sábado, 17 de octubre de 2009

Merecer la República

Paciencia, por favor. Si necesitan tomar algo, vayan y vuelvan.

Aprovechando que hoy se celebra un nuevo aniversario de esa especie de "Putsch de la Cervecería" a la argentina que conocemos como "Día de la Lealtad", quería compartir con ustedes unas reflexiones que estuve madurando, que sin estar relacionadas con la efemérides pochista que conmemoramos hoy, considero tan deprimente como el hecho de que todavía tengamos entre nosotros una copia (en calidad borrador light, pero copia al fin) del fascismo.

Verán, había una época en que, en mi inocencia y esperanza, todavía creía que había límites que la clase política no podía cruzar sin arriesgarse a una brutal e inmediata reacción de indignación colectiva. No sé por qué pensaba eso. Quizás se deba a que empecé a tomar conciencia de la política allá por el segundo mandato de Menem, cuando las denuncias de corrupción eran cotidianas, la percepción de los abusos del poder estaba bien difundida, y realmente era posible pensar en combinar crecimiento y modernización (que se le reconocían al Turco) con respeto por la Constitución y las leyes (que se le reclamaban diariamente).

Cuando se fue el Turco, momento que muchos festejamos en aquel entonces (hasta los mocosos acneicos e inconscientes de 15 años como yo los tenía en diciembre del '99), no podíamos imaginarnos las cosas que vendrían después y que nos harían a muchos extrañar al célebre patilludo riojano.

¿Un racconto? Corralito, doble golpe de Estado civil, corralón, pesificación, devaluación, CER, piqueterismo, alineación con la zurda más demente del continente, concentración de poderes en el Ejecutivo, reescritura de la historia, aniquilación de las autonomías provinciales, hostigamiento a la oposición y la prensa, feudalismo familiar, "retenciones" confiscatorias, multimedios oficialistas, capitalismo de amigos, tramoyas electorales, candidaturas testimoniales, cambios de distritos, superpoderes, decretismo, desplantes al por mayor, revanchismo, resucitación de "esa gloriosa cegeté", borocotización a diestra y siniestra, el desplante elevado a política oficial, insultos por cadena nacional...

Seguro que me faltaron unos cuantos, pero bueno, van teniendo una idea.

Tan bajo estábamos (y estamos) cayendo que mi esperanza era ver en qué momento llegábamos al límite. Cuándo íbamos a bajar tanto en el pozo hediondo del kirchnerismo que sus prepotencias iban a provocar una reacción devastadora en su contra.

Pensé que ese momento llegó durante el conflicto del campo. Tenía todos los ingredientes correctos: una medida abusiva e injustificable, una reacción sectorial primero y social después en defensa del derecho de propiedad, y una contención institucional impecable y necesaria para los abusos del poder oficial. Después de esa madrugada alucinante del "voto no positivo", se podía pensar que habíamos dado vuelta la página.

Claro, mantener una esperanza en que este país aprenda es tan inútil como mantener una jubilación sin que te la afane la ANSeS, de modo que la realidad tuvo que dar las cachetadas de Aerolíneas, la estatización de las jubilaciones, la guerra de baja intensidad contra el campo, el adelantamiento de las elecciones, el cambio de distrito del Néstor, las candidaturas testimoniales y la fantochada de la efedrina antes de la noche gloriosa del 28 de junio, cuando pudimos ver al Néstor desencajado y con espuma en las comisuras escupiendo que había perdido "por dos puntitos nomás".

¿Estoy explayándome demasiado? Un poco de paciencia, por favor. Ya voy a llegar.

Ya no podía haber otra. Le habíamos ganado la elección a la tiranía constitucional más burda y evidente desde que el propio Pocho Perón llegó a la Rosada. A partir de entonces tenía que comenzar el desbande, la retirada. En la cabeza mía se sucedían retazos de "La Caída" en donde le ponía la cara del Néstor a Hitler y de la Kretina a Eva Braun... porque el clima de fin de reinado se olía en el horizonte.

¿Y qué pasó? Diálogo trucho. Borocotización a diestra y siniestra... otra vez. Extensión de los superpoderes.

Y la frutilla del postre: la Ley de Medios.

Si Carlos hubiera intentado hacer todo esto, o siquiera una de esas cosas, después de las elecciones del '97, le hubieran pegado un voleo en el toor como le hicieron a Fujimori.

Lo más descorazonador de todo el asunto no fue que hubieran aprobado la ley: de los Kirchner y de nuestros representantes moralmente ineptos del Congreso se puede esperar cualquier cosa. Lo descorazonador fue la completa impasibilidad de la sociedad y la complicidad de otros cuantos. ¿No le importaba a nadie que la democracia se estuviera yendo al carajo de la mano del derrotado en las elecciones?

Fue un par de días después de la aprobación de la ley que verdaderamente caí en la cuenta de lo terrible.

No era que no le importara a nadie que la democracia argentina se estuviera yendo a la mierda. Lo que no le importaba a nadie era la mismísima democracia argentina.

¿No me creen? Agarren al azar en la intersección de Corrientes y Florida a un argento común y silvestre y pregúntenle qué es una democracia. De seguro les dirá que es "el gobierno del pueblo" o "de la mayoría", o a lo sumo "el sistema donde elegimos a los que gobiernan". No se preocupen en preguntarle qué es "república"; lo seguro es que les diga que es el eufemismo usado para no decir "la reputa que los parió", así como "la conferencia" camufla "la concha de la lora".

Semejante concepción de la democracia y de la república es de un cretinismo cívico insuperable. Y es la raíz de lo que nos pasa.

Verán, vivir en una república no es para ovejitas. Sostener la división de poderes no es para gente con déficit de huevos. Ser un ciudadano no es solamente la condición a la que se alcanza si se llega vivo y con 37º de temperatura a cumplir 18 años (tema que da para otra apasionante discusión). El ejercicio de la responsabilidad cívica no es para superados que cada dos años van a las puteadas a las escuelas a poner su sobre en la urna y creen que con eso "debería ser suficiente".

Construir un poder legítimo y a la vez contenerlo para que no arrase con la vida, la libertad y las propiedades de las personas es un ejercicio constante, interminable y agotador que no puede cerrarse solamente cuando se hace el recuento de los votos. Implica vigilar permanentemente a nuestros "representantes" y meterles el temor de Dios a lo que les pueda pasar si se atreven a desviarse de la Constitución. Significa mantenerse informado, ser responsable ante uno mismo primero y ante la sociedad después, y luego elegir con conciencia y castigar con el voto cuando es necesario.

La república es inconciliable con el feudalismo y es enemiga mortal del caudillismo. Una república sólo es tal cuando sus ciudadanos se dan cuenta de que la prosperidad está primero en sus propias manos y en las instituciones, y jamás en las de un simpaticón que te sonríe cuando te pide el poder absoluto.

¿Ven algo de eso en la sociedad argentina, salvando honrosas excepciones? No. Todos se dan por bien servidos yendo a votar cada dos años, lo que para ellos es el límite absoluto de la ciudadanía. Lo demás, vigilar a los representantes y cuidarse de los abusos, es demasiado para ellos. Excede sus capacidades. Los llena de miedo primero por el clima de pozo ciego que tiene la política argentina, y segundo porque los aterra hacerse cargo de las cosas y de sus responsabilidades por lo que le pasa al país.

De ahí viene esa reacción inevitable, catártica y esquizofrénica, tan repetida que ya cansa, que tiene la sociedad de comportarse frente al poder como si hubiera bajado de un plato volador en lugar de subir por el voto ciudadano.

La libertad no es para los cobardes. El gobierno republicano y el sistema democrático no son derechos humanos como nos baten el parche todos los días; son privilegios que se conquistan con sangre, sudor y lágrimas. Deben ser merecidos para poder ser disfrutados, y una sociedad caudillista, rencorosa, cerrada y sobre todo completamente irresponsable como la Argentina dista mucho de merecer un sistema político que por otro lado no le interesa defender.

El gobierno republicano y el sistema democrático son para adultos que se saben mantener a sí mismos primero y que por eso tienen toda la autoridad para decidir cómo se han de administrar los asuntos comunes. La democracia a la argenta es un país de niños donde todos esperamos que papá Estado nos trate bien porque solitos no podemos.

En un país de adultos, la primera reacción ante un problema es "¿Qué podemos hacer?". En un país como Argentolandia, poblado de menores y mayores de edad que padecen idéntico pendejismo e inmadurez, la reacción automática es: "¿Por qué el Estado no intervino?".

Los amigos de El Opinador Compulsivo tienen una frase que debo confesar que me llena de depresión cada vez que la leo. Cada vez que se produce un nuevo abuso institucional, dicen: "Les encanta vivir así". Cada vez que la leo, siento la necesidad de buscar pruebas en contrario, pero como inevitablemente vuelvo con las manos vacías, cada vez me convenzo más de que es así.

Nos encanta vivir así.

Una vez, hablando con una compañera de estudios norteamericana, comparé a la Argentina con una mujer golpeada: tanto abuso ha hecho que ambas dejen de resistirse a futuros atropellos. Ahora siento que la comparación debe actualizarse, y no precisamente para bien.

La Argentina es más que una mujer golpeada: es una verdadera adicta al abuso, como aquellas pobres mujeres que se mueven en los infiernos de la sociedad a fuerza de palizas, droga y prostitución. Golpeada una y otra vez por quienes tenían la responsabilidad de cuidarla y hacerla respetar, drogada hasta el tuétano por la cultura estatista al punto de no poder sostenerse sola, la sociedad argentina se abraza a un caudillo prometedor y lo soba cuando las cosas van bien, aunque es inevitable que el cafishio de turno acabe fajándola más y humillándola de nuevas maneras.

Eventualmente la adicta se harta y manda al abusador a la mierda, pero no comprende la raíz del problema: no entiende que no se trata de que este o el anterior la hayan fajado y maltratado, sino de que ella busca ese abuso porque busca la "felicidad" que viene de no saber mantenerse por su cuenta. Ni hablemos de afrontar la adicción y someterse a la desintoxicación brutal que hace falta.

Así, ella acabará vagando en las calles por algunos días hasta que encuentra al próximo hijo de puta que la seducirá con algunas palabras lindas y más falopa estatal, y nuestra adicta se le colgará de los hombros, un poco más hecha mierda con cada nueva repetición del ciclo.

Y así sigue recorriendo el camino de la seducción pedorra y de los bifes, siempre soñando con el día en que encuentre a "alguien que nos saque de esto", persona que nunca llegará porque debe ser la propia sociedad quien se saque a sí misma adelante, y que después encomiende a gente responsable la gestión de sus asuntos, haciendo pender sobre ellos la espada de Damocles del voto castigo y de la sanción judicial por sus actos ilegales.

Cuando veo que la única pregunta que se hacen todos ante el ocaso de los Kirchner es "¿quién va a venir?" o "¿cuándo va a aparecer alguien que gobierne bien?", cuando nadie se plantea cómo evitar que el Congreso deje de ser no ya una escribanía sino un puticlub de cuarta y se convierta en un Poder de la República, cuando nadie concibe otra salida para la justicia que no pase por "rajar a todos los jueces", no me hago muchas ilusiones sobre el futuro que nos espera. Llámese Cobos, Macri, Duhalde o Mongo Aurelio, lo único seguro es que así seguiremos yendo para atrás, sin aprender.

No aprendemos nada porque seguimos viendo el problema equivocado. El problema verdadero somos nosotros. Y enfrentarnos a nuestros propios vicios es mucho más duro que verlos en los demás.

Perdón por el largo y hasta la próxima.

sábado, 10 de octubre de 2009

Hijos del fascismo

El fascismo, leí en cierta ocasión, es el paraíso de los mediocres.

El fascismo toma a los resentidos, a los fracasados y a los que por cualquier razón no encuentran su lugar en una sociedad no-fascista. Los lúmpenes, dirían los zurdos. Les da una justificación de su fracaso que siempre recae en la conspiración o maldad de los otros, en lugar de llamar a la reflexión y ofrecer una oportunidad para formar parte de la sociedad. Les promete poder y reivindicación, lo que es una forma encubierta de decir que les va a dar las herramientas para el revanchismo. Les cuenta una historia de buenos y malos, que despreciaríamos por simple y trillada si fuera el argumento de una película, pero que siempre consigue fanáticos cuando se la traspasa a la política.

