sábado, 20 de septiembre de 2008

Una nueva Constitución (6): De la "escribanía" al Parlamento.

Hoy vamos a dejar atrás toda la parte conceptual y declarativa, para tratar lo institucional. Y para empezar con las instituciones, esta entrega va a tratar sobre el Poder Legislativo.
Todos conocemos los defectos de nuestro actual poder legislativo: su tendencia a funcionar como una escribanía formada por "levantamanos" cuando el Ejecutivo es poderoso, su carencia de poder y autoridad frente al Presidente, y un sistema electoral para la Cámara de Diputados que resulta en listas de diputados que son, como los domingos en familia de "Los Benvenutto", una caja de sorpresas.
En este proyecto, el Legislativo va a estar depositado en un Parlamento Federal compuesto por dos Cámaras. En la entrega anterior mencioné que uso "Parlamento" y no "Congreso" por una razón, que es la siguiente: en un sistema como el que tenemos actualmente, el Poder Ejecutivo no responde ante el Congreso y es independiente de él, pero en un sistema parlamentario, el Ejecutivo es responsable políticamente ante el Legislativo y depende de la confianza de éste último para mantenerse en el poder.
En resumen, un Congreso no interviene en la formación o composición del Poder Ejecutivo excepto en una situación extraordinaria, mientras que un Parlamento sí puede hacerlo en condiciones normales, y además tiene el poder para forzar un cambio en el Ejecutivo.
¿Por qué pasar del "Congreso" actual a un "Parlamento"? Porque la historia argentina demuestra de manera clara que es indispensable poner coto al Poder Ejecutivo y evitar que se convierta en el elemento dominante del sistema político. No sólo los asuntos nacionales son demasiado complejos para que queden en manos de una sola persona, sino que no se puede permitir que todo el Estado esté sujeto a las decisiones del titular de turno del Poder Ejecutivo.
En la medida en que el sistema parlamentario establece controles firmes al Ejecutivo y le impone a éste responsabilidad de sus actos frente al Legislativo (sin mencionar la posibilidad de forzar cambios radicales del elenco gobernante), entonces se hace posible evitar las presidencias dominantes que hemos visto hasta ahora e impulsar un sistema más consensuado y menos sujeto a los caprichos de una sola persona.
Ahora bien, ¿cómo debe ser este Parlamento Federal?
Cuando empecé con este proyecto, estaba convencido de que necesariamente tenía que ser unicameral. El sistema de dos cámaras me parecía excesivo e innecesario, especialmente si se le transfieren más facultades a las provincias y municipios, por no decir que hacían más complejo el proceso legislativo. Estaba convencido de que lo único que necesitaba el Estado federal para legislar era una cámara única, un Senado Federal.
Después la realidad se ocupó de hacerme reevaluar la utilidad del bicameralismo, en un momento marcado por las frases: "Que la historia me juzgue, pido perdón si me equivoco. Mi voto no es positivo, mi voto es en contra."
El sistema bicameral permite que haya otra representación en el Legislativo además de la del "pueblo", para balancear el poder de las eventuales mayorías: en los Estados multiétnicos, la Cámara alta puede representar a las distintas comunidades en un pie de igualdad, en otros la Cámara alta puede representar a la aristocracia (aunque esto está en decadencia), y por último, en los Estados federales (como aspiramos a que sea la Argentina), las Cámaras altas sirven para representar los intereses de los distintos Estados miembros de la federación, llámense "Estados", "provincias", "regiones" o como sea.
Además, como lo demostró el caso de las retenciones móviles, el sistema bicameral permite una mayor capacidad de reflexión, revisión y modificación de los proyectos de ley, que las que tendríamos si hubiera solamente una cámara legislativa.
Actualmente tenemos un sistema bicameral en el que el pueblo de la Nación tiene su voz en la Cámara de Diputados, mientras las provincias y la ciudad están representadas en el Senado. En principio, esto se ajusta a lo que debería tener la Argentina.
Pero no significa que no se le puedan hacer grandes cambios.
LA CÁMARA DE DIPUTADOS
Composición: Para esta propuesta, la Cámara de Diputados continuará siendo la representación en el Parlamento del pueblo de la Nación, pero estará integrada de una manera diferente. Actualmente, la Cámara está formada por diputados elegidos en listas únicas en cada provincia y en la ciudad de Buenos Aires; las bancas se distribuyen de manera proporcional entre los partidos políticos según el caudal de votos que reciben.
Como primer resultado de este sistema, existe un profundo desconocimiento de los ciudadanos sobre quiénes son sus "representantes", siendo común que en cada elección se conozca a lo sumo los dos primeros nombres de cada lista de candidatos; del tercero para abajo, se trata de desconocidos (y muchos "tapados" que terminan siendo de triste reputación) que pasan inadvertidos y aumentan el caudal de levantamanos en el Legislativo.
El proyecto propone hacer que los diputados sean elegidos mediante el sistema de circunscripciones electorales uninominales. Así, el territorio de cada provincia se divide en tantas circunscripciones como diputados le correspondan, y cada una de esas circunscripciones elegirá un único diputado para que la represente en la Cámara.
Las circunscripciones serán asignadas de la siguiente manera: a cada Provincia y Ciudad Autónoma le corresponden automáticamente tres diputados, a los que se les agregará un diputado más por cada 300.000 habitantes (si se respetara la proporción actual de 33.000 habitantes por diputado que manda la Constitución, tendríamos una Cámara de 1212 diputados). Luego de cada Censo Nacional, se reacomodará la distribución de bancas y circunscripciones para adaptarse a los cambios poblacionales que hubieran tenido lugar.
De esta manera y después de cierto redondeo, las bancas en la Cámara se distribuirán de la siguiente manera: 53 para la Provincia de Buenos Aires (de la que hablaremos más tarde), 14 para Córdoba, 14 para Santa Fe, 13 para la Ciudad de Buenos Aires, 9 para Mendoza, 8 para Tucumán, 7 para Entre Ríos, 7 para Misiones, 7 para Salta, 6 para Chaco, 6 para Corrientes, 6 para Santiago del Estero, 5 para Formosa, 5 para Jujuy, 5 para Neuquén, 5 para Río Negro, 5 para San Juan, 4 para Catamarca, 4 para Chubut, 4 para La Pampa, 4 para La Rioja, 4 para San Luis, 3 para Santa Cruz y 3 para Tierra del Fuego, para un gran total de 201 diputados en la Cámara.
Para evitar el "gerrymandering" (el diseño de las circunscripciones para favorecer a un partido determinado o perjudicar a otro), las circunscripciones electorales deberán respetar los límites de las divisiones administrativas de cada provincia o ciudad autónoma, llámense "departamentos", "partidos" o "comunas", y las propuestas de reforma de las circunscripciones deberán ser elaboradas por una Comisión Electoral independiente, de la que hablaremos en otra entrega.
Elecciones: Actualmente, los diputados duran cuatro años en sus cargos y la Cámara de Diputados se renueva por mitades cada dos años. El resultado es que con tantas elecciones frecuentes, la Argentina tiende a vivir en un estado de campaña electoral permanente. Además, los diputados tienen la posibilidad de la reelección ilimitada, de la cual mientras menos se diga, mejor para la salud.
La propuesta postula que haya elecciones generales ordinarias para la Cámara de Diputados una vez cada tres años, y que en dichas elecciones se renueve la totalidad de la Cámara.
Habrá elecciones extraordinarias si la Cámara es disuelta antes de tiempo por su propio voto, así como elecciones especiales en una circunscripción si su diputado muere, renuncia, es destituido o su mandato es revocado por el voto de sus electores. En ambos casos, los mandatos de los nuevos diputados sólo durarán hasta la siguiente elección ordinaria.
Se habilita también la posibilidad de hacer un referéndum revocatorio contra los diputados, aprovechando que con el nuevo sistema, cada distrito sabrá bien quién es su "representante".
Para evitar una de las mayores críticas al sistema uninominal (que los diputados pueden ser elegidos con una simple pluralidad de votos, dando como resultado que pueda haber una mayoría de votos contrarios al diputado elegido), las elecciones a la Cámara serán con doble vuelta. Si un candidato no obtiene la mitad más uno de los votos en la primera vuelta, irá a ballottage con el que le sigue en votos, para que cada diputado tenga el respaldo de una mayoría de sus votantes.
Además, se limita la reelección de los diputados a un total de cuatro mandatos, o 12 años.
Relación con el Ejecutivo: De acuerdo con el control del Ejecutivo que existe en un sistema parlamentario, la Cámara de Diputados tendrá un papel fundamental. En efecto, para poder ejercer su cargo, el Primer Ministro deberá tener el respaldo de al menos la mitad más uno de los diputados, ya sea que esta mayoría sea de su propio partido o de una coalición que lo respalde. El Presidente, que es legalmente el encargado de designar al Primer Ministro, no podrá rechazar a un candidato que cuente con el respaldo mayoritario de la Cámara de Diputados. Más sobre esto en la entrega que hablará del Ejecutivo.
De la misma manera, si la Cámara decide quitarle su respaldo al Primer Ministro (ya sea votando para destituírlo o nombrando a un nuevo Primer Ministro en su lugar), éste deberá renunciar junto con todo su gabinete, a la espera de que surja un nuevo Gabinete que cuente con mayoría en la Cámara.
Este sistema permite además que el gabinete quede en manos del partido o coalición con mayoría en la Cámara, independientemente de si es el partido del Presidente o no. De esta manera, se evita la situación de "gobierno dividido" (un Ejecutivo de un partido y un Legislativo controlado por la oposición) que tantas veces ha llevado a la parálisis gubernamental en nuestro país.
Para remover al Presidente o Vice, y a los miembros de la Corte Suprema, sin embargo, se seguirá utilizando el sistema de juicio político. Al igual que hasta ahora, la Cámara de Diputados tiene la responsabilidad de acusar a alguno de los antes mencionados para que el Senado los juzgue.
Poderes: Aunque de esto hablaremos en la siguiente entrega, el proyecto propone que la Cámara de Diputados sea la cámara de origen de toda la legislación, dejando al Senado como cámara revisora excepto en determinadas circunstancias en las que será el Senado el encargado de iniciar la legislación.
EL SENADO
Composición: Actualmente el Senado se compone de tres miembros por cada provincia y por la ciudad de Buenos Aires elegidos por el voto directo, dos por la mayoría y uno por la primera minoría electoral.
De acuerdo a la propuesta, se mantendrían los tres miembros que le corresponden a cada provincia y ciudad autónoma, pero el mecanismo de elección será distinto.
  1. Un senador elegido en la misma boleta con el gobernador y vicegobernador.
  2. Un senador por el partido con la mayoría en la Legislatura provincial.
  3. Un senador por el partido con la primera minoría en la Legislatura provincial.
¿Por qué de esta manera? Porque la idea que propongo es que el Senado no sólo represente los intereses provinciales, sino que además represente la correlación de fuerzas políticas en su provincia de origen, para que pueda haber una mayor sintonía entre lo que pasa en la provincia o ciudad y sus representantes en el Senado.
Veamos el caso de la Ciudad de Buenos Aires, que es donde vivo. Actualmente, el gobierno de la Ciudad lo ejerce el PRO, que además tiene la mayor cantidad de bancas en la Legislatura porteña (27 bancas sobre 60, no las suficientes para que sea mayoría propia). El partido que le sigue en representación legislativa es el Frente para la Victoria, con 12 bancas. ¿Cómo se distribuyen las bancas de Capital en el Senado actualmente? Dos para la Coalición Cívica y una para el Frente para la Victoria.
Un caso parecido ocurre en Santa Fe, que teniendo un gobernador socialista y una mayoría socialista en su Cámara de Diputados, tiene dos senadores nacionales por el Frente para la Victoria y uno por el Partido Socialista.
Me parece necesario que, para que haya una clara defensa de los intereses provinciales en el Senado, las bancas reflejen lo más posible la situación política de cada provincia, y creo que este sistema puede servir para ello.
Además de estos senadores provinciales, considero oportuno que los ex-presidentes constitucionales que no hayan sido destituidos o sometidos a juicio político tengan bancas vitalicias en el Senado. Resignémonos a que los ex-presidentes en la Argentina no se van a jubilar o resignar a convertirse en conferencistas de lujo como en Estados Unidos, pero para evitar que se vuelvan excesivamente poderosos, dejémoslos con una posición de moderado poder político como es una banca en el Senado.
Con todo esto, si este sistema se implementara hoy, el Senado tendría un total de 78 miembros: 72 por las provincias, y seis ex-presidentes que todavía siguen vivos (Alfonsín, Menem, De la Rúa, Rodríguez Saá, Duhalde y Néstor Kirchner). Isabelita sigue viva pero no me parece que convenga darle una banca en el Senado... pero esa es mi opinión personal.
Elecciones: Debido a la composición que propongo para el Senado, nos vamos a encontrar en la situación de que no va a haber elecciones específicas para los senadores nacionales, y que sus mandatos van a tener distinta duración dependiendo de la provincia a la que representan y al mecanismo por el que fueron elegidos.
Los senadores elegidos en conjunto con los gobernadores y vicegobernadores irían en la misma boleta que éstos, por lo que cada boleta para las elecciones ejecutivas provinciales constaría de tres nombres: el del candidato a gobernador, el del candidato a vicegobernador y el del candidato a senador nacional. La duración de sus mandatos sería exactamente la misma que la de sus respectivos gobernadores provinciales, pero no será afectado por la renuncia o destitución de éstos. Estos senadores podrán ser reelegidos, si consiguen un lugarcito en las boletas de la siguiente elección a gobernador.
Los senadores que representan a las bancas en la Legislatura provincial también irán en boletas de otras elecciones, en este caso, las de los miembros de las legislaturas provinciales. Cada boleta legislativa provincial tendrá entonces un mínimo de dos nombres: el del diputado provincial (si es circunscripción uninominal, y cuantos diputados sean si es con un sistema de lista) y el del senador nacional postulado por el partido. Los dos partidos que consigan más bancas en la legislatura, ganarán cada uno una banca en el Senado para sus candidatos, y éstos durarán en sus cargos hasta la siguiente elección legislativa en su provincia... pudiendo ser reelegidos si consiguen la nominación de sus partidos para las siguientes elecciones.
Los senadores de cada provincia deberán responder por sus actos ante sus legislaturas provinciales, y éstas los podrán remover de sus cargos con una mayoría especial. Además, también existirá la posibilidad de revocar el mandato de un senador mediante el voto mayoritario de los ciudadanos de su provincia de origen, en un referéndum.
Relación con el Ejecutivo: El control que el Senado ejercerá sobre el Ejecutivo está dado por la exigencia de que cada candidato a ministro del Gabinete cuente con el acuerdo de una mayoría en el Senado. Todos los que sean propuestos para ministros deberán pasar por audiencias ante las comisiones del Senado y tendrán que conseguir el respaldo mayoritario del mismo para poder ejercer sus cargos.
De igual manera, el Senado podrá remover a un ministro determinado con el voto de la mayoría de sus miembros, pero no podrá hacer caer a todo el Gabinete de una sola vez, facultad que le corresponde a la Cámara de Diputados.
En cuanto al Presidente y a la Corte Suprema, el Senado podrá removerlos mediante el juicio político, previa acusación de la Cámara de Diputados.
Poderes: Como mencioné antes, en esta propuesta la Cámara de Diputados será la cámara de origen de casi todos los proyectos de ley, dejando al Senado como cámara revisora en la mayoría de los casos. Las únicas excepciones serán los proyectos de coparticipación federal, de modificación de las circunscripciones electorales para la Cámara de Diputados, y todos los proyectos que sean pedidos por el gobernador provincial con el respaldo mayoritario de la Legislatura.
El objetivo es hacer que el Senado sirva como freno moderador de la Cámara de Diputados y que fomente la defensa de los intereses provinciales en el nivel nacional.
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Bueno, una vez más termino con una entrega excesivamente larga, por la que les pido disculpas desde ya y les agradezco su paciencia. Espero que el tema les parezca interesante.
En la próxima entrega: la formación y sanción de las leyes, y los órganos especiales del poder Legislativo.
FE DE ERRATAS: Hubo un pequeño error numérico con el total de miembros del Senado, ya ha sido convenientemente corregido.

