime y Macri por el antikirchnerismo rabioso, más otros dos candidatos menores como Carrió y Pino, que abrevan en su mayoría dentro del campo de los progres con asquito y por lo tanto le roban votos más afines al kirchnerismo (salvo la fracción de rabiosos que siguen a la gorda mística).

En una segunda vuelta entre Cristina y Alfonsín, los antikirchneristas rabiosos se volcarían por este último después de tragar muchos batracios, mientras que principalmente los que se plantan con Pino irían al regazo de la bruja; en caso de que fuera entre Cristina y Macri, cabría esperar una división entre los progres según el batracio que les sea más fácil de digerir: una reelección de Cristina o una presidencia de Macri.

No creo que ese escenario sea malo. Ciertamente es más deseable que la idea de seis o siete pigmeos compitiendo contra el kirchnerismo y dejándose devorar crudos, y es más creíble que la fantasía de que todos estos capangas opositores que no pueden ponerse de acuerdo ni siquiera para armar un asado terminen llegando a una candidatura común. Casi me atrevería a decir que es lo mejor que podemos esperar y desear, dada la calidad del liderazgo de todos los antes mencionados y su enfermiza mezquindad y falta de percepción de la situación actual que estamos viviendo.

De todas maneras, de ser yo un estratega opositor (ya sé que esa idea es un oxímoron acá en la Argentina) y no un bloguero de los sábados a la tarde, propondría que los referentes de ambos espacios suscriban un acuerdo parcial en el que el hipotético ganador de las elecciones reserve algunas carteras del Gabinete para los del otro sector opositor, como parte de un pacto de gobernabilidad nacional para el período post-kirchnerista, seguido luego por un acuerdo para darle la jefatura de gabinete y más ministerios al referente del partido más votado en las elecciones intermedias de 2013.

Qué se yo, es preferible ceder algunos ministerios que probar suerte con un gobierno de coalición formado por gente que no entiende la idea de coalición. O quizás tenga que dejar de bajar la ventanilla y oler la nafta cada vez que voy a una estación de servicio.

En suma, no entremos en el juego gataflorista y filokirchnerista de desesperarnos porque Cleto se haya bajado. Antes bien, alegrémonos porque hay un jugador menos en el desesperante campeonato de egoísmos y mezquindades al que juega la oposición.

sábado, 2 de abril de 2011

Estoy enojado

“Los abajo firmantes Representantes de Bloques Parlamentarios y de ambas Cámaras y Candidatos presidenciales de fuerzas políticas diversas nos imponemos como deber cuidar la democracia.

La libertad de expresión, la independencia del poder judicial y el efectivo cumplimiento de sus fallos se nos impone por encima de nuestros programas de gobierno, de nuestras coincidencias y de nuestras disidencias. Forma parte de un acuerdo pétreo, inamovible que debe respetarse gobierne quien gobierne la República.

No son cuestiones opinables. La Constitución, de acuerdo a su propia definición en el artículo 36, mantiene su imperio siempre. No hay fuerza, ni derecho evocado que pueda poner en duda la supremacía constitucional. La democracia argentina debe ser cuidada y protegida de acciones de intolerancia, de persecuciones, de señalamientos, escraches o cualquier intento de discrecionalidad en el uso de los recursos que el mismo Estado posee. Los límites del Estado los define la constitución, no el poder gobernante.

Debemos unir fuerzas diversas en un único eje: no aceptar en silencio la persecución, el uso indiscriminado del poder, o la utilización de organismos del Estado utilizados fuera de su finalidad. Los medios de comunicación, las empresas, los trabajadores, las consultoras privadas que miden la inflación o cualquier ciudadano no deben ser penalizado por sus ideas o por el desarrollo de actividades licitas que el gobierno considera inconvenientes para sus intereses.

Los abajo firmantes nos comprometemos a convivir en el respeto, la aceptación de la diferencia, la tolerancia democrática, la amistad cívica y el cumplimiento irrestricto de las garantías públicas y privadas que están expresadas en nuestra constitución nacional. Cuidar la democracia es el imperativo de esta hora y lo vamos a hacer”.

Federico Pinedo (PRO); Mauricio Macri (PRO); Ricardo Alfonsín, Ernesto Sanz, Ángel Rozas, Ricardo Gil Lavedra, Gerardo Morales, Oscar Aguad, Silvana Giudici (Unión Cívica Radical); Eduardo Duhalde, Felipe Solá, Francisco De Narváez (Peronismo Federal); Elisa Carrió, Patricia Bullrich y Alfonso Prat Gay (Coalición Cívica).

¿Se supone que tengo que alegrarme?

Ya sé que andan todos por ahí festejando lo bueno del comunicado y lo importante del hecho que los señores dirigentes de la oposición se hayan dignado a firmar un comunicado que condena la última serie de atropellos del Gobierno.

Yo me pregunto en cambio por qué carajo me tiene que alegrar que la oposición haya preferido sacar cinco párrafos tan pedorros como los arriba pegados en vez de haber quemado la mesa de entradas de ambas cámaras del Congreso con pedidos de interpelación y de juicio político, por no decir que deberían haber empezado con el procedimiento para la destitución de la Prescindible por encabezar una administración que se cree con derecho a decidir cuáles leyes cumplir y cuáles órdenes judiciales se van a dignar a acatar.

Reitero: ¿tengo que alegrarme porque hayan dicho que van a defender lo que no debería dudarse que tienen que defender?

¿Para qué diablos se supone que tienen mayoría en la Cámara de Diputados y la posibilidad de pelearla en el Senado? ¿Para relajarse y gozar cada vez que a la Rosada se le ocurre una nueva canchereada? ¿No se dan cuenta de que estos tipos van a llegar tan lejos como se lo permitan? ¿No se dan cuenta de que las cosas hace rato que dejaron de ser sobre quién va a ir en qué boleta y ahora tratan sobre la misma base del sistema democrático en el que presuntamente vivimos?

¿Qué mierda tiene que pasar para que saquen la cabeza de la nube de pedos electorales y ejerzan algo del liderazgo que creen tener?