Vean por ejemplo los adláteres de Hitler, ninguno de los cuales se caracterizaba por ser una luminaria o exitoso más allá de triunfos modestos y circunstanciales: el retardado de Rudolf Hess, el sociópata Reinhard Heydrich, el deforme Joseph Goebbels, el medroso Heinrich Himmler, el pornógrafo Julius Streicher, el desenfrenado Hermann Goering y tantos otros, todos ellos una colección de detritos humanos signados por la mediocridad, el fracaso y el resentimiento.

En una sociedad civilizada, bastante les hubiera costado a ellos no morir de cirrosis en un hospital público; en el paraíso resentido y vengativo del nazifascismo, esa colección de fracasados se dieron el lujo de vestirse con uniformes imponentes y ser señores de la vida y propiedad de millones.

En la Argentina, que se caracteriza por ser siempre una caricatura pedorra de cuanta ideología perversa anda dando vueltas, tenemos al fascismo de entrecasa que llamamos "peronismo". Los elencos estables del peronismo no padecerán las degeneraciones y perversiones de los nazis, pero comparten con aquellos personajes su mediocridad exasperante.

El resentido y el fracasado se siente en su casa en la Argentina peronista, cuya mascota nacional es aquel perro del hortelano que ni come ni deja comer al amo, que prefiere el fracaso ajeno al éxito propio sólo para darle un triunfo a su resentimiento, que vive del lloriqueo tanguero sobre la pobreza con la secreta esperanza de vivir de la limosna, que en lugar de trepar para salir del pozo se dedica a agarrar de los talones a los demás para que caigan con nosotros y que en lugar de analizar sus comportamientos para buscar errores solucionables prefiere creer que las cosas salen mal porque no nos quieren o porque los presidentes de EE.UU. desde Lincoln en adelante se levantan a las cuatro de la matina para ver cómo cagar a la Argentina.

Sin el peronismo en su cepa kirchnerista, mitología del revanchismo como pocas, es inexplicable el éxito y el poder que acumulan ignorantes como Luis D'Elía, matarifes como Aníbal Fernández, exponentes lombrosianos como Rudy Ulloa, víboras acomodaticias como Miguel Ángel Pichetto, alcohólicas como Nilda Garré, mafiosos como Hugo Moyano y bestias primitivas como Guillermo Moreno.

Piensen en esas figuras y en el resto de la corte real del cualquiercosismo kirchnerista. Imagínenlos en un país medianamente normal; no les hablo ya de Estados Unidos o Alemania sino de nuestros vecinos uruguayos o chilenos. En ninguno de esos países podrían aquellos sátrapas aspirar a participar siquiera de una cooperativa escolar, no hablemos ya de la gestión política en cualquiera de sus formas.

Pero ninguno más que Néstor Kirchner. Sólo en la Argentina peronista puede un hombre violento y psicópata como Néstor Kirchner, triste y pequeño gobernador de una triste y pequeña provincia, hombre tan limitado en sus capacidades intelectuales como inescrupuloso en sus comportamientos, alcanzar a convertirse en el amo y señor de cuarenta millones de personas.

Hasta Juan Manuel de Rosas tenía tras de sí éxitos militares y económicos antes de convertirse en el proto-Kirchner del siglo XIX. Hasta Juan Domingo Perón tenía ciertos méritos militares y una inteligencia y sagacidad por encima de la media.

Kirchner no. Quizás está convencido de que sabe y que le gana a los expertos, pero es tan pobre de ideas que habría que hacerle una colecta "más por menos" para que entienda lo que lee en el manual Kapelusz. No ve más allá de dos o tres semanas, y parece incapaz de comprender el concepto de "consecuencias a largo plazo".

Sus ideales, aquellos que prometió no dejar en la puerta de la Casa Rosada, son módicos y fácilmente canjeables; si las circunstancias lo apremian, sus principios tendrán la consistencia del proverbial pedo en la canasta. De vivir de los honorarios de la Circular 1050 y de hacer barrios y bases para ganar el voto militar en la despoblada Santa Cruz pasó a ponerse el pañuelo de Bonafini y a basurear a los militares para conquistar a la progresía boba de Buenos Aires.

Por el voto de una senadora correntina prometió hacer la vista gorda ante un asesinato político; por el voto de un senador tucumano ofreció mejorar las condiciones de encarcelamiento de un hombre al que su propia mitología pedorra colocaba como demonio; antes le había ofrecido a un senador riojano también sindicado como Satanás en su demonología mediocre la limpieza de sus muchas causas judiciales. Es impermeable a las contradicciones que sus acciones producen día tras día, cuando no se enorgullece de ellas.

La "astucia" que parece desplegar no es tal, sino una falta completa de límites, escrúpulos y respeto de las normas. En el ajedrez de la política Kirchner juega como si todas sus piezas fueran reinas, y amenaza con revolear el tablero a la mierda si alguien pretende ponerle un límite. Para Kirchner es fácil ganar partidos de fútbol pegándole a la pelota con la mano y barriendo a los contrarios por atrás mientras le pone una pistola en la espalda al árbitro y cambia a los jueces de línea por sus compañeros de asado.

Lo peor es que por debajo de las lamidas de medias de sus amigos y entenados, debajo de las loas que le cantan interesados y de los elogios de tanto Juan Carlos Pelotudo que tienen columnas en los pasquines de la prensa adikta, Néstor se sabe mediocre y miserable. Odia el éxito ajeno. No concibe iguales, sólo enemigos y esclavos. Y a los que ocasionalmente lo acompañan, los humilla y los ningunea, los trata como basura constantemente y sin respiro, no sea cosa que si los deja de pisotear por un segundo, alguno se atreva a notar en él su miseria y su pobreza intelectual y personal.

Un resentido, un pobre diablo, nada más. Un matón de escuela con fueros presidenciales. Un mocoso cruel que quema hormigas con la lupa del Estado Nacional. No deja de ser un pobre tipo, despreciable por sus actos y comportamientos, pero nada más. Es un digno hijo de la Argentina que creó ese fascismo de tercera marca llamado peronismo.

En el paraíso de los mediocres, Kirchner es el rey.

Mejor decir todo esto ahora. Después de hoy, tal vez no nos sea tan fácil poder hacerlo.

viernes, 9 de octubre de 2009

Pequeña refutación de un argumento pedorro

Trato de mantenerme alejado del vergonzoso tratamiento de la Ley de Medios K en el Senado, tanto por mi salud mental como por la continuidad de la existencia de los aparatos de televisión de mi casa, pero vengo de cruzarme con una reciente perla.

Resulta que ahora hablaba un senador del Frente para la Victoria's Secret llamado Eric Calcagno. El muchacho es senador por la Provincia de Buenos Aires en reemplazo de la Yegua Mayor cuando ésta pegó el salto a la Presidencia Conyugal de la Nación, y al hablar se le nota de tanto en tanto una "egge" de su paso como embajador en Francia.

En fin, para hacérselas corta, Calcagno largó diciendo que las catedrales del Medioevo fueron un sistema de medios audiovisuales diseñado para perpetuar la existencia de un orden social determinado (¿God Broadcasting Corporation?) y que los medios de comunicación audiovisual, desde aquella tierna infancia, crean la realidad en nuestros días.

En respuesta a su afirmación quiero dejar picando la siguiente duda:

Si los medios construyen la realidad, ¿eso significa que dejaría el senador Calcagno de ser un eminente pelotudo sólo porque la televisión no me lo muestre?

Adieu.

sábado, 3 de octubre de 2009

Una Ley de Medios para los políticos

Ahora que está tan en boca de todos la "democratización" de los medios que quiere imponer la parejita de crápulas, permítaseme presentar ante ustedes un ejercicio de imaginación en el que aplicamos el mismo corset que el cualquiercosismo gobernante desea para la comunicación a aquella noble corporación de abnegados servidores públicos y adalides de la democracia que llamamos "políticos". Después de todo, los monopolios son nefastos y hay que aniquilarlos con todo el peso de la democracia y la ley, ¿no?

He aquí entonces, ya sin más preámbulos, los principales puntos que creo debe tener la "LEY DE SERVICIOS DE REPRESENTACIÓN INSTITUCIONAL".
  1. Se establece un sistema de franquicias para los partidos políticos: la "franquicia municipal" habilitará al partido a presentarse únicamente para elecciones en el ámbito local, la "franquicia provincial" lo hará en el nivel provincial, y la "franquicia federal" permitirá que el partido se presente en más de una provincia. La participación política en la ciudad de Buenos Aires se hará a través de "franquicias urbanas" con alcance en toda la ciudad, y "franquicias comunales" para las distintas comunas de la capital.
  2. Ningún partido político con franquicia federal podrá presentarse, ejercer gobernación o tener diputados en más de 16 provincias (incluyendo la Capital Federal), ni podrá tener franquicias provinciales en las restantes para compensar esta limitación. Los partidos con franquicias provinciales podrán asociarse con otros de similar tendencia para constituir frentes, pero tampoco podrán presentarse en más de 16 provincias.
  3. Los partidos con franquicia federal no podrán tener más del 33% de las bancas de la Cámara de Diputados y del Senado de la Nación. Otro 33% estará reservado a los partidos con franquicia provincial y el 33% restante quedará pura y exclusivamente para representantes por fuera de los partidos políticos.
  4. Se establecerá una cuota de "representación extrapartidaria" del 33% en las legislaturas provinciales y del 50% en los Consejos Deliberantes de un municipio, que no podrá ser llenada por alguien que esté inscripto en un partido o cuya candidatura haya sido realizada o financiada desde un partido.
  5. Ningún partido político podrá tener un porcentaje de bancas en un cuerpo legislativo que sea superior al 35% del porcentaje de bancas que le esté reservado a los partidos del mismo tipo de franquicia política.
  6. Cada persona o partido político que desea ejercer la representación institucional deberá tener una licencia habilitante para ello, que será expedida por alguna de las delegaciones de la Autoridad Ciudadana de Supervisión Política en su distrito. Para ello deberá presentar declaraciones juradas, constancias de inscripción y documentación impositiva de los últimos veinte años, junto con una declaración de los "contenidos políticos" que quiera llevar a la práctica en el ejercicio de funciones legislativas o ejecutivas.
  7. Los miembros de la Autoridad Ciudadana de Supervisión Política serán sorteados de entre la población general mediante el sistema más random que se pueda imaginar.
  8. Las licencias habilitantes de representación institucional durarán diez años, pero serán sometidas cada dos años a revisiones técnicas para verificar que cumplan con las reglas establecidas, que no cometan delitos y controlar que en el ejercicio de la representación no se hayan apartado de los contenidos políticos presentados ante la Autoridad Ciudadana; para ello se valdrá la Autoridad de analizar los proyectos de legislación presentados por los representantes en cuestión y contrastarlos con la plataforma electoral y partidaria.
  9. Al finalizar el plazo de licencia (en el caso de los partidos) o el cargo público ejercido (en el caso de los representantes), se someterá a los mismos a una inspección general de su ejercicio por parte de una Autoridad Especial de Evaluación, que aplicará los mismos principios del punto anterior y que además de las inhabilitaciones correspondientes al punto inferior, podrá aplicar penas de prisión.
  10. Los incumplimientos serán penados con la pérdida de la licencia de representación institucional, el cese inmediato en los cargos ocupados por el partido en cualquiera de los niveles del Estado y la inhabilitación del partido y de sus afiliados a ocupar cargos públicos por los siguientes 10 años, sin que ésta pueda subsanarse mediante la afiliación a otro partido o la presentación de un nuevo pedido de licencia.
  11. No podrán ser titulares de licencias habilitantes de representación política aquellos que hubieren ocupado cargos públicos electivos en cualquiera de los niveles del Estado por un plazo superior a 15 años antes de la sanción de la ley, aquellos sancionados por delitos infamantes, aquellos que hubieren atentado contra la Constitución mediante actos terroristas, o los familiares en cualquier grado de relación consanguínea o política de otros titulares de licencias habilitantes.
  12. Se establecerá una "cláusula de desinversión política" mediante la cual los actuales partidos políticos, órganos ejecutivos y legislativos en todos los niveles del Estado tendrán un plazo no mayor a un año desde la sanción de la ley para ceder todos aquellos cargos y presencias que no se condigan con las estipulaciones de la ley.

Supongo que si un político cualunque elegido al azar llegara a leer esto se horrorizaría. Diría que va en contra de la libertad política, del sistema democrático y de la condición de partes fundamentales del sistema democrático que tienen los partidos políticos. Diría que es una barbaridad inaplicable, una monstruosidad que atenta contra los derechos adquiridos, que pone en juego la democracia, la libertad y el inalienable derecho a la participación en las instituciones democráticas.

Dirían tantas cosas...

