sábado, 28 de julio de 2012

Caras en los billetes y caraduras en la vida


Qué quieren que les diga, me parece perfecto que pongan la jeta de la Eva en el billete de 100 mangos.

El teniente general Julio Argentino Roca es una figura que le queda demasiado grande a la manga de muerdetobillos rastreros, mediocres y resentidos del mundo Nac&Pop, y no puedo pensar en un mejor símbolo de cómo algo que alguna vez fue grande y valioso, como la Argentina que Roca alguna vez construyó y como el billete de 100 mangos que lleva su efigie, fue reducido a la irrelevancia y a la miseria por obra de populistas de cuarta como la Eva Duarte.

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Ahora, si de mí dependiera, los billetes del peso (o de la moneda que lo vaya a reemplazar una vez que la inflación termine por comérselo como se comió al austral, al peso argentino, al peso ley y al peso moneda nacional) no tendría próceres ni rostros humanos de ningún tipo. Aunque en el "lado de atrás" pondría imágenes de edificios y lugares emblemáticos, en el de "adelante" sacaría las caras y pondría algo completamente distinto.

Transcribiría artículos de la Constitución, completos de ser posible o sólo algunos pasajes fundamentales si son demasiado largos, como para que las personas los puedan ver todos los días y así, aunque más no sea, tengan presente en todo momento algo de lo que dice la Ley Fundamental.

Así, al voleo, sería algo como esto:

Billete de 2 pesos: En el frente, el Artículo 1 de la Constitución ("La Nación Argentina adopta para su gobierno la forma representativa, republicana y federal, según lo establece la presente Constitución"); en el reverso, el Palacio del Congreso.

Billete de 5 pesos: En el frente, todo o parte del Artículo 29 de la Constitución ("El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincias, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la Patria"); en el reverso, el Monumento a la Bandera.

Billete de 10 pesos: En el frente, todo o parte del Artículo 14 de la Constitución ("Todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio; a saber: de trabajar y ejercer toda industria lícita; de navegar y comerciar; de peticionar a las autoridades; de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino; de publicar sus ideas por la prensa sin censura previa; de usar y disponer de su propiedad; de asociarse con fines útiles; de profesar libremente su culto; de enseñar y aprender"); en el reverso, la Casa Rosada.

Billete de 20 pesos: En el frente, todo o parte del Artículo 21 de la Constitución ("Todo ciudadano argentino está obligado a armarse en defensa de la Patria y de esta Constitución, conforme a las leyes que al efecto dicte el Congreso y a los decretos del Ejecutivo Nacional. Los ciudadanos por naturalización, son libres de prestar o no este servicio por el término de diez años contados desde el día en que obtengan su carta de ciudadanía"); en el reverso, el Monumento a los Caídos en Malvinas.

Billete de 50 pesos: En el frente, todo o parte del Artículo 18 de la Constitución ("Ningún habitante de la Nación puede ser penado sin juicio previo fundado en ley anterior al hecho del proceso, ni juzgado por comisiones especiales, o sacado de los jueces designados por la ley antes del hecho de la causa. Nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo; ni arrestado sino en virtud de orden escrita de autoridad competente. Es inviolable la defensa en juicio de la persona y de los derechos. El domicilio es inviolable, como también la correspondencia epistolar y los papeles privados; y una ley determinará en qué casos y con qué justificativos podrá procederse a su allanamiento y ocupación. Quedan abolidos para siempre la pena de muerte por causas políticas, toda especie de tormento y los azotes. Las cárceles de la Nación serán sanas y limpias, para seguridad y no para castigo de los reos detenidos en ellas, y toda medida que a pretexto de precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquella exija, hará responsable al juez que la autorice"); en el reverso, el Palacio de Tribunales.

Billete de 100 pesos: En el frente, todo o parte del Artículo 22 de la Constitución ("El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición"); en el reverso, el Campo de la Gloria en San Lorenzo.

No soy muy ducho en gráfica, que si lo fuera intentaría hacerlos.

Me gustaría poner el Artículo 17 ("La propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella, sino en virtud de sentencia fundada en ley. La expropiación por causa de utilidad pública, debe ser calificada por ley y previamente indemnizada. Sólo el Congreso impone las contribuciones que se expresan en el art. 4°. Ningún servicio personal es exigible, sino en virtud de ley o de sentencia fundada en ley. Todo autor o inventor es propietario exclusivo de su obra, invento o descubrimiento, por el término que le acuerde la ley. La confiscación de bienes queda borrada para siempre del Código Penal Argentino. Ningún cuerpo armado puede hacer requisiciones, ni exigir auxilios de ninguna especie") en algún lado, pero no quisiera bajar a billetes de 1 peso o ir a billetes de 200, 500 o 1000.

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Algo que hay que tener presente siempre que hablemos del peronismo es esto: se las arreglaron para convertir a la Provincia de Buenos Aires en un Estado fallido.

Con todo el respeto que me merecen, la Provincia de Buenos Aires no es como Catamarca o La Rioja, donde hasta asegurar el suministro regular de agua puede llegar a ser una preocupación. La Provincia de Buenos Aires tiene más de 15 millones de habitantes. Tiene una tierra tan fértil que en ciertos lugares se puede plantar un sorete y termina creciendo un soretal. Tiene industrias diversificadas. Tiene pesca. Tiene puertos capaces de conectarla con la región entera, si no es que con el mundo mismo. Tiene un clima razonablemente bueno. Lo único que le falta es petróleo.

Y en apenas un cuarto de siglo, los peronistas la transformaron de ser un distrito rico y bien capaz de cortarse solo como un país propio en un inmenso basural degradado y violento, un aguantadero para millones de seres humanos reducidos a la miseria, la ignorancia y el clientelismo, incapaz de sostenerse a sí mismo y casi inviable.

En un mundo en donde una isla de morondanga como Singapur, media península siempre al borde de una guerra nuclear como Corea del Sur o una franja de desierto como Israel, que a todos lados limita con países en los que la opinión predominante es que Hitler se quedó corto, pueden convertirse en potencias económicas regionales y mundiales, hay que tener un verdadero talento para el mal a la hora de lograr la devastación que los peronachos de todo pelaje y color hicieron en la Provincia, empezando por Cafiero, pasando por Duhalde, siguiendo con Ruckauf, después con Solá y hasta hoy con el felpúdico e indigno de Scioli.

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Estamos donde estamos porque hay una gran masa de argentinos a los que les cae simpática la idea de un gran Estado totalitario que les banque la vida o que se las haga imposible a aquellos a quienes odian, y porque hay otra gran masa a la que le chupa un huevo todo.

Quizás tengamos que ir hasta el fondo con todo este desastre. Hasta que aprendan. Aún si para eso haya que llorar lágrimas de sangre.