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miércoles, 17 de septiembre de 2008

Asco

Creí que ya era bastante inmundo escuchar a la Presidenta atribuir el estado desastroso del tránsito en todo el país "al crecimiento económico", como si fuera un logro de su gestión, en lugar de al desmanejo y corrupción del amigo Jaime. Agradezcámosle que tenemos crecimiento y aceptemos que las muertes en la ruta son efectos colaterales, nos dijo la Presidenta.
Creí que no podía tener más náuseas cuando leí que el ministro de Justicia, Caníbal Fernández, un hombre que debería estar preocupado por contener la ola de inseguridad que azota a todo el país (o al menos a investigar qué demonios pasa con la efedrina), prefiere entretenerse acusando a la vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires de fingir su parálisis.
Más tarde pensé que había llegado a mi límite de asco cuando vi la ciudad empapelada de afiches que promocionaban el debut cinematográfico de María Victoria Donda, la Wanda Nara del espacio nacional y popular, en una producción documental que seguro iba a estar financiada por los mismos que pagan su sueldo de diputada nacional, es decir: nosotros los giles de la Argentina.
Pero el asco todavía tenía exponentes para desafiarme, como lo hizo cuando me desayuné con la noticia de que Aerolíneas Argentinas, la misma que estaba por quebrar y por lo tanto dejar incomunicada y sin línea de bandera a la República Argentina, había prosperado tanto desde su reestatización que ahora va a tener cuatro vuelos semanales a Caracas en un avión transoceánico que en su actual frecuencia viaja regularmente vacío a la meca bolivariana.
Claro que no contaba tampoco con la cerrada y enferma reacción de los K y sus laderos a la ampolla infecta de pus que es el caso de las valijas voladoras bolivarianas: el eterno complot entre el FBI, la CIA y todos los actores de siempre por arruinar la reputación de la Argentina kirchnerista... como si aún le quedara alguna reputación no arruinada.
Y el martes vino el tiro de gracia.
Nunca creí que iba a ver a una Presidenta de la Argentina festejando públicamente lo que puede ser el comienzo de una recesión internacional y alegrándose de la desgracia ajena. Como si el modelo nacional que ella dice que tenemos, asumiendo que sea algo más que un esquema de choreo monumental como pocas veces se ha visto, fuera suficiente para salvar al país de una tormenta que se lo puede llevar puesto como tantas veces pasó antes.
En lugar de estar preparándose para capear el temporal si esto se sale de madre, la Presidenta prefiere las venganzas tontas del atril, demostrando ante todos que su mezquindad es infinita.
Qué grosa sos, Cristina. Le tapaste la boca a todo el mundo. El FMI está con el rabo entre las patas, el Club de Paris te va a dar la plata de onda, McCain se baja de la campaña y Bush va a mandar al "prófugo" Antonini Wilson como lo exigen los afiches del Movimiento Evita.
Aún si la Presidenta es antinorteamericana (que es cosa que queda a criterio de ella), la más básica cortesía y decencia le mandaba a no celebrar un principio de crisis económica que afecta a otro país y que, de cumplirse las previsiones más pesimistas, va a contagiarse al resto del mundo rápidamente.
¿Sabe la resentida que ese Primer Mundo que "se derrumba como una burbuja" (sic) es el mismo que compra lo que produce la Argentina?
¿Sabe la incoherente que ese Primer Mundo alimentaba el viento de cola que sostenía el mamarracho económico de los Kirchner?
¿Sabe la botóxica que al que escupe al cielo, en la cara le cae?
No lo debe saber. Ella está para otras cosas. Para derrumbar burbujitas, por ejemplo.
Lo que queda claro es que en la Argentina K, siempre hay más material para el asco.

sábado, 13 de septiembre de 2008

Una nueva Constitución (5): La larga mano del Estado (en el bolsillo)