Yo sólo diré una: ¡Qué lindo es ser político y meterle reglas a los demás sin tener que cumplirlas yo mismo!

Hasta la próxima.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Cada vez huele peor

Esta vez sí les dejo un artículo en regla, aunque chiquito.

Las cosas están evolucionando tan rápido que cuesta seguirles el ritmo. Pero todavía más cuesta ver qué es lo que se está configurando en nuestro país por estos días, tal es el frenesí con el que vivimos.

Basta uno o dos minutos de considerar todas las noticias que venimos escuchando como para poder pintar un panorama que, como mínimo, es preocupante.

¿Qué tan preocupante? Bueno, quizás peque de pesimista, pero estamos combinando en un mismo paquete algunos de los peores elementos del último trimestre de 2001 y del primero de 1976.

¿Absurdo? Veamos:
  • ¿Un Poder Ejecutivo cuya titular oficial no ejerce ningún poder real, como en 1976? - Lo tenemos.
  • ¿Un Gobierno con su percepción de la realidad alterada por el microclima oficialista, como en 1976? - Lo tenemos.
  • ¿Una oposición que no quiere hacerse cargo de su deber y se queda guardadita por temor a que de pronto le tiren el muerto por la cabeza, como en 1976? - La tenemos.
  • ¿Una crisis inflacionaria en plena marcha, como en 1976? - La tenemos.
  • ¿Una izquierda demencial que está en una escalada de su "gimnasia revolucionaria" y alcanza niveles cada vez más violentos, como en 1976 (aunque sin baños de sangre, todavía)? - La tenemos.
  • ¿Un sindicalismo oficial que al verse corrido por izquierda en las bases trata de prepotear por derecha a las instituciones y al empresariado, como en 1976? - Lo tenemos.
  • ¿Un sistema institucional desdibujado, como en 1976? - Lo tenemos.
  • ¿Un internismo en aumento en el partido de gobierno, como en 1976 y 2001? - Lo tenemos.
  • ¿Gobiernos provinciales al borde de la quiebra, que lo único que esperan para emitir bonos de papel pintado es a que el primero se anime, como en 2001? - Lo tenemos.
  • ¿Una economía en constante deterioro, como en 2001? - La tenemos.
  • ¿Conflictividad social en aumento, sin mecanismos para canalizarla, como en 2001? - La tenemos.
  • ¿Un Gobierno nacional que va a la deriva y se mueve por espasmos, como en 2001? - Lo tenemos.
  • ¿Conversaciones non sanctas entre figuras de relevancia en el Gobierno y en la oposición, como en 2001? - Las tenemos.
  • ¿Unas elecciones legislativas de mitad de mandato que lejos de descomprimir la situación terminaron exacerbándola, como en 2001? - Las tuvimos.
No es un panorama agradable, ¿verdad?

Peor todavía: el momento actual tiene sus propios elementos a tener en cuenta:
  • Un Gobierno que está en guerra con el resto del arco político, con los medios de comunicación, con todos los sectores productivos y con casi todas las instituciones sociales de relevancia.
  • Hay un demente que monopoliza la decisión política.
  • El aparato de seguridad del Estado está desmantelado y desmoralizado, e incapaz de moverse frente a una presión mediática contraria a cualquier esfuerzo por hacer cumplir las leyes.
  • Países "amigos" (léase Venezuela) están moviéndose de manera preocupante tanto a nivel del Gobierno como de varias de las "organizaciones sociales" movilizadas.
Así visto, parecen los ingredientes para una tormenta perfecta.

El tiempo dirá qué le termina pasando a la Argentina.

Hasta la próxima.

sábado, 26 de septiembre de 2009

Heinlein: Soluciones imaginativas para viejos problemas

Creo que ustedes ya entienden que cuando dedico el post semanal a citar lo escrito por otro, eso es porque no tengo tiempo o no tengo ideas para escribir un artículo como Dios manda. En este caso, se trata de lo primero, pero además está el hecho de que a veces no hay mejor forma de expresar lo que otro dijo que usando sus propias palabras.

Esta vez, la persona a la que voy a robarle sus escritos es Robert Anson Heinlein. Este hombre es considerado como uno de los "tres grandes" autores del género de la ciencia ficción, junto con Isaac Asimov y Arthur C. Clarke.

Pero además de eso, Heinlein dejó entrever en muchos de sus escritos una concepción bastante interesante del rol del gobierno en la sociedad, de la relación entre ciudadanos e instituciones, y de la necesidad de preservar la libertad individual, todos ellos conceptos que bien vale la pena revisar y recordar.

Dicen que una de las virtudes de la ciencia ficción es que permite entender los problemas actuales mediante alegorías, y a través de ellos empezar a buscar soluciones creativas.

Como ejemplo, les dejo un extracto de una novela de Heinlein, La Luna es una amante cruel, en donde traspone las circunstancias de la independencia de los Estados Unidos, pero en el contexto de una colonia lunar que logra su independencia del gobierno tiránico de la Tierra. En la novela, una vez que la colonia lunar logra independizarse, se convoca a una Convención Constituyente para formar el nuevo gobierno.

Y es en el escenario de esta Convención ficticia en donde Heinlein nos regala un discurso que es ingenioso y provocativo a la vez:

Como el fuego y la fusión, el gobierno es un sirviente peligroso y un amo terrible. Ahora ustedes tienen libertad, si es que la pueden mantener. Pero recuerden que ustedes pueden perder esta libertad más rápidamente a manos de ustedes mismos que de cualquier otro tirano. Vayan lentamente, sean reticentes, piensen las consecuencias de cada palabra. No me entristecería si esta convención se prolongara durante diez años antes de presentar un proyecto final, pero me asustaría si les tomara menos de un año.

Desconfíen de lo obvio, sean sospechosos de lo tradicional... porque en el pasado la Humanidad no ha tenido éxito al proveerse gobiernos. Por ejemplo, he notado en un informe preliminar una propuesta para formar una comisión que divida a la Luna en circunscripciones electorales y que las reasigne de vez en cuando según la población.

Esta es la manera tradicional; por lo tanto debe ser sospechosa, considerada culpable hasta que se pruebe su inocencia. Tal vez ustedes piensen que ésta es la única manera. ¿Me permiten sugerir otras? De seguro que en dónde vive un hombre es la cosa menos importante sobre él. Las circunscripciones pueden formarse dividiendo a la población según su ocupación... o su edad... o incluso alfabéticamente. O quizás no haya que dividir a las personas, y todos los miembros sean así elegidos en una circunscripción única - y no objeten diciendo que esto haría imposible elegir a una persona que no sea bien conocida en toda la Luna; quizás esto sea lo mejor posible para la Luna.

Pueden incluso considerar darle el cargo al candidato que haya obtenido el menor número de votos; los hombres impopulares pueden ser justamente la clase de personas que los salven a ustedes de una nueva tiranía. No rechacen la idea sólo porque parece absurda - ¡piensen en ella! En la historia pasada, los gobiernos popularmente elegidos no han sido mucho mejores, y en ocasiones fueron peores, que las tiranías explícitas.

Pero si su intención resulta ser crear un gobierno representativo, entonces todavía hay maneras de lograrlo mejor que el distrito territorial. Por ejemplo, cada uno de ustedes representa a alrededor de diez mil seres humanos, quizás siete mil de ellos en edad para votar, y algunos de ustedes han sido elegidos por mayorías escasas. Supongamos que en lugar de elecciones, un hombre pueda lograr el cargo a través de una petición firmada por cuatro mil ciudadanos. Él representaría a estos cuatro mil de manera afirmativa, sin minoría disconforme, porque aquellos que en una circunscripción territorial serían una minoría estarían en completa libertad de comenzar nuevas peticiones o unirse a las que ya existen. Todos estarían entonces representados por hombres de su elección. O un hombre con ocho mil simpatizantes puede contar con dos votos en este cuerpo. Hay dificultades, objeciones, cuestiones prácticas para ser trabajadas - ¡muchas de ellas! Pero ustedes pueden trabajarlas... y por tanto evitar así la enfermedad crónica del gobierno representativo: la minoría disconforme que siente -con razón- que se la ha privado de la participación.

¡Pero sea lo que sea que hagan, no dejen que el pasado sea una camisa de fuerza!

He notado una propuesta para hacer que este Congreso sea bicameral. Excelente, mientras más impedimentos haya para legislar, mejor. Pero en lugar de seguir la tradición, sugiero que haya una cámara de legisladores, y otra cuyo único deber sea derogar leyes. Que los legisladores puedan sancionar leyes sólo mediante una mayoría de dos tercios... mientras que los derogadores sean capaces de cancelar cualquier ley a través de una mera minoría de un tercio. ¿Absurdo? Piénsenlo. Si un proyecto de ley es tan pobre que no puede lograr el consenso de dos terceras partes de ustedes, ¿no será probable que sea una mala ley? Y si hasta un tercio de ustedes desaprueba una ley, ¿no es probable que estén mejor sin ella?

¡Pero mientras escriben su Constitución, permítanme llamar su atención a las maravillosas virtudes de lo negativo! Pongan énfasis en lo negativo. Que su documento esté repleto de cosas que el Gobierno tenga prohibido hacer. Que no pueda establecer la conscripción... que no interfiera, sin importar lo mínima que sea, con la libertad de prensa, o de palabra, o de tránsito, o de asamblea, o de religión, o de instrucción, o de comunicación, o de ocupación... que no haya tributación compulsiva. Camaradas, si ustedes pasaran cinco años estudiando la Historia mientras piensan en más y más cosas que su Gobierno deba prometer que jamás hará y dejan que su Constitución no tenga más que aquellas prohibiciones, no temeré lo que haya de suceder después.

Aquello a lo que más temo es a las acciones afirmativas de hombres sobrios y de buenas intenciones, que le conceden al Gobierno el poder para hacer aquello que parece ser necesario.

Otros pasajes de la novela tratan sobre el poder del Estado para fijar impuestos, y el riesgo que ello conlleva para la libertad:

- ¡Señor Presidente! ¡Una pregunta de información! Usted ha dicho "que no haya tributación compulsiva" ¿Cómo espera entonces que paguemos las cosas! ¡NETCCUAG! (Nota del Mayor: "NETCCUAG" significa "No Existe Tal Cosa Como Un Almuerzo Gratis", y significa que básicamente es imposible proveer un bien o servicio sin pagar el costo del mismo, sea de manera directa o indirecta)

- Pues discúlpeme, señor, pero ese es su problema. Puedo pensar en muchas maneras. Contribuciones voluntarias como aquellas con las que se sostienen a sí mismas las Iglesias... loterías patrocinadas por el Gobierno en las que nadie estaría obligado a suscribirse... o quizás ustedes miembros del Congreso deban buscar en sus propios bolsillos y pagar lo que sea necesario; esa sería una manera de mantener al Gobierno reducido a sus funciones indispensables, sean éstas cuales fueren. Si es que hay alguna. Me daría por satisfecho si la Regla de Oro fuera la única ley; no veo la necesidad de ninguna otra, así como de ningún medio para mantenerlas en vigor. Pero si realmente creen que sus vecinos deben tener leyes por su propio bien, ¿por qué no pagan ustedes por ellas? Camaradas, les imploro - no recurran a la tributación compulsiva. No existe peor tiranía que forzar a un hombre a pagar por aquello que no quiere solamente porque ustedes piensan que sería bueno para él.

Han puesto el dedo en el dilema de todo gobierno, y en la razón por la que soy un anarquista. El poder para establecer impuestos, una vez concedido, no tiene límites; contiene hasta que destruye. No bromeaba cuando les dije que hurgaran en sus propios bolsillos. Quizás no sea posible librarse del gobierno, a veces pienso que es una enfermedad ineludible de los seres humanos. Pero puede ser posible mantenerlo pequeño, famélico e inofensivo, ¿y pueden pensar una mejor manera de lograrlo que haciendo que sean los mismos gobernantes quienes paguen los costos de su afición antisocial?

No es lo único interesante que escribió Heinlein: para otra vuelta queda Starship Troopers, un libro al que el mogotrón de Paul Verhoeven le hizo una gran injusticia con su "versión cinematográfica" paródica y patética. Lo que trata la novela original, y su gran debate sobre los méritos ciudadanos, empero, será tema de otra discusión.

Gracias por la paciencia y hasta la próxima.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Políticos

Bueno, la ley de medios pasó por un tubo por la Honorable Cámara de Diputados. También se puede decir que pasó "a los tumbos" y de manera bastante roñosa. No se podía esperar menos de un proyecto conducido por un bloque de luminarias como el Chivo Rossi, Kunkel y Conti.