sábado, 21 de julio de 2012

Armas, recesiones y Cartas Magnas



Lo puse en BlogBis ayer, pero lo repito: dan vergüenza los comentarios que hacen muchos argentinos acerca de lo que pasó en ese cine norteamericano ayer, haciendo burlas que van desde el típico análisis berreta psicobolche hasta la alegría expresa de varios, porque no creo que tengamos mucho que decir sobre un loco que mató a una docena de personas cuando acá, por sólo citar un ejemplo, se nos murieron 51 personas en un tren que no pudo frenar cuando llegaba a una terminal a sólo 20 kilómetros por hora. Por no hablar de la delincuencia, o las muertes en accidentes de tránsito, o las innumerables formas en las que nos las arreglamos para matar, arruinar o degradar al país y a su gente.
Lo de Denver fue sólo culpa de un loco. Lo de Once fue culpa de una constelación de hijos de puta esparcidos por varias empresas, reparticiones, agencias y ministerios.
No creo tener que indicar qué cosa es peor, en mi opinión.
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Por otro lado, es curioso cómo cambian las posturas de los progres en ciertas cuestiones.
Cuando se trata del consumo de drogas, hay que despenalizarlo ya porque no sirven de nada los controles y sólo perjudican a los que no tienen conexiones con redes criminales, y aseguran que el negocio y el mercado queden en manos de grupos e individuos que están fuera de la ley.
Pero con el tema armas, el argumento es de una prohibición absoluta y a rajatabla, sin importar el hecho de que no importa cuán legal sea el desarme, los delincuentes siempre se las van a arreglar para conseguir armas y los mecanismos corruptos e ilegales para establecer el mercado van a aparecer al instante.
Más allá de la incoherencia de estas posiciones, siempre está la cuestión de que la violencia es la violencia, no un subproducto de la existencia de las armas de fuego. La gente se mataba y se asesinaba antes del descubrimiento de la pólvora. Y no necesitamos revisar la crónica policial para dar cuenta de todos los homicidios que emplearon otros medios que no hicieran pum.
El slogan de "las armas no matan a las personas; las personas matan a las personas" podrá ser trillado, pero es completamente cierto.
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El INDEK admitió una caída en la actividad económica.
Si los mismos escribas del Relato que te dicen en la cara que la inflación no existe cuando ya podés comprobar que los precios se mueven hacia arriba entre una vez que usás un servicio o comprás un producto y la siguiente están admitieron una caída, entonces debemos estar en una buena recesión hecha y derecha.
La verdad que coincidiría con todos los otros síntomas de que el Modelo explotó o le quedan pocos segundos en la mecha. Porque a esta altura hay que ser lector fanático de Vagina/12 o tribunero de Seissieterrocho para creer que todo sigue andando fantástico tropical.
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Tal vez lo que la Argentina necesita sea algo un tanto más antiguo que una revolución por Facebook y Twitter, o una Revolución Francesa o incluso una Revolución Norteamericana.
Tal vez lo que necesita la Argentina sea una Carta Magna.
No hablo de la Constitución, a la que nos referimos erróneamente como "carta magna" (una "carta" es un conjunto de normas que rigen a una organización pero que le fueron expedidas por una autoridad superior), sino a "la" Carta Magna: la que le arrancaron los nobles ingleses al rey Juan Sin Tierra, y que entre otras previsiones bien de la época incluyó cláusulas como las que transcribo a continuación:
28. Ningún condestable u otro alguacil de Nos tomará grano u otras provisiones de nadie sin dar inmediatamente dinero por el mismo, a menos que el vendedor le conceda una prórroga.
30. Ningún alguacil o bailío de Nos, u otra persona, podrá tomar los caballos o carros de ningún hombre libre para propósitos de transporte, contra la voluntad del mencionado hombre libre.
31. Ni Nos ni nuestros bailíos podrán tomar, para nuestros castillos o para cualquier otra obra de Nos, madera que no es Nuestra, contra la voluntad del dueño de dicha madera.
38. En el futuro ningún bailío podrá, basándose sólo en su propia declaración sin respaldo, someter a nadie a su "ley" sin testigos creíbles traídos a tal efecto.
39. Ningún hombre libre será aprehendido o encarcelado o desposeído o exiliado o destruído de cualquier otra manera, ni iremos contra él o mandaremos a nadie contra él, excepto sobre la justa sentencia de sus pares o por la ley imperante.
40. A nadie le venderemos, a nadie le negaremos o demoraremos, el derecho o la justicia.
41. Todos los mercaderes tendrán salida sana y salva de Inglaterra, y entrada a Inglaterra, con el derecho de demorarse allí y de moverse por ella tanto por tierra como por agua, para comprar y vender según las antiguas y justas costumbres, de salir de las malvadas aduanas, excepto (en tiempos de guerra) aquellos mercaderes que sean de la tierra en guerra contra Nos. Y si tales son hallados en hallados en Nuestra tierra al comienzo de la guerra, serán detenidos, sin perjuicio de sus cuerpos o bienes, hasta que llegue información a Nos, o a nuestro encargado de justicia, de cómo se trata a los mercaderes de nuestra tierra que hayan sido hallados en la tierra que está en guerra contra Nos; y si nuestros hombres están a salvo allá, los otros estarán a salvo en nuestra tierra.
42. En el futuro será legal para cualquiera (siempre exceptuando a aquellos que estén encarcelados o puestos fuera de la ley de acuerdo con la ley del reino, y los nativos de cualquier país en guerra contra Nos, y los mercaderes, que serán tratados según lo prescrito arriba) el dejar Nuestro reino y regresar, sano y salvo por tierra y por agua, excepto por un corto período en tiempos de guerra, sobre la base de la política pública, guardando siempre la lealtad que Nos es debida.
Para que se den una idea, esto lo escribieron en 1215. 
¿Y por qué digo que un documento del siglo XIII es un buen ejemplo para nosotros en la Argentina retardada del siglo XXI? Porque se llegó a él luego de que los señores feudales se lo impusieran al monarca para proteger sus propios intereses del abuso del poder central, cosa que tiene más chances de pasar hoy en día en nuestro país que el sueño de una salida a la norteamericana del siglo XVIII, por ejemplo.
Además, sobre esa base construyeron su sistema de libertades y derechos durante ochocientos años. 
No sé, era una reflexión histórica nomás.
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Todo lo demás que nos pasa me deprime demasiado como para comentarlo bien. Por favor sepan disculparme.
Saludos y hasta la próxima.

sábado, 14 de julio de 2012

No estarán a la tasa de cambio de una imagen por cada mil palabras, pero algo es algo...










sábado, 7 de julio de 2012

No me puedo sacar de la cabeza las muñequitas de la Señora


Argentina es lo que es hoy en día no porque sus ciudadanos desprecien la ley. Ojalá fuera ese el problema porque la cuestión se podría empezar desde lo policial. No, el problema es que los argentinos creen que la ley es otra cosa que no es lo que es y debería ser: las normas universalmente acordadas y sostenidas por los miembros de una sociedad para la convivencia y el orden mutuos.
El problema es que los argentos (insisto en que ese debe ser el término que sintetice nuestras lacras nacionales) creen que la ley debe funcionar como un "handicap" que le joda la existencia a todos aquellos que puedan hacerles sombra, para así facilitarles la vida. La ley no es una norma sino una traba. La ley es algo para los otros, y más aún: es algo para joder a los otros, total yo siempre voy a saber cómo salvarme. Y si me imponen una ley, es porque lo hacen para joderme así que además de evadirla la voy a putear porque viola mi derecho humano.
Por eso las leyes acá son tan controvertidas, porque literalmente las hace un bando que goza de mayoría circunstancial para emputecerle la existencia a la minoría circunstancial, que por su parte va a esperar su turno para dar vuelta la tortilla. Y en el interín, no sólo nadie cumplirá las leyes (salvo los idiotas, los idealistas y los honestos que siempre pagan la fiesta), sino que el único esfuerzo compartido por todos va a ser el de huir de la ley.
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Ahora no podés ahorrar en dólares y tampoco podés sacar créditos en verdes para vivienda... te tenés que conformar con ese papel pintado que cada día vale menos, que encima lo imprimen mal y que además de todo le quieren agregar billetes de mayor denominación con las jetas de dos de los Grandes Corruptores de la historia argenta: Yrigoyen y Perón.
Y todo por capricho encubierto de la yegua bipolar y de los aprendices de alquimistas que manejan la economía en su nombre, caprichos que recién ahora recibieron pátina legal de parte de Mecha "Barbie Dientuda" Marcó del Pont, presidenta en comisión del BCRA.
¿Qué tal te va cayendo la dictablanda?
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"Una de las pocas personas con las que habla (la Presidenta) es el hijo, Máximo, que es un drogadicto, medio tonto, que no abre la boca más que para festejar un gol en la Playstation", dijo un diputado del PRO, que como buen miembro del PRO salió a pedir disculpas.
¿Por qué? ¿Por decir la fucking verdad una vez en la vida? ¿O acaso hay alguien que crea en serio que el muchacho es un Maquiavelo algo excedido de peso como lo quieren vender los kakales?
Muchachos del PRO, por favor pónganse las pilas por una puta vez en la vida.
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¿Qué esperaban que pasara teniendo una moneda fiduciaria, cuyo valor está respaldado por la credibilidad y autoridad de un gobierno, cuando el gobierno tiene la credibilidad y autoridad de los kirchneristas?
Me hacen reír, cuando no querer cagar a patadas, a los que me dicen que el problema es que los argentinos piensan en dólares y no en pesos. Se me hace difícil pensar en pesos cuando considero que a lo largo del siglo XX hubo que sacarle trece ceros a la moneda y pasar por cinco denominaciones monetarias para conservar un medio de intercambio básico... porque lo que es la función de la moneda como medio de ahorro, esa se perdió por los siglos de los siglos amén.
Arreglen eso y tendrán su "cambio cultural". Pero ojo, que necesita de décadas de estabilidad, con gobiernos que opten por renunciar en pleno antes que joder con el valor de la moneda. Y como veo más probable que Máximo Kirchner deje las drogas y labure de algo en su puta vida antes de que los gobiernos sean responsables con la moneda, quizás sea necesario volver al patrón oro, retomar la convertibilidad, dolarizar o pasar a canasta de monedas, lo que sea.
Pero sea cual sea la opción, el problema es uno solo: la Argentina ha perdido el derecho de tener moneda fiduciaria y quizás ya no valga la pena intentar recuperarlo.
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Pensar que había tantas pero tantas almitas sensibles allá en el Menemato que se indignaban por los viajes del peluquero Tony Cuozzo en el Tango 01, por la pizza con champagne, por las vedetongas y famosos que frecuentaban la corte y por la "Feyari" y hoy no les resulta para nada frívolo que la PresidentA dedique tiempo a mostrar en público las muñequitas que hicieron de ella y de todo el panteón Narc&Plop. 
Cómo se nota que en este país la indignación no se disocia de la ideología.
Como si fuera poco, los muñecos en sí son horrendos y truchos. En serio, algunos hasta tienen forma de consolador. Y encima son tan pero tan crotos que la representación de las personas consiste en... pegarles una foto. Bah, qué se puede esperar si a los muñecos los hacen los zombies de La Cámpora y otras agencias de colocaciones afines; digamos que no son precisamente Mattel con las Barbies. 
Y encima lo venden a 65 pesos la unidad. No, si son una manga de delincuentes.
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¿Es posible que Scioli sea más abyecto y arrastrado que lo que ya es? Digo, ya salen intendentes (que por otro lado no soñarían con bajarse el cierre para mear sin autorización previa de la Rosada) a pedir su renuncia y Mariotto hace gala de una insubordinación de unos 900 kilocobos (usando la escala kakal para medir las "traiciones"), y lo único que puede hacer el reventado es reafirmar su amor a la Vaca Estúpida y repetir la misma sarta de huevadas que profiere desde que el Tuerto Difunto lo castrara políticamente allá en 2003 por atreverse a decir que "anular leyes no es algo de un país en serio".
Si el muchacho quiere ser presidente, mejor que redescubra (o directamente que descubra, tal como parece venir la cosa) la existencia de genitales en su entrepierna, a menos que la hélice de la lancha también le haya cortado esas partes.
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Por último, una reflexión final sobre uno de los grandes temas de esta semana.
"Tachame la doble".