El tema de esta entrega es uno bastante antipático de por sí: los impuestos.
Seamos honestos. A nadie le gusta que venga alguien y le saque plata del bolsillo, o que tenga que pagar de más por algún bien o servicio porque existe un impuesto al valor agregado. Menos agradable es cuando el que mete la mano en el bolsillo lo acompaña con proclamas moralistas destinadas a hacer sentir culpable al contribuyente por no poner más en las arcas de Papá Estado. Y empeora cuando todos los días comprobamos que los servicios que el Estado provee (educación, justicia, seguridad, defensa, salud), que son "nuestros impuestos en acción", empeoran de manera inversamente proporcional a la presión tributaria.
La hipocresía es un capítulo aparte: en lo personal, cada vez que escucho a un funcionario de gobierno hablando de las "fabulosas riquezas" producidas por los privados que tienen que ser compartidas con el Estado, me lo imagino acorralando a alguien en la calle y encañonándolo hasta que entrega la billetera.
Pero hay que hacer frente a la realidad: el Estado, como cualquier otra empresa humana, necesita de dinero para funcionar. Y al dinero hay que sacarlo de algún lado. Y ese lado del que el Estado saca su dinero es la ciudadanía y su patrimonio. Pedirle al Estado que provea servicios y cumpla funciones en la sociedad sin aportar nada es un absurdo.
Ahora bien, es necesaria la imposición para solventar al Estado. Esto no significa que haya que darle libertad absoluta al Estado para apropiarse de la propiedad privada. El gran generador de corrupción en la Argentina es la discrecionalidad del Estado: ese maravilloso permiso que tienen los funcionarios públicos para hacer y deshacer lo que se les ocurra.
Una Constitución que proteja la propiedad privada debe ser terriblemente estricta con la violación de la misma que se le permite al Estado; debe ser tremendamente clara y taxativa en lo referido a impuestos.
Nuestra Constitución actual proporciona una importante defensa de la propiedad privada en el Artículo 17, y establece una tímida restricción a la facultad del Estado para establecer tributos en otros artículos, pero en la práctica, por obra y gracia de las delegaciones legislativas, acabamos en la situación que se hizo patente durante el conflicto por las retenciones: impuestos establecidos por el Ejecutivo, modificaciones arbitrarias de tasas y demás perlitas, que si no era por el barullo armado por las retenciones, jamás hubiéramos visto la participación del Congreso en la misma.
De igual manera, la cuestión impositiva tiene un importante efecto en el federalismo: no puede haber federalismo de verdad, como lo prueba la Argentina en provincias chicas y en las grandes también (caso Buenos Aires y Córdoba), cuando hay un Estado federal rico y Estados provinciales famélicos que dependen del Tesoro Nacional para subsistir, con los condicionamientos políticos y humillaciones consiguientes.
La Constitución también marcaba un principio de separación tributaria entre el Estado federal y las provincias, permitiendo que la Nación cobre los impuestos indirectos, mientras que las provincias podían cobrar tanto impuestos indirectos como impuestos directos (sobre el patrimonio e ingresos de los habitantes); estos últimos impuestos directos también pueden ser cobrados por el Estado federal, pero deben ser coparticipados con las provincias.
Y acá llega la gran perversión del sistema: la coparticipación federal. Ese engendro que le permite al Estado nacional repartir los fondos como más le parezca entre las provincias, que todos los años motiva lamentos encendidos de las provincias en público, y humillaciones abyectas ante los dueños de la caja nacional en privado.
Por todo esto, creo conveniente que la cuestión de los impuestos no esté en algún que otro artículo de una nueva Constitución, sino que tenga SU PROPIA SECCIÓN, de igual importancia y jerarquía que las que traten sobre el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. La Constitución debe establecer un sistema impositivo simple, claro, organizado y funcional, que impida la maraña de normas cruzadas, excepciones y demás yerbas que hacen posible la evasión fiscal.
A modo de propuesta, esto es lo que creo que debería incluir la sección impositiva de la Constitución.
Separación tributaria estricta: cada nivel de gobierno debe tener su propia fuente de recursos, separada de las de los demás y que le esté exclusivamente reservada. Deberá quedarle prohibido a cualquier nivel de gobierno crear impuestos que estén reservados a otro.
Para el Estado Federal, las fuentes de recursos que les corresponden son las siguientes:
  • Ingresos, tasas y rentas aduaneras.
  • Impuestos indirectos sobre el comercio y la compraventa de bienes y servicios.
  • Coparticipación de recursos hecha por las provincias (más sobre eso a continuación), fijada por una ley que no imponga contribuciones superiores al 25% de la recaudación de cada provincia.
  • Créditos y préstamos internacionales.
Para las Regiones, de las que voy a hablar en otra oportunidad y que serían instituciones interprovinciales para la gestión común de determinados servicios, el financiamiento provendría de las siguientes fuentes:
  • Coparticipación de recursos provinciales, fijada por acuerdo entre las provincias parte y refrendado por las legislaturas provinciales, de hasta el 10% de la recaudación de cada provincia participante.
  • Tasas percibidas por los servicios públicos prestados por las regiones, cuando los hubiera.
Para las Provincias (y a través de éstas, los municipios según lo disponga la legislación provincial), las fuentes de recursos serían las siguientes:
  • Tasas percibidas por servicios públicos prestados por entes de jurisdicción municipal y provincial.
  • Impuestos directos establecidos sobre los ingresos y patrimonio de los habitantes y de las empresas radicadas en la provincia.
  • Cánones pagados por las empresas prestadoras de servicios públicos.
  • Créditos internacionales que les sean distribuidos por el Gobierno Federal.
Coparticipación: en lugar del sistema que tenemos ahora, en donde el Estado federal cobra los impuestos y los distribuye entre las provincias como mejor le parece, la coparticipación deberá ser en un sentido inverso. Las provincias mismas deben ser las que aporten fondos al Estado Federal, de acuerdo a una ley convenio que fije las contribuciones; de igual manera, las Regiones (si se establecen) también deberían solventarse con un sistema de coparticipación entre las provincias que la componen.
Propongo además que dichas contribuciones no puedan superar un techo constitucional de 25% de la recaudación provincial en el caso de la coparticipación al Estado federal, que deberá ser determinada por ley del Parlamento. En el caso de la coparticipación regional, los montos serán fijados por el acuerdo que las provincias firmen para establecer la región, y deberán ser ratificados por la legislatura de cada provincia participante. Al igual que con la coparticipación federal, la coparticipación regional tendrá un techo constitucional del 10% de la recaudación provincial.
Prohibición de la doble tributación: Quedará prohibida la existencia simultánea de dos o más impuestos que graven un mismo objeto. Es decir, no podrá haber Impuesto a las Ganancias e Impuesto a los Ingresos Brutos, etcétera, que representen una doble metida de mano en el bolsillo por una misma razón. La lógica debe ser "a cada objeto, un único impuesto".
Facultad exclusiva del Legislativo: Todos los impuestos, sean de la naturaleza que sean, que se apliquen al objeto que sea, sin importar si son internos o al comercio internacional, deberán ser establecidos por ley del Parlamento Federal si se trata de un impuesto correspondiente a la nación, o a la legislatura provincial si corresponde a las Provincias.
De por sí, propongo que la Constitución fulmine cualquier clase de tasa, tarifa, contribución o retención establecida por el Ejecutivo que no tenga sustento en una ley. Además, el establecimiento de un nuevo impuesto, siendo que se trata de una intromisión del Estado en la propiedad privada, deberá requerir una mayoría especial en ambas Cámaras (más sobre las mayorías especiales en la entrega que hable sobre el Parlamento): así como debe quedar prohibido que el Ejecutivo establezca impuestos, no se puede permitir que un impuesto se pueda crear con la mitad mas uno de los votos de la mitad mas uno de los miembros del Parlamento.
Caducidad automática de los impuestos: Todos los impuestos, no importa su origen, objeto o jurisdicción, caducarán automáticamente a los diez años de su establecimiento. Dejarán de existir, a menos que el poder legislativo que los creó apruebe expresamente mediante una ley, la prórroga del impuesto por otros diez años.
Si un impuesto caduca al cabo de diez años sin que se lo renueve, quedará automáticamente derogado, y para poder volver a tener vigencia deberá requerir una nueva ley del Parlamento que lo establezca. Hasta tanto y mientras permanezca derogado, ningún habitante tendrá obligación de pagar dicho impuesto y ningún habitante podrá ser penado por no pagarlo.
Si se trata de un impuesto extraordinario establecido en tiempo de guerra, caducará automáticamente al cabo de cinco años, y sólo podrá ser renovado anualmente por ley del Parlamento mientras dure el estado de guerra.
Techo constitucional a las alícuotas: No importa si se trata de un impuesto con alícuota única o alícuota diferenciada, o que se aplique a las compras y ventas, a las ganancias, al patrimonio o al comercio exterior. Las tasas superiores al 25% son consideradas confiscatorias e inconstitucionales, y no producen obligación de ser pagadas. El objetivo que persigue este techo constitucional es impedir que el Estado se apropie de más del 25% de los ingresos y patrimonio de los ciudadanos y empresas. El Estado está para cumplir funciones, no para ser socio preferencial de nadie y menos para llevarse la ganancia sin haber contribuído.
Resistencia fiscal: Como lo mencioné en la tercera entrega, así como existe la obligación de pagar los impuestos legales y legítimos, existe el derecho a la resistencia fiscal contra los impuestos inconstitucionales, confiscatorios o establecidos por poderes que no están facultados para hacerlo.
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En suma, se trata de crear un sistema claro, bien delimitado y bien establecido que deje el menor espacio posible para el abuso y el atropello del derecho de propiedad. Mientras menos margen se le deje a la discrecionalidad del Estado, menos abusos veremos en la manera en la que el Estado se financia, y si tenemos cada nivel de Gobierno con sus propias fuentes de ingresos, más fácil será tener un federalismo de verdad y no una sumisión humillante hacia el Gobierno nacional como vemos ahora.
Es que los impuestos son el precio que tenemos que pagar por vivir en sociedad, no un derecho del Estado sobre todos nosotros.
Para la próxima entrega, vamos a empezar con los poderes del Estado, comenzando por el Parlamento. Y digo "Parlamento" en vez de "Congreso" por una razón.
Perdón por el largo y hasta la próxima.

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Una nueva Constitución (4): Vamos derecho a los derechos.

En esta nueva entrega, voy a listar los derechos que creo necesario que una nueva Constitución consagre en sus artículos. Muchos de estos son los ya conocidos, y otros son aquellos que me parece que haríamos bien en dejar bien claros, como para que no quede margen alguno para las tramoyas o maniobras típicas de los políticos.
Los derechos están agrupados en secciones, de acuerdo a la temática general sobre la que traten.
Naturaleza de los Derechos.
  • Los derechos, libertades y garantías deben ser protegidos en todo momento por el Estado, y a su vez el Estado deberá garantizar a todas las personas el goce y ejercicio de los derechos.
  • Los derechos son inherentes a la persona humana, y no son creados o concedidos por el Estado.
  • La enumeración de derechos no implica que no existan otros derechos que no consten en la misma.