Como podía temerse, el proyecto fue aprobado gracias a los votos de aquellos eternos idiotas útiles de la progresía, llámense socialistas, pinosolanistas, disidentes del ARI, etcétera. En el fondo era algo cantado; no se puede esperar que defiendan la libertad y la propiedad privada una manga de progresistas que buscan cualquier resquicio para manifestar su admiración a Chávez o Ahmadinejad.

Sobre todo pienso en aquellos pelmazos que creyeron que "Pino se planta" frente a Kirchner y que se encontraron con un lindo borocotó de izquierda y Nac&Pop. Así les va por votar primero a un bolche convencido, y segundo por hacerlo sólo porque era la moda. Podrán decir: Pino criticó ciertos aspectos del proyecto. No deja por ello de ser un idiota útil y funcional al kirchnerismo, siempre pendiente de que no se cuele ningún beneficio para el odiado sector privado, aún dentro de una ley para abolir la libertad de prensa en la Argentina.

Es que los progres son siempre así: si estuvieran en la olla del caníbal, su única preocupación sería que los vegetales de la guarnición no sean transgénicos.

Pero la principal lección que tenemos que sacar de este episodio bochornoso es que no podemos confiar en que Pino Solanas, los socialistas, Binner, la UCR, el Pro o los peronistas o quien sea nos pueda defender de los atropellos del Estado. Y es por una única, sencilla y terrible razón.

Porque son políticos. Y porque su negocio es el Estado.

Esperar que un político defienda a la sociedad de los abusos y prepotencias del Estado es como esperar que un violador descubra la abstinencia sexual. ¿Por qué habrían de tener interés en parar al Estado? Si viven del Estado, cobran su sueldo del Estado, maximizan sus beneficios en el Estado, ganan poder con el Estado, y mientras más poder y alcance tenga el Estado, más va a ser su propio poder.

Aún si circunstancialmente se opusieran a cierta medida intrusiva del Estado, como buenos políticos se van a asegurar de que haya una puerta abierta para más interferencia del Estado... sin mencionar que ellos van a tener un pie en esas puertas abiertas. Por servicio al pueblo, claro.

Si un político hace las cosas bien es por pocas y sucias razones: por miedo a no ser reelegido, y por miedo a ir preso. Si elimináramos la posibilidad de la reelección, los privilegios jubilatorios y algunas otras cosas, tal vez podríamos agregarle a estas motivaciones la de no sentir el dedo del Estado jodiéndolo cuando vuelva a la vida ciudadana común y corriente.

Queda claro que la ciudadanía sólo puede confiar en sí misma para protegerse del Estado. Esperar ayuda de los políticos es ilógico y contraproducente, porque siempre van a reaccionar mejor a un "incentivo" del gobernante de turno que al supuesto reconocimiento de una sociedad apática e indolente que sonríe cada vez que le meten el dedo en el culo.

Y ahí está nuestro gran problema. Somos nosotros con nuestra indolencia los que no marcamos el límite a nuestros políticos. Y quizás sea por eso que, lamentablemente, nos merezcamos que una banda de bestias malparidas como los Kirchner y sus secuaces nos lleven poco a poco a una locura chavoide.

No nos engañemos. La única forma de que no nos roben la libertad es no dejando que nos la roben. Y si no la defendemos, es porque no la valoramos. Y por tanto, no la mereceremos.

Salga como salga la historia de este nuevo atropello, la Argentina vivirá como se merece. Como se supo merecer.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Animémonos a profundizar el modelo

Digo, ahora que lo pienso... hay que profundizar el modelo.

Es cierto, la Argentina necesita que se profundice el modelo de cambio y transformación nacional y popular con matriz diversificada y redistribución productiva de democratización desacoplada e impronta transformadora hegeliana que se puso en marcha por obra y gracia de Néstor Kirchner el 25 de mayo de 2003, que fue el día de la fundación de la Patria. ¿Y el de 1810? Nah, ese fue sólo un ensayo general. Todos saben que la Historia Argentina comenzó cuando Néstor hizo malabares con el bastón presidencial frente a la Asamblea Legislativa; los casi doscientos años que vinieron antes fueron sólo precalentamiento para el País en Serio. San Martín y Belgrano sabían que no era su momento: les faltaba un ojo virolo.

Perdón, caí en una digresión. Les decía, creo firmemente que hay que profundizar el modelo. Después de todo, eso fue lo que pidió la ciudadanía el 28 de junio. Dirán que esas elecciones las ganó la oposición, pero todo buen político con sentido calafateño y patagónico sabe que la ciudadanía se comporta igual que una mujer que se hace la interesante: cuando te dice que "no", en realidad te dice que "sí".

Caí en la cuenta de profundizar el modelo el pasado jueves cuando vi por TV aquellos doscientos inspectores de AFIP en las oficinas del Grupo Clarín. Viendo las escenas de docenas de servidores públicos esperando a que los dejaran entrar a la guarida del grupo concentrado, noté que el episodio también era inaceptable.

Si tuviera la Argentina una Ley de Servicios Audiovisuales democrática y democratizadora, nacida de los consensos del arco nacional y popular, el Gobierno podría lograr que Clarín y los otros medios destituyentes muestren adecuadamente la realidad social mediante mecanismos más eficientes, sin por ello tener que sacar a doscientos inspectores de sus tareas. ¿Quién sabe cuántos chacareros evadieron impuestos, cuántos campos no fueron sobrevolados, cuántas exportaciones no fueron retenidas, en esas horas en que 200 servidores públicos debieron ocuparse de un medio para el que ya debería haber instrumentos legales efectivos?

Semejante ineficacia en el empleo público no sólo es inaceptable: pone en riesgo la calidad institucional. Ni hablar de esta paparrucha de que el Congreso sancione leyes sin la autorización presidencial. Hábrase visto, querer limitar así al Gobierno nacional y popular. ¿O no estaba dicho que el Legislativo debe respaldar y dar herramientas para que gobierne el Ejecutivo surgido de la voluntad del pueblo y máximo representante de éste? Si el modelo fuera lo bastante profundo, ni necesidad habría de vetar leyes que el pueblo no pidió; de seguro tendríamos un mejor mecanismo legislativo que permita una rápida aprobación de las leyes que el pueblo necesita.

También está el mal llamado "escándalo" de los aviones privados. Si el modelo estuviera profundizado, nos daríamos cuenta de las consecuencias positivas de esta genial política. El Tango 01 y los demás aviones oficiales, por no decir los de Aerolíneas Argentinas Que Es De Todos, no gastarían dinero del pueblo llevando funcionarios y familiares de aquí para allá. ¿O no criticaban cuando Florencia llevaba a sus amigos en el Tango 10 desde Gallegos hasta Olivos? Coherencia, por favor.

Un episodio que continuó profundizando mis convicciones, a las que afortunadamente no había dejado a los pies del teclado, ocurrió el pasado miércoles cuando estaba en la cola para comprar un boleto de tren en Retiro y noté que en cada una de las ventanillas abiertas había una mujer mendigando, con su respectiva criatura. Pensé "esto es una injusticia brutal: ¿cómo puede ser que todavía haya ventanillas cerradas y encima sin mendigos?". Inaceptable. Hay que seguir en esta línea de creación de empleos dignos, nacionales y populares. Siempre para adelante, con el impulso insustituible del Estado Presente.

¡Adelante, compañera Cristina! ¡Fuerza, Presidenta Coraje! ¡A no descansar hasta que haya un manguero en cada expendio de la República Argentina! ¡Hasta la Victoria's Secret!

Estos fueron sólo algunos ejemplos de lo mucho que necesita hacer la Argentina para que el modelo quede definitivamente profundizado. Es claro y evidente que seis años para la implantación del modelo son insuficientes; se desprende que nuestro país necesita de más tiempo de profundización. Para esto es indispensable un segundo mandato de Néstor Kirchner, seguido por otro de Cristina, como para que podamos disfrutar de las variaciones naturales entre la conducción firme y tenaz de Néstor y el estilo femenino y reivindicador de Cristina.

Y después podemos pensar en Máximo y Florencia para la sucesión. La genialidad y el don de estadista debe ser genético. ¿Por qué autolimitarnos a una generación de conducción sabia, habiendo ya herederos listos para asumir la noble tarea de conducir al pueblo argentino? Vamos por todo, vamos para adelante, vamos hasta el fin.

Y quizás, cuando la era Kirchner llegue a su final, habremos llegado a profundizar el modelo por completo.

Hasta que hayamos caído en lo más bajo del pozo. Y quizás entonces habremos aprendido de una puta vez.

Ojalá.

sábado, 5 de septiembre de 2009

Socialismo a la europea

Como ya me hartan los Kirchner y todo lo que se pueda decir sobre la Ley de Medios ya lo ha dicho gente más capacitada y de mejor oratoria que yo, sin mencionar que ya me harta el matrimonio perverso y la banda de canallas e idiotas útiles que los siguen, los dejo con extractos de un muy buen artículo sobre la experiencia del socialismo europeo, que tanto admiran por estos lados y que tanto trabajan para imitarlo... alcanzando resultados bien latinoamericanos en el proceso.

Naturalmente, hay divergencias, pero por lo menos a mí, me resulta demasiado similar a lo que se ve en la Argentina. E insisto, agréguenle detallitos de insanía y sadomasoquismo latinoamericano y será una buena visión de Argentolandia.

Perdón por la traducción libre, el original estaba en inglés.

El transporte público es fluido y barato, pero suele estar repleto y es ocasionalmente desagradable. El deseo ahogado de adquirir algo, sea una casa grande, un auto o tener una cuenta de depósito, no es totalmente destruido por el socialismo, pero se lo canaliza hacia una suerte de cinismo y enojo, generalmente resultante en un hedonismo de pocos hijos, cenas largas y demoradas, y discotecas abiertas hasta las primeras horas de la mañana.

Florece una multiplicidad de partidos políticos, cada uno con votantes apasionados por un único tema en especial. Los graffiti no son obra de pandillas, sino que son políticos y generalmente no tienen sentido. Los medios están divididos por facciones políticas; un diario de izquierda por aquí, una revista de derecha por allá. Los sindicatos controlan casi todos los servicios públicos. Y sin embargo, las distinciones de clase se mantienen firmes y la pedantería aristocrática es cada vez más visible.

Los tecnócratas que administran estos enormes Estados de Bienestar no sólo tienen buenos sueldos, sino que también pueden conseguir autos, viajes y departamentos de lujo como beneficios laborales exentos de impuestos. Si ser un capitalista de riesgo era lo que los veinteañeros aspirantes a entrar a Harvard buscaban en la década del '90, ser un ministro de fuste con oficina neoclásica, residencia oficial y Mercedes-Benz provisto por el Estado es el eterno equivalente europeo. Éste es un continente de empleados públicos, que llegan al éxito librándose de las cargas públicas que infligen a otros, y que ganan una vez más gracias a los contactos que tienen para repartir licitaciones a negocios de amigos.

¿Mi punto? Mientras más declama Europa que es igualitaria, más cínica y tramposa se vuelve su gente, casi como si el deseo humano de tener propiedad y labrar su propio destino no pudiera ser negado por el Estado, pero que por necesidad será canalizado hacia lo que el Estado condena como antisocial para la mayoría, pero que en realidad son beneficios para unos pocos.

El socialismo de seguro no hace que seamos más felices o estemos más contentos sabiendo que la sociedad resultante es de alguna manera más humana o compasiva. En vez de eso, cada facción está constantemente a punto de atacar al bien común. Siempre están "ellos", los malos, enemigos públicos fácilmente identificables entre los ricos y los aristocráticos que tienen que dar más a "quienes lo merecen". Los bancarios están en guerra permanente con los recolectores de basura que a su vez odian a los trabajadores sociales mientras éstos se quejan de bomberos y policías; cada grupo convencido de que el público debe darle más beneficios a ellos que a los demás.

Así como el Estado es necesario para hacer de niñera de todos (ganándose así tanto las demandas como el resentimiento de los que reciben su cuidado) también los Estados Unidos cumplen la misma función para Europa en general: se los odia y se los necesita al mismo tiempo.

Nunca he conocido a una beatífica persona surgida de la "igualdad de resultados". Por lo general, son amargados e iracundos guerreros decididos a corregir males de orden cósmico, siempre bien dispuestos a demonizar a aquellos que "tienen demasiado", y convencidos de que los fines divinos justifican los medios demoníacos.