sábado, 30 de junio de 2012

La semana de Moyano


Creo que ya no le pueden quedar dudas a cualquiera que haya visto la ciclotímica y delirante Kadena Nacional del martes, o a quien haya leído las declaraciones posteriores sobre cerditos en su teta, sobre vaquitas y sobre la felicidad de los animalitos, que a la Señora no le carbura del todo bien la cabeza, que no le llega el agua al tanque, que no tiene todos los patitos en fila, que le faltan fosforitos a la caja, que está jugando con la reserva, que anda corta de ropa en el aparador... en fin, van captando.
Ahora, lo que digo yo, ¿por qué tanto cagazo a decirlo en voz alta? ¿Por qué recurrir a comentarios elípticos como la referencia de Lorenzetti a "conflictos bipolares"? Tenemos una desequilibrada mental a cargo del Estado, y todas las políticas públicas están sometidas al capricho de una persona inestable y cada vez más enferma de la cabeza; no debería hacer falta más prueba de ello que el capricho de haber retirado la presencia policial ante una marcha de varios miles de personas, como dejando liberada la zona para cualquier disturbio.
¿A qué viene tanto miedo? 2001 ya pasó hace rato, podemos terminar con el trauma absurdo que nos dejó ese golpe de Estado peronista y asumir de una puta vez que un sistema político también funciona cuando se remueve legalmente a personas que no están ni moral ni mentalmente capacitadas para conducir un Estado.
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Vistos los resultados del paro del miércoles, tengo que decir que he quedado bastante contento. ¿Por qué? Porque en cierta forma, los dos perdieron.
Me da mucha alegría que la Yegua haya tenido que huir a San Luis para no ver desde el balcón del Telo Rosado la primera plaza llena que le hace el sindicalismo, y no puedo contener mi regocijo de sólo pensar en la bilis que le provocó el paro desde su anuncio hasta su conclusión. La desgracia de la señora es música para mis oídos.
Y también me alegra que las cosas no le hayan salido tan bien a Moyano. Me reconforta ver que no haya podido alinear a toda la tropa en la Plaza, y me alivia ver que ni se perdona ni se olvida con tanta facilidad la compañía y el apoyo que le prestó el camionero a la banda de delincuentes desde el 2003 en adelante. 
Puede sonar suicida que piense esto en momentos en que Moyano es el único medianamente fuerte que se le planta a la viuda, y no quiero que se malinterprete; en una pelea entre los dos, prefiero que pierda la Señora.
Pero también quiero que pierda Moyano, o por lo menos, que el esfuerzo sea tan costoso y devastador que le impida llevar a cabo la mutación hacia la siguiente cepa del peronismo. No se le tiene que permitir a los que acompañaron, consintieron y se beneficiaron de las locuras de la Parejita Perversa el que puedan hacer borrón y cuenta nueva y seguir como si nada hubiera pasado.
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Eso sí, escuchar las cosas que Moyano le echó en cara a la señora en la fucking Plaza de Mayo no tuvo precio ni desperdicio. ¿Quién hubiera imaginado que algún día alguien se iba a atrever a recordarle a la Doña que lejos de haber jugado a "Bastardos sin Gloria", ella y el actual alimento para gusanos se forraron de guita en el sur beneficiándose con las políticas económicas del Proceso?
Lo que me lleva a otra gran queja. ¿Qué mierda pasa con la oposición?
¿Es tan difícil encontrar alguien que se atreva a decirle algo a esta gente, a echarles en cara su hipocresía, su delincuencia, su psicopatía? ¿Es tan difícil encontrar a alguien que sea capaz de pararse y decir "no, no me gusta, no coincido, no apruebo, no confío" en lugar de repetir los lugares comunes de siempre?
¿Es tan difícil encontrar opositores en serio y no la banda de cagones (pienso en la UCR y en el Frente Amplio Progresista) que a lo único que se oponen es a que esté la señora en el cargo, porque todo lo demás lo aprueban fervorosamente?
¿Es tan difícil esto que pido como para que tenga que esperar a que lo haga Moyano?
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Por último, una perlita final, cortesía de los amigos de El Opinador Compulsivo, que transcribo a continuación porque merece ser difundido y echado en la cara de cualquier kakoide:
Pero el objeto de esta líneas no es abundar sobre la presidente hotelera. Sino sobre su cuñada, Alicia Kirchner, quien efectivamente desempeñó un cargo de segunda línea, con rango de viceministro, en la provincia de Santa Cruz durante el período 1975-1983. Es decir comenzó como funcionaria de un área que operaba conjuntamente con el ex ministro de Bienestar Social de la Nación José López Rega.
Tan buena fue su gestión que la Dictadura Militar instalada en la provincia en marzo de 1976 la confirmó en el cargo y lo perdió recién cuando retornó la democracia. Alicia Kirchner se ha cuidado muy bien en disimular su paso por un ministerio en el que se repartiría mercadería en los tristes Ford Falcon verdes, y bajo la conducción de un ministro con rango de Coronel.
En el currículum que aparece en el sitio oficial del Senado de la Nación (Ver aquí) en el que figura su actividad pública dice: "Subecretaria de Acción Social de la provincia de Santa Cruz 1. en 1983 2. en 1975", y se da a entender que fueron dos etapas diferentes, sin embargo se trata de un "error de tipeo" al estilo Reposo.

sábado, 23 de junio de 2012

Semana movida



Aunque me repugne soberanamente el personaje, hay que reconocerle a Moyano que es el primero que le habló a la Corte de la Vaca Estúpida en el único idioma que entiende: el de la fuerza.
Nada de diálogos (más allá de los que debe haber detrás del telón, como suele pasar en el pejotismo), nada de convocatorias a la concordia o de ofrendas de paz, como nos malacostumbraron los pelotudos inenarrables de la oposición desde que comenzó el kirchnerato, perdonándoles así la vida a esta manga de degenerados cada vez que tropezaban con su propia soberbia.
No. Moyano simplemente les sacó los camiones de la ruta y les hizo probar a los aspirantes a guerrilleros lo que se siente ser débiles y abusados por alguien fuerte.
Y entre nos, este enfrentamiento me despertó un olorcito bastante curioso a un "ajuste de cuentas" entre las ramas zurda y facha del peronismo, ajuste de cuentas bastante demorado luego de la rienda suelta que la Parejita Perversa le dio a los sobrevivientes de la cofradía pedófila de Montoneros durante estos años.
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Profunda vergüenza ajena dejó la Vaca Estúpida en la cumbre del G-20, meneando sobres en la cara de Cameron (que bastante boludo es de por sí, sino pregúntenle a la hija que se dejó olvidada en un pub hace unos días) en otro intento de ordeñar la teta (¿le habrán salido sabañones?) de Malvinas para consumo interno.
Por otro lado, ¿no notan algo común en las fotos que se saca la Señora con otros jefes de Estado? En esas fotos siempre da esa impresión de ser una pendeja adolescente que se saca fotos con el cantante admirado de turno. Le sale del alma.
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Qué raro que "los soldados del Pingüino" no hayan mostrado la jeta durante la reciente crisis moyanesca. Supongo que habrán estado haciendo acopio de armas en sus deptos y boliches de Puerto Madero, preparándose para dar la vida por la revolución.
O tal vez a todos les agarró una epidemia de divertículos en la rodilla y se llamaron a reposo junto al Cetáceo Grasiento de Mamá. Eso sí, la oleada de arengas revolucionarias en WhatsApp debe haber sido inimaginable.
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Se puede criticar lo apresurado del proceso, y supongo que un observador más informado sobre los particulares hará un análisis más apropiado acerca de si había méritos reales o no, pero lo que no puede discutir nadie, empezando por la Vaca Estúpida y terminando por la Cuasiemperatriz Dilma I de la Casa de Rousseff, es que la destitución de Lugo se hizo mediante los canales institucionales apropiados que contempla el sistema político paraguayo.
Fue todo legal y de acuerdo a la Constitución paraguaya. Ni siquiera hubo necesidad de desprolijidades de uniforme como las que enroñaron modestamente la eyección del chiflado de Zelaya en Honduras hace tres años.
Quizás lo que aterra a la claque progre del continente, que tan indignada se muestra, es que hayan funcionado los mecanismos constitucionales vigentes en un país de la región para echar a patadas a uno de los suyos. Tal vez la muestra de un juicio político presidencial exitoso sea lo que tiene tan histérica a la Vaca Estúpida como para sacarla de ese silencio que nos tenía a todos en la gloria pasajera de no escuchar su horrenda voz.
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Por otro lado, espero que Lugo siga el ejemplo de la Vaca Estúpida, ponga primero a la familia, y aproveche la oportunidad para poner en orden su vida y atender como es debido a la reguera de hijos ilegítimos que desperdigó por todo el Paraguay en violación de sus votos sacerdotales.
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La oposición, que ya da vergüenza, debería sentir todavía más vergüenza ante una nueva muestra de su impotencia. En lugar de animarse a más y aprovechar la coyuntura, están pelotudeando en el arenero mientras el peronismo repite el ritual parricida que desde hace setenta años garantiza su supervivencia y su control de la vida nacional.
Estoy seguro de que debe haber unos cuantos que piensan que a la bestia se la va a poder domar desde adentro, al igual que otros muchos deben creer que atándose con cadenas a uno de los pies de la bestia tendrán la "pata peronista" que les garantice el éxito. Los esqueletos de innumerables vivos con ideas similares a los que el peronismo fagocitó y defecó durante décadas deberían convencerlos de lo errado de esta idea.
A quienes les quepa el sayo, que se lo pongan. Empezando por un Binner que arde en deseos de ser kirchnerista y por los radicales pelotudos que viven demostrando su oposición votando a favor de todo.
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No es moco de pavo lo que pasa con Moyano. La bestia está mutando de nuevo. El peronismo se prepara una vez más, de esa forma instintiva pero determinada que tiene, para sucederse a sí mismo y dejar de lado la piel que habitó, a la que en un tiempo más tildará de "nunca haber sido peronista". Moyano aportará los fierros (esperemos que simbólicos) y la mano de obra, y Scioli la cara amable para convencer a los incautos.
Tiene bastante de hidra el peronismo. Demasiadas cabezas, para empezar. La gran diferencia con la hidra de la mitología griega es que acá las cabezas se cortan unas a otras cuando pasa su cuarto de hora, y luego crecen más para reemplazarlas. Pero la bestia sigue, y va a seguir hasta que alguien encuentre el cogote central de la criatura y se anime a cortarlo de un tajo.
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Ya está. Costó, se sufrió, hubo que caminar por el purgatorio sufriendo a cada paso y conviviendo con el temor de nunca volver a ser lo que alguna vez se fue, pero hoy hemos logrado dar un paso importantísimo para recuperar lo que nunca debió perderse.
River ya volvió a Primera.
Ahora, hagamos que la Argentina vuelva a Primera.