Derechos a la Dignidad e Integridad de las Personas.

  • Cada persona posee consciencia, honor y dignidad y merece ser tratada como tal.
  • Igualdad ante la ley, igualdad de protección bajo la misma e igualdad de derechos de acuerdo a la misma. Sólo se admite a la idoneidad, capacidad y responsabilidad por los propios actos como base de la distinción entre las personas.
  • Promoción de la igualdad de oportunidades.
  • Derecho a procurarse el bienestar propio y familiar, y a perseguir su propia felicidad tal como la conciban.
  • Derecho al matrimonio y a la formación de familias de acuerdo a la ley. Derecho a la patria potestad compartida, salvo que medie sentencia judicial en contrario.
  • Protección de la vida, dignidad y libertad de las personas, desde el momento de su concepción.
  • Prohibición de la tortura, de los castigos crueles, inusuales, inhumanos o degradantes, y de la privación de la integridad física, mental o espiritual.
  • Prohibición de la esclavitud, emancipación automática de cualquier esclavo que entre al país y criminalización de toda operación de compraventa de seres humanos.
  • Prohibición de la servidumbre involuntaria o no compensada adecuadamente.
  • Prohibición de la afiliación obligatoria o automática a cualquier entidad, grupo, sindicato, asociación o empresa.
  • Prohibición de la conscripción y del requerimiento de servicios, salvo en caso de guerra o emergencia nacional y sólo mientras éstas duren.
Garantías Civiles.
  • Presunción de inocencia hasta que la culpabilidad sea probada en un tribunal, y sentenciada con penas acordes al derecho y proporcionales al delito.
  • Reconocimiento del habeas corpus y del derecho a conocer la información guardada sobre una persona por el Estado o cualquier privado.
  • Derecho a la apelación de veredictos y sentencias por parte de los condenados.
  • Prohibición del arresto o sentencia por actos que no estuvieran penados por una ley anterior al hecho.
  • Exigencia de la orden de un fiscal para llevar a cabo un arresto, excepto en casos de delito in fraganti.
  • Derecho de los arrestados a ser informados de la causa de su detención, a una audiencia preliminar sobre la validez del arresto, y a la imposición de fianza si ésta fuera aplicable.
  • Establecimiento de correccionales aptos para los criminales menores de 18 años o que no estén en pleno uso de sus facultades mentales.
  • Inaplicabilidad de cualquier ley posterior al hecho en un juicio, excepto en beneficio del acusado.
  • Garantía de no ser acusado o condenado por actos que no eran crímenes al momento del hecho.
  • Garantía de no ser sentenciado con penas mayores a las aplicables al momento del crimen.
  • Garantía de no ser juzgado por comisiones especiales o tribunales que no fueran los naturales antes del hecho.
  • Derecho a la indemnización en caso de sentencias que violen las garantías civiles.
  • Prohibición de las leyes de culpabilidad general contra un grupo social.
  • No reconocimiento de títulos de nobleza, fueros u otra condición justificatoria de inmunidades.
  • Non bis in idem (nadie puede ser juzgado dos veces por el mismo delito).
  • Derecho a no testificar contra sí mismo o contra otra persona emocionalmente significativa.
  • Inviolabilidad de las comunicaciones entre una persona y su abogado, su médico o su confesor.
  • Imposibilidad de ser condenado basándose únicamente en la confesión propia o ajena, o que hubiera sido obtenida sin informar al acusado de los derechos que tiene.
  • Imposibilidad de la privación de la libertad sin un debido proceso legal.
  • Derecho de todo acusado a un juicio justo, público, expedito y respetuoso de sus derechos y garantías, en el que pueda confrontar la evidencia contraria, presentar evidencia favorable y contar con asesoramiento legal.
  • Derecho a la rápida solución de las demandas.
  • Derecho de los indigentes al asesoramiento legal público.
Derecho a la Privacidad e Intimidad.
  • Derecho a la privacidad.
  • Inviolabilidad de domicilio y correspondencia.
  • Exigencia de una orden dada por un agente del poder judicial, ante causa probable o sospecha razonable, para todos los allanamientos o confiscaciones, e inadmisibilidad de la evidencia obtenida en un allanamiento no autorizado.
  • Prohibición de las observaciones no fundadas por orden judicial ante la sospecha de una actividad criminal.
  • Prohibición del alojamiento de personal del Estado en residencias privadas sin el consentimiento del propietario.
  • Derecho a hacer lo que la ley no prohíba, y prohibición de la obligación a hacer algo que no mande la ley.
  • Derecho a la libre elección y consentimiento de los actos legítimos y a la responsabilidad por los mismos.
Derechos a la Propiedad.
  • Derecho al trabajo, al ejercicio de actividades lícitas, a la libre y voluntaria asociación para fines útiles, a la igual y debida remuneración por su trabajo, y al libre usufructo de los bienes adquiridos.
  • Protección perpetua del derecho de propiedad. Prohibición de la confiscación como medio para aplicar la ley, y prohibición de convalidar la usurpación de tierras, viviendas o bienes de propiedad privada por parte de terceros.
  • Prohibición de las transferencias de bienes no consentidas libremente, y de la cesión obligatoria de los beneficios usufructuados antes de la transferencia.
  • Prohibición de los impuestos no establecidos por ley del Parlamento o que impongan contribuciones exorbitantes o confiscatorias.
  • Inviolabilidad de los contratos libres y sujetos a las leyes pertinentes.
  • Prohibición de la expropiación de tierras, bienes u otras propiedades excepto en tiempo de guerra o de emergencia pública calificada por ley preexistente, y siempre con la obligación de proveer una justa y adecuada indemnización en todos los casos.
  • Derecho a la propiedad intelectual y a la patente sobre cualquier invención, descubrimiento o desarrollo que sea fruto del propio esfuerzo.
Derecho a la Libertad de Conciencia y Culto.
  • Libertad de conciencia y prohibición de la persecución por razones de fe religiosa o falta de ella.
  • Persecución de las creencias que sostengan, postulen o reivindiquen a la violencia como medio de acción política.
  • Derecho a la libre elección o cambio del culto, a la práctica del culto en privado o en público, y a la manifestación de su fe religiosa. Igualmente, derecho a no profesar o practicar religión alguna.
Derecho a la Libertad de Palabra, Expresión y Prensa
  • Derecho a la libre expresión y publicación de las ideas y sentimientos propios, independientemente del medio escogido.
  • Prohibición de la apología de la violencia como medio de acción política.
  • Prohibición de las restricciones y censuras a la prensa, excepto en la medida exigida por la protección de los secretos de Estado y por las necesidades militares en tiempo de guerra.
  • Derecho al libre análisis y crítica responsable de las personas e instituciones por parte de la prensa, y regulación legal de las acciones judiciales por calumnias e injurias.
Derecho a la Libertad de Tránsito.
  • Derecho a la libre entrada, salida, tránsito y permanencia en el territorio nacional, y al libre movimiento de bienes y mercancías dentro del territorio.
  • Prohibición de las aduanas internas.
  • Prohibición de la exigencia de pasaportes, visas, tasas y contribuciones para el movimiento interno.
  • Prohibición del bloqueo de los caminos por parte de los ciudadanos privados.
  • Imposibilidad de restringir la libertad de tránsito excepto cuando fuera necesario para combatir epidemias o para proteger la seguridad pública.
Derechos Políticos y Electorales.
  • Derecho de todos los habitantes nativos o inmigrantes a convertirse en ciudadanos de la República, requisito fundamental para sufragar y ser elegido para cargos públicos.
  • Provisión de igual financiamiento público por parte del Estado para las elecciones federales. Prohibición del financiamiento especial o de la negación de financiamiento.
  • Prohibición de cualquier partido que promueva o reivindique la violencia como medio de acción política o la discriminación activa.
  • Libertad de las personas para contribuir con dinero a cualquier partido político. Libertad de cada partido y candidato para gastar los fondos en sus campañas, rindiendo cuenta del origen y destino de esos fondos a las autoridades electorales.
  • Exigencia de elecciones internas dentro de los partidos que respeten los principios constitucionales.
  • Derecho de todos los ciudadanos a votar en todas las elecciones de primera o segunda vuelta, elecciones primarias y referenda.
  • Excepción del derecho a votar para los perturbados en el uso de sus facultades mentales, para los evasores fiscales condenados, para los demás presidiarios mientras dure su condena y para los traidores a la Patria.
  • Derecho de todos los ciudadanos a presentarse como candidatos para ocupar cargos públicos.
  • Voto secreto y voluntario.
Derechos Sociales y Laborales.
  • Derecho a constituir asociaciones laborales y sindicales para la protección de los derechos de los trabajadores.
  • Derecho a la libre elección de la asociación sindical o laboral, y prohibición de la afiliación obligatoria o inconsulta.
  • Derecho a un lugar de trabajo sano y seguro, a vacaciones pagas y licencias por enfermedad y maternidad, y a horarios de trabajo razonables.
  • Derecho a la jubilación y al libre goce de los aportes previsionales propios, y de los intereses generados por la capitalización de los mismos.
  • Derecho a la huelga, cuidando de preservar la seguridad pública y la prestación de servicios públicos fundamentales. Prohibición del derecho a huelga para los empleados y funcionarios del Estado y sus organismos dependientes, y para el personal militar, de seguridad o policial.
  • Regulación pública del trabajo de los menores de dieciocho años, para la protección de su bienestar.
Bueno, acá terminé con esta parte. Les pido a todos disculpas por el largo de este post...
La próxima vez, vamos al tema de los impuestos. Si el Estado va a meter las manos en los bolsillos de las personas, que esa metida de mano sea lo más clara y limitada posible.
PD: Agradezco al comentarista Martín por su sugerencia respecto a las penas por traición a la Patria, las cuales ya agregué en el archivo donde voy guardando este engendro... este proyecto, quiero decir.

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sábado, 30 de agosto de 2008

Una nueva Constitución (3): "No pregunten qué puede hacer su país por ustedes..."