El camino al socialismo no es natural. Debe ser pavimentado con el duro trabajo de la envidia de clases, la demonización de los exitosos, y la confusión de que cada nuevo programa de gastos masivos que aumente tanto impuestos como déficits debe ser aprobado inmediatamente, sin demora, "ahora o nunca", para escapar de hambrunas, plagas e inundaciones bíblicas.

Hasta la próxima.

sábado, 29 de agosto de 2009

El ataque de los pingüinos zombies (y nuevo Escudo Nacional)

Que Kirchner iba a hacer lo que quisiera hasta que asumiera el nuevo Congreso, todos lo sabíamos. Era cantado desde el día en que se propuso la barbaridad de adelantar las elecciones. Ya se decía entonces que con un resultado negativo, el tuerto y sus secuaces iban a protagonizar una violenta estampida legislativa para aprovechar sus últimos meses de mayoría en el Congreso.

Esto se sabía ya. Y como de costumbre, madrugaron a los nabos de la oposición, que no se les ocurrió unirse para pedir que se adelantara por igual la asunción de los nuevos legisladores.

Así nos va. Dos meses desde las elecciones y K está en estampida como si las elecciones hubieran sido un Speed con Vodka en lugar de un supositorio.

Más aún, la última payasada del veto a la emergencia agropecuaria es la típica muestra de cómo se va a manejar esta yunta de matarifes iletrados a la que durante cinco años pintaron como "estadistas". Se dirá que el veto es constitucional; pues bien, K y su tropa lo convertirán en otro garrote pervertido para seguir jugando a que son los capos del gallinero.

Y ahora viene la nueva Ley de Radiodifusión. Perdón, la "Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual": como buenos progres que son, no pueden evitar meter eufemismos pedorros en lo que hacen. Como la tarada de la Presidenta diciendo "¡Qué pobreza estructural!" en Tartagal, como para que no quede duda de que leyó toda la vulgata progre.

Como siempre, la Presidenta mechó la década del 70 en la cuestión, dedicando el proyecto a los no sé cuántos periodistas desaparecidos. Por lo menos, no los comparó con los goles que ahora mantiene secuestrados Canal 7. Mañana inaugura un buzón en Villa Entusiasmada y lo va a dedicar a todos los empleados de ENCOTEL que se jubilaron durante el Proceso Militar.

Ahora, o los Kirchner son inenarrablemente idiotas o saben algo que nosotros no sabemos, porque veámoslo desde este punto de vista: asumiendo que, como dicen los Kirchner, "el pueblo" es ardientemente kirchnerista, desprecia a los monopolios concentrados de Clarín y sólo tiene gratitud hacia quienes les libertaron los goles, y ese mismo "pueblo" clama entonces por información objetiva que sólo puede recibir del Estado...

La pregunta es: ¿por qué diablos Canal 7 ("La TV Pública", por si se les olvidaba), Radio Nacional y Página/12 están en el fondo de las preferencias del público? ¿Por qué nadie corre a informarse de fuentes bien K? Ahí tienen, un multimedios bien Nac&Pop, totalmente gratuito y 100% libre de Ernestinas Herreras de Nobles. ¿Por qué no lo ven ni los parientes de los productores?

¿Será porque nadie les cree ni una sola palabra? ¿Porque todo lo que sale de un medio kirchnerista o kirchnerizado es considerado como propaganda burda por la sociedad?

En ese caso: ¿qué diablos esperan ganar los Kirchner ampliando su cachito del espacio radiofónico al 33% (y al 66% una vez que las oenegés amigas del kakismo tengan sus propias frecuencias)? ¿No saben que, como bien dijo Alfredo Leuco en Perfil, cualquier periodista que se amiga con el poder pierde credibilidad y su rating se va a los caños?

Me recuerda a los primeros choques de Kirchner con la prensa, cuando la muletilla era que la libertad de prensa debía "darshe primero dentro de lash empreshash periodísticash". Como si en todos los medios hubiera periodistas que ardían en deseos de proclamar las virtudes del modelo sólo para ser reprimidos (¿para qué usar otra palabra que no sea la favorita de los K?) por los empresarios del periodismo.

Pero bueno, allá los Kirchner. Y allá nosotros también si los dejamos seguir adelante.

Aunque entre nos, empiezo a pensar que lo mejor que le puede pasar a este país es que la dictadura kirchnerista siga hasta las últimas consecuencias. Que se ignore el resultado de las elecciones. Que se vete todo lo que sancione el Congreso sin que sea del agrado de los K. Que se cierren los medios opositores o que los compren los amigos de los K. Que las patotas de D'Elía tengan cancha libre para sus barbaridades. Que los K confisquen lo que se les ocurra y se apoderen de cuanta actividad productiva exista. Que se ponga a El Argentino como una suerte de Granma gaucho y se haga obligatoria en las primarias y jardines maternales la lectura de NeKi, el Pingüino de las Tierras Blancas. Que se sucedan ellos una y otra vez, con sucesión matrimonial y luego hereditaria cuando el gordo fesa de Máximo y la mocosa Florkey estén en edad.

Que hagan lo que se les cante. Dale nomás. Dale que va. Que vayan por todo como dice el Tuerto.

Total, si al pueblo argentino le gusta esto, vivirá así a su pleno contento. Y si no le gusta, si se da cuenta de lo perverso del populismo, entonces buscará la libertad y en el proceso se hará merecedora de ella. Porque no se puede merecer lo que no se aprecia y se defiende. Porque no se reconoce lo que es bueno hasta que se pierde. Y porque la democracia y la república no se agotan son simplemente votar cada dos años.

Tal vez aprendamos entonces de una puta vez que a los tiranos y a los pichones de tiranos hay que reventarlos en cuanto levantan la cabeza, no cuando ya llevan seis años de instalados.

Como cierre de esta nota y atento a la ¿convocatoria? abierta por los colegas de El Opinador Compulsivo, les dejo mi humilde propuesta para un nuevo escudo nacional, basada en una propuesta del hermano de Ernesto Sábato:

Asumamos de una vez que somos todos una manga de perros del hortelano. Pero que no nos falte nunca la Dignidad.

sábado, 22 de agosto de 2009

Banales y mediocres

Ya sólo con el espectáculo patético de usar la cadena nacional para anunciar el nuevo contrato entre la AFA y el Estado Nacional Argentino (una subsidiaria de The Calafat Group, Inc.) quedó garantizado nuestro descenso al más patético de los terceros mundos.

Sí, ya sé que es demasiado, pero la vergüenza de ver a un mafioso como Julio Grondona hablando por cadena nacional en compañía de la Bruja y del Dios Drogón no conoce límites. Y peor todavía cuando desde un medio "serio" como TN se le agrega como hicieron el viernes: "CFK vio en la Casa Rosada y acompañada de los miembros del Gabinete el primer partido del Apertura".

Pero ya Cristina desbancó a todos los humoristas y a cualquier sentido de la decencia cuando equiparó los contratos privados de televisación del fútbol con los desaparecidos. Ahí ya era el momento de tirar el teclado a la mierda e irse porque era evidente que la Bruja ya estaba completamente fuera de sí. Seguro que la Loka pensó que con eso le iba a dar dramatismo a la cosa, pero no contó con que, al igual que demasiadas de sus payasadas iba a terminar saliéndole en contra. Tanto que hasta el bufón y ladri de Pérez Esquivel salió a cruzarla.

Es curioso si lo ven desde cierto ángulo: el Kirchnerismo llegó al poder santificando a los desaparecidos y a la guerrilla terrorista y dándole un aura sagrada a todo lo que los rodea, y ahora los usan hasta para darle pátina de causa patriótica a un arreglo con un sátrapa de cuarta como Julio Grondona.

Supongo que no lo pueden evitar: si ya los viejos montoneros usaron como profilácticos a los que eventualmente "desaparecieron", ¿qué les impedía a los Kirchner repetir el mismo truco?

Pero además da para hacer algunas reflexiones adicionales. Por ejemplo y siendo que Julio Grondona está abulonado a la AFA desde 1979, ¿se le ocurrió a la luchadora por los derechos humanos, a la valiente "Presidenta Coraje" que se hizo la machaza con el dictador de Guinea Ecuatorial, preguntarle al ferretero de Sarandí qué hizo él por los desaparecidos durante la dictadura militar?

No, claro que no. "Todo pasa", dice el anillo de Don Julio.

Y con su analogía sobre "el secuestro de los goles", no puedo evitar pensar que la Presidenta firmó un arreglo con el entregador de aquellos goles. Me pregunto cuánta plata habrá mejicaneado Grondona con el rescate pagado por aquellos goles privados de su libertad.

Saliendo de la payasada del fútbol nos podemos encontrar con la retardada senadora que quiere limitar los precios de los alquileres (a la que pueden escuchar en toda su gloria en BlogBis). Lo triste es que una mujer así tenga voto y que lo use, sobre todo para renovarle los superpoderes a la oligofrénica que nos desgobierna, ciscándose una vez más en lo que manda el Artículo 29 de la Constitución Nacional (con el argumento de "no se puede pretender que el Gobierno tenga que consultar con las Cámaras cada vez que quiere hacer algo"). ¿Cuántos de los demás senadores padecerán de la misma ignorancia supina en materia de economía y leyes?

No me meto con Cromagnon porque ahí se me salta la cadena definitivamente. Y terminaría diciendo cosas de las que más tarde tendría que disculparme.

Sacha Baron Cohen la pifió con la nacionalidad: Borat tendría que haber sido argentino.

sábado, 15 de agosto de 2009

Banana Republic

Ya la Argentina es una farsa. Una AluciNación en verdad.

Finalmente, después de que el Frente para la Victoria's Secret logró prorrogar los superpoderes por otro año más con la ayuda de los módicos "opositores de izquierda" que siempre consiguen una, dos o tres bancas, todos los perejiles opositores que iban a la Rosada a dormir la siesta cayeron en la cuenta de que el diálogo propuesto por la oligofrénica y sus secuaces era una payasada destinada a ganar tiempo para el contraataque kirchnerista.

Mientras los payasos de varios partidos y la prensa se quedaba embobada pensando en reforma política y otras charadas que a los K no les interesan ni por asomo, el Loko planeaba la jugada contra la televisación del fútbol.

Todo sea por la felicidad del pueblo. Fóbal gratis para todo' lo' pibe'. ¿Por qué no estatizamos los tetra-bricks y el paco y hacemos el pack completo? Total, pagan los perejiles que, como Don Carlos, "están contentos".

El Estado Argentino de la Redistribución Social de la Riqueza, que no tiene plata para pasar la Policía Federal a la Ciudad de Buenos Aires como debería, que no puede prescindir de un sólo peso de retenciones, que no puede evitar que la gripe A se lleve 400 vidas, que no puede mantener Fuerzas Armadas decentes, le paga cientos de millones al mafioso de Julio Grondona. Y todo por la vendetta contra el Grupo Clarín.

De ser yo la Mesa de Enlace, me dejo de joder con esto de no "ser los primeros en romper el diálogo" porque es claro (excepto para la gente de Carta Abierta) que el Gobierno está tomando a toda la república por giles. ¿Con qué cara van a ir Caníbal Fernández, Amado Por La Notera de C5N Boudou y Floppy Randazzo a decir que sacar las retenciones es desfinanciar al Estado, ahora que el Estado va a gastar 6000 millones para jugar a que son Mariano Closs, Marcelo Araujo y Tití Fernández?

En lugar de ir al pie cada vez que Randazzo y Giorgi juegan a dialogar, les metería los tractores en la entrada de la Rosada. Es el único lenguaje que los psicópatas K entienden.

Lo que importa es la joda, después de todo. A ver si ahora que tenemos Fulbo K logran que alguien se quede viendo Canal Siete en lugar de huir despavoridos.

Pero hay que mantener contenta a la muchachada. Eso incluye sacar los aumentos a la luz y al gas que, mal que mal, eran el sinceramiento necesario después de seis años de demagogia irresponsable y de pretender mantener los mismos precios nominales de la convertibilidad con una moneda que ya se devaluó a la cuarta parte de lo que valía en 2001.

Es que el argentino es así: lo quiere todo gratis, y si tiene que pagar, que sea barato. Total, todo viene de arriba, porque papá Estado tiene la piedra filosofal y puede producir oro de la nada.

Ahí está una de las mayores perversiones del justicialismo: lograr que todos crean que se puede proveer algo gratis. Y que además es un derecho recibirlo sin pagar.

Y mientras, el contraataque sigue. Ahora viene la nueva y bien chavista Ley de Radiodifusión. La segunda trompada para el Grupo Clarín está en marcha. Los superpoderes gozan de buena salud. Las retenciones se quedan quietitas y el gasto público se dispara. La bruja anuncia un nuevo plan de empleos mientras la emprende contra "los ricos" (como si ella viviera en un monoblock de Lugano) y habla de "fusilamientos mediáticos".