sábado, 16 de junio de 2012

Opiniones al paso


No importa el disfraz ideológico o el nombre de fantasía que se le quiera dar a cualquiera de sus manifestaciones ocasionales, todo populismo se basa siempre en el mismo principio: gastar el dinero del futuro en los caprichos del presente. Y es precisamente por ese mismo principio que el populismo está condenado siempre al fracaso. El futuro siempre llega.
Así que, joven argentino, si todavía hoy necesitas preguntar por qué estamos todos más pobres, más acosados, más escasos de todo menos de corrupción, prepotencia e incompetencia, y por qué ya no sale dinero de la canilla cuanto antes, no te gastes buscando chivos expiatorios o conspiradores dedicados a arruinar tu vida y tu felicidad.
Simplemente reflexiona en que ese futuro al que exprimieron para pagar los caprichos de ayer ya llegó.
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El kirchnerismo es incombustible. Un día se la pasan puteando a la oligarquía internacional y doméstica y pintándose como guerreros del pueblo y defendiendo que nuestros recursos sean nuestros y la mar en coche, y al otro día se ponen como pendejas frente a Justin Bieber de tanto festejar que Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, viene a poner plata en la Armada Brancaleone petrolera que es YPF.
Ya sé, ya sé, no sé para qué me gasto en pedirle coherencia a estos tipos; son los mismos que en 48 horas pasan de decirte que tenés que acostumbrarte a pensar en pesos a gritar que con su plata hacen lo que se les antoja y que no van a ser tan boludos de vender dólares al cambio oficial.
Igual, el día en que a uno deje de hervirle la sangre por la caradurez con la que te hablan, es el día en que ellos ganan.
Ah, parece que el papá de Abal Medina es uno de los abogados que labura para Slim. Demos gracias que no era otra changa de Vandenbroele.
* * *
Fue vergonzoso el paso de la Señora por el Comité de Descolonización de Naciones Unidas. Por una vez en la vida tengo que coincidir con los británicos, que en uno de sus medios compararon la visita de una jefa de Estado a un cuerpo de tan bajo nivel como ver a la Reina participando de una reunión de padres del colegio. 
No es una cuestión menor: se supone que el jefe de Estado es el máximo recurso diplomático con que cuenta un país, y malgastar ese recurso en un cuerpo tan intrascendente e inútil como el Comité de Descolonización equivale a usar el ancho de espadas para ganar la primera mano de truco cuando el otro tiró un siete de copas.
Claro, nuestro ancho de espadas no deja de ser una cacatúa corrupta, ignorante, soberbia y aquejada por un profundo desequilibrio mental. Pero por otro lado, cuando tu alternativa es alguien capaz de decir que no se forma una impresión política del país que visita como Twitterman, y cuando tu entorno está compuesto por psicópatas o chupamedias que sólo comparten su nivel de incompetencia... se labura con lo que se tiene.
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Hablando de Malvinas, creo haber mencionado por acá que los kelpers me resultan profundamente antipáticos y desagradables, pero a veces hay que reconocerle cosas hasta al enemigo, y eso es lo que tengo que hacer ante el pasaje que transcribo y traduzco a continuación, que fuera pronunciado por el legislador kelper Roger Edwards en su discurso de respuesta ante el berreo de la Señora.
"Puedo entender, a partir de las recientes noticias, de que la acusación de hipocresía no es algo nuevo en lo que se refiere a este gobierno argentino, pero sin embargo es sintomático de este gobierno argentino y de su política hacia las Islas Malvinas. Les puedo asegurar, sin embargo, que el Gobierno de las Islas Malvinas no trata de interferir con la moneda o con la ubicación de los ahorros de nuestros ciudadanos".
Esa es otra de las cosas que pasan cuando uno se acostumbra a hablar sólo ante auditorios llenos de foquitas aplaudidoras, y cuando se hacen estupideces como la hecha por la Vaca Estúpida al sentar su bovinidad en el recinto del Comité de Descolonización de la ONU cuando del otro lado no está ni el Primer Ministro ni el Secretario de Exteriores o siquiera un embajador, sino un par de concejales.
Festejemos, argentinos. A la todopoderosa Vaca Estúpida la verdugueó en la cara un concejal de una villa de tres mil criadores de ovejas en el medio del Atlántico Sur.
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Como siempre, en toda gran catástrofe global tiene que haber un argentino metido; ¿cuántos otros países pueden decir que tuvieron a un nativo en el gabinete de Hitler? 
Es por eso que no sorprende que en el partido bolche que dicen que puede dar el batacazo en las elecciones griegas haya un argento con buenas chances de calentar una silla en el gabinete.
Ya van a aprender estos griegos. En populismo barato no nos gana nadie pero nadie nadie. Vamos a dar cátedra, muchachos. 
* * *
Ya que hablamos hace un rato de Malvinas, nos metemos un poco en el Reino Unido y nos encontramos con que la Reina Isabel II decidió conferirle el máximo grado militar en las tres FF.AA. (Mariscal de Campo en el Ejército Británico, Almirante de la Flota en la Royal Navy y Mariscal de la Real Fuerza Aérea en... la Real Fuerza Aérea) a su hijito, el inútil zángano de repuesto conocido como el Príncipe Carlos.
Es en estos momentos en los que me siento orgulloso de vivir en una república... después de todo, acá solamente ponemos el avión presidencial a disposición del cetáceo grasiento de Máximo cuando se pone nene pupa. 
A no parar ahora, muchachos. Ni un paso atrás. Nunca menos. Hasta el Haití de Papa Doc y Baby Doc no paramos.
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Así como me hartan los kirchneristas que reducen todo a un juego de números arriados y se burlan de los cacerolazos por no llegar a la cantidad de personas que los punteros ponen a disposición de la Vaca Estúpida cuando le da un bajón, también me hartan los que se pasan de cínicos y de superados y se ríen de quienes cacerolean diciendo que ya es tarde para esas cosas, que deberían haberlo hecho antes y que no tiene sentido que protesten ahora cuando antes dejaron pasar todas las locuras que hemos sufrido en estos años.
Puede ser que haya sido así. Seguro que las protestas están llegando demasiado tarde. Seguro que son pocos todavía. Pero olvidan que vale más uno que sale por voluntad propia que cincuenta a los que arrastran amenazándolos con no tener con qué darle de comer a la familia, y también olvidan que por algún lado se empieza. Y que esa sensación modesta e incipiente de que algo está mal es el primer paso que hace falta para salir.
Y sobre todo, que si no hay espíritu de defensa de las leyes y de la República, es porque hubo muchos que abdicaron de esa tarea.
El que quiera medir lo que está pasando con el liberalómetro o con el purígrafo se va a quedar afuera de la Historia. Pero eso no es nada nuevo en lo que hace al liberalismo argento.

sábado, 9 de junio de 2012

Me revienta...