¿Que 6-7-8, Pravda-12, El Garquentino y el resto del coro de chupamedias los hubieran tratado de golpistas y destituyentes? Viejo, ya somos todos grandes, y estos muchachos de la oposición deberían darse cuenta de que no hay nada que indique mejor que las cosas se hacen bien que recibir las críticas del multimedios kakal. Si tanto miedo le tienen a las críticas de los contrarios, más vale que se vuelvan a sus casas, porque no están para gobernar.

¿Que van a romperse los puentes con el Gobierno? Después de tantas veces de ver a los dirigentes opositores confiando en la presunta buena voluntad del Gobierno para luego verse analmente penetrados, tengo que creer que a estos dirigentes les cabe el mismo remate de aquel chiste sobre el cazador que todas las semanas iba al bosque a cazar osos pero que terminaba siendo culeado por los mencionados animales: "Viejo, me parece que acá no venís porque te guste la caza..."

Ya es muy pero muy tarde para creer que las cosas se van a arreglar poniéndole un gancho a un comunicado tan soso e impotente como éste. El momento de ponerle un freno al desenfreno kakal debió haber sido en 2003 cuando al Bizco Muerto se le ocurrió la barbaridad de anular leyes mediante el Congreso en vez de seguir con la vía judicial, o cuando se le dio por rajar jueces de la Corte Suprema por cadena nacional, sin importar si los perjudicados de turno eran los milicos malos malos caca pis o los poco simpáticos muchachos de Julio Nazareno.

No me olvido de que en esos momentos muchos de los abajofirmantes salieron a aplaudir al Kapanga, y que todavía creen y dicen que en eso hizo lo correcto.

Tuvieron esas oportunidades y muchísimas otras más, demasiadas, para ponerle una traba al camino que nos traería a este 2011 de ministras que eligen cuándo hacerle caso a las sentencias judiciales y cuándo refregárselas por la vagina, de gobiernos que ignoran decisiones de la Corte Suprema cuando las mismas no les convienen, de patotas sindicales mandadas a intimidar y de organismos públicos usados para la persecución política, y de segundas y terceras líneas que todavía tienen la caradurez de decir que "esta vez vamos por todo" como si no vinieran haciéndolo desde hace ocho años.

Y lo peor de todo es que todavía quiero que alguno de estos mamarrachos gane en octubre, aunque más no sea porque este país no puede darse el lujo de pasar cuatro años más desgobernado por una bipolar incoherente e histérica de la que se cuelgan ladrones de gallinas con fueros, incompetentes cantadores de marchitas y tocadores de bombos, viejos pajeros que no superaron su adolescencia y pendejos trepadores con veleidades tan totalitarias como las que hicieron que hace treinta años sus predecesores en la pendejidad terminaran cagados a tiros.

Digan que el enemigo que tienen en frente es así de impresentable, porque los señores "precandidatos" de la oposición han hecho los "méritos" suficientes y tienen un ego lo suficientemente desproporcionado respecto de su enanismo mental y moral como para merecer que en las elecciones se los culeen parados.

Y eso no se los quita que se hayan acordado ahora de firmar un papelito.

Telegrama final para los capos de la oposición: el tiempo de firmar papelitos pasó hace rato. Pónganse a la altura de las circunstancias o váyanse a la mierda.

* * * * *

Por cierto, hoy es 2 de abril. Acordémonos por favor de los que pelearon y murieron en Malvinas, y tengamos todos la dignidad de pensar que este país valió la suficiente pena como para que ellos murieran por él, aunque en los veintinueve años siguientes no nos hayamos hecho merecedores de su sacrificio.

* * * * *

Ah, casi me olvidaba, ayer 1 de abril se cumplieron cinco años del día en que apareció formalmente La Bestia Política... cómo pasa el tiempo.

sábado, 26 de marzo de 2011

Feliz día del golpe


No tienen una idea de la bronca homicida que me provoca tener que estar escribiendo sobre este tema.

Quiero que se pongan en perspectiva: yo soy de mayo de 1984, lo que significa que apenas coexistí con el Proceso durante cuatro meses (desde agosto hasta diciembre de 1983) y esos cuatro meses encima fueron in utero. La experiencia histórica que tengo del Proceso es, literalmente, la que tomo de mis parientes, de los libros de historia y de los documentales. Es un tema que tiene tanta presencia y actualidad para mí como la Segunda Guerra Mundial, el Cruce de los Andes o la Revolución Francesa.

O por lo menos así debería serlo, si no fuera por la insistencia perversa e inútil por revivir el tema que comparten los miembros de una clase política incompetente y obsesionada con encontrar chivos expiatorios para todos sus desastres, un montón de pendejos pelotudos que en su ignorancia no tienen otra cosa mejor que hacer para canalizar su soberbia adolescente, una banda de turros interesados en exprimir hasta el último puto centavo que puedan, y un montón de viejos forros corruptores de menores que se esconden atrás de los muertos para que nadie pregunte cómo es que consiguieron salir vivos.

Sí, les dije "corruptores de menores"; para mí no existe diferencia entre Jorge Corsi y un pseudomontonero que le llena la cabeza a los jóvenes y chicos con mierda romántica de la década del '70 para que los viejos que "consiguieron sobrevivir" puedan seguir pajeándose con sus fantasías revolucionarias.

El mero hecho de que a treinta y cinco putos años del 24 de marzo del '76 todavía haya que seguir debatiendo (o tratar de pasar por la vida mientras otros insisten en reavivar el debate) si la violencia política en la Argentina fue buena o mala es una muestra tanto del fracaso colectivo de este país como de la perversión de una generación a la que aparentemente no le bastó la muerte y el odio de esa época para descubrir que ambas cosas son total y completamente al pedo.

Perdimos treinta y cinco años haciéndonos la del mono con el Proceso y encima pudrimos la cabeza de los chicos llevándolos a la Plaza de Mayo a escupir fotos de Mirtha Legrand, de Mariano Grondona y de Chiche Gelblung. No, si de verdad nos las sabemos todas...