"Los muertos que vos matáis gozan de buena salud", se le podría decir a la oposición que festejó antes de tiempo. A los K no hay que darles ni un respiro, ni un minuto de paz. Si están en el suelo, hay que patearlos hasta que no se puedan levantar más.

Pero en medio del mar depresivo hay algunas esperanzas. Ernesto Tenenbaum se le animó al infeliz de Agustín Rossi y directamente le soltó que el gobierno K está compuesto por ladrones. Alfredo Leuco deschavó el verso K sobre sus supuestas detenciones durante los gobiernos de Isabel Perón y del Proceso Militar. Y la polvareda que levantó Graciela Fernández Meijide sobre el número de desaparecidos sigue en el aire, mientras los grupos de "derechos humanos" siguen chillando como gatas en celo.

A pesar de estas señales (impensables durante el apogeo kirchnerista) el camino de la Argentina para convertirse en una república bananera está avanzado. Total, ¿qué importa que gobierne una pareja de psicópatas si ahora se puede ver el River-Boca en la Televisión Pública?

La política será la política, pero el fóbal es pasión, loco.

sábado, 8 de agosto de 2009

Una semanita loca

Mal, Elisa, muy mal.

Después de haber sido elegida diputada por la Ciudad (cargo al que entró con lo justo y voto a voto), Elisa Carrió ahora dice que se va a mudar a la Provincia de Buenos Aires para militar ahí. Mal, Elisa... mal. Así, la diputada ex-chaqueña y ahora parece que ex-porteña le va a dar pie a los que dicen que no es más que una Kirchner en versión femenina y de centroizquierda.

Ella, que no quiso prestarse con razón a la farsa del diálogo pingüinesco, ahora acaba de dejar la pelota picando en el área para los críticos que tiene, y que cada vez son más.

Rejunte.

Y como si esto no fuera poco, el Acuerdo Cívico y Social empieza a explotar como todo buen club de radicales. Primero Stolbizer contra Carrió, más tarde entra Bullrich a la pelea, después algunos muchachos de la UCR que quieren cortarse solos y finalmente todo remite a esas buenas épocas de peleas intestinas en el radicalismo.

Insisto, siguen dándole pie a los pingüinos para repetir las muletillas.

El PJ, que ahora va a poder insistir en el argumento mafioso de que sólo ellos pueden gobernar el país, de parabienes.

Ingratos

Me revienta esta nueva actitud de hartazgo de los distintos sectores de la oposición respecto del campo. Los capos opositores están actuando como si el campo fuera un colado en la escena política nacional, cuando prácticamente le deben la posición de poder que ahora tienen y que tan mal están aprovechando.

¿Se olvidan que fue el campo el que en seis meses pudo dañar más a los Kirchner que lo que la oposición pudo hacer en cinco años? No hubiera habido 28 de junio de 2009 sin lo que este país vivió entre el 11 de marzo y el 17 de julio de 2008.

Pero no, ahí andan todos los de la oposición, como si ellos solitos hubieran podido ponerle coto a la voracidad del loco y de su señora.

¿Será que les molesta que sólo los dirigentes del campo estén llamando a las cosas por su nombre cuando ellos se prestan a la payasada del diálogo por el chantaje "destituyente" del matrimonio?

Mythbusters.

Pero hay algunas cosas que alegran el ambiente. Y que, de paso, dan una bocanada de aire fresco en medio de tanta podredumbre montochorra.

Que Graciela Fernández Meijide, de entre todas las personas, se atreva a poner en duda el mantra progre de los "30.000 desaparecidos" y reafirme que la cifra de la CONADEP nunca superó los 9.000, es señal de que algo distinto está empezando a surgir en la Argentina.

Recordemos que la cifra de 30.000 incluye a:
  • Carmen Argibay, ministra de la Corte Suprema.
  • Alberto Meade, juez del caso Grassi, que nunca se ocupó de borrar su nombre de la lista porque para él "es un honor" estar mencionado ahí... sin olvidarnos de la indemnización que debe haber cobrado por su aparecida desaparición.
  • 22.000 plaquitas sin ningún nombre en aquel paseo de la memoria que el Tuerto inauguró en Costanera.
  • Innumerables registros cuya única identificación es "Juan", "Juancito" u otros apodos uninominales.
Naturalmente, el progretudismo le salió al cogote a la ojerosa ex-ministra. Se sabe que para la izquierda no hay nada peor que un traidor, así que es de esperarse que a Fernández Meijide la pongan en una heladera vitalicia.

Yo, por las dudas, voy esperando la tapa de Veintitrés en la que la acusen de tener "contactos militares".

Y por si sale el argumento de "aunque hubiera sido uno solo", imagino que eso también es aplicable a la "gesta revolucionaria" de los terroristas, ¿no?

Rodrigazo

Aumentos de 400% en el gas, aumentos en la luz, aumentos en los peajes, aumentos en las expensas de los departamentos, aumentos en el costo de los productos electrónicos, aumentos previsibles en el costo de los transportes... la lista sigue.

¿Alguien pensaba que la fiesta K de precios bajos iba a durar para siempre?

No hay otra ni demagogia que valga, llegó la resaca. Habrá que bancar el dolor de cabeza que sobrevendrá cuando los precios lleguen al nivel que las brutalidades K aplastaron. Nos va a doler, pero es lo que supimos conseguir por haber bancado la fiesta todos estos años.

A llorar a la iglesia. A joderse y a aguantar.

Como a todo demagogo que cree que controlando los precios y patoteando a productores y vendedores las cosas se van a quedar quietitas, a los Pingüinos le llegó la hora del temible sinceramiento.

Veremos si lo soportan o si aprovechan la oportunidad para hacer la gran Zelaya e irse como víctimas de un país que "no merece la revolución que proponen", como dijo el Tuerto cuando la quiso hacer renunciar a la Yegua después del voto de Cobos.

Veremos.

sábado, 1 de agosto de 2009

Basta

Los unitarios buscaron un país en donde Buenos Aires dominara al resto y llevara a la Argentina hacia el "progreso" aunque fuera de las narices; en cambio, los porteños son tan víctimas de la cofradía de políticos (muchos de ellos provincianos que de las provincias sólo tienen el acento) como el resto del país.

Los federales bregaron por una República de provincias iguales y autónomas del poder central, pero ahora los gobernadores que sucedieron a los caudillos compiten por ver quién es más chupamedias del gobierno central, a cambio de vergonzosas monedas que no alcanzan ni para un mes.

Los conservadores quisieron una Argentina moderna, pujante y avanzada, pero ahora estamos chapoteando a gusto en la miseria del Tercer Mundo, orgullosos de la "dignidad" de vivir en la mugre y en la decadencia.

Los radicales plantearon un sistema electoral honesto y a prueba de fraude, pero ahora tenemos elecciones roñosas con toda clase de inventos, desde las colectoras hasta las testimoniales, las espejo y otras maniobras un tanto más clásicas.

Los peronistas proclamaron la justicia social, pero hoy en día el "pueblo peronista" está hambreado, enfermo, analfabeto, inculto y preso de la mafia puntera y piquetera que vive de mantenerlos en la miseria para bien de sus capos políticos.

Los militares favorecían un país que viviera en el orden, pero en cambio vivimos en la tierra de la anarquía, de la desidia, de la confusión y del vale todo, en donde un gordo fesa puede quemar una comisaría y ser recompensado con una secretaría de Estado al poco tiempo mientras la orden es "no criminalizar" a las bandas patoteras.

Los montoneros, erpianos y demás "idealistas" quisieron una revolución a sangre y fuego, sólo que lo único que tuvieron fueron sangre y fuego, además de una evolución en el patrimonio de sus dirigentes más astutos y más rápidos para pactar y vender a los suyos.

Todos tuvieron "ideales" y todos quisieron aplicarlos. Y ninguno lo consiguió. Doscientos años de fracaso, de muerte, de ruina y de rencor.

Y todos cargamos con las mochilas de tanto odio y con las ruinas de tantos experimentos fracasados.

Si seguimos medianamente bien, es sólo gracias a esta tierra rica y bendita que puede darse el lujo de soportar cualquier clase de delirios y de recuperarse bien rápido.

Pero basta. Basta con todos y basta de todos, basta de los mesiánicos y de los gritones.

Basta de los resentidos y de los fracasados que hoy quieren seguir perseverando en sus miserias y arrastrarnos a todos en nombre de vaya uno a saber qué demencia psicológica.

Y también basta del inmundo exitismo argento, ese exitismo que hace que todo el mundo quiera subirse al carro del loco de turno y después patearlo a gusto cuando el loco pierde poder, sólo para quedar siempre del lado ganador.

Basta.

sábado, 25 de julio de 2009

Reflexiones vagamente conectadas

No sabía que ahora la definición de "misoginia" incluía la atención a la puntualidad. Pero bueno, no podía esperar menos de parte de Cristina. Ella siempre está dispuesta a recordarnos a todos que es mujer y que por eso sufre y la hacen sufrir... pobrecita.

Y demos gracias que todavía nos trata bien. ¿O no fue culpa del ponebombas de Taiana, que le dio la hora equivocada a Cristi?

No sé si será misoginia lo que el mundo siente por Cristina, pero sí sé que si todas las mujeres fueran así de ignorantes, caraduras y prepotentes como ella, yo sería un misógino irrecuperable.

Ya que hablamos de la bruja: ¡cuánto interés en darle a la matraca con lo de Honduras! Se suponía que era una cumbre del Mercosur, aunque entiendo por qué hablaban de otra cosa, ya que toda esa pavada del "libre comercio de bienes y servicios" quedó en el pasado cuando acá en la Argentina recuperamos la Dignidad Nac&Pop de la mano del Néstor y de la tropa. Supongo que ahora el Mercosur es el club literario de los presidentes del Cono Sur, porque para lo que se suponía que iba a servir, es tan útil como un sauna en el desierto.

Pero sigo pensando... tanta manía de Cristi con lo de Honduras, que la lleva a sobreactuar en las cumbres y a prestarse a payasadas como montarse en el avión de Zelaya... ¿será porque le corre por la espalda el freddo de que acá en la Argentina alguien decida (¡de una vez por todas!) que su mandato tiene que terminar antes del 2011? ¿Querrá exagerar esta pose de cruzada por la democracia para que salte la OEA y el bolivarianaje a defenderla?

Y como última muestra de sobreactuación: la decisión que Cristi presentó ante el resto del Mercosur para no reconocer ninguna decisión que tome el gobierno hondureño, incluida cualquier convocatoria a elecciones. ¿Qué quiere decir esto? ¿Que van a pasar los años y los presidentes en Honduras y nosotros vamos a tener que bancar a Zelaya dando vueltas con su sombrero como "presidente legítimo", como si fuera uno de esos viejos payasos que reclaman el trono de Francia, Rusia o Alemania décadas después del final de la monarquía?

En realidad, el título de "payaso" es el que mejor le cabe a Manuel Zelaya. Como buen bolivariano que es, Zelaya se la pasó declamando sobre el pueblo y sobre la valentía que él mismo iba a desplegar cuando volviera a Honduras a pesar de la orden de captura que pesa sobre él. Y finalmente fue, con sombrero y cámaras de Telesur, a la frontera entre Honduras y Nicaragua y ¿qué hace?

Cruza la cadena, pone un pie en suelo hondureño y después se vuelve para el lado de Nicaragua. La gran cruzada libertadora de Zelaya terminó siendo un ring-raje transfronterizo.

Patético y grotesco, lo que es igual que decir bolivariano. Siempre lloriqueando y junto al Mono de Caracas y al Retrógrado de La Paz prometiendo guerra civil al propio país que lo expulsó por querer violar la Constitución para perpetuarse en el poder.

Y el resto del Continente, que por unos petrodólares ignora la dictadura narcisista de Chávez y los patéticos imitadores que tiene en Rafael Correa y Evo Morales, ahora se hace el macho contra Honduras, tan sólo porque le aplicó a Zelaya lo que debería hacérsele a todo aspirante de sátrapa que quiere quedarse para siempre en la Presidencia de su país. Protestas exageradas a las que también se presta el desdibujado y oportunista Barack Obama, que con esto espera que se le perdone el silencio que guardó cuando en Irán se rompieron las cabezas de quienes protestaban contra el fraude electoral.