Me revienta que en este país los únicos que parecen no tener derecho alguno a abrir la boca o quejarse sean los que tienen que poner la tarasca, ya sea para las prebendas con que se compra a los pobres, ya sea para las corruptelas de las que viven los políticos y entenados.
Me revienta que me tilden de "oligarca" los miembros de esa verdadera Sociedad de Fomento de Puerto Madero que se hace llamar "Frente para la Victoria".
Me revienta la falsa oposición que a lo único que se opone es al titular de turno del poder, porque si se espera a que se les caiga una idea distinta o siquiera a que estén en desacuerdo con las cosas que se hacen, se corre el riesgo de echar raíces.
Me revienta el periodismo que por un lado declama falta de libertad de expresión y por el otro lado se hace el boludo si la noticia a cubrir irrita a la clase política.
Me revienta la hipocresía manifiesta con desparpajo y caradurez de políticos a los que no se les cae la cara de vergüenza al decir hoy lo que negaban antes de ayer y al refutar con vehemencia lo que habían afirmado horas atrás.
Me revienta que nadie se atreva a decir en términos claros y concisos lo evidente: estamos en manos de una desequilibrada mental rodeada de corruptos, resentidos y psicópatas.
Me revienta que llamen "plan" a la improvisación, que llamen "política" al resentimiento y que llamen "relato" a la mentira sistemática y descarada.
Me revienta que lo único que nos quede sea acostumbrarnos a estar cada día un poquito peor en todos los aspectos y a vivir de las ruinas legadas por predecesores a los que hemos renunciado a igualar, ni hablar de superar.
Me revienta que vivamos acorralados y a merced de las locuras que se le ocurre a la patota gobernante, sabiendo que no hay nada que nos defienda, ni justicia, ni legislatura ni derecho alguno.
Me revienta saber que vamos a estar mucho peor antes de empezar a estar mejor.

sábado, 2 de junio de 2012

Varios temas at random

Me cuesta sentir piedad alguna hacia el campo ahora que Scioli les está metiendo la prótesis hasta la próstata. Ojo, no quiere decir que me ponga del lado del Tuerto o de la piara kirchnerista de la que forma parte, pero no me siento inclinado a defender a un sector que durante cuatro meses se comió los más virulentos ataques de un gobierno y de su prensa adikta para después terminar yendo a morir al pie, hacerse mimitos con la Viudita y hacer su modesto aporte al 54%. 
Ya bastante malo es que la sociedad en general se quede calladita, pero estos tipos fueron víctimas preferidas del régimen durante años y no sólo no siguieron sino que tampoco castigaron a colaboracionistas como Buzzi y encima de todo volvieron al redil en octubre. ¿Y ahora les toca de nuevo? 
Pero qué lástima, diría, si no fuera que sentir lástima por ellos es desperdiciar tiempo y preocupaciones.
* * *
Las fráses de Anibaúl Fernández son increíblemente reveladoras. Es evidente que la sensación de omnipotencia que tienen estos tipos es tan grande que creen que pueden decir una cosa un día y contradecirse a las 48 horas sin más argumento que la conveniencia o el capricho propio.
Qué lindo sería que este país les demuestre qué tan equivocados están.
* * *
La corrida del dólar y toda la demencia asociada a los dichos de Kaníbal revalidan una de las máximas de hierro sobre el kirchnerato: la omnipotencia los puede. Cuando creen que tienen el poder absoluto, ahí es cuando se mandan las más grandes kagadas.
La cosa es que en frente haya gente que no esté dispuesta a perdonarles la vida, como pasó después de la 125 y de las elecciones de 2009.
* * *
Me da profunda vergüenza que La Nación, diario con pretensiones de serio si los hay en este país, considere que el segundo día consecutivo de cacerolazos de protesta contra el gobierno en esta ciudad sólo merece una nota de 60 líneas en la página 22 de la edición del sábado. 
¿A qué juegan estos muchachos? O peor aún, ¿para quién están jugando ahora?
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Tiendo a discrepar con la visión tremendista de que los argentinos somos un pueblo maldito y la mar en coche. No digo que seamos santos, sino más bien todo lo contrario, pero parece haber una cierta tendencia a creer que tenemos la exclusividad de ciertos males sociales cuando un breve repaso de la historia mundial y de la actualidad nos demuestra que nuestras taras no son tan únicas como pensamos.
Vean a Europa, por ejemplo. ¿Qué le pasa a ese continente si no es la consecuencia de años de querer vivir de arriba, laburando lo menos posible, dándose todos los gustos en vida y mejor todavía si le podían pasar la cuenta al Estado? Parece que no es patrimonio de los argentinos semejante desquicio social, aunque sí admito que las patologías las tenemos bastante poderosas.
¿Y sobre la pérdida de la democracia? Ninguna sociedad nace educada y preparada para la democracia, y ninguna sociedad es inmune a los procesos que llevan a su desaparición. Después de todo, incluso los alemanes se mandaron guardar mientras Hitler instalaba una dictadura totalitaria y respondían "Perdimos la libertad de morirnos de hambre" cuando alguien les planteaba el descenso a los abismos que se vivía ahí.
Tengamos paciencia, perspectiva y prudencia. Después de todo, la Argentina sobrevivió a 40 años de guerra civil en el siglo XIX y a la tiranía de un Rosas adepto a degollar a gusto. En frente tenemos a una banda de cretinos, a los ciberkakas y a un grupo de progres acomplejados que juegan a bajar de la Sierra Maestra en sus deptos de Puerto Madero.
Estuvimos en momentos peores. La historia no va a terminar con la letra K.

sábado, 26 de mayo de 2012

Nueve Añetes

Dado que pareciera que el 25 de Mayo ya no es el aniversario del primer paso dado en el camino a la independencia nacional sino el recordatorio de una fecha partidaria y facciosa, voy a recordar al Tuerto y a la Yegua haciendo mías las palabras de Tyrion Lannister en "Game of Thrones" (serie que les recomiendo si les parece interesante la combinación de medievalismo e intriga política, aunque no es recomendable para menores de edad).
"We've had vicious kings and we've had idiot kings, but I don't know if we've ever been cursed with a vicious idiot for a king!"
A nueve años de empezar esta sucesión de reyes viciosos e idiotas, bien vale recordar qué país nos está quedando luego de su robolución.
Pasamos de ser una república un tanto enfermiza (y bastante decadente de por sí, hay que admitirlo) a una virtual monarquía en lo práctico, en la que se da el lujo de hablar abiertamente de una eventual sucesión de padre (o madre) a hijo, y en donde no existe ninguna clase de limitación al poder o a los caprichos de la monarca de turno.
Pasamos de ser un país cuya economía estaba algo diversificada, con sus bemoles y cuestiones, a vivir pendientes de la soja, no sólo porque es la única fuente real de ingresos que queda, sino también porque todos los demás están colgados de lo que se pueda rapiñar de ella.
Todos vivimos en libertad condicional en lo que a derechos de propiedad se refiere, porque este último existe hasta que a la señora o a alguno de los genios que la rodean se le ocurra privarnos del fruto de nuestros esfuerzos para mantener la fiesta.

Pasamos de ser un país en donde las denuncias de corrupción eran constantes y generaban ruido y debate en la sociedad a ser una satrapía en donde todos los días se conoce un nuevo desfalco masivo sin que a nadie se le mueva un pelo y en donde inimaginables millones desaparecen de las arcas públicas sin que despierte la menor indignación.

Los precios aumentan constantemente a la par de la desaparición progresiva (y progresista) de bienes de consumo que de cualquier manera ya no se consiguen o vienen más truchos, escasos y limitados que antes.
Los servicios públicos se vienen abajo un poco más cada día, pero el gobierno se comporta como si hubiera estado en la oposición toda la vida.
Volvieron viejas costumbres que uno había creído erradicadas, como los arbolitos, la obsesión por el precio del dólar y el peregrinaje a las cuevas ante los bloqueos absurdos y contraproducentes de la compraventa de divisas.
Nos gobierna una colección de perversos, ineptos, ignorantes y viciosos de todo tipo, sostenidos por la adulación de los chupamedias, de los interesados y de los salames movidos sólo por cuestiones hormonales o por el resentimiento profundo que infecta el alma nacional.
Ya no hay futuro, sino una expectativa permanente y casi autocumplida de una nueva tragedia nacional que, como las anteriores, arruine los esfuerzos de una generación entera.
Podría seguir y seguir, pero creo que ustedes van teniendo una clara idea.
Ese es el país que tenemos hoy. Ese es el país que construyó el kirchnerismo. Ese es el país en el que convirtieron al mío.
Nunca está de más recordárselo.

domingo, 20 de mayo de 2012

Pensando en el futuro (el post que tendría que haber subido ayer)