Después de todo, siempre es más fácil creer que se trató de un grupo de milicos malos que bajaron de un plato volador para cagar a tiros a pobres chicos que iban repartiendo florcitas y cantando "Muchacha ojos de papel", en lugar de preguntarse qué catzo andaba mal con este país como para que se llegara al punto de vivar al golpe de Estado más esperado y previsto de la historia.

Por último, para los que se ilusionan con lo que pudo haber hecho de este país "la generación perdida", debería bastarles con ver cómo manejan las cosas sus herederos morales y espirituales, porque después de todo ellos son los que no dejaron atrás sus ideales, ¿no? Supongo que la única diferencia es que la generación de los "jóvenes idealistas" hubiera hecho un buen uso de paredones y otras dulzuras de la justicia revolucionaria, pero no vayamos a quitarles las ilusiones a todos los mamones que andan por ahí con remeritas del Che y del Nestornauta.

Sin embargo, hay algunos destellos de esperanza. Gracias a los kirchneristas y su fijación oral con el setentismo, ya podemos ver al 24 de marzo recordado como se merece: con adolescentes que suben en estado de pedo y botella en mano al colectivo para ir al boliche, con comerciantes y cuentapropistas que putean por las pérdidas de otro feriado inventado y con grandes masas que llenan las rutas argentinas sin que les succione un testículo que ese día sea una "jornada de reflexión".

Listo, ya está, terminé mi calentura. Me voy a dormir una siestita.

sábado, 19 de marzo de 2011

Sábado nuclear


Me gusta la energía nuclear. He ahí mi posición impopular de la semana.

El día que alguien me muestre otra fuente de energía de altísima generación (sólo Atucha y Embalse cubren cerca del 6% de la generación de energía de la Argentina), virtualmente interminable, que no genere contaminación atmosférica, que sea tremendamente eficiente (para generar lo mismo que una central nuclear, habría que tapizar casi toda la provincia de Buenos Aires con células solares), que no tenga un impacto ambiental severo en su construcción (cosa que sí pasa con las centrales hidroeléctricas), que sólo necesite un recambio de combustible cada 10 o 20 años y que lo usado sea potencialmente reprocesable en un 90% y vuelto a usar, cosa que no pasa ni con el petróleo, ni con el gas, ni con el carbón, hablamos.

Pero eso no importa, porque con todo lo que está pasando en Fukushima, el cartel oportunista de charlatanes, oscurantistas y misántropos que se hace llamar "movimiento ecologista" está saltando en una pata y feliz como perro con dos colas, relamiéndose con la idea de volver a la carga contra la energía nuclear como parte de su fantasía retrógrada.

Ojo, yo no tengo ningún problema con hacer un uso responsable del medio ambiente, ser limpio y limpiar cuando sea posible y evitar el sufrimiento. Sí tengo problemas con la tecnofobia irracional y absurda, con el verso tremendista disfrazado de teoría científica, con el primitivismo convertido en ideal de vida y con el delirio que plantea equiparar la vida de un ser humano con la de una vaca, un ornitorrinco o una tararira.

Para que nadie se escandalice, no digo que lo que pasa en Japón sea una fiesta: es un quilombo mayúsculo que todavía puede empeorar y que nadie puede asegurar que todavía haya terminado. Falta muchísimo por hacer y por lograr para poder respirar tranquilos, y si no se maneja bien el control de emergencias, puede ser una verdadera tragedia, cosa que todavía no es a pesar de que los canales de noticias sigan poniendo la palabra "Apocalipsis" como si tuviéramos a los Cuatro Jinetes cabalgando por el cielo.

Lo que hay que tener en cuenta para analizar Fukushima es que es sólo una de las dieciséis nucleares de Japón, y que está teniendo estos problemas después de haberse bancado un terremoto de 9 puntos en la escala de Richter y un fucking tsunami. Después de todo eso, sólo una central entre dieciséis está jodida. Si la energía nuclear fuera tan insegura y tan bomba de tiempo como la pintan los ecologistas, hoy todo Japón debería estar brillando en la oscuridad, los futuros nenes japoneses serían bicéfalos y los pescados para el sushi vendrían con tres ojos.

No sé ustedes, pero insisto: después de semejante combinación de desastres, que sólo una planta de las dieciséis que tiene el país esté en condiciones graves me parece una razonable muestra de seguridad.

Pero qué pasó con Chernobyl, pueden decir después. Para empezar, Chernobyl era una planta horrendamente diseñada y obsoleta desde el vamos, administrada por imbéciles y retardados sin más virtud que su conexión política con el Partido Comunista de la URSS. Una descripción que leí y que me quedó es que las circunstancias que llevaron al accidente de Chernobyl (central diseñada sin recubrimientos, con barras de control inflamables, una prueba realizada en horas de la madrugada con los mecanismos de seguridad desactivados y con la mayor parte del personal en sus casas) hubieran sido el guión perfecto para un capítulo de Los Simpsons.

Juzgar la seguridad de la energía atómica a partir de lo que pasó en Chernobyl equivale a decir que andar en bicicleta es inseguro porque una vez un pelotudo quiso hacer la Willy con la rueda delantera en una barranca con los ojos cerrados y terminó con traumatismo de cráneo.

Pero nada de eso alcanza, porque los muchachos ecologistas ya están reclamando a gritos el cierre de todas las centrales nucleares del mundo y haciendo un despliegue de conducta apocalíptica que hubiera llevado a Nostradamus a decirles que no se vayan de mambo. ¿Con qué reemplazamos la energía nuclear? Nunca te lo van a decir, más allá del cuentito de las "energías alternativas" que ni por puta pueden cubrir las necesidades actuales de energía.