No nos equivoquemos aquí. Que la destitución debió haber sido hecha por el Congreso Hondureño y no por manu militari, debió haber sido hecho: las Fuerzas Armadas no pueden participar en política. Que a Zelaya a lo sumo lo debieron haber encarcelado en su país en vez de habérselo mandado al exilio, tal vez debieron haberlo hecho, aunque quedará para los historiadores determinar si un encarcelamiento no hubiera conducido al baño de sangre y a la violencia que el progresariato latinoamericano espera con baba en la boca. Nada de esto está en discusión.

Pero lo que importa es que Zelaya quiso pervertir las leyes de su país, ignorando a los otros poderes, emitiendo órdenes ilegales y buscando respaldo en gobiernos intervencionista como el de Chávez, y ante eso se actuó en consecuencia. Sic semper tyrannis: así le pasa siempre a los tiranos.

La opereta latinoamericana continúa.

sábado, 18 de julio de 2009

Impecable Pinedo

La verdad, no importa cuánto lo intente o cuánto me desgañite por este medio digital, dudo ser capaz en algún momento de mi vida de igualar la claridad y contundencia que tuvo el diputado Federico Pinedo a la hora de escribir el texto que les copio a continuación.

Que lo diga yo, una pobre ameba en el ciberespacio, es una cosa. Que lo diga un diputado nacional en ejercicio de su mandato y con semejante claridad... es algo verdaderamente destacable y digno de leer. Al cuerno con la orientación política del hombre, porque lo que dice es algo que supera cualquier recelo por orientación política que pudiera existir. Es un claro diagnóstico de por qué nos pasa lo que nos pasa y por qué nuestros políticos "son así".

Quizás algunos lo hayan leído ya, pero no importa. Es uno de esos textos que valen la pena repetirlos una y otra vez, o quizás hacérselos leer a tantos mocosos lobotomizados que salen del sistema educativo... con los ojos abiertos con escarbadientes al estilo de La Naranja Mecánica.

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El dominio de los depredadores

Federico Pinedo
Para LA NACION

Tres canchas de tenis, varias piletas, tres cuatriciclos, camionetas 4x4, fines de semana por 30.000 pesos con "conejitas"? Si todo esto pudo verse en referencia a un novel intendente de Santiago del Estero, ¿con qué nos encontraríamos si hurgáramos más arriba? Este mundo de aviones Lear Jet para el uso diario de secretarios de Estado; mansiones apabullantes; pisos en Puerto Madero cuyo alquiler vale más que los sueldos de los ocupantes; valijas de cocaína en líneas aéreas paraestatales; valijas de dinero en aviones gubernamentales; sobreprecios de obras públicas reconocidos, pero que no mueven a la resolución judicial; persecución judicial y espionaje telefónico a los opositores; votos cautivos por la miseria, por los bolsones de comida, por los planes sociales; robos de DNI. Este mundo es el mundo de los depredadores.

Los depredadores no son sólo oficialistas y menos aún son todos de un mismo partido. Los depredadores son un club multipartidario, porque es vital para su ecosistema que cuando a alguno le toque perder, pueda ser protegido por los socios que lleguen al poder desde la vereda de enfrente y, si se puede, seguir depredando. Los depredadores son hoy de uno y mañana de otro. Les da igual. En el fondo, aunque no se lo confiesan a sus hijos, ellos íntimamente lo saben: van por la plata, no por la política.

¿Qué mejor para un lobo que disfrazarse de abuelita? La apariencia de abuelita de los depredadores de izquierda o de derecha son los grandes ideales: la sensibilidad social, la democracia, la "inserción internacional", Perón y Evita, el Che Guevara, la necesidad de inversiones, la opción por los más pobres, la solidaridad, la defensa de la Nación frente a enemigos externos, cuanto más inasibles, mejor. Así, las 4x4 y los relojes de oro quedarán cubiertos de las miradas inoportunas por los insultos a "la derecha", a "los retrógrados" o a los odiosos del pasado.

Lo malo para los depredadores "progresistas" es cuando los compañeros de izquierda de verdad, que van por la política, como el senador uruguayo Pepe Mujica, se refieren a nosotros como un país gobernado por coimeros. Lo malo para los derechistas es cuando no reciben inversiones porque no ganan sino los amigos del gobierno de turno. Y lo malo para los ideales nacionales es ver a los depredadores interactuar con el dinero concentrado de multinacionales o de capitalistas amigos: allí entregan todo, la dignidad del país, la competencia que favorece a los consumidores, el control de cumplimiento de obligaciones, todo.

Del mismo modo en que antes algunos policías hacían caja con la quiniela y los piringundines, y ahora otros la han hecho con los desarmaderos de autos, la droga y hasta los secuestros, antes algunos depredadores cobraban un porcentaje de ciertas obras y ahora se quieren comprar las empresas a fuerza de extorsión a sus accionistas, con actos administrativos del gobierno nacional. La impunidad lleva a excesos y cuando los jueces no los paran, es porque los jueces no cumplen su deber o son del equipo de los depredadores. El politólogo Luis G. Balcarce expresaba que, antes, los deshonestos se disimulaban, para ser aceptados por los honestos, mientras que ahora pasa lo contrario.

Además del truco de la sensibilidad social y de Caperucita Roja, los depredadores han desarrollado otras estrategias de supervivencia. Les dicen a todos los demás que permitirles realizar su tarea es la única forma de lidiar con la realidad. Si el jefe supremo es un depredador, no hay problema o el único problema es cómo agarrar un pedazo o una miga que se caiga de su mantel. Pero si el jefe supremo no lo es, entonces los depredadores exigen un pedazo grande de poder para garantizar "gobernabilidad". Ellos tienen bastante dinero y de ellos aún dependen muchos grupos desahuciados a los que pueden mandar al frente, para robar supermercados o romper vidrieras o aun matar gente indiscriminadamente en una revuelta. Con esos poquitos recursos (¿quinientos, mil, cinco mil?), garantizan la "gobernabilidad" de los 40 millones de no depredadores que debemos someternos a ellos.

En la interna partidaria los depredadores se movilizan para atacar a los independientes y en la externa intercambian fiscales por cargos para depredadores amigos, de esos que son odiados por los que los conocen, pero sobreviven mientras la mayoría no los conozca.

La pregunta es: ¿cómo tener una Argentina previsible, con reglas de juego claras, con la regla de la ley y el Estado de Derecho, con la posibilidad indiscutible de terminar con la pobreza en diez años mediante la generación de empleo y la educación de calidad, con una inseguridad arrinconada, si irresponsablemente nos dominan unos pocos depredadores?

Depredadores empresarios, depredadores de avión privado, depredadores funcionarios entreguistas, depredadores de coima en comedores escolares, depredadores de planes en las villas, depredadores de obras públicas, depredadores del federalismo y del municipalismo: ¿cómo hacerlo?

El presidente Calderón, de México, nos dijo, con Mauricio Macri, que si los carteles de la droga lograban "territorializarse" en la Argentina, es decir, adueñarse cada uno de un territorio, estábamos perdidos, porque allí la violencia se descontrola por los asesinatos entre bandas e intrabandas, y el Estado desaparece. Nos dijo que en su país eso había llevado sólo diez años y que aquí ya íbamos por el segundo.

¿Vamos a entregarles la Argentina de Saavedra, de Belgrano, de San Martín y Lavalle, de Avellaneda y Sarmiento, de Pellegrini y Juan B. Justo, de Roca, de Yrigoyen a los depredadores, para que hagan unos negocitos miserables (enormes por lo formidable que es la Argentina) y para que entreguen a nuestros hijos a los narcos extranjeros?

En el conflicto del campo las poblaciones del interior enfrentaron a un gobierno que no las respetaba. El pueblo votó luego en cada provincia. Ahora, los dirigentes que pongan a la política por delante y a la Patria por delante de la política tienen el deber moral de no tener más miedo y verticalizarse. La Argentina puede llegar a ser lo extraordinaria que es, pero éste es el momento en que lo será o no, dependiendo de quiénes repten por el suelo oscuro y de quiénes respiren el aire y la luz de las alturas.

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Una vez más: im-pe-ca-ble. Más viniendo de un diputado nacional.

Ojalá la claridad le dure a Pinedo, y por qué no, ojalá que se contagie por la sociedad.

Saludos y buena semana.

sábado, 11 de julio de 2009

Otra vez sopa dialoguista

Ya de vuelta del paisito, lugar maravilloso si los hay (casi me caían las lágrimas cuando leía que al Frente Amplio gobernante lo están cascoteando de todos lados porque aún después de la interna obligatoria todavía no acuerdan la fórmula presidencial) hay que volver a sumergirse en el pozo ciego argentino...

La Presidenta llamó al "diálogo". Cómo ignorarlo, si es de lo único que se viene hablando desde el 9 de Julio. Que quiénes van a participar, que qué temas se van a discutir, que qué condiciones se van a imponer, que cómo se va a instrumentar, que si se va a hablar del Indec, del Consejo de la Magistratura, de los superpoderes, de las retenciones, de la reforma política...

Ah, y también si Moreno se va a ir o no. Tanto lío que se acababa el mundo si los K perdían las elecciones y todo el quilombo que tienen es si van a tener que sacar al Poronga de la Secretaría de Comercio o si lo dejan para que tenga la pistola sobre el escritorio.

Entre lo del "diálogo" y el ballet de Moreno, son demasiadas especulaciones para lo que por ahora apenas es un "llamado" de la Presidenta dicho en un día en donde el partidismo excesivo quedaba peor visto que de costumbre.

Qué quieren que les diga, llámenme gorila o como les parezca mejor... pero no le creo absolutamente nada a la Presidenta. Menos todavía a Randazzo o a Caníbal Fernández o a los demás que ahora se llenan la boca sobre el dialoguismo de la Presidenta.

¿Cómo creerles? Si hasta ahora las únicas explicaciones que dieron sobre lo que pasó el 28 de junio fueron perlitas como "perdimos por dos puntitos nomás", "perdimos en Santa Cruz pero ganamos en El Calafate", "perdimos menos votos que los que perdió Macri", "nuestros números nos dan ganadores en todo el país"... y las únicas reacciones pasaron por jugar a la heroína de la democracia en Honduras (nota conspirativa: ¿habrá querido Cristina con esta sobreactuación abrir el paraguas por si el PJ le termina haciendo la gran Zelaya, a ver si la OEA viene a defenderla?)

Ni hablar de un cambio de gabinete que parece hecho a propósito para vengarse de los tibios (caso Massita o la designación del todoterreno Julio Alak para embromar a su rival platense Bruera) y para recompensar a los caraduras (el antes mencionado Caníbal, Odiado Boudou, el pibe de Recalde). Al ver los cambios de gabinete y las motivaciones, no dejo de pensar que el Néstor todavía es un nene que disfruta quemando hormigas con una lupa.

Más razones para la desconfianza: no sé si se acuerdan del minué de "que dialogo con vos, que te aplico la amansadora, que Cristina te guiña el ojo mientras Néstor te putea, que Fernández y Fernández te miman mientras Moreno y Echegaray te garcan" que le hizo el Gobierno a la Mesa de Enlace durante el conflicto del campo. Para el kakismo, el diálogo es sólo una pausa táctica para recobrar fuerzas y confundir al adversario. Nada más.

Mi opinión: de acá a dos semanas nadie se va a acordar del "llamado al diálogo". Así como nadie se acuerda del "Acuerdo del Bicentenario" que proponía la incombustible cuando asumió la presidencia conyugal. Si algo va a salir de esta payasada, va a ser otra historia interminable de tratos, destratos y arreglos rotos. Nada más.

Y mientras tanto, sigue el baile de decadencia en Argentolandia, Un País En Serio.

viernes, 3 de julio de 2009

Me rajo

Queridos lectores, los pocos que quedan, este sábado no hay post. Me rajo al otro lado del charco, a cambiar un poco de aire y ver cómo se vive en un país donde hay internas abiertas y obligatorias.
Aún si me quedara, difícilmente hubiera podido postear... me se rompió la Interné y los muchachos de Fibertel dicen que no me lo arreglan hasta dentro de dos semanas.
Saludos, suerte y me despido desde el locutorio...

lunes, 29 de junio de 2009

Día histórico

"Perdimos por muy poquito..." - Néstor C. Kirchner, 29 de junio de 2009


SON LETREROS ETERNOS QUE DICEN:

AQUÍ EL BRAZO ARGENTINO TRIUNFÓ,

AQUÍ EL FIERO OPRESOR DE LA PATRIA

SU CERVIZ ORGULLOSA DOBLÓ.
(Himno Nacional Argentino)

sábado, 27 de junio de 2009

¿Qué se decide mañana?