La segunda parte de mi proyecto de Constitución trata sobre algo que personalmente creo que es muy necesario de remarcar: una serie de deberes constitucionales para la ciudadanía.
Con sólo escuchar a cualquier argentino promedio, daría la impresión de que lo único que tenemos son derechos. Derecho a protestar, derecho a manifestar, derecho a un estándar de vida digno, derecho a un ambiente limpio, derecho a... podría seguir enumerando durante más tiempo, pero creo que con eso basta como ejemplo.
Y está perfectamente bien que todos los habitantes del país tengan derechos, que nadie piense lo contrario. Es como debe ser. Los tenemos en virtud de nuestra condición humana y deben ser respetados por el Estado en todo momento, ya que no creamos al Estado para que sea soberano sino para que proteja esos mismos derechos y evite el abuso de los mismos.
Pero tiene que haber algo más en la relación del ciudadano con la sociedad que un simple "dame lo mío".
Un ciudadano que espera beneficios y protección de parte de una sociedad conformada por el resto de sus pares, debe aceptar que con los beneficios vienen obligaciones que no pueden ser ignoradas. Algunas de ellas surgen del simple hecho de vivir en sociedad, otras tienen que ver con las exigencias de sostener un Estado moderno, y otras se derivan del respeto a los derechos de los demás.
Si en este proyecto pongo primero los deberes antes que los derechos, es porque me parece que primero hay que tener muy en claro a qué nos comprometemos al integrar un pacto social, antes de perderme en los beneficios del mismo. Quizás de esa manera, podamos apreciar mejor qué responsabilidades conlleva vivir bajo leyes que resguardan nuestros derechos, en lugar de exigir y exigir como si el Estado fuera un cofre sin fondo.
Los tres deberes fundamentales que considero que deberían constar en una nueva Constitución son los siguientes:
  1. Deber de acatar las leyes del Estado.
  2. Deber de defender la Patria y la Constitución.
  3. Deber de pagar impuestos.

1) Con el primero de estos deberes, quiero significar que los habitantes están obligados a acatar las leyes dictadas de acuerdo a la Constitución: una sociedad no puede funcionar cuando sus ciudadanos deciden qué leyes van a obedecer y qué leyes van a ignorar. Esto puede parecer una obviedad, pero en la Argentina de estos días, suena casi reaccionario decirlo.

De este deber se desprende otro que creo necesario especificar: la obligación de los ciudadanos de prestar asistencia a las autoridades legítimas en el mantenimiento del orden y la represión de la delincuencia. Por supuesto que tal colaboración jamás puede ser exigida en violación de los derechos constitucionales que pudieran ser afectados (por ejemplo, no obligaría a alguien a prestar testimonio en su propia contra, etc.); simplemente busca enfatizar que el mantenimiento del orden no es únicamente una responsabilidad del Estado sino un deber de todos los integrantes de la sociedad.

Pero, como siempre hay un pero, de este deber se extrae también una salvedad: ningún ciudadano está obligado a obedecer las leyes surgidas de un Gobierno inconstitucional, ya sea porque hubiera asumido el poder por medios contrarios a la Constitución, o porque habiendo sido elegido de acuerdo a la ley, permanezca en el poder violando la Constitución y los principios republicanos. Contra estos gobiernos ilegítimos, la desobediencia a las leyes está justificada.

2) Así como los ciudadanos deben obedecer las leyes y mantener el orden interno, también deben prestar los servicios que resulten necesarios para la protección del país frente a una amenaza exterior. Si bien sostengo que el servicio militar debe ser estrictamente voluntario (en tiempo de paz), esto no quita que en situación de guerra pueda exigirse a la ciudadanía la prestación de servicios militares. Si los argentinos quieren disfrutar de los derechos que consagra su Constitución, entonces deben estar dispuestos a defender esa Constitución frente a un enemigo exterior, mediante el uso de las armas.

3) Y también deben estar todos obligados a sostener a ese Estado, del que esperan respeto y protección de los derechos de todos, mediante el pago de aquellos impuestos sancionados por los poderes legislativos correspondientes, de acuerdo a lo que fija la Constitución. A tal punto debe ser obligatorio el pago de impuestos que yo consideraría muy seriamente privar del derecho de voto a los evasores fiscales. No quiero sonar como una de esas campañas de "cultura tributaria" de AFIP, pero creo que el evadir las contribuciones que todos los argentinos tienen que pagar debe convertirse en un acto con consecuencias gravísimas.

Pero no hay que olvidarse de que un impuesto, por sobre todas las cosas, es una privación de la propiedad de cada uno. Es algo que el Estado nos quita a todos para financiar actividades y servicios que deben ser en beneficio de todos. Semejante poder sobre la propiedad privada no puede estar entregado alegremente, sin que se le impongan las restricciones más estrictas posibles. De estas restricciones voy a hablar en otra entrega.

Baste decir que el deber de pagar impuestos no se aplica a aquellas contribuciones que impongan cargas excesivas, confiscatorias o inconstitucionales, o que hayan sido fijados por otros métodos y poderes que no sean los prescritos por la Constitución, o que hayan sido establecidos por autoridades ilegítimas y usurpadoras del poder. En estos casos, me atrevería a decir que la resistencia fiscal es casi un deber.

Un apartado especial.

Dejo para el final una pequeña cuestión. La Constitución original asimiló la experiencia de Rosas en su Artículo 29, que convirtió el acto de otorgar "la suma del poder público" en traición a la Patria. La experiencia histórica argentina durante el siglo 20 y lo que va del 21, aún sin llegar a lo explícito del gobierno de Rosas, ha visto a este artículo burlado en demasiadas oportunidades por vía de las "delegaciones de poder", "facultades extraordinarias", "decretos de necesidad y urgencia", y tantas otras tramoyas inventadas para permitirle al Presidente de turno gobernar sin tantos inconvenientes.

Y así como los constituyentes de 1853 aprendieron de su historia, si se llega a una nueva Constitución, deberemos hacer lo mismo.

Es por esto que propongo que la Traición a la Patria comprenda las siguientes acciones:

  • El apoyo y auxilio a agentes y fuerzas de un gobierno enemigo.
  • El espionaje o servicio armado en una invasión extranjera.
  • La colaboración con una autoridad extranjera de ocupación.
  • La sanción (aún siguiendo los procedimientos constitucionales) de cualquier ley, norma o disposición que:
  1. Otorgue facultades extraordinarias en una situación que no sea de extrema urgencia.
  2. Vulnere el mutuo control y separación de los poderes.
  3. Confiera a un poder dominio y control sobre los demás.
  4. Conceda la suma del poder público a una persona u órgano.
  5. Otorgue supremacías o sumisiones que pongan la vida, la propiedad y las libertades de los argentinos bajo el poder de un órgano o persona.
  6. Pervierta la sucesión constitucional de las autoridades de la República.

(En estos casos, serán traidores a la Patria todos los que propongan, formulen, consientan, aprueben, firmen o implementen estas normas).

  • La colaboración de agentes públicos a agrupaciones subversivas que busquen el derrocamiento del Estado y de las autoridades constitucionales.
  • La conspiración, atentado o alzamiento que busque usurpar el Gobierno Federal o el de alguna provincia del país.
La pena por traición es algo que debe quedar en manos de quienes hagan las leyes, pero si de mí dependiera, preferiría que fuera algo bien saladito. Como para impresionar con el ejemplo.
La próxima, vamos a los derechos constitucionales: veamos qué es lo que tenemos que esperar que proteja el Estado.

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sábado, 23 de agosto de 2008

Un bocadito para el sábado.

Leí por ahí en días pasados que el Ministerio de Educación de la Ciudad piensa hacer que en las escuelas donde haya tomas por parte de los alumnos, las clases perdidas se recuperen en diciembre o los sábados.
Qué quieren que les diga... me parece que está más que bien. Si los estudiantes apelan a esos medios, que se atengan a las consecuencias.
Al margen de que es indispensable que las escuelas públicas estén en las condiciones más adecuadas posibles, hay que recordar que las escuelas públicas son pagadas por todos y están para proveer educación, no para dar entrenamiento en militancia política.
Se supone que tienen que formar a las próximas generaciones de argentinos, no transformarlos en la siguiente camada de sindicalistas de Aerolíneas.

Una nueva Constitución (2): ¿Qué es el Estado?

En el artículo de esta semana, voy a tratar lo que a mi juicio debería ser la Primera Parte de la nueva Constitución.
En esta parte debe estar definida la naturaleza del Estado Federal y del gobierno de la Argentina, así como el lugar que ocupa la Constitución en el sistema nacional, las relaciones entre el Estado y la Iglesia, y las funciones principales para las que se instituye el Estado Federal.
Esta parte es más bien declarativa, y sirve para enumerar, junto con el Preámbulo, los fines y obligaciones fundamentales que debe tener el Estado creado por la nueva Constitución. Es, en suma, una descripción de cuál es la naturaleza del Estado Federal que la Argentina debería tener.
Después de cada punto, voy a poner comentarios al respecto. No es mucho esta vez, pero algo es algo.