Ah, ¿pero qué pasa si reducimos el consumo de energía y adoptamos un estilo de vida más sustentable y eco-friendly? Flaco, si mi abuela tuviera bigotes, sería mi abuelo. Existen necesidades actuales que tienen que ser cubiertas y que ni pueden ser puestas en suspenso hasta el día que los chanchos vuelen, la energía solar sea eficiente, y todos vivamos en comunas de adobe y techos de paja mientras mateamos al son de "Y rasguña las piedras", ni pueden ser inmediatamente suspendidas sin provocar descalabros, caos, colapso y muy posiblemente cientos de millones de muertes a causa del desabastecimiento. Claro que en el fondo a muchos ecologistas extremos no les quitaría el sueño que la población mundial baje unos cuantos cientos o miles de millones, con tal de preservar para la posteridad a la tararira rayada de Claromecó.

Todas las formas de generación de energía tienen sus riesgos. Usar petróleo implica el riesgo de tener un derrame en el océano o una explosión en un oleoducto. Usar carbón representa un peligro para los mineros, además de la posibilidad de explosiones. Ni hablar de lo que puede pasar con el uso de gas. Una represa hidroeléctrica siempre puede reventar y hacer que el agua embalsada destruya todo lo que encuentra. Y usar energía nuclear significa afrontar la posibilidad de que te toque un Fukushima. Si querés esperar a encontrar una fuente de energía barata, abundante, renovable y libre de riesgos, esperá sentado y liberá los compromisos que tenés en tu agenda porque tenés un buen rato. Otra no hay.

A la energía nuclear hay que respetarla y mucho, porque las consecuencias de un accidente son legítimamente terroríficas. Y quizás en el futuro encontremos una salida superadora, tal vez venga de la mano de la fusión nuclear en vez de la fisión, pero para eso todavía falta. Por el momento, es lo mejor que tenemos. Y lo verdaderamente humano es aprender de los accidentes para que en el futuro no se repitan, en vez de correr a la cueva a escondernos.

sábado, 12 de marzo de 2011

Necrofilia pelotuda

Anoche volvía del centro para casa en el colectivo y veía los afiches que habían pegado los agentes del kakismo en preparación para su aquelarre en la cancha de Huracán. El más deprimente de todos (en directa competencia con los afiches gramaticalmente incomprensibles que proclamaban que "2011 es Cristina") era uno que decía "11 de marzo de 2011 - Cámpora al Gobierno, Perón al Poder".

Ahí me dí cuenta que estamos bien jodidos. Por el amor de Dios, Perón y Cámpora están muertos y enterrados, y profanado el cadáver en el caso del Pocho... por no decir nada de cómo terminó el experimento de poner a Chirolita de testaferro presidencial y quién fue el que le mandó pegar la patada en el culo.

Y encima, como si no bastara con los casos de redención post-mortem de Alfonsín o Kirchner para demostrar la necrofilia nacional, encima ahora tenemos que bancar que se alabe la memoria del pelotudo atroz de Cámpora como para que quede en claro que ni siquiera somos selectivos con la necrofilia.

Por Dios, este gobierno ha gastado más días en elogiar a Cámpora que los días que ese forro chupamedias jugó a ser Presidente. Hasta Ricardo Fort supo mantenerse en el candelero más tiempo que "el Tío".

Pero bueno, es perfectamente consistente con el fetiche del kirchnerismo por la mediocridad en todas sus manifestaciones. Desde los nombramientos en el gabinete hasta las designaciones en organismos públicos, desde la forma en que se comportan hasta la calidad de sus ideas, desde los principios que dicen tener hasta las figuras que dicen venerar, el kirchnerismo es una interminable apología de la mediocridad.

Cámpora, siendo uno de los presidentes más mediocres de un país al que no le faltaron mandatarios mediocres para la comparación, y un ser cuya única "virtud" era su obsecuencia incondicional, tenía que ser una figura de adoración para los kirchneristas. Eso por no entrar en comparaciones entre el acceso de Cámpora a la Presidencia y la gran idea de poner en el sillón de Rivadavia a la Viudita Imbécil.

En fin, ahí seguimos nosotros como país, firmes como rulo de estatua, al borde del precipicio y decididos a ir para adelante, enarbolando el estandarte de una nulidad histórica que tuvo sus 50 días de fama hace casi cuarenta años...

sábado, 5 de marzo de 2011

De reelecciones y privaciones

Respecto de esta controversia sobre si el cristinismo está pensando en cambiar la Constitución para permitirle a la Viudita presentarse a las elecciones de 2015, y también sobre la idea de que los kakas creen tener las elecciones de octubre ganadas, me permito recordarles que había alguien hace no mucho tiempo que también creía que el futuro estaba escrito a su favor y se ilusionaba con nuevos mandatos y nuevas venganzas, hasta que un día feriado el cuerpo no le dio más y convirtió todas sus ambiciones en comida para gusanos.

Como en aquella parábola del Evangelio, hay que tener cuidado de no enloquecerse con grandes planes y éxitos hacia el futuro, no sea cosa que en el momento menos pensado Dios diga ”Insensato, esta misma noche vas a morir, ¿Y para quién será lo que has amontonado?”.

Pero no quiero darle más entidad a los desvaríos de una demente como Diana Conti, sobre todo después de que Luis Juez le diera la respuesta perfecta ("Le digo que la medida es una de Fernet por dos de Coca. Si la cambiás, cagaste"), así que voy a cambiar rotundamente de tema y paso a dejarles unos extractos de un artículo cuyo enlace al texto en inglés original les dejo aquí.

Se trata de una pequeña reflexión sobre la libertad de mercado y el mundo en el que vivimos, un mundo que no hubiera podido ser posible sin muchas cosas que damos por hechas.

"Yo, el Lápiz, así de simple como parezco ser, merezco tu maravilla y asombro, una afirmación que intentaré demostrar. De hecho, si puedes entenderme -no, eso es mucho pedir de cualquiera-, si puedes tomar conciencia del milagro que represento, podrás ayudar a preservar la libertad que la humanidad está perdiendo de forma tan alegre. Tengo una profunda lección que enseñar. Y puedo enseñar esta lección mejor que lo que pueden hacer un automóvil o un avión o un lavaplatos porque, bueno, porque soy en apariencia tan simple."