Ya sé que cuesta pensar en todo esto en estos días de reeleccionismo encubierto y de bufonerías angoleñas, pero no está de más dedicar algunos pensamientos para lo que va a pasar después de que esta piara de militontos se vaya. Cuesta tomar por verdadera esa idea, pero renunciar a la certidumbre de que algún día la Yegua y todos sus secuaces van a dejar el poder es exactamente lo que ellos quieren. Y en eso van a fracasar, porque la eternidad no le está dada a nadie más que a Dios.
La cosa es que nosotros vamos a quedar acá cuando ellos se vayan, y no podemos quedarnos afuera de la labor de reconstruir el Mordor en el que va a quedar convertida la Argentina. Y para eso, ofrezco en este post corto y a destiempo algunas ideas base para que, con suerte, esa reconstrucción no nos depare jamás una futura reedición de los Kirchner.
Ningún país es viable si la ley es de cumplimiento optativo. Vivir en sociedad implica acatar reglas, y ninguna sociedad es saludable o conducente al desarrollo individual y social si en la misma se toleran comportamientos contrarios a las leyes.
La ley no se respeta sin que se haga respetar la ley. No sirve para nada quejarse de que nadie respeta las leyes en este país si, primero, no las respetamos nosotros y, segundo, nos burlamos cuando se intenta hacerla respetar o despreciamos a quienes tratan de lograr que se las respete. Un país en donde la palabra "represión" es tomada como insulto no tiene futuro y está condenado a morir despedazado entre las hordas de saqueadores y las bandas de forajidos de guante blanco.
Cada nueva generación es una horda de bárbaros a la que hay que civilizar. Los niños y la juventud no tienen nada que aportar a la sociedad hasta tanto se les haya hecho carne el respeto por sus normas y principios, y hasta tanto se les haga comprender que deben atender sus responsabilidades y cumplir sus deberes antes de reclamar derechos y beneficios. El culto a la juventud, del cual "La Cámpora" no es más que una versión mutante, debe desaparecer de la Argentina.
Los otros también tienen propiedad privada. Somos todos rápidos para defender lo nuestro, casi tan rápidos como lo somos a la hora de encontrar excusas para justificar que al de al lado lo despellejen vivo. Nadie que aplauda expropiaciones, robos, confiscaciones o impuestazos tiene derecho a quejarse cuando la voracidad estatal le caiga encima, y nadie podrá evitar jamás que esa voracidad nos devore a todos a menos que se la contenga en cuanto levanta cabeza, así la víctima sea el ser más antipático y repulsivo que podamos imaginar.
El que aplaude sólo logra que sea el último al que despellejan. Creo que complementa a lo anterior. No se puede esperar nada del colaboracionista que aplaude y festeja los delirios del dictador de turno... nada excepto el llanto miserable y arrastrado cuando le toca a él sufrir lo mismo que antes festejó.
Las formas hacen al fondo. La ritualización, la formalización, el protocolo, ayudan a dar continuidad a las cosas y a ponerlas fuera de los caprichos y gustos ocasionales. Respetarlas y hacerlas respetar ayuda a aceptar que existen principios y cuestiones de base que deben estar más allá de los humores públicos y de los caprichos del caudillo de turno.
Llamemos a las cosas por su nombre. No hay personas "en situación de calle"; hay mendigos y pordioseros. No hay "exclusión social"; hay miseria. No hay "problemáticas estructurales"; hay males que no conviene resolver. No hay "criminalización de la protesta social"; hay convivencia con los revoltosos. Estoy seguro de que podríamos enumerar ejemplos en esta línea hasta el infinito, pero la cuestión de fondo es que no vamos a lograr resolver nada mientras sigamos usando esas perlitas que el progrespeak concibió para que los problemas puedan ser mencionados sin que impacten.
A los problemas se los combate, no se convive con ellos. Derivado de la anterior; no se va a resolver la violencia en el fútbol "reconociendo a los barrabravas como actores sociales", de la misma manera que no se resolvió el cartonerismo llamándolos "recolectores informales de residuos" o la violencia escolar "dándoles un lugar a los chicos en consejos de convivencia escolar". A los barrabravas se los caga a palos por delincuentes. A los cartoneros se los ayuda a encontrar un trabajo digno y se los saca de las calles. A los pendejos patoteros se los caga a palos, se los sanciona y se los expulsa hasta que aprendan a comportarse como seres humanos y no como lobizones. A los problemas se los combate, no se los acomoda en paquetitos ideológicamente agradables para que desaparezcan de la vista.
Si alguien tiene alguna más, es más que bienvenido a agregarla como comentario. Saludos y disculpas por haber demorado el posteo hasta hoy.

sábado, 19 de mayo de 2012

Me excuso por hoy


Me disculparán si no publico hoy, pero se me complicó un poco la jornada. Espero, con algo de suerte, subir un post mañana domingo. Qué les puedo decir, el bailecito de la Viudita Alegre en Angola fue mucho para mí.

Será hasta la próxima. Saludos y perdón por las molestias ocasionadas.

sábado, 12 de mayo de 2012

Camino a Mordor

Hace unos días nos despertamos para encontrar que la reja de casa había sido forzada y que habían tratado de hacer lo mismo con la reja de una de las ventanas. Algo, no sabemos qué, disuadió al aspirante a chorro (o chorros) de proseguir y darle a mi familia la agradable sorpresa de madrugar con delincuentes, pero de todas maneras el alivio de haberse salvado por poco quedó tapado por la sensación de profanación, de haber estado expuesto y vulnerable hasta en el santuario que es el hogar propio.

De cualquier manera, íba a sentir esa sensación de vulnerabilidad una vez más a lo largo de la semana, cuando mis intentos por poner parte de mis ahorros a resguardo de la inflación terminaron estrellándose contra la tranquera del corralito que la AFIP puso a la compra de divisas extranjeras.

Esta vez, a la vulnerabilidad se le sumó otra sensación: la de darse cuenta de que mis cosas y mis ahorros son míos siempre y cuando la banda de forajidos que se hace pasar por un gobierno me permita conservarlos, y ni siquiera de forma plena, porque aparentemente el señor Moreno sabe mejor que yo en qué cosas necesito gastar mi dinero, mientras que el señor Echegaray sabe mejor que yo de qué forma tengo que conservarlo para un mejor uso futuro.

Por supuesto que voy a sentir eso, si veo que su criterio de legalidad para tratar con las empresas, grupos, sociedades y sectores que no les gustan, aún si hace cinco minutos eran culo y calzón, pasa por reescribir las leyes para barnizar las barbaridades que se les ocurren. Y eso cuando se gastan en publicar leyes, porque según consignan los medios, nunca se publicó ninguna resolución de la AFIP estableciendo la virtual prohibición del cambio de moneda. El tema no es que estaría bien si hubieran publicado sus disposiciones; el tema es que ahora caemos en la locura de vivir en un país donde se obliga a acatar reglas que nunca se dieron a conocer.

En el fondo, la ley es lo que ellos quieren que sea, y si estás en el medio, jodete por interponerte entre ellos y su robolución. ¿Quienes somos los pobres seres humanos del rebaño argento para oponernos a los designios de la psicópata y de su banda de criminales?

¿Y por qué le digo psicópata? Me bastaría sólo con la frasecita que tiró en uno de sus recientes discursos para defender el tan mentado "Proyecto X" de espionaje que puso en práctica su gobierno comprometido con los derechos humanos, la dignidad moral y material y el derecho a la vida de todos y todas, ya sean seres humanos o armiños cuadriculados de Ezpeleta. "Quédense tranquilos. Salvo que estén haciendo algo que no corresponda, ahí si puede ser que estén en el proyecto X", dijo la Perra, haciendo un refrito del clásico autoritario que dice que quien no esté haciendo nada malo no tiene nada que temer.

Y no termina, porque no veo que tengan el menor prurito en cagarle la vida a tres millones de personas por haber cometido el imperdonable pecado de no votar por su chirolita. Es así que tenemos que rezar que no se les ocurra acelerar el repliegue de la Federal y nos terminen matando los chorros, y esperar que se le ponga coto a la demencial idea de querer ahogarnos a todos en nuestra basura, o la próxima locura que se les ocurra.

¿Cómo se puede resumir esta sensación? Con una sola palabra.

Desamparo.

Cada vez se vive en un país más turbio, más sucio, más retorcido y perverso, y cada vez más la vida, la libertad y la propiedad de cada uno y de sus seres queridos son sólo graciosas concesiones de un poder cada vez más enloquecido y borracho. Y tengo la horrible sensación de que antes de que los echemos a patadas, porque no nos engañemos, no se van a ir solos por las buenas o respetando cualquier clase de delicadeza constitucional, van a haber hecho lo imposible por convertir a la Argentina en Mordor.

sábado, 5 de mayo de 2012

El DeLorean populista


La imagen que ilustra este post fue hecha a partir de dos tomas del video "Españistán", el cual fue elaborado por un dibujante español con el propósito de aventurar una explicación del descalabro en el que cayó ese país. El video es bastante interesante, aunque se le escapa la hilacha cuando pone como inicio de la crisis un par de medidas que Aznar había adoptado por consejo del "dios del neoliberalismo".

En fin, al margen de la cosa políticamente correcta que no podía faltar, la imagen de arriba me pareció como una forma excelente de comprender mejor el modus operandi del populismo, particularmente porque la mecánica que emplean las cleptocracias populistas no es fácil de entender de forma intuitiva. Bah, sí lo es, pero sólo si se tiene una adecuada conciencia del largo plazo, cosa que no abunda en un país donde pensar más allá del mes que viene implica un esfuerzo de imaginación sobrehumano.

Es que el populismo, que es definible como "pan para hoy y hambre para mañana adornado con pelotudeces sobre la dignidad y la solidaridad" no deja de ser un robo al futuro hecho para sostener los caprichos del presente.

Las personas que hacia el fin de cada etapa populista se preguntan horrorizadas qué fue lo que pudo salir mal y por qué el gobierno que antes era tan generoso se volvió tan cretino y ladrón no suelen relacionar las dos situaciones, y mucho menos comprender que ambas son los dos extremos de un túnel del tiempo de choreo. El populismo es un DeLorean que para regalar y regalar hoy (o ayer) hace viajes regulares para robar a punta de pistola en el futuro (u hoy).

No es que se acabó la plata fácil, vino una cosecha mala o "de golpe apareció el mundo y nos jodió". No es que a los gobernantes de turno les agarró una epidemia de incompetencia o padecen de síndrome de hijaputez adquirida. No son dos personas distintas el que antes repartía y regalaba y hoy expropia y amenaza. Es la misma persona que hace hoy la parte sucia del almuerzo gratis de ayer. La etapa final, la fase de choreo desnudo, de afano abierto, de confiscaciones disfrazadas de epopeyas patrioteras y testiculares, estaba escrita y guionada desde el primer día en que el caudillo se disfrazó de Papá Noel civil y salió a repartir prebendas.