Formalmente, en las elecciones de mañana se renueva un tercio del Senado, es decir 24 senadores en representación de 8 provincias de la República, y la mitad de la Cámara de Diputados, es decir 130 diputados.

Además, en ciertos distritos se va a producir una renovación de sus legislaturas locales. Tal es el caso de la Ciudad de Buenos Aires, en donde a nosotros los porteños se nos pedirá que elijamos a 30 diputados para la Legislatura de la Ciudad (sobre un total de 60).

Eso es lo que "técnicamente" se elige. En la práctica, sin embargo, vamos a estar eligiendo cosas mucho más grandes y trascendentales.

Primero y principal, mañana se decide quiénes van a estar en la línea de largada para las presidenciales del 2011. Hay muchos figurones que ya se están probando el traje de presidenciables para dentro de dos años, y que justamente dependen del resultado de estas elecciones para ver si siguen en carrera o no.

El más claro de todos es el hombre que convirtió a unas elecciones legislativas de mitad de mandato en una lucha de vida o muerte, hipotecando en el proceso al gobierno de su esposa: Néstor Carlos Kirchner. De más está decir que si Néstor "gana" (con todos los condicionantes que se le pueden oponer a una "victoria" de K) en Provincia de Buenos Aires, se va a sentir en condiciones de seguir peleando para el 2011, aunque va a serle difícil el control del aparato pejotista. Si pierde, empero, difícilmente el PJ le dé una mano a Kirchner como para competir como tercer concejal en Río Gallegos.

Manteniendo una muy ambigua relación con Néstor está el módico Daniel Scioli. El capanga de La Plata se está probando el disfraz de heredero de Kirchner, cuidando siempre de mostrarse como una versión más light del loco santacruceño. La ambigüedad viene por las decisiones que el resultado electoral le traerá a Scioli. Si Kirchner gana, deberá archivar su plan de suceder a Kirchner aunque puede aprovecharse diciendo que "él" aportó los votos claves para la victoria, pero si pierde Kirchner, será la oportunidad perfecta para despegarse de él y empezar a ganar algo de vuelo propio, quizás como amigo de las viudas del kirchnerismo.

Pero hay otros competidores por el poder pejotista.
Carlos Reutemann, que hasta hace algunas semanas ganaba en su provincia haciendo la plancha veía como el próximo gran líder del justicialismo, ahora está sintiendo a Rubén Giustiniani respirándole en la nuca. Si los socialistas dan un segundo batacazo en Santa Fe (el primero fue quedarse con la gobernación), eso deja a Reutemann sin chances de mostrarse como un líder "ganador" capaz de dirigir la próxima resurrección del peronismo. Sin mencionar que confirma la tradición del Lole de salir segundo en todo.
Sin mencionar a un Néstor que espera ver perder al Lole por razones obvias, de este lado de la General Paz a Mauricio Macri no le molestaría demasiado que pierda Reutemann en Santa Fe. Macri ya se siente listo para pegar el salto a la Rosada, y dado que el PRO es en ese sentido como el subterráneo, que no llega a la General Paz, ya eligió al peronismo como su propia plataforma de salto.
Para eso, no sólo hace falta que pierda el Lole. Es más importante para Macri que De Narváez le gane a Kirchner en Provincia de Buenos Aires. A pesar del rejunte que por momentos parece el PRO-peronismo, hay una cosa que les juega muy a favor: cada uno tiene ambiciones distintas. Macri quiere la Presidencia, premio al que De Narváez no puede aspirar por su condición de nacido en Colombia. En cambio, el Colorado ya le echó el ojo a la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, mientras que Gabriela Michetti tiene bastante interés en hacerse cargo del kiosquito porteño cuando a Macri se le acabe el turno.
Queda fuera de la repartija Felipe Solá, condenado aparentemente a la Cámara de Diputados. Pero ya se sabe cómo es Solá: para él sólo hay dos clases de personas, aquellos a los que traicionó y aquellos a los que va a traicionar. Macri, De Narváez y Michetti harían bien en no pelearse con el testaferro de Duhalde.
Y por fuera del amplio y generoso universo peronista, la pelea va a ser entre Julio Cobos y Elisa Carrió, mientras hay un tercero que despacito y en silencio está esperando. Por el momento lo único que tiene Cobos es una buena posición en las encuestas a base de no hacer nada hasta que llegue el momento apropiado, y el calorcito que despierta en los corazones de los radicales; fuera de eso, es poco lo que tiene Cleto para pelear una candidatura presidencial. Pero lo puede tener, siempre y cuando gane en su propio terruño mendocino y pueda así disfrutar del sol, el buen vino y la candidatura por la UCR.
En cambio, Carrió no se puso primera sino que va tercera en Buenos Aires, al frente de una coalición bastante difusa y bastante más inestable de lo que parece. Ella tiene un peso (político, no caigamos en el chiste fácil) del que carece Cobos, pero a diferencia del Cleto, Elisa anda bastante desgastada y cuestionada dentro de su propio armado político. Sabe que el Acuerdo Cívico y Social sale segundo en Capital, pero si llegara a quedar tercero detrás de Pino Solanas, eso sería el fin para ella. Un segundo lugar todavía le daría oxígeno para plantarse y pelearle a Cobos la conducción de las viudas del radicalismo.
Y después, quietito en Santa Fe capital, Hermes Binner espera a ver cómo le va a su pollo Giustiniani en la pelea con el Lole. Binner tiene buena imagen y una base territorial respetable en Santa Fe, pero necesita pegar definitivamente el salto al nivel nacional, y para eso se hace indispensable ganarle a uno de los aspirantes a conducir el PJ. Si pierde Reutemann, Binner va a poder pelear mejor una eventual posibilidad para el 2011.
Pero además se decide otra cosa mucho más grave.
Hay dos cosas que son comunes en toda elección argentina. La primera es: "el que va primero no debate"; a las muestras nos remitimos, con la excepción de los dos debates de los candidatos porteños. La segunda, en mayor o menor medida, el que pierde acusa al ganador de fraude.
Esta vez, el Gobierno no hizo mucho por disuadir los miedos de fraude. Candidaturas testimoniales, boletas truchas, convocatorias para autoridades de mesa que nunca llegaron, partidos homónimos, candidatos homónimos, maniobras judiciales, reducción del total de electores en las mesas, oposición absoluta al proyecto de boleta única, adelantamiento de las fechas de elecciones, irregularidades con la compra de urnas, robo de DNI (llamen a Lubertino a ver si se ocupa de los indios formoseños)... el clima está bastante caldeado.
Y eso nos lleva a lo siguiente: si Kirchner gana en Provincia por menos de 3 puntos, nadie en este país va a creer que el Frente para la Victoria no hizo fraude. Si ganara por más de 3 puntos, digamos entre 6 y 10 como sueñan los redactores de El Argentino... bueno, Teherán es una linda representación de lo que puede pasar...
Mal que mal, el kirchnerismo pierde la mayoría legislativa, a menos que haga una borocotización masiva que le va a jugar muy en contra. Esto significa que se acabaron los tiempos de gobierno cómodo y a dedo desde la Rosada. Y eso, sumado a los problemas económicos que se vienen, van a poner a Kirchner ante la difícil y para él insólita situación de gobernar sin poder absoluto y sin viento de cola.
En lo personal, dudo que pueda manejarlo bien. O incluso que quiera manejarlo.
Después de mañana lo veremos.

sábado, 20 de junio de 2009

Hipocresía

Remarcar la hipocresía del Frente para la Victoria's Secret, desde la Parejita Perversa para abajo, ya es tarea que harta por lo rutinaria y absolutamente inútil.

De nada sirve cuando del otro lado la hipocresía es alabada como "ideales", y a la sociedad se le devuelve un "¿Y QUÉ?", como si ser un hipócrita fuera algo por lo que vale la pena estar orgulloso.

Pero igual, hace falta seguir y seguir... hace falta para no acostumbrarse a aceptar la hipocresía más caradura como un hecho de la vida.

Porque hipocresía es escuchar a Néstor lloriquear porque alguien siquiera sugiere que las jubilaciones deben volver a ser de sus dueños, gritando con esa voz de motosierra que sus rivales "quieren quedarse con las jubilaciones de todos para repartirlas entre cuatro amigos y hacer negocios privados" o alguna forrada por el estilo. Porque la ANSeS de Odiado Boudou es un ejemplo de celo y austeridad en el cuidado del dinero que aportamos para nuestro futuro...

O también es hipócrita lo mucho que se quejan de que "los medios son opositores"... ¿no les trae alegría a sus almas contar con periodismo independiente como Página/12 o El Argentino? Al primero sólo lo leen los familiares de su staff y todo el Poder Ejecutivo de subsecretario pa'rriba, y el otro tiene más llegada sólo porque te lo encajan en la boca del subte o a la salida de Retiro, pero ambos son un dechado de chupamedismo y obsecuencia que alterna entre provocar risa o provocar arcadas...

Y si no, está Canal 7, con joyitas periodísticas como Seis en el 7 a las 8, donde se analizan con cara de preocupación cuestiones vitales como "¿Por qué la corporación mediática (sic) no publica las encuestas federales en donde el FPV está ganando por el 35% de los votos?", o su noticiero estrella Visión Siete, dedicado constantemente a retransmitir los actos de campaña de Néstor and company.

De C5N mejor ni hablemos... pero me encantaría saber qué piensa el progresariato ahora que lo tienen a Eduardo Feinmann como compañero de ruta...

Después está Nilda Garré, si no... tan indignada ella por el velorio que se le iba a dar a un oficial retirado al que nunca se lo encontró culpable (y todavía rige el principio de presunción de inocencia, es decir "inocente hasta que se demuestre lo contrario") que se le pasó por alto que sus manos en la década del '70 se ensuciaron bastante...

O si no tenemos todo el asunto de la efedrina... y de no ser porque es lamentable, hasta sería gracioso ver cómo el marido de la mujer que tenía un aportante de campaña ejecutado por el narcotráfico por joder en el negocio de la efedrina se indigne ahora por lo de De Narváez...

Y la lista podría seguir, seguir, seguir y seguir... podría seguir con Aerolíneas Argentinas, cuyo único fomento ahora que es "de todos" es el que hace de sindicalistas y amigos del poder... podría seguir con la pobreza e inflación que dejan estos defensores de los pobres que nos gobiernan... pero quizás no sirva de nada seguir remarcando estas cosas.

Excepto para no perder el sentido común y la cordura entre tanta materia fecal.

sábado, 13 de junio de 2009

All you need is AFIP

Ante la andanada insoportable de publicidades televisivas que terminan todas con el recordatorio del "Acuerdo Fiscal" y de la importancia de pagar los impuestos, les dejo una pequeña joyita de los Beatles que expresa mejor la rapacidad del Estado Argentino que cualquier propaganda sensiblera de Presidencia de la Nación:

The Beatles - Taxman

Let me tell you how it will be
There's one for you, nineteen for me
'Cause I'm the taxman, yeah, I'm the taxman

Should five per cent appear too small
Be thankful I don't take it all
'Cause I'm the taxman, yeah I'm the taxman

If you drive a car, I'll tax the street,
If you try to sit, I'll tax your seat.
If you get too cold I'll tax the heat,
If you take a walk, I'll tax your feet.

Don't ask me what I want it for
If you don't want to pay some more
'Cause I'm the taxman, yeah, I'm the taxman

Now my advice for those who die
Declare the pennies on your eyes
'Cause I'm the taxman, yeah, I'm the taxman
And you're working for no one but me.

sábado, 6 de junio de 2009

Una pinturita

Adelantamiento y desdoblamiento de elecciones.

Candidaturas testimoniales.

Candidaturas eventuales.

Listas colectoras.

Ley de lemas.

Cambios de domicilio y jurisdicción.

Elección a dedo de los candidatos.

Ausencia de elecciones internas.

Voto de muertos.

Cambio de urnas.

Robo de boletas.

Voto duplicado.

Voto cuota.

Intimidación a los fiscales.

Demoras en las citaciones para presidentes de mesa.

Maniobras para poner arreglados en las presidencias de mesa.

Listas con nombres similares a los de otros partidos.

Boletas con primeros de lista casi homónimos.

Boletas con nombres cambiados en los últimos lugares.

Sistema electoral arcaico y obsoleto.

Justicia manipulada.

Autoridades electorales que dependen del Poder Ejecutivo.

Falta de control en los fondos electorales.

Uso de recursos públicos para las campañas.

Recuentos eternos de votos.

Y podemos seguir...

Linda democracia la nuestra, ¿no?
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