* Estado Federal: Una federación independiente constituída por provincias y ciudades autónomas iguales en derechos y prerrogativas, con instituciones federales encargadas de los intereses comunes de toda la ciudadanía.
Lo de la igualdad de derechos y prerrogativas es para que de una vez por todas la Ciudad de Buenos Aires deje de tener esa dependencia estúpida que mantenemos con el Gobierno nacional. Los ciudadanos de Buenos Aires tienen que tener en su ciudad la misma autonomía de la que gozan en todas las demás provincias. En mi opinión, la única diferencia que debe tener la Ciudad con cualquiera de las provincias es que acá no hay campo y que al titular del Ejecutivo no se lo llama "gobernador".
Y lo mismo si el día de mañana Rosario, Córdoba o cualquier otra gran ciudad consigue su propia autonomía.
* Forma republicana de gobierno: división, independencia y mutua responsabilidad de los tres poderes, y periodicidad en el ejercicio de los cargos.
Podrá parecer obvio y simplista mencionar esto, pero mientras más veces se repita qué significa ser una república y que implica mucho más que no tener un rey coronado e ir a votar cada dos años, tal vez entre con más fuerza la idea en las cabezas de las personas... a ver si de una vez por todas se nos va lo caudillista y entendemos lo nefasto de tener un congreso de chupamedias y una justicia de acomodaticios.
* Gobierno representativo: Las funciones públicas son ejercidas por los representantes libremente elegidos de la ciudadanía; se considera sedición toda autoatribución de los derechos de la ciudadanía por parte de un grupo, armado o no.
El Artículo 22 de nuestra actual Constitución es uno de los más sabios que existen, y no está de más reafirmar sus principios a la luz de tantas cosas que se andan diciendo en estos días.
* Separación entre Iglesia y Estado: no puede haber religión oficial, creación de una religión por parte del Estado, limitación de la práctica religiosa o imposición de preceptos religiosos a la ciudadanía, exigencia de fe determinada para el ejercicio de los cargos públicos, imposibilidad de prohibir prácticas religiosas excepto que sean inconciliables con los derechos, deberes y libertades fijados por la Constitución, prohibición del sostenimiento económico o reconocimiento de prerrogativas especiales, prohibición de la interferencia estatal en las prácticas religiosas, prohibición a los funcionarios de servir como ministros ordenados de cualquier culto y a éstos de presentarse a cargos electivos sin previa dispensa de las autoridades religiosas, y facultad del Estado federal de firmar concordatos con instituciones religiosas exclusivamente en lo referido a la práctica de dicha religión.
En lo personal, creo que a la Iglesia Católica le haría muy bien sacarse de encima a ese salvavidas de plomo que es el Estado Nacional, sin mencionar que la necesidad de seguir teniendo una relación especial entre Estado e Iglesia ya no existe. Así, la Iglesia dejaría de prestarse a las críticas usuales y malintencionadas de los de siempre, y podría defender sus posturas con mayor independencia y sin estar sujeta a la pre$ión usual del Estado.
* Supremacía constitucional: la Constitución, las leyes aprobadas en consecuencia y los tratados internacionales son ley suprema de la Argentina, nulidad insanable de cualquier legislación contraria independientemente de la legalidad del procedimiento, control de constitucionalidad a cargo del Poder Judicial, obligación del Estado Federal de respetar y cumplir los tratados internacionales de los que sea parte.
La Constitución es la Ley Suprema. Nada nuevo, pero no viene mal reafirmarlo.
* Deberes fundamentales del Estado Federal: el gobierno y legislación de los asuntos de interés común a todas las provincias de la República que no puedan ser gestionados más eficientemente por ellas, la provisión de una defensa común de la independencia, soberanía e intereses vitales de la Argentina mediante Fuerzas Armadas, la conducción de las relaciones internacionales de la República, la regulación del comercio exterior, el arbitraje de controversias que trasciendan los límites de una provincia, la provisión de instancias de apelación a los fallos de las justicias provinciales, el conocimiento de causas reservadas por la Constitución al Estado Federal, y cualquier otra función que no pueda ser mejor administrada por las provincias, con el consentimiento del Parlamento.
Para evitar que un nuevo Estado nacional se transforme en un pulpo incontrolable como el que tenemos actualmente, una nueva Constitución debe listar muy claramente cuáles son las facultades que le corresponden y los fines a los que sirve. Básicamente, necesitamos un Estado Federal que se ocupe de aquello que sea de interés común a todas las provincias, específicamente: la defensa nacional, la legislación de los asuntos comunes, la solución de disputas que excedan a una provincia, las relaciones internacionales y el comercio exterior del país. Si hay que agregarle alguna otra, esa debería salir por decisión del Legislativo y no ser simplemente "asumida" por el Ejecutivo.
La próxima, vuelvo con algo que a mi juicio le falta a nuestro actual sistema: un listado de deberes constitucionales.
Es que no todo en la vida pasa por tener derechos.
Hasta la próxima.

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sábado, 16 de agosto de 2008

Una nueva Constitución (1): Planteando el tema.

La Constitución Nacional está muerta. Si no lo está, entonces está agonizando.
Tuvimos una sucesión presidencial matrimonial (una reelección encubierta en realidad, visto cómo están las cosas ahora), un intento de legislar en materia impositiva mediante una resolución ministerial, una ley aberrante que le permite al Ejecutivo reasignar partidas presupuestarias y un sistema de decretos de necesidad y urgencia sin control, entre otras perlas que hacen que de "República" la Argentina sólo tenga el nombre.

Eso no es todo: el derecho a la propiedad que la Constitución consagra queda como ficción cada vez que el Gobierno toquetea los impuestos o decide alguna de sus periódicas megaconfiscaciones, la autonomía provincial es una broma gracias a los ATN y a un sistema perverso de coparticipación federal, y la igualdad e independencia de los tres poderes ni siquiera puede ser tomada en serio.
Después de estos últimos años, creo que el problema no se limita a que se respete o no lo que dicta la Constitución: me parece que el mayor problema que tenemos es que la experiencia histórica de la Argentina ha hecho de la Constitución un instrumento obsoleto y contraproducente tal como es ahora.
Entonces, ¿qué queda?
Tratar de tomar la experiencia histórica nacional y a partir de eso, pensar una nueva Constitución que nos permita encarar el futuro con un instrumento adecuado que permita el efectivo gobierno del país sin caer en los clásicos y eternos abusos: el hiperpresidencialismo, el sometimiento de los otros poderes, el unitarismo de facto y tantos otros.
La Constitución de 1853 fue pensada para crear un Estado nacional fuerte que pudiera evitar la anarquía caudillista que dominó a este país hasta aquel momento; la nueva Constitución, creo yo, deberá crear un Estado nacional limitado que no se imponga groseramente sobre las provincias, que fomente la división de poderes, y que no tienda a concentrar el poder en una única persona o en una camarilla limitada.
¿Qué debe tener una nueva Constitución nacional? Hay varios temas, pero en este artículo quiero tratar sólo dos, por el momento y a modo de introducción: los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Lo primero debe ser, inevitablemente, cambiar radicalmente la naturaleza del Poder Ejecutivo para que deje de concentrar el poder y preeminencia que tiene actualmente. La Presidencia debe volver a tener un período de duración de seis años sin posibilidad alguna de reelección, y sus poderes en cuestiones de administración interior deberán ser recortados en favor de un Primer Ministro responsable ante la Cámara baja, que deberá ser nombrado por una mayoría de los diputados y removido de igual manera. El Gabinete de ministros deberá ser nombrado por el Presidente a propuesta del Primer Ministro, y necesitará de la confirmación del Senado, cámara ante la que será responsable cada uno de los ministros.
El Congreso Nacional deberá ser convertido en un verdadero Parlamento capaz de sostener su independencia y autonomía frente al Poder Ejecutivo, a la vez que no pierda la representación que la Constitución le asigna a cada una de sus Cámaras (el pueblo de la Nación en Diputados, las provincias en el Senado). La Cámara de Diputados deberá dejar de ser elegida mediante listas para pasar a un sistema de circunscripciones uninominales (que incluyan la posibilidad de revocar el mandato del diputado mediante referéndum), y ejercerá el control sobre el Ejecutivo mediante la designación o censura del Primer Ministro.
Por otro lado, el mecanismo de elección de los senadores deberá ser transformado para que éstos reflejen lo más exactamente posible la relación de fuerzas políticas en su provincia de origen: Para esto propongo un sistema en donde cada provincia siga eligiendo tres senadores; uno en la misma boleta que el gobernador y el vice, mientras que los otros dos deberán surgir de las elecciones a las legislaturas provinciales, con un senador nacional por el bloque mayoritario en la Legislatura y otro por la primera minoría. Así como Diputados controla al Ejecutivo mediante la designación y remoción del Primer Ministro, el Senado lo hará con la confirmación o destitución de los ministros individuales.
Y después hay más cuestiones a ser resueltas: el Poder Judicial, la naturaleza de los impuestos, los derechos, deberes y garantías de la ciudadanía, la autonomía provincial y municipal en un verdadero sistema federal...
Todos esos serán temas para futuros artículos, al igual que los dos que ya mencioné anteriormente sobre el Ejecutivo y el Legislativo, sobre los que pienso desarrollar más adelante las características que creo que deben tener. En esos artículos, que irán apareciendo aquí en La Bestia cuando sea posible, quiero poner ante ustedes una idea personal sobre cómo puede Argentina aprovechar las lecciones aprendidas durante sus casi doscientos años de historia para crear un sistema institucional que evite los abusos del pasado y haga que el Estado deje de ser un obstáculo para el desarrollo del país.

Espero que la propuesta les parezca interesante.

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jueves, 14 de agosto de 2008

Lo Lamento 2

A raíz del artículo de Mayor Payne "Juventud, Divino Tesoro", hice un comentario totalmente fuera de lugar. Quiero pedir mis más sinceras disculpas al respecto.

Sin embargo, sería muy hipócrita de mi parte retirar mi visión crítica respecto de la mentada agrupación.

Por un lado no estoy de acuerdo con su visión de juzgar a los genocidas, simplemente porque creo que deben juzgar a los genocidas y a los guerrilleros, a TODOS ellos sin privilegios.

Porque concuerdo con ellos que la década del 70 nos dejó un yugo muy difícil de levantar el "no te metas" y hoy todos los jóvenes directa o indirectamente somos víctimas de eso. No estoy de acuerdo con que ese "no te metas" sea exclusiva culpa de la Dictadura Militar, sino también de aquellas personas que lograron que se identificara la militancia con la lucha armada (recomiendo enfáticamente ver la nota de Martín Caparrós "El peor acuerdo" http://www.criticadigital.com.ar/index.php?secc=nota&nid=7995).

No entiendo como una agrupación puede tener en sus bases la afirmación de que bregan por el desendeudamiento del país y apoyar al matrimonio Kirchner al mismo tiempo cuando se sabe que los préstamos de Chavez son muy onerosos para el país en términos de tasa de interés.

Y por último, lamento leer que la agrupación haya sumado a Máximo Kirchner posteriormente a su creación. Subjetivamente o no, considero que más allá de sus buenas intenciones setentistas, en el buen sentido de la palabra de querer una sociedad más justa y equitativa, el matrimonio y los que los rodean nos han demostrado que están embarrados de corrupción y necedad.

Nuevamente pido disculpas por mi comentario anterior y publico este artículo como una forma de mostrar que detrás de esa ofensa, considero tener una opinión crítica un tanto más fundamentada.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Lo lamento

Visto desde la distancia, creo que es necesario por respeto a todos, que me ponga en este lugar y reconozca que estuve mal con mi artículo de este último sábado.