Conviene recordar esto ahora que llegamos a la era de los manotazos de ahogado para seguir pagando la fiesta, de forma tal de que mañana no haya chorlitos que pregunten, al estilo de Ernesto Tenembaum, "¿qué les pasó?"

sábado, 28 de abril de 2012

Los bueyes con los que aramos

La verdad que es muy triste ver cómo a la Argentina se la están comiendo las garrapatas.

De más está enumerar todas las barbaridades que hemos estado viendo últimamente, y de poco sirve porque en estos días estamos en un verdadera curva asintótica de barbaridades, con una barbaridad nueva todos los días que hace que la curva suba hacia el infinito, impulsada por la corrupción de una manga de depravados que no tiene freno alguno para sus desquicios. Robar por cadena nacional una empresa para ponerla en manos de un pendeviejo trotskofrénico que insiste en vestirse como un salamín que va a la matiné del boliche cuando tiene 41 años de edad, y castrar una causa judicial contra el vicepresidente corrupto de un gobierno de corruptos es nomás la frutilla del postre de estiércol del kakismo.

En este clima de malaria en perpetuo agravamiento, la sociedad argentina anda por la vida anestesiada, y por más que muchos que están del lado anti-K no tengan otra reacción inicial que no pase por maldecir al "54 por ciento" por su servilismo e inconsciencia a la hora de votar y también al 46 por ciento restante por su indolencia presente, no estaría de más tener en cuenta que muy difícilmente pueda sobrevivir la moral de una nación a las décadas de fracasos, colapsos, decepciones y "refundaciones" que ha vivido la Argentina.

Devasten a una sociedad cada diez años, quitándole todo lo que tiene y sumiéndola en el caos, dejándola en la miseria moral y material, cada uno a sabiendas de que el que está al lado es un potencial cagador, y no se sorprendan de que el primer instinto del ciudadano promedio sea correr detrás de cualquier promesa de salvación o gratificación inmediata, aunque ésta sea en la práctica una condena a largo plazo... más aún si esta promesa ofrece la oportunidad de cagar en represalia a los que hicieron el mal o a los que simplemente caen mal.

¿Cómo vamos a putearlos por ignorar el largo plazo si la experiencia ha hecho que el país no sea capaz de pensar más allá del próximo sueldo? Ha sido casi darwiniano el proceso de selección: en la Argentina, invertir a largo plazo o confiar en el otro ha sido siempre una catástrofe, así que es casi natural que los únicos que queden y prosperen sean los desconfiados y los vividores del día a día.

¿Cómo vamos a putearlos porque no les importe absolutamente nada si la experiencia pura y dura demuestra que a los que les importa algo sólo les espera un camino de decepción y desengaño, porque todo empeora indefectiblemente y ningún esfuerzo redunda en un cambio favorable?

Deberíamos tener eso más en mente si queremos algún día hacer que la Argentina deje de ser lo que viene siendo hasta ahora, porque limitarse a putearlos y a ir por la vida con pose de superado no nos ha hecho ningún favor. Para muchos, caer en la locura kirchneriana no ha sido un capricho gratuito sino lo que ellos sienten como una última oportunidad. Y no vamos a llegar a ningún lado insultando a aquellos que tenemos que convencer.

Mal que mal, tenemos que reconocer que "el otro lado" está haciendo un excelente laburo (para ellos, claro) de tomar a esos desesperados y darles aunque sea una falsa esperanza de que van a poder superar la locura cotidiana, de modo que cuando uno les plantea la necesidad de no perder la libertad, le respondan que prefieren vivir así antes que volver a "la libertad de morirse de hambre".

No se diga con esto que quiero exculpar a la sociedad argentina de su presente actual y de su futuro posible. Todo lo contrario. Sólo busco tratar de comprenderla mejor, porque no vamos a encontrar ninguna solución si no entendemos primero con qué bueyes aramos.

La expresión "bancarrota moral" es ideal para describir la condición actual de la argentinidad. No es la amoralidad de no distinguir entre el bien y el mal, sino una degradación tan grande de la moral que desemboca en la perversión de saber lo que está bien y lo que está mal... sin que eso importe un catzo a la hora de actuar.

Esa bancarrota moral nos llevó a donde estamos hoy y nos va a seguir empujando por la senda de la indolencia y la mediocridad. Y como no me canso de decirlo, está perfectamente bien porque es lo que merece la sociedad argentina. ¿Cuándo va a merecer otra cosa? Cuando esté dispuesta a luchar por ella en lugar de creer que "es su derecho" y que si no lo tiene, es porque "se lo robaron".

No tenemos kakismo porque en 2003 haya bajado de un plato volador un Bizco Malo acompañado por una Vaca Estúpida, así como no tuvimos al Proceso en 1976 porque la Junta se hubiera teletransportado desde el Enterprise. Los tuvimos porque la sociedad argentina demostró, con sus ideas y sus acciones, que se merecía eso.
 
Alemania necesitó de la locura del nacionalsocialismo, de la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial y de cuarenta años de guerra fría para aprender de una vez por todas que el nacionalismo virulento, la locura racial y el colectivismo económico no servían para nada. ¿Quién es capaz de decir que nosotros no necesitamos de una catástrofe para dejar atrás la adolescencia peronista?

sábado, 21 de abril de 2012

El relato orwelliano

A la luz de todo lo que hemos visto con YPF y demás volteretas del kakismo, tenemos que recordar que 1984 fue una advertencia, por más que muchos insistan en tomarlo como un manual con instrucciones.

(...) En este momento, por ejemplo, en 1984 (si es que era 1984), Oceanía estaba en guerra con Eurasia y aliada con Estasia. Ni en público ni en privado se admitía jamás que las tres potencias habían estado alineadas de distinta forma. En realidad, como bien lo sabía Winston, hacía sólo cuatro años Oceanía había estado en guerra con Estasia y aliada con Eurasia. Pero esa era sólo una pieza de conocimiento furtivo que poseía porque su memoria no había sido puesta bajo control de manera satisfactoria. Oficialmente, el cambio de socios nunca había ocurrido. Oceanía estaba en guerra con Eurasia: por lo tanto, Oceanía siempre había estado en guerra con Eurasia. El enemigo del momento siempre representaba el mal absoluto, y de ahí se seguía que cualquier acuerdo pasado o futuro con él era imposible.

Lo verdaderamente espantoso, reflexionó él por millonésima vez mientras hacía esfuerzos dolorosos para llevar sus hombros hacia atrás (con las manos en las caderas, ellos estaban girando sus cuerpos desde la cintura, un ejercicio que se suponía bueno para los músculos de la espalda)-- lo verdaderamente espantoso era que podía ser todo verdad. Si el Partido podía estirar su mano hacia el pasado y decir que tal o cual evento
jamás había sucedido-- ¿no era eso ciertamente algo más espeluznante que la mera tortura y la muerte?

El Partido decía que Oceanía jamás había sido aliada de Eurasia. Él, Winston Smith, sabía que Oceanía había estado aliada con Eurasia hacía apenas cuatro años. ¿Pero dónde existía ese conocimiento? Sólo en su propia conciencia, la cual de todos modos sería pronto aniquilada. Y si todos los demás aceptaban la mentira que el Partido imponía, si todos los registros contaban el mismo relato, entonces la mentira pasaba a la historia y se convertía en verdad. "Quien controla el pasado", rezaba el slogan del Partido, "controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado". Y sin embargo el pasado, aún maleable por naturaleza, jamás había sido alterado. Lo que era verdad hoy era verdad desde la eternidad hasta la eternidad. Era muy simple. Todo lo que se necesitaba era una interminable serie de victorias sobre la propia memoria. "Control de la realidad", lo llamaban; en Neolengua, "doblepensar".


Parte I, Capítulo 3


Parecía ser que hasta hubo manifestaciones para agradecerle al Gran Hermano por haber aumentado la ración de chocolate a veinte gramos por semana. Y apenas había sido ayer, reflexionó él, que se anunció que la ración sería reducida a veinte gramos semanales. ¿Podía ser posible que se tragaran eso, después de sólo veinticuatro horas? Sí, se lo tragaban. Parsons se lo tragaba fácilmente, con la estupidez de un animal. La criatura desprovista de ojos que se sentaba en la otra mesa se lo tragaba de forma fanática y apasionada, con un deseo furioso de rastrear, denunciar y evaporar a cualquiera que se atreviera a sugerir que la semana pasada la ración había sido de treinta gramos. Syme, también-- de forma más compleja, haciendo uso del doblepensar, Syme se lo tragaba. ¿Era él, entonces, el único que poseía memoria?