"¿Simple? Sin embargo, no hay una sola persona sobre la faz de esta Tierra que sepa cómo hacerme. Esto suena fantástico, ¿no es verdad? Sobre todo cuando te das cuenta de que hay entre mil y mil quinientos millones de los míos producidos cada año en los Estados Unidos."

"Levántame y mírame. ¿Qué ves? No hay mucho que asome a la vista, hay algo de madera, laca, una inscripción impresa, grafito, algo de metal y una goma de borrar."

"De la misma manera en que no eres capaz de remontarte muy atrás en tu árbol genealógico, me es imposible nombrar y explicar todos mis antecedentes. Pero quisiera sugerir los suficientes como para darte una idea de la riqueza y complejidad de mi pasado".

"No hay una sola persona sobre la faz de esta Tierra que sepa cómo hacerme". Lo mismo puede decirse de casi todos los bienes de consumo actuales. En un sentido muy importante, no sabemos el mundo que hemos hecho. Su producción, al igual que la producción de lápices, está tan dispersa y depende de tantas cadenas complejas de eventos que si un planificador central la propusiera, ese plan sería rechazado a carcajadas por el Politburó.

Y sin embargo, a diferencia de los planes diseñados, de los planes desarrollados por un individuo o por un pequeño comité central, los planes que se desarrollan orgánicamente tienen una posibilidad de éxito mucho mayor. Se producen lápices. La gente trabaja y se le paga. El malgasto y el desecho es castigado o eliminado. Si una parte del sistema falla, el sistema mismo, es decir el sistema de precios, está listo para indicarnos dónde puede encontrarse la mejor alternativa, y ni siquiera tenemos que preguntarle al planificador central.

Cuando elogio la libertad de mercado, es esto lo que estoy elogiando. El proceso; nada más. No estoy elogiando las grandes concentraciones de dinero, y ciertamente no elogio a las personas que las poseen. No estoy diciendo que sea suficiente con tener lápices baratos, y que los pobres se queden donde están. Todo lo que digo es que no hay otro sistema que haya producido tantos lápices por tanto tiempo y de forma tan barata. Eso es bastante excelente de por sí, ¿no es así?

Tampoco hay otro sistema que nos haya dado el tiempo extra que haga posible que casi todos los niños pasen sus años formativos aprendiendo cómo usar lápices. La libertad de mercado no abolió el trabajo infantil ni produjo la alfabetización masiva. Pero la libertad de mercado hizo que estas cosas fueran propuestas a considerar sin que indujeran hambrunas en primer lugar. (¿Educación de masas durante los primeros veinte años de vida? ¿En la Edad Media? ¿Estás bromeando?)

Lo que, de nuevo, no significa que los pobres deban contentarse con lo que les toca o que las grandes concentraciones de dinero sean perfectamente justas, etcétera, etcétera. Es sólo decir que puedes comprar una calculadora de bolsillo por un dólar, mientras que en los años cincuenta el único lugar donde podías encontrar una calculadora de bolsillo era en las páginas de Isaac Asimov. Eso es bien increíble. ¿Podría incluso Asimov haberlo imaginado, tan pronto y tan barato?

Fuera de la libertad de mercado, no hay nada que parezca capaz de arrinconar a la privación de forma tan completa, que nosotros en el mundo industrializado podamos pensar que la privación es una curiosidad y, peligrosamente, concluír que es fácil de abolir. No lo es. El camino para salir de la privación es angosto y nos ha tomado una eternidad encontrarlo.

Sin embargo, la privación es lo que nos da la naturaleza. A diferencia de los mitos, la Madre Naturaleza no es una mujer generosa. No nos da lápices, y ni siquiera nos da frutas y verduras en gran cantidad. Nos da requerimientos nutricionales bastante exigentes que sólo recientemente hemos podido satisfacer como especie, sin llegar siquiera a una resolución adecuada. Nos da malaria, viruela y disentería. Nos da este horrible impulso por reproducirnos sin importar que los niños vivan felices, o sufran, o mueran de forma miserable. Nos da analfabetismo, e ignorancia, e intuiciones sobre el mundo natural que podrían habernos sido útiles en nuestros tiempos de cazadores y recolectores pero que no nos hacen dar ni un paso más allá.

La naturaleza es completamente cruel y avara, y sin embargo los mercados la pueden superar, y es por eso que una calculadora a energía solar que cuesta un dólar es tan maravillosa.

sábado, 26 de febrero de 2011

Ideas de fondo

Creo que hace un tiempo hice un par de posts en donde me basé en la frase de Ortega y Gasset que dice que "una nación es un proyecto sugestivo de vida en común", y en estos días me sentí tentado a volver a esa idea.

En mi humilde y absolutamente intrascendente opinión, más que una selección de fútbol, más que una bandera, más que un himno nacional o que los próceres, una nación es un conjunto de principios fundamentales y compartidos por sus miembros acerca de la mejor manera de organizarse para la vida comunitaria y para garantizar la paz y el orden.

Una persona no tiene que sentirse orgullosa de su país por los campeonatos que sus equipos ganen, por los récords mundiales que pueda llegar a tener o por ese otro millón de cosas a las que parece limitarse la noción de argentinidad, sino porque en lo más profundo de su ser esa persona está convencida de que en su país puede hacer la mejor vida posible para sí mismo y para los suyos.

Y así vuelvo a ese punto que creo haber mencionado en esos otros posts: ¿qué idea de vida en común tenemos en la base de lo que significa ser argentino?

Las respuestas que pueden intentarse con sólo abrir el diario o ver los noticieros no son precisamente halagüeñas.

Tenemos una sociedad en la que la idea fundamental consiste en que es preferible pasar por hijo de puta antes que por boludo, y que la definición de "boludo" es no cagarse en el otro en cuanto se presenta la ocasión o cualquier otra clase de comportamiento que se ajuste a las reglas. Una sociedad en donde todo el mundo reclama en público que el Estado se haga cargo de mantenernos mientras que en privado no deja de putear al Estado por su rotunda incompetencia. Una sociedad que prefiere explicarlo todo mediante fantasías paranoicas y delirios de persecución antes que examinar sus propias responsabilidades. Una sociedad que dignifica y convierte en meritoria la humillante actitud de extender la mano para mendigar.