Si ofendí a alguien con lo que publiqué el pasado sábado 09/08/2008, desde ya le pido disculpas. Nunca fue mi intención herir u ofender a nadie, y lamento mucho si así se tomó la nota. Para lo que sirva, les aseguro que no lo hice con mala leche o con ganas de lastimar a nadie, menos todavía a la ex compañera a la que hice referencia en la nota.

Al margen de mis opiniones hacia el Gobierno y sus organizaciones allegadas, quiero decir que no publiqué la referencia a mi ex compañera por bronca o rencor, o por ganas de embarrar la cancha, sino como consecuencia de la más absoluta sorpresa que sentí ante lo que había encontrado.

Una vez más, les pido mil disculpas a todos, en especial a Laura, si es que leyó esto.

Les mando un saludo grande a todos, y hasta la próxima.

sábado, 9 de agosto de 2008

Juventud, divino tesoro.

Cada vez que leo algo sobre "La Cámpora", tiendo a preguntarme para qué existen organizaciones como esas.
Durante mucho tiempo, yo pensé que además de su labor natural de ser semilleros para los partidos políticos, las ramas juveniles eran muy útiles a la hora de las elecciones para decir lo que los candidatos se abstenían de decir. Las campañas electorales agresivas al estilo de EE.UU., en donde se lanzan spots que atacan directa y personalmente al candidato contrario, nunca tuvieron mucho éxito acá en la Argentina, vaya uno a saber por qué.
Pero de cualquier manera, siempre aparece algún aviso que juega con slogans agresivos pensados para ponerle un poquito de picante a la campaña, y esos avisos siempre vienen firmados por la rama juvenil del partido en cuestión. Un ejemplo clásico es el "Macri es Menem" de las elecciones porteñas de 2003 (que vaya a saber uno qué quería decir), que llevaba la firma de "Juventud de Fuerza Porteña".
Las ramas juveniles, entonces, además de servir para que los pichones de políticos hagan sus primeras armas en el negocio (caso "Franja Morada" y la JP cuando no se dedica a tirotear o hacer de patota), también son útiles para decir lo que los políticos más veteranos no quieren decir.
Pero la Cámpora... Dios mío, qué criatura más incalificable...
La primera vez que escuché de ese grupo, lo tomé como un simple sello de goma para facilitarle a Máximo K el ingreso en el negocio familiar de la política y nada más. ¿Cómo tomar en serio a un grupo que con su nombre homenajea a uno de los presidentes más insignificantes de la historia argentina, al punto de que su condición de "chirolita" no sólo no era refutada sino que se la aplaudía como virtud?
¿Algún mensaje subliminal de Máximo acerca de la presidencia de Mami? ¿Algún agradecimiento encubierto al Presidente que soltó a los terroristas y encaramó a los "jóvenes idealistas" de la JP y Montoneros en altos cargos del Gobierno nacional durante su corto pero desastroso mandato?
Dios sabrá por qué.
Al paso del tiempo, la Cámpora pasó de ser el nombre de fantasía de la banda de amiguitos de Máximo K para convertirse en un típico fenómeno perono-kirchnerista: una agrupación partidaria fusionada con el Estado Nacional, más particularmente, con reparticiones como la Dirección Nacional de Juventud. Muchos de los líderes de esta juventud kirchnerista ocupan cargos públicos, como Juan Cabandié (diputado porteño), Mariana Grass (directora nacional de juventud), José Ottavis, y otros más, lo que también nos lleva a preguntar si la redistribución del ingreso que hace el Gobierno con nuestros impuestos ayuda a sostener la "militancia" de estos grupos.
Durante la crisis con el campo, la Cámpora estuvo al frente de todas las grandes maniobras kirchneristas. Ellos fueron los que leyeron comunicados, hicieron pintadas y montaron campañas de protesta contra los medios de comunicación, ellos proveyeron buena parte de la "audiencia" a los actos de Néstor y Kristina, ellos estuvieron en todos los escraches y movilizaciones, ellos pidieron públicamente la cabeza de Cobos cuando el gobierno entero se llamó a silencio, etcétera... y como si fuera poco, ellos intentan ser el aglutinante de toda una masa de "movimientos juveniles" kirchneroides, quizás con miras a sepultar a la vieja Jotapé o al menos, convertirla en una nueva Jotaká.
Entonces, ¿qué es la Cámpora?
Si tuviera que dar una respuesta, diría que la Cámpora representa el esfuerzo de los sectores kirchneristas de "pingüinizar" completamente a las distintas ramas juveniles del peronismo con miras a darle a Máximo Kirchner una posibilidad de alcanzar "por su cuenta", e ir fogueando a la siguiente generación de pingüinistas (una vez que estos están acomodados en algún cargo público) en el manejo de la caja--- perdón, de la cosa pública. Y de paso, los usan como siempre han usado los políticos a las ramas juveniles: para hacer el trabajo sucio y desagradable.
Es la misma historia de siempre. Así usó Perón a la JP y a los Montoneros hasta que se les dieron vuelta.
Así les fue.
Baidewei, acabo de enterarme gracias a la maravilla de Internet que una ex compañera mía de la Universidad no sólo ocupa actualmente un cargo en la Dirección Nacional de Juventud sino que también forma parte de los círculos dirigenciales de las agrupaciones juveniles kirchneristas.
No sé en qué cargo está, pero debe ser importante: no a cualquiera le dejan leer comunicados en los medios de televisión.
Es reconfortante en cierta medida ver que el movimiento Nac&Pop tiene algo de apertura, incluso para con la gente salida de un lugar como la Universidad Católica Argentina.

sábado, 2 de agosto de 2008

Determinismo

Gran reconocimiento a Blogbis por ser el primero en tratar la cuestión.

El pasado martes 29, dijo la Primera Ciudadana en una de sus tantas apariciones públicas:

"Yo no soy "lombrosiana", nunca creí en que los delincuentes nacen delincuentes, esto es de la Facultad, cuando nos enseñaban las teorías de Cesar Lombroso, y que por supuesto siempre descreímos de ellas."

Seguimos completando: ella es hegeliana, kelseniana, peronista, evitista del puño crispado, keynesiana... pero lombrosiana no.

Recordemos que el doctor Cesare Lombroso, uno de los máximos exponentes de la escuela penalista italiana, afirmaba que el delito y la criminalidad eran consecuencia de tendencias innatas y predisposiciones genéticas, manifestadas en rasgos físicos "atávicos" (primitivos) mediante los cuales era posible identificar a un criminal.
En suma: para Lombroso se nace asesino, se nace violador, se nace ladrón, se nace estafador...
En este caso, en principio tengo que coincidir con Cristina: el ser humano tiene en sí la capacidad de ser infinitamente garca y desgraciado, independientemente de la genética y otros factores. No veo por qué haya que achacarle a la genética lo que es culpa de la mala voluntad y de la responsabilidad propia.
Pero, como siempre hay un pero...

Al ver esta galería de notables, no puedo dejar de pensar que quizás el amigo Cesare Lombroso no andaba razonando demasiado lejos del tarro...

sábado, 26 de julio de 2008

Mezquindades

Como caprichito, le niegan al Vicepresidente el uso de un avión de la flota oficial para que vuelva a su provincia. En este caso al menos, su mezquindad tuvo un castigo bien merecido: el retorno de Cobos a Mendoza se transformó en una verdadera caravana triunfal y en un acto antikirchnerista itinerante.

En lugar de derogar la 125 como correspondía, inventaron el eufemismo de "limitar la vigencia", sin importar si con eso terminarían metiendo al país en la grave duda de si más adelante iban a intentar poner la 125 en vigor una vez más.

Como si eso no fuera suficiente, los considerandos del decreto son un listado interminable e insufrible de quejas y reproches del Gobierno contra las entidades rurales, la oposición y cualquiera que no esté de acuerdo con él, además de demostrar que se mantiene tercamente en el mismo punto de vista que lo llevó a cuatro meses de conflicto inútil.

En vez de jugar inteligentemente y sacarse de encima a lastres de corrupción, incompetencia y patoterismo como Guillermo Moreno, Julio de Vido y Ricardo Jaime, el Gobierno los mantiene atornillados a sus cargos... no sea cosa que parezca como si el Gobierno tuviera que adaptarse a un escenario cambiado.

El nuevo secretario de Agricultura no le reconoce "institucionalidad" a la misma Comisión de Enlace que dio el puntapié inicial de la mayor derrota política que sufrió el kirchnerismo en cinco años.

En vez de preocuparse por haberse fumado cuarenta puntos de imagen positiva en cuatro meses, la Presidenta todavía pretende darle clases al país y explicarles a los argentinos por qué ella es la única que tiene claro todo.

Primero fue el INTA, después la Provincia de Buenos Aires, después la Provincia de Tucumán, después el Comando de Remonta y Veterinaria del Ejército, después las fuerzas policiales... y va a seguir hasta que en la Exposición Rural no quede un sólo stand remotamente asociado con el Estado nacional o los gobiernos provinciales.

Si Hans Christian Andersen se hubiera basado en Cristina Kirchner para escribir la fábula de "El traje nuevo del Emperador", el chico que denunció la desnudez de la monarca hubiera terminado apaleado por una horda de piqueteros, mientras la soberana continuaba caminando como si nada, incluso dándose el gusto de retar a todos los que prestaran atención a la pregunta del chico, quizás acusándolos de actuar en contra de sus propios intereses.

La mezquindad de estos tipos, que se desquitan con desconocimientos, castigos y represalias e insisten en seguir a toda marcha como si nada hubiera pasado después de haber reventado los cuatro neumáticos, gastado el freno y quemado la rueda de auxilio en cuatro meses, se parece más a la de un chico que patea el tablero después de perder y culpa a los demás jugadores por su derrota.

Por mí, que sigan así. Así les va a ir.

sábado, 19 de julio de 2008

Relatando la Realidad.