Las fantásticas estadísticas continuaban manando de la telepantalla. En comparación con el año pasado, había más comida, más viviendas, más muebles, más utensilios de cocina, más combustible, más barcos, más helicópteros, más libros, más bebés... más de todo excepto enfermedad, delincuencia e insanía. Año a año y minuto a minuto, todos y todo ascendían a ritmo vertiginoso. Al igual que lo había hecho Syme, Winston había tomado su cuchara y revolvía el pálido potaje sobre la mesa, usando una buena parte del mismo para hacer un diseño. Meditó con resentimiento sobre la textura física de la vida. ¿Siempre había sido así? ¿Siempre había tenido la comida el mismo sabor? Miró alrededor del comedor. Un cuarto de techo bajo y repleto, con paredes mugrientas a causa del contacto de innumerables cuerpos, mesas y sillas metálicas y abolladas, puestas tan cerca unas de otras que los codos se tocaban al comer, cucharas dobladas, bandejas gastadas, toscas tazas blancas; todas las superficies grasientas, mugre en cada grieta, y un hedor amargo y compuesto por mala ginebra y mal café y guisos de sabor metálico y ropas sucias. Siempre había en el estómago y en la piel una especie de protesta, una sensación de que se le había privado a uno de algo a lo que tenía derecho. Era cierto que no tenía memorias de algo significativamente distinto. En todas las épocas que él podía recordar con exactitud, nunca había suficiente para comer, nunca había tenido medias o ropa interior que no estuvieran repletas de agujeros, los muebles siempre habían estado gastados y al borde de romperse, los dormitorios siempre habían carecido de calefacción, los subterráneos siempre habían estado atestados, las casas siempre se estaban desmoronando, el pan siempre estaba oscuro, el té siempre era escaso, el café siempre había tenido un sabor inmundo, los cigarrillos nunca habían alcanzado-- nada había de barato y abundante excepto la ginebra sintética. Y aunque, desde luego, se tornara peor conforme envejeciera el cuerpo de uno, ¿no era una señal de que NO era el orden natural de las cosas, si el corazón de uno se enfermaba ante la incomodidad y el polvo y la escasez, los interminables inviernos, las medias pegajosas, los ascensores que nunca funcionaban, el agua fría, el jabón sucio, los cigarrillos que se deshacían, la comida con sus extraños y perversos sabores? ¿Por qué debía uno sentir que era intolerable a menos que se tuviera alguna especie de memoria ancestral de que las cosas habían sido diferentes alguna vez?


Parte I, Capítulo 5

Es necesario que un miembro del Partido no sólo tenga las opiniones correctas, sino también los instintos correctos. Muchas de las creencias y actitudes que se le exigen no son nunca planteadas abiertamente, y no podrían serlo sin dejar al descubierto las contradicciones inherentes al Ingsoc. Si es una persona naturalmente ortodoxa ("bienpensante" en Neolengua), en todas circunstancias sabrá, sin detenerse a pensarlo, cuál es la creencia correcta o la emoción deseada. Pero en cualquier caso un elaborado entrenamiento mental, emprendido en la infancia y concentrado en los términos de Neolengua "nodelito", "blanconegro" y "doblepensar", lo volverá renuente e incapaz de pensar con profundidad en cualquier tema. Se espera de un miembro del partido que no tenga emociones privadas o pausas a su entusiasmo. Se supone que debe vivir en un continuo frenesí de odio hacia los enemigos exteriores y los traidores domésticos, triunfos sobre las victorias y autohumillación ante el poder y la sabiduría del Partido. El descontento que genera esta existencia insípida y nada satisfactoria es deliberadamente desviado hacia el exterior y disipado mediante recursos tales como los Dos Minutos de Odio, y las especulaciones que podrían llevar a una actitud escéptica o rebelde son eliminados con antelación por la disciplina interior tempranamente adquirida. La primera y más sencilla etapa de esta disciplina, que puede ser enseñada incluso a los niños pequeños, es llamada en Neolengua "nodelito". Nodelito significa la facultad de detenerse, como por instinto, en el umbral de cualquier pensamiento peligroso. Incluye el poder de no comprender las analogías, de ser incapaz de percibir errores de lógica, de no comprender las proposiciones más sencillas si son hostiles al Ingsoc, y de aburrirse y sentir repelencia por cualquier tren de pensamiento que pueda ir en dirección a la herejía. En resumen, nodelito es una estupidez preventiva. Pero no alcanza con la estupidez. Por el contrario, la ortodoxia en su sentido más pleno exige un control sobre los propios procesos mentales que sea tan completo como el que tiene un contorsionista sobre su cuerpo. La sociedad oceánica descansa en última instancia en la creencia de que el Gran Hermano es omnipotente y que el Partido es infalible. Pero dado que en realidad ni es omnipotente el Gran Hermano ni es infalible el Partido, es necesaria una flexibilidad incansable y constante hacia el tratamiento de los hechos. La palabra clave aquí es "blanconegro". Como tantas otras palabras en Neolengua, esta palabra tiene dos significados mutuamente contradictorios. Aplicada a un oponente, significa el hábito de proclamar con desfachatez que lo negro es blanco, contradiciendo los hechos evidentes. Aplicada a un miembro del Partido, significa una leal disposición a decir que lo negro es blanco cuando lo exige la disciplina partidaria. Pero también significa la habilidad de CREER que lo negro es blanco, y aún más, la de SABER que lo negro es blanco, y de olvidar que alguna vez se creyó lo contrario. Esto exige una continua alteración del pasado, la cual es posible mediante el sistema de pensamiento que en realidad abarca a todos los demás y que se conoce en Neolengua como "doblepensar". La alteración del pasado es necesaria por dos razones, una de las cuales es subsidiaria y, por así decirlo, preventiva. La razón subsidiaria es que el miembro del Partido, al igual que el proletario, tolera las actuales condiciones en parte porque carece de cualquier estándar de comparación. Se le debe separar del pasado, tanto como se le debe separar de cualquier país extranjero, porque es necesario que crea que está mejor que sus ancestros y que el nivel promedio de confort material está en permanente crecimiento. Pero una razón mucho más importante para el reajuste del pasado es la necesidad de salvaguardar la infalibilidad del Partido. No es sólo cuestión de que los discursos, estadísticas y archivos de todo tipo deban ser constantemente actualizados para que muestren que las predicciones del Partido han sido correctas en todos los casos. También se trata de que ningún cambio en la doctrina o en el alineamiento político puede ser admitido jamás. Cambiar la propia opinión, o incluso la propia política, es una admisión de debilidad. Si, por ejemplo, Eurasia o Estasia (sea cual fuere) es el enemigo hoy, entonces ese país debe haber sido siempre el enemigo. Y si los hechos dicen lo contrario, entonces los hechos deben ser alterados. Es así que la historia es constantemente reescrita. Esta falsificación diaria del pasado, llevada a cabo por el Ministerio de la Verdad, es tan necesaria para la estabilidad del régimen como la labor de represión y espionaje desempeñada por el Ministerio del Amor. La mutabilidad del pasado es el postulado central del Ingsoc. Los eventos pasados, se afirma, carecen de existencia objetiva, y sólo sobreviven en registros escritos y en los recuerdos humanos. El pasado es aquello que dicen los registros y los recuerdos. Y ya que el Partido tiene pleno control de los registros y también de las mentes de sus miembros, se deduce que el pasado es lo que sea que el Partido quiere. Y también se deduce que aunque el pasado es alterable, nunca ha sido alterado en alguna instancia específica. Porque cuando se lo ha recreado en la forma que se necesita para la ocasión, entonces esta nueva versión ES el pasado, y nunca podría haber existido un pasado distinto. Esto se mantiene aún cuando, como suele suceder, el mismo evento debe ser alterado hasta lo irreconocible varias veces en el transcurso de un año. En todo momento está el Partido en posesión de la verdad absoluta, y es claro que lo absoluto nunca podría haber sido distinto de lo que es ahora. Quedará claro que el control del pasado depende sobre todo del entrenamiento de la memoria. Asegurarse de que todos los registros escritos coincidan con la ortodoxia del momento es una cuestión meramente mecánica. Pero también es necesario RECORDAR que los eventos ocurrieron en la forma deseada. Y si es necesario reacomodar las memorias propias o alterar los registros escritos, entonces es necesario OLVIDAR que eso fue lo que se hizo. El truco para lograr esto puede ser aprendido al igual que cualquier otra técnica mental. Es aprendido por la mayoría de los miembros del Partido, y ciertamente por todos aquellos que son tan inteligentes como ortodoxos. En la Viejalengua se lo llama con franqueza "control sobre la realidad". En Neolengua se lo llama doblepensar, aunque doblepensar abarca muchas otras cosas también. Doblepensar significa el poder de sostener dos creencias contradictorias en la propia mente y de forma simultánea, aceptando ambas. El intelectual del Partido sabe en qué dirección deben ser alteradas sus memorias; por tanto, sabe que está haciendo trucos con la realidad; pero mediante el empleo del doblepensar también se satisface de saber que la realidad no ha sido violada. El proceso debe ser consciente, o de lo contrario no se llevaría a cabo con la suficiente precisión, pero también debe ser inconsciente, porque si no traería una sensación de falsedad y por tanto de culpa. El doblepensar está en el mismísimo corazón del Ingsoc, ya que el acto esencial del Partido es usar un engaño consciente a la vez que se retiene la firmeza de propósito que acompaña a la plena honestidad. Decir mentiras deliberadas creyendo genuinamente en ellas, olvidar cualquier hecho que se ha tornado inconveniente, y luego, cuando se lo vuelve a necesitar, rescatarlo del olvido por el tiempo necesario, negar la existencia de la realidad objetiva mientras se tiene en cuenta la realidad que uno mismo niega-- todo esto es indispensablemente necesario. Incluso para usar la palabra doblepensar es necesario ejercitar el doblepensar. Al usar la palabra se admite que se está alterando la realidad; mediante un nuevo acto de doblepensar se borra este conocimiento; y así hacia el infinito, con la mentira siempre un salto por delante de la verdad. En última instancia, es mediante el doblepensar que el Partido ha sido capaz-- y por lo que sabemos, puede seguir siéndolo por miles de años-- de detener el curso de la historia.

Parte II, capítulo 9

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Hasta la próxima.
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