¿Tiene vida una sociedad así? La tiene, somos prueba viviente de ello, aunque pienso que en un nivel inconsciente todos los argentinos ven al país como un Titanic que está siempre a cinco minutos de hundirse, y que en vez de pensar en cómo salvar el barco prefieren manotear todo lo que puedan meter en los botes salvavidas.

La estructura mental de este país, la base ética y moral sobre la que está construído, está totalmente podrida, quizás más allá de cualquier recuperación que no involucre el trauma de estrellarse a gran velocidad contra las consecuencias de sus acciones.

Quién sabe, tal vez haya solución. En este sábado pesimista de fines de febrero, a días de escuchar a la jefa de mi Estado celebrar como un logro nacional un contrato de televisación deportiva, me cuesta creer que la haya.

sábado, 19 de febrero de 2011

Batería de cosas

Dudas que tengo

Tanta insistencia con las colectoras en la provincia, corriendo el riesgo de alienar a los capomafias del Conurbano en favor de la candidatura condenada del gordito metrosexual de Sabbatella; tanto frenesí por controlar los números de la inflación y fajar a los que no repitan el verso del INDEK; tanto bife que se le viene pegando a los que asoman la cabeza en la contienda, llámense Macri o Mongo Aurelio; tanta necesidad de armar una farsa imbécil con los norteamericanos... todo esto me lleva a hacer una pregunta.

¿Acaso no les están dando los números para ganar en primera vuelta, como andan diciendo?

No sé, la dejo picando ahí.

Al fin que ni quería

Parece que Reutemann dijo una vez más que no piensa presentarse como candidato a nada, que no insistan más, que no quiere ser ni presidente ni vice ni ninguna otra cosa.

Digo yo, ¿tiene sentido seguir deshojando la margarita por un pusilánime como el Lole, campeón de salir segundo toda la vida? El tipo tenía la presidencia servida en el 2003 y se bajó por vaya a saber uno qué mariconeada que tuvo, dejándole en consecuencia el camino libre al nunca suficientemente maldito Virolo.

Capaz da para decir que hay que llevar al Lole a la presidencia precisamente por ser un tipo que parece no querer el poder, pero esa clase de razonamientos funcionan bien sólo en las historietas.

Si tantos problemas tiene el Lole, que se vuelva con Mimicha al campo y que se deje de joder.

Comunicación oficial

El cable de Télam... simplemente el cable de Télam. Y el EterNéstor que pusieron de adorno. Y el planisferio invertido. Y el cartel de "Agencia de Noticias del Pueblo Argentino". Y el candombe kakal en las transmisiones de Fóbal Para Todos...

Yo digo, y estoy diciendo demasiadas cosas en un solo post, ¿se volvieron completamente locos, perdieron cualquier rastro de mesura y vergüenza o simplemente están tratando de comprobar qué tan pelotudos somos y cuánta mierda podemos tragar sin quejarnos?

Creo que son las tres cosas al mismo tiempo.

De todas maneras, es de esperarse dada la calidad aberrante de la prensa oficialista. Igual acá les dejo una propuesta: podemos ahorrar todo lo que se gasta en Canal Siete, Radio Nacional, CN23, Encuentro, El Argentino, Tiempo Argentino, Página/12 y los demás medios difusores del Relato Patrio y empapelar el país con carteles que digan "Puto y gorila el opositor que lee".

Realpolitik

Ahora que armamos una crisis internacional en torno a un botiquín con morfina, unos GPS y unos walkie-talkies, me pregunto cuál va a ser la próxima gesta de soberanía en la que nos va a embarcar el gobierno de la Viudita.

Mi humilde propuesta es que rompamos relaciones con Brasil la próxima vez que Pelé hable algo sobre la Selección o sobre el Diego. Más causa nacional y popular que esa no van a encontrar.

Sin mencionar que estaría perfectamente a tono con el enfoque "milanga y fóbal" de nuestra política exterior, en particular desde que Twitterman llegó a la Cancillería a sobreactuar su obsecuencia.

sábado, 12 de febrero de 2011

Palabras prestadas pero apropiadas

Les dejo a continuación un artículo que escribió Enrique Szewach y que me parece que no podría explicar mejor lo que provoca vivir bajo la arbitrariedad kirchnerista. Quizás su tono sea un poco exagerado y el propio Szewach lo reconoce así, pero no le quita peso a sus palabras.

Ah, llega a ustedes por cortesía de El Opinador Compulsivo, hogar de las Opiladies.

Abuelos

Antes que me recuerden aquéllos versos de “ahora vienen por mí”, aclaro que ya en otras ocasiones escribí y protesté por el tema que domina esta nota y que no han venido por mí, todavía, aunque si por algunos amigos y colegas.

Antes que me acusen de exagerar los argumentos que aquí presento, confieso que SOY exagerado.

Hechas estas aclaraciones, lo sucedido estos días, en torno al cuestionario intimidatorio que la Secretaría de Comercio les hizo llegar a las consultoras privadas, que elaboran índices de precios al consumidor para compensar la ausencia de un índice oficial creíble, y las continuas arbitrariedades del gobierno, en materia de mercados, comercio, importaciones y exportaciones, etc., me volvieron a ratificar lo irrespirable que se ha puesto el aire en la Argentina.

Los métodos nazis que ha impuesto el populismo corporativo y regresivo (disfrazado de progresismo) que prevalece y la pasividad e impotencia con que la sociedad los ha aceptado, y hasta, en algunos casos respaldado, me asustan, me entristecen, y atacan mi optimismo incondicional, sobre el futuro posible para la Argentina.