En una semana cargada de noticias, corresponde ahora que la voz oficialista, nacional y popular nos dé el relato que merecemos todas las argentinas y casi todos los argentinos. Es que Julio Cobos no cuenta como argentino.
Mediante un comunicado, la Secretaría General de la Presidencia desmintió que los aullidos salvajes y furiosos que se escucharon por la zona de Olivos el jueves 17 a la madrugada provinieran de la Quinta Presidencial. La hipótesis oficial: "lobos cimarrones".
Guillermo Moreno explicó que su esposa sólo estaba practicando para el próximo Campeonato Mundial de Kickboxing, y desafió a cualquiera que pensara lo contrario a una competencia de longitud anatómica.
Por "problemas de producción", Canal 7 anunció que el estreno de su superproducción animada "SuperLuis contra los Oligarcas" será pospuesto para después del 2009.
Continúan las reinauguraciones de fábricas y obras públicas por decisión de la Presidenta. "Es bueno que los argentinos y las argentinas no sólo puedan ver estas obras magníficas en el día de su inauguración, sino también en otras oportunidades." comentaron allegados de la Primera Mandataria.
La movilización popular en defensa del Gobierno del pasado martes 15 fue insuperable, afirmaron allegados al Gobierno Nacional. "Si no nos creen, les mostramos la medición de audiencia en Canal 7 de aquel día. Y si eso no fuera suficiente, invitamos a la población a contar cuántos micros de escolares había en Plaza Congreso y cuántos en el Monumento de los Españoles."
Piqueteros rurales detienen en repetidas oportunidades al vicepresidente Cobos durante su viaje a Mendoza: el Ministerio de Justicia promete "hacer respetar el derecho de libre tránsito del Vicepresidente".
Emilio Pérsico explica que los piqueteros kirchneristas habrían querido entrar al Congreso "porque nos avisaron que había un incendio y queríamos sacar al Vicepresidente para preservarlo".
El vocero de la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner desmiente los rumores de un ataque de depresión después de la votación en el Senado: "La ANMAT tiene un laboratorio en la Quinta, por eso apareció el camión de ansiolíticos".
En declaraciones posteriores, la Presidenta dijo que "no tengo por qué hablar de un empate en el Senado", a lo que Carlos Kunkel anunció que pedirá que la FIFA revise el empate en la votación del Senado.
El senador Miguel Ángel Pichetto afirma que su alusión a Judas Iscariote durante los tramos finales del debate legislativo tiene una razón muy clara: "No puedo decir cuándo ni como, pero pude ver que Cobos tenía una bolsita con treinta monedas de plata."
Aerolíneas Argentinas, más argentinas que nunca: habrá vuelos cada hora a El Calafate y Río Gallegos.
Un nuevo juguete hace furor entre la juventud del país: un muñeco de Julio Cobos totalmente articulado que viene con alfileres para clavar en diversas partes del cuerpo.
La Asociación de Médicos Kirchneristas culpa al Vicepresidente Cobos por el significativo aumento en los infartos, insuficiencias cardíacas y ataques de insomnio registrados el jueves por la madrugada.

Alberto Fernández minimizó la votación en el Senado: "La derrota de la 125 es culpa de una alianza destituyente entre el menemismo, el carrioísmo, el duhaldismo, el reutemannismo, el macrismo, el deangelismo y el rodríguezsaaísmo, basta con ver los discursos".
El canal Encuentro transmitirá pasado mañana el documental "Ramón Saadi: camino a la redención".
Consultado sobre la decisión del Senado sobre la ratificación de la resolución 125, Florencio Randazzo afirmó que la postura del Gobierno fue favorecida: "129 diputados nuestros más 36 senadores son 165; los otros tuvieron 122 diputados, 36 senadores y un gar--- vicepresidente, es decir 159... ganamos 165 a 159."
Se espera el anuncio de un plan contra los aumentos de precio en la Coca Cola y el choripán: el Ministerio de Economía busca así fomentar la militancia nacional y popular.

jueves, 17 de julio de 2008

No es un Imperio

Un viejo dicho reza: “Roma no paga traidores”.

El Imperio romano utilizaba espías, corruptos y “vendidos” de pueblos enemigos para favorecer su posición. A pesar de los beneficios conseguidos, no los incluía ni los mimaba. Un traidor lo seguirá siendo de por vida. Si lo hizo una vez, seguramente lo vuelva a hacer. Roma no pagaba a los traidores. Los mataba.

Cobos fue un traidor. Era un radical K, un radical vendido a la caja o a un status especial. Traicionó una vez. Ahora, lo volvió a hacer.

El matrimonio Kirchner no debería sorprenderse. Ellos mismos crearon la semilla de esta derrota.

El batacazo de Cleto

¿Quién lo hubiera creído?
¿Quién lo hubiera esperado?
Cuando todo parecía inclinarse por los K gracias al módico apoyo (sólo costó un puesto para su hermana) de Ramón Saadi, todo se dio vuelta. Primero fue el senador Rached, a quien hasta entonces habían colocado en el lado de los K, pero que después se volcó hacia la negativa.
Y finalmente, Julio César Cleto Cobos, la figurita de la Koncertación Plural que los Kirchner habían puesto en la Vicepresidencia para que tocara la campanita del Senado, pidió perdón si estaba equivocado, dijo que lo suyo no constituía traición, y anunció que su voto "no era positivo".
Y chau a la ley ratificatoria de la 125 por el resto del período anual de sesiones.
La fiesta frente al Congreso quedó en la nada primero y en disturbios después, y el ambiente de velorio en Palermo cambió al instante.
De esto hacen apenas algunas horas, así que por ahora es cuestión de ver cómo sigue la historia. La Resolución 125 continúa vigente, pero sin ley que la blinde. Los primeros dichos del oficialismo hablan de "traición" y "gran daño al Gobierno" por parte del Vicepresidente.
Y frente al Congreso, una pintada invita a Cobos a mandarle saludos a Vandor. Para los que no tienen la referencia, Augusto Timoteo Vandor fue el secretario general de la CGT muerto por los "jóvenes idealistas" por atreverse a pensar en un peronismo sin Perón.
Qué momento, señores.

lunes, 14 de julio de 2008

Lo que dejó la crisis del campo

Según publica Clarín, informes de consultoras especializadas en valuación de empresas, el saldo de la crisis con el campo fue de una pérdida de $20.000 millones de pesos en el valor de las empresas.

Una ganga....

sábado, 12 de julio de 2008

Se aceleran los tiempos

El campo viene a Buenos Aires a plantarse frente a la prepotencia Kirchnerista como lo hizo en Rosario el 25 de mayo. Ya era hora.

Pero al mejor estilo del nene caprichoso, el cónyuge en ejercicio del Poder Ejecutivo no tiene mejor idea que contestar a una marcha con otra propia, fijada para el mismo día y la misma hora. Es que el nene no soporta que otro se meta en lo que considera que es su territorio, y por eso tiene estas rabietas demenciales y riesgosas. La idea de "perder" en una guerra que él mismo desató contra el país y contra su propia esposa, es mucho peor para Néstor que la idea de arriesgar una confrontación entre argentinos.

Desde ya que el Néstor no va a prescindir de ninguna herramienta para satisfacer su autoestima: los siempre funcionales intendentes/arrieros del Conurbano a 200 pesos por cabeza, las "organizaciones sociales" de tareas inciertas que demandan muchos fondos públicos, el glorioso movimiento de los trabajadores argentinos... no sorprendería incluso que, en un acto final de desprecio por el país, llegara a pedir la cadena nacional para su berrinchito sólo para tapar el sol con las manos.

La testaferro, por otro lado, oscila peligrosamente entre la soberbia y el desquicio. El viernes, por ejemplo, la misma mujer que en una oportunidad dijo haber visto a una cosechadora sembrando, se autoproclamó "experta" y capaz de "dar clases de vaca, soja y trigo". Por un lado y siendo totalmente inocentes y generosos (además de salvar la insufrible soberbia contenida en esa frase), cabría felicitar a la Presidenta por aprender acerca del campo; hubiera sido preferible para la República Argentina que el aprendizaje lo hiciera antes del 11 de marzo. Por otro lado, cabe ser escépticos... después de todo, nadie vio todavía la documentación que acredita el título de abogada que dice tener la Presidenta.

La tropa K tampoco descansa. El senador Pichetto, un peronista clásico de aquellos que se adaptan muy bien al punto de vista del patroncito del momento, acaba de amenazar al mismísimo vicepresidente de la Nación, intimándolo a renunciar si la inconstitucional resolución 125 no es aprobada en el Senado, o si el voto de desempate que le corresponde a Cobos va para la negativa. ¿Será una indicación de que las cosas en el Senado no van tan bien como quisieran los Kirchner?

Ojalá sea así, pero no hay que descuidarse. Se sabe que la Banelco goza de un lugar especial en el corazoncito de los senadores.

Pero aún con una viKtoria del oficialismo en el Senado, las cosas no se resolverán por arte de magia para el matrimonio presidencial: la economía todavía les pasará factura, y esta vez no van a tener al campo para salvarle las castañas. Aunque tampoco parecieran querer tener un sector agropecuario fuerte... excepto que esté en las manos de los amigos de siempre: los López, los Eskenazi, y todos los demás...

El país vive horas históricas. Se juega la posibilidad de torcerle el brazo al gobierno civil más autoritario desde Juan Domingo Perón, y de comenzar algo que la Argentina se viene debiendo desde hace sesenta años: ponerle fin a esa asociación ilícita de patrones políticos, punteros y sindicalistas conocida como "Partido Justicialista", o al menos, de lograr civilizarla lo suficiente como para que no destroce al país cada vez que toma el poder.

Y antes de que alguien lance la palabra "golpista", les recuerdo que nadie votó al ciudadano Néstor Kirchner para que ejerciera la Presidencia. Es lisa y llanamente un usurpador del poder constitucional.

sábado, 5 de julio de 2008

La Cámara Baja.

Art. 29.- El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria.
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En principio ya tenemos 128 traidores a la Patria.
Lástima que para ellos pesó más la caja del Gobierno, la labia histérica del Néstor, las promesas de gente como Rossi y Kunkel, y las prepoteadas de la barrabrava kirchnerista, que el sentido común, la oportunidad histórica que se le abre a la Argentina en el mundo, la Constitución o siquiera la opinión de sus propios comprovincianos.
Queda el consuelo de saber que muchos de estos 128 traidores a la Patria no van a volver a ganar una elección en sus vidas, viendo cómo están las cosas en sus provincias de origen.
Ahora este engendro queda en manos del Senado.
Si sus miembros, que representan a las provincias, tienen el sentido común que faltó hoy tras 16 horas de debate, podemos vislumbrar una salida de esta demencia.
Ahora Néstor está contento. A través de sus diputados y tal como lo pidió, se la puso a la República Argentina. Queda todavía ver qué precio vamos a pagar nosotros por esta demostración suya de virilidad pingüina.
El país está mirando.
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