En la práctica, bajo los formalismos de una democracia republicana, nuestro país está dominado por un Estado arbitrario e ilegal. Que se toma atribuciones que no le competen. En dónde funcionarios de cualquier rango, dan órdenes telefónicas a ciudadanos, empresas, organizaciones, sin el respaldo del derecho, ni de ley alguna, sólo con la amenaza de utilizar sus propias fuerzas de choque, que toman la forma de sindicalistas descontrolados, inspecciones impositivas o laborales, difamación a través del periodismo del régimen, o jueces adictos.

Es cierto que existe la posibilidad de “defenderse” formalmente, recurriendo a lo que han dejado de la justicia y a lo que queda del periodismo independiente. Pero no es menos cierto que, en el ínterin, por la demora propia de esos mecanismos formales en los que se amparan, se pierde tiempo, dinero, recursos y, sobre todo, se desgastan las voluntades.

Como me dijo un amigo los otros días, a raíz del cuestionario que había recibido, respecto de su estimación propia del índice de precios al consumidor: “¿Cómo no le vas a contestar una nota a Stalin? Hasta que la justicia nos de la razón, nos van a hacer quebrar”.

Es cierto que no derriban la puerta a medianoche, para sacarte de la cama; ni te suben a un avión para tirarte desde el aire al río. Es cierto que no te destierran al Gulag, ni te condenan a trabajos forzados. Pero ¿Cómo puede progresar, en serio, un país, en el que cualquier personaje con poder, puede decidir, en un instante, la vida o la muerte de un negocio, de una empresa, de una iniciativa? ¿Cómo se puede hundir capital y lograr rentabilidades razonables, en el marco de políticas que se modifican de la noche a la mañana, por un capricho, una insensatez, o un acto de corrupción?

¿Cómo puede una sociedad que se dice progresista y democrática, soportar las mentiras, las burlas, las excentricidades, de algunos de sus gobernantes, sin, siquiera, el castigo de la protesta, o del voto?

¿Tan fácil resulta comprar voluntades, con un poco de fiesta consumista, subsidios y regalos para los amigos?

Parece que sí.

Mis abuelos paternos, murieron en las cámaras de gas de Auschwitz. Mucho antes de ese momento, una sociedad culta y exquisita, se había dejado convencer, dominar, controlar, o formó parte, de una secta irracional.

Mucho antes, un Estado arbitrario convirtió a sus ciudadanos en víctimas, victimarios o cómplices. Dónde y cuándo se pudo o se debió parar semejante orgía de insensatez, destrucción y muerte, es una pregunta, aún hoy, con muchas respuestas o con ninguna.

A usted, insisto, le puedo parecer exagerado, quizás porque no tiene estos antecedentes “genéticos”, o porque no le asigna a estos hechos, la misma importancia que yo, y lo entiendo.

Pero, en mi caso, cada vez que en la Argentina se cometen, se aceptan, se toleran arbitrariedades que nos dejan tan lejos del resto del mundo.

Cada vez que algún funcionario, algún periodista corrupto del régimen, o algún dirigente gremial o empresario, convalida estas atrocidades “menores”, o mira para otro lado, o hasta las justifica con sofismas absurdos.

Cada vez que yo mismo no hago nada, acepto y me digo a mí mismo, “no es para tanto”, “es una tontería más sin consecuencias”, “ya pasará”.

Cada vez que esto sucede, siento que mis abuelos paternos vuelven a entrar en esa cámara de gas, a la que los llevaban a “ducharse”. Siento que mueren de nuevo. Que los mato.

sábado, 5 de febrero de 2011

Merecer algo mejor

"It's what you said at the ceremony before the attack, when Galactica was being decommissioned. You gave a speech, it sounded like it wasn't the one you prepared. You said that humanity was a flawed creation, and that people still kill one another for petty jealousy and greed. You said that humanity never asked itself why it deserved to survive. Maybe you don't."

Ya sé que en otra oportunidad cité ese pasaje de la remake de Battlestar Galactica, pero nunca viene de más volver sobre la siguiente cuestión.

En la base de la gran angustia existencial de los argentinos está la idea de que lo que nos pasa como país y como sociedad es algo que nosotros no tenemos por qué soportar, que es algo que nos es impuesto... que no merecemos.

Pues bien, he ahí una buena pregunta: ¿por qué no habríamos de merecer lo que nos pasa? Ciertamente no estamos haciendo méritos para merecer algo mejor. El bolas tristes de Fito Páez diría que es una cuestión de actitud o algo por el estilo.

¿Que soy muy duro? El hecho de que todavía sea considerada como una potencial ganadora electoral la cabeza de un gobierno en el que hay inflación descontrolada (y negada en la cara del país), inseguridad minimizada, corrupción desbocada, miseria maquillada, incompetencia supina en todos los niveles del Estado, intolerancia alentada desde las primeras líneas del gobierno, arbitrariedades varias, entre otras cosas, me da a entender que la sociedad argentina o está cómoda con este estado de cosas, o no tiene ganas, energía o interés en empezar a resolverlas.

Total, siempre se le va a poder echar la culpa a la conspiración antiargentina, a la oligarquía vacuna y sojera, a los ingleses por el Mundial '86 o a los presidentes de EE.UU. que desde Washington en adelante trasnochan y madrugan para cagarle la vida a la Argentina. Siempre es mejor lloriquear en la mugre y la miseria de ser víctimas permanentes que realmente asumir el esfuerzo de merecer algo mejor.

Qué se yo, capaz hay que ser más selectivos a la hora de votar, más impiadosos con los criminales que ejercen o ejercieron cargos, menos tolerantes del desparpajo, más ordenados... vaya uno a saber qué hace falta para merecer algo mejor que lo que estamos teniendo.

No sé, capaz que estoy demasiado pesimista, quizás por una sobredosis de documentales apocalípticos en la bosta de History Channel, pero cuando veo una sociedad que no tiene drama en acostumbrarse a una realidad nefasta y quejarse de ella a la vez, y que no concibe otra solución a sus problemas que no sea patearlos para adelante a ver si la culpa le cae a otros, termino pensando que el país que nos toca es exactamente el que merecemos por nuestros esfuerzos y disposición, y en el que más cómodos nos sentimos.

Necesito una cerveza, caracho.

sábado, 29 de enero de 2011

Las Veinte Verdades del Kirchnerismo

El otro día alguien empezó a subir en Twitter propuestas para las "Veinte Verdades" del kirchnerismo, en obvia parodia a la misma cantidad de frases vacías que supuestamente guían el accionar del peronismo. A continuación les dejo varias de ellas, combinadas con otras de humilde cosecha propia, en un intento de sistematizar los principios orientadores del kakismo.
  • 1. La verdadera democracia es aquella donde el gobierno hace lo que quiere y defiende un solo interés: su patrimonio.
  • 2. El Kirchnerismo es esencialmente clientelar. Todo miembro del aparato que no acarrea clientes es un lector de Clarín.
  • 3. El Kirchnerista trabaja para el Patrimonio. El que en su nombre se queda con un vuelto sin pasar para arriba, acaba escrachado en 6-7-8.
  • 4. No existe para el Kirchnerismo más que una sola clase de hombres: los chupamedias.
  • 5. En la Nueva Argentina el subsidio es un derecho que crea el caudal electoral y es un deber, porque es justo que cada uno vive a Kristina si quiere seguir cobrando el Plan Rascar.
  • 6. Para un Kirchnerista de bien, no puede haber nada mejor que un Testaferro.
  • 7. Ningún Kirchnerista debe sentirse mas de lo que es, ni menos de lo que debe ser: una fuente de ingresos para Ella y Él (que camina entre nosotros). Cuando un Kirchnerista comienza a sentirse mas de lo que es, pierde la comisión.
  • 8. En la acción política, la escala de valores de todo Kirchnerista es la siguiente: 1º la guita; después, la guita; y luego, la guita.
  • 9. La política no es para nosotros un fin sino sólo el medio para el bien de nuestro patrimonio, que es la felicidad de Máximo y Florkey.
  • 10. Los dos brazos del Kirchnerismo son la inflación y la caja. Con ellos damos al Pueblo un abrazo de pobreza y hambre.
  • 11. El Kirchnerismo anhela la fragmentación Nacional y la lucha. Desea mártires para pagarle comisiones a mamá Hebe y Estelita.
  • 12. En la Nueva Argentina los únicos privilegiados son los funcionarios y los que le pagan peaje a De Vido.
  • 13. Un Gobierno sin doctrina es un cuerpo sin alma. Por eso el Kirchnerismo tiene un modelo: Página en construcción.
  • 14. El Kirchnerismo es un malabarismo entre el robo y la mentira: toma la improvisación como estrategia y la charlatanería como fundamento.
  • 15. Si hay miseria, que no se note.
  • 16. Si querés hacer algo, hablá con Julito que te va a decir cuánto tenés que poner.
  • 17. La única verdad es el relato del poder, la realidad que refleja la prensa solo sirve para complicar la rapiña.
  • 18. Queremos una Argentina socialmente progre, económicamente nuestra, y políticamente bananera.
  • 19. Constituimos un feudo centralizado, una rapiña organizada y un pueblo ordeñado.
  • 20. En esta tierra lo mejor que tenemos son los hoteles.

sábado, 22 de enero de 2011

Un favor desaprovechado

Sin ánimo de entrar en crueldades, creo que lo mejor que le pudo pasar a la oposición es que muriera Néstor Kirchner en el momento en que lo hizo. Quizás no sea lo mejor para la oposición en sí misma, o para algunos de los capangas opositores de manera individual, pero sí lo es para la oposición en tanto que parte de la Argentina.

¿A qué voy con esto? ¿Por qué sostengo que fue algo bueno si lo único que hizo la muerte de Kirchner fue dejar a la oposición dispersa, desorientada y perdida en una nube de pedos más espesa que la habitual?

Porque la oposición que existía antes de la muerte de Néstor era una que sólo se concebía a sí misma como "anti-Néstor", no como un proyecto alternativo de gobierno. Dirigentes como Julio Cobos crecían únicamente por el "efecto Gandhi" de recibir los bifes cotidianos del difunto kapanga y tenían identidad y entidad política sólo a partir de posicionarse contra Néstor, y en momentos en que a Néstor le iba mal (como le iba al momento de estirar la pata), mejoraba la situación de estos opositores.

Bueno, todo eso se terminó el día del censo. Ya no sirve de nada definirse respecto de un tipo que ahora se dedica a empujar margaritas para arriba.

Tanto mejor para todos que sea así, porque de todas maneras iba a pasar si Kirchner seguía vivo y perdía (como parecía que lo iba a hacer) las presidenciales de octubre. La gran diferencia, y la gran desventaja para todos nosotros, es que esta confusión y dispersión en la niebla de la flatulencia que viven los opositores hoy en día les iba a llegar estando a cargo del Gobierno. Igualito a lo que le pasó a la Alianza, creada únicamente para reventar a Menem y que perdió cualquier clase de cohesión una vez liquidado el cotur.

Ahora los muchachos van a tener que calentarse por armar algo coherente, cosa que se les hace difícil. Pero qué se le va a hacer, es lo que tienen que hacer si quieren ganar las elecciones. Y viendo que en estos días parecen tener problemas en enfrentarse a un gobierno corrupto e incompetente que sufre una escalada inflacionaria, una ola de delincuencia y escaseces surgidas de sus propias políticas, no lo están haciendo muy bien.

En última instancia, todo es una experiencia para la sociedad argentina. Si la oposición sólo propone kirchnerismo bajas calorías, perderá contra el producto original. Si la oposición no se cansa de demostrar que no puede manejar ni un karting, no le van a dar ni siquiera eso para que manejen. Y si nosotros tenemos que soportar otros cuatro años a cargo de la viuda bipolar para asimilar de una vez las consecuencias nefastas del populismo, la demagogia y la incompetencia, tendremos que soportarlos y aprender, porque no parece que tengamos interés en merecer algo mejor.

(OK, créanme que cuando pensaba este artículo, sonaba mucho más coherente en mi cabezade lo que terminó siendo en el bloc de notas... mil disculpas les pido.